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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-04-2011

Islandia despus del NO

Michael Hudson
New Economic Perspectives

"De ninguna nacin soberana puede esperarse que se allane a imponer a toda una generacin la austeridad financiera, la contraccin econmica y la emigracin forzosa de sus trabajadores slo para poder subvenir a los costos del fracasado experimento neoliberal que ha terminado por arruinar a tantas economas europeas."


La alianza de Liberales y Verdes llev a Irlanda al suicidio econmico; la alianza de Verdes y Socialdemcratas podra haber despeado a Islandia por parecido derrotadero, pero el pueblo islands fren de momento la deriva hacia el suicidio financiero votando masivamente No al irresponsable acuerdo a que su gobierno (y su parlamento) haban llegado con los negociadores financieros europeos. Segunda incursin del analista financiero Michael Hudson en lo que andaba en juego en el referndum islands del pasado 9 de abril, forzado, contra gobierno y parlamento, por el presidente de la Repblica de Islandia, Olafur Ragnar Grimsson. (Para ver la primera, pulse AQU.)

Cerca del 75% de los votantes islandeses acudieron el pasado sbado, 9 de abril, a las urnas para rechazar la propuesta del gobierno Socialdemcrata/Verde de pagar 5.200 millones de dlares a las aseguradoras bancarias britnicas y holandesas por el colapso de Landsbanki-Icesave. Todos y cada uno de los seis distritos electorales de Islandia votaron No en una proporcin nacional del 60% (en enero de 2010, dijo otro No el 93%).

El voto reflej la extendida creencia de que los negociadores del gobierno no haban sido lo bastante enrgicos en la defensa de la causa jurdica islandesa. La situacin no puede menos de traer a la memoria el embrollo de la deuda de guerra entre los aliados tras la I Guerra Mundial. Lloyd George [el primer ministro britnico] describi entonces las conversaciones sobre las deudas britnicas de armamento entre el Secretario del Tesoro norteamericano Andrew Mellon y el britnico Stanley Baldwin como "una negociacin entre una comadreja y su presa. El resultado fue un acuerdo que arruin la reputacin del cobro de las deudas internacionales () No es que los funcionarios del tesoro norteamericano hicieran farol, pero, como es de razn, comenzaron las conversaciones planteando exigencias mximas: para su sorpresa, el Dr. Baldwin dijo que, en su opinin, sus exigencias eran justas, y las acept () Ese crudo desempeo, jocosamente llamado 'convenio', hubo de tener efectos desastrosos sobre el curso entero de las negociaciones".

Y as ocurri tambin con la negociacin de Islandia con Gran Bretaa. Es verdad: consiguieron dilatar en el tiempo el horizonte la devolucin de la deuda islandesa. Pero de dnde iba a sacar Islandia las libras esterlinas y los euros, dada la contraccin de su economa? Ese es el mayor riesgo en los pagos, y sigue sin afrontarse. Amaga con desplomar la tasa de cambio de la corona islandesa.

Adems, el acuerdo al que se haba llegado implicaba aceptar los cargos de intereses del rescate desde 2008, incluidos los extremadamente elevados cargos de intereses que sirvieron de cebo para que los depositantes privados britnicos y holandeses pusieran su dinero en las cuentas de Icesave. Los islandeses ven esos intereses extraordinarios como compensacin por los riesgos: riesgos que fueron aceptados por los depositantes, razn por la cual esos depositantes por Internet tendran ahora que arrostrar las consecuencias.

As pues, el problema de Icesave terminar ahora en los tribunales. La directriz pertinente de la Unin Europea reza as: "el coste de financiacin de este tipo de esquemas tienen que soportarlo, en principio, las propias entidades de crdito". Como reclamantes prioritarios, Gran Bretaa y Holanda se llevarn, en efecto, la parte del len del cadver de Landsbanki. Pero no era eso lo que se someta al sufragio de los votantes islandesas. Lo nico que ellos queran era salvar a Islandia de una obligacin indefinida de cargar con las prdidas de un banco privado por la va de incorporarlas a las cuentas pblicas sin un plan que dibujara claramente el modo en que Islandia poda obtener el dinero para pagarlas.

La primera ministra, Johanna Sigurdardottir, alerta de que el resultado del referndum puede traer consigo "el caos poltico y econmico". Pero tratar de pagar trae consigo lo mismo. El pasado ao ha sido testigo de la desastrosa experiencia griega e irlandesa; ahora vemos como Portugal se apresta tambin a incorporar a sus cuentas pblicas las deudas temerariamente contradas por su sector bancario privado. Difcilmente puede esperar de una nacin soberana que imponga a su economa una dcada o ms de profunda depresin, siendo as que el Derecho Internacional autoriza a todas las naciones a actuar conforme a sus propios intereses vitales.

Los intentos de los acreedores por persuadir a las naciones de que se allanen a rescatar a los bancos a costa del erario pblico no es, a fin de cuentas, sino un manipulatorio ejercicio de relaciones pblicas. Los islandeses han podido ver el xito de la Argentina luego de reestructurar su deuda y recortar radicalmente las pretensiones de sus acreedores. Tambin han podido asistir al colapso poltico de Irlanda y de Grecia, resultante de su empeo en pagar sin atender a los medios necesarios para hacerlo.

Lo menos que puede decirse es que los acreedores no ponderaron mucho las cosas cuando convencieron al gobierno Verde-Liberal de Irlanda de que poda asumir pblicamente las quiebras de sus bancos privados sin hundir en la depresin a su economa. Ah est ahora la experiencia de Irlanda, plantada como una seal de alarma para otros pases: no se puede confiar en los pronsticos manifiestamente optimistas de los banqueros centrales. En el caso de Islandia, los expertos del FMI hicieron en noviembre de 2008 proyecciones, segn las cuales la deuda exterior bruta sera del 160% del PIB a fines de 2009. Para decirlo todo, aadieron que una ulterior depreciacin de la tasa de cambio del 30% podra llegar a causar un aumento importante de aquella proporcin de la deuda. Y eso es lo que ha ocurrido. En noviembre de 2008, el FMI avis de que la deuda externa que haba proyectado para fines de 2009 podra llegar a alcanzar el 249% del PIB, un nivel que consideraba "claramente insostenible". Pero el actual nivel de la deuda ha sido estimado ya en el 260% del PIB islands, y eso aun sin incluir, entre otras, la deuda privada de Icesave que el gobierno Socialdemcrata-Verde quera asumir pblicamente!

El problema capital de las obligaciones de Islandia con Gran Bretaa y Holanda es que la deuda exterior contrada en moneda extranjera no se paga a partir del PIB. Aparte de lo que se recupere de Landsbanki (ahora, con ayuda de la Oficina Britnica para el Fraude Grave), el dinero debe pagarse con exportaciones. Pero no ha habido negociaciones con Gran Bretaa y Holanda sobre qu bienes y servicios islandeses aceptaran esos pases como pago. Ya en los aos 20 del siglo pasado, John Maynard Keynes dej escrito que la nacin acreedora aliada tena que responsabilizarse de un modo u otro de las posibilidades de que Alemania pudiera pagar sus reparaciones de guerra, si no era mediante la exportacin a la nacin acreedora. En la prctica, lo que hicieron las ciudades alemanas fue tomar prstamos en Nueva York y pasar los dlares as habidos a Reichbank [el banco central de la Repblica alemana] para que pagara a Gran Bretaa y a Francia, las cuales, a su vez, usaban ese dinero para transferirlo al gobierno estadounidense en concepto de satisfaccin de la deuda interaliada contrada en la compra de armamentos. En otras palabras: Alemania "tom prestada su va de salida de la deuda". Con el tiempo, eso nunca funciona.

La prctica normal para Islandia sera nombrar un grupo de expertos que sentara las bases ms firmes posibles para defenderse. De ninguna nacin soberana puede esperarse que se allane a imponer a toda una generacin la austeridad financiera, la contraccin econmica y la emigracin forzosa de sus trabajadores slo para poder subvenir a los costos del fracasado experimento neoliberal que ha terminado por arruinar a tantas economas europeas.

Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y despus en el Hudson Institute. En 1990 colabor en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor econmico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaa primaria presidencial demcrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canad, Mxico y Letonia, as como al Instituto de Naciones Unidas para la Formacin y la Investigacin. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Mnima Estrella

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4107


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