Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-04-2011

El sionismo como mutilacin del pensamiento
Ajustando cuentas con Deborah Lipstadt

Gilad Atzmon
www.gilad.co.uk

Traducido patra Rebelin por LB


En un artculo publicado recientemente , la "shologa" Deborah Lipstadt intenta restablecer su argumento en contra del revisionismo histrico.

Lipstadt se pronuncia claramente en contra de los negadores del Holocausto, a los que califica adems como antisemitas, pero se abstiene de definirnos lo que significa exactamente el negacionismo. Tambin se queda corta cuando se trata de explicarnos qu significa el antisemitismo. Supongo que para Lipstadt son 'negacionistas' aquellos que insisten en que nuestro pasado debe ser revisado, analizado y contado desde diferentes puntos de vista. A las personas que creen tal cosa normalmente se los llama revisionistas histricos o simplemente historiadores. Sin embargo, a los revisionistas histricos Lipstadt los percibe claramente como antisemitas. Supongo que para Lipstadt aquellos que se atreven a tocar o jugar con el pasado judo son enemigos.

Segn Lipstdat, los 'negacionistas' constituyen un movimiento activo que trabaja denodadamente para "distorsionar la historia e inculcar el antisemitismo". Sin embargo, dista lejos de estar claro cmo alguien puede "distorsionar la historia, habida cuenta de que la historia no es un conjunto singular de hechos establecidos y dictados exclusivamente por un grupo determinado de personas. La historia es ms bien un intento de transformar el pasado en una historia que aspira a constituir una narracin lo ms completa posible, elaborada a partir de tantos puntos de vista como sea posible y en base a un cuerpo de investigacin tan amplio como est disponible. En ese sentido, la historia es un intento de construir una narrativa. Todo el mundo debera tener derecho a mantener diferentes perspectivas sobre su pasado.

Al parecer, a Lipstdat todo eso no le hace la ms mnima gracia. Ella quiere que el captulo conocido como Holocausto se convierta en un relato meta-histrico impenetrable. No est claro ni para m ni para un nmero creciente de acadmicos, artistas y gente corriente por qu los acadmicos y las instituciones judas tienen tanto miedo a que se examine y discuta libremente este captulo concreto de la historia.

Por alguna razn peculiar Lipstadt se considera a s misma como "acadmica", pero la forma como aborda el asunto dista mucho de tener una orientacin acadmica. Su lectura de la era nazi es absolutamente sonrojante. Por ejemplo, dice que "si el mundo se hubiera tomado ms en serio el antisemitismo nazi desde el principio del ascenso del Tercer Reich, la tragedia posterior podra haber sido muy diferente".

Sin embargo, da la impresin de que el mundo s reaccion muy seriamente al antisemitismo nazi, pues, bsicamente, se atuvo al programa nazi. EEUU y Gran Bretaa cerraron sus puertas a los judos y abandonaron a su suerte a los refugiados judos europeos. Ni siquiera los sionistas hicieron gran cosa para salvar a sus hermanos y hermanas europeos. Est claro tambin que los nazis no habran tenido xito en su proyecto de limpieza tnica si no hubieran contado con la ayuda de comunidades y gobiernos europeos e incluso de las instituciones judas. No parece que los nazis fueran los nicos antisemitas; simplemente, eran antisemitas sin tapujos.

La ignorancia de Lipstadt no conoce lmites. Prosigue: "en los aos 1930 y 1940, por supuesto, los observadores y las vctimas potenciales no podan comprender hasta dnde poda conducir el antisemitismo de Hitler y sus cohortes. Supongo que la historiadora juda [Lipstadt] en realidad ignora que en los aos 1930 y principios de 1940 "Hitler y sus cohortes" tampoco saban hacia dnde se dirigan. Sabemos que queran una Alemania libre de judos, algo que es de por s, en efecto, altamente escandaloso. Sin embargo, [ese objetivo] no es tan diferente del de la gran mayora de los israeles, que quieren una Palestina libre de palestinos.

Lipstadt est convencida de que los 'negacionistas' estn motivados por "odio a los judos y por deseos de hacerles dao". Pero la verdad del asunto resulta ms bien embarazosa: el revisionismo histrico es un creciente cuerpo de conocimiento. No pretende abordar "la cuestin juda" ni defiende ninguna agenda poltica, y tampoco postula que se haga dao a los judos. Sin embargo, el caso es que con demasiada frecuencia nos encontramos con llamamientos institucionales judos reclamando daar e incluso destruir a los rabes y musulmanes. En esas circunstancias uno esperara que Lipstadt fuera coherente y se enfrentara a las inclinaciones genocidas de sus propios hermanos y hermanas. Pero est claro que la integridad no es algo que deba esperarse de una profesora de Estudios Modernos Judos y Holocusticos.

Cuando se hace evidente que Lipstadt no tiene nada inteligente que decir sobre este asunto (o quiz sobre ningn asunto), entonces se saca un conejo de la chistera o, mejor dicho, se saca a Ahmadinejad de la peluca. "Durante los ltimos cinco aos hemos visto cmo una corriente de negacin del Holocausto, de antisemitismo abierto y de amenazas contra Israel emanaba de la boca del presidente iran, Mahmoud Ahmadinejad (...) la negacin del Holocausto que hace Ahmadinejad est directamente relacionada con su hostilidad hacia Israel".

Y aqu es donde pasado, presente y futuro judos se entrelazan en un sentido colectivo que parece totalmente impermeable a la razn, la tica y la humanidad. Es evidente que quienes se oponen a la barbarie israel pueden en cierto momento someter a escrutinio la raison dtre del sionismo, es decir, el holocausto. Evidentemente, es natural que aquellos que detestan las mentiras de Israel se paren a examinar todos y cada uno de los relatos israeles o judos. La pregunta es: Y qu hay de malo en ello? Por qu los judos, o al menos algunos judos, se horrorizan ante la idea de que otros pudieran recelar de algunos aspectos de sus relatos histricos? Por qu es tan difcil para Lipstadt aceptar que Ahmadinejad est en contra de Israel y ponga en cuestin adems algunos aspectos del pasado judo?

"En el ao 2009", dice Lipstadt, "despus de cuestionar la existencia del Holocausto, [Ahmadinejad] declar que [el Holocausto] fue una artimaa que emplearon los judos para conseguir que Occidente apoyara la creacin del Estado de Israel". Una vez ms, acaso el argumento expuesto por Ahmadinejad no es una cuestin acadmica legtima? Acaso el holocausto y la fundacin del Estado judo no estn ligados inextricablemente?

Pero no se preocupen, no es Ahmadinejad la nica persona a la que odia nuestra acadmica de yeshiva. "El egipcio Gamal Abdel Nasser habl de `la mentira de los seis millones de judos () Los portavoces de Hams tambin han practicado la negacin del Holocausto. Negaciones del Holocausto se pueden encontrar en los peridicos de muchas partes del mundo rabe, incluidos los de Jordania, Egipto y Lbano".

Incluso Mahmud Abbas era un "negacionista" de acuerdo con esta lumbrera de la Sho: "cuando era un joven estudiante, [Abbas] escribi una tesis que era puro negacionismo". Pero, a que no lo adivinan? Abbas no tiene por qu preocuparse: Lipsdat ya lo ha perdonado. l [Abbas] "posteriormente repudi su punto de vista" y Lipstadt "cree firmemente en su retractacin". Por lo menos Lipstadt es lo suficientemente flexible como para modificar sus puntos de vista "acadmicos" de modo que se adapten a la actual agenda poltica israel.

Supongo que es razonable sostener que Lipstadt contina luchando por lo que ya es una batalla perdida. Nuestro pasado no es propiedad juda. Cuando leo la diatriba pseudoacadmica de Lipstadt me convenzo an ms de que hay aspectos de la visin sionista de la historia que deben seguir siendo analizados y debatidos, porque la historia no puede ser manipulada o censurada por ninguna variedad de intelectual de yeshiva, pues la ideologa de la yeshiva es todo lo contrario al espritu occidental, al debate intelectual y a la apertura.

Lipstadt afirma: "Hace setenta aos la gente tena motivos fundados para decir: Nunca pudimos imaginar que Hitler hablara en serio. Hoy ya no podemos permitirnos ese lujo. Como mnimo estamos obligados a tomarnos en serio a Ahmadinejad y a los lderes musulmanes y creadores de opinin que le secundan".

Aqu parece que Lipstadt est instando a los lderes occidentales a desmantelar Irn y otros pases musulmanes en el nombre de la misma historia que ella no les permite revisar o examinar. Creo que en aras de la paz mundial es necesario desenmascarar a gente como Lipstadt y su cohorte.

En su prrafo final Lipstadt parece descubrir qu hay de malo en los revisionistas: "su negacin del Holocausto forma parte de su agenda poltica contempornea".

En trminos psicolgicos a lo anterior se lo suele definir como proyeccin: Lipstadt proyecta sus propios sntomas sobre los revisionistas histricos. Es evidente que el "evangelismo holocustico' de Lipstadt tiene la finalidad de servir a su propia agenda poltica siocntrica.

Llegados a este punto, la pregunta que tal vez le interese a usted formular es la siguiente: Durante cunto tiempo vamos a permitir que la ideologa supremacista de la yeshiva determine la visin que tenemos de nuestro pasado? Yo mismo creo que ha llegado la hora de decir NO a la ideologa y poltica judas. La gota ya ha colmado el vaso.

Fuente: http://www.gilad.co.uk/writings/gilad-atzmon-taking-deborah-lipstadt-apart.html?printerFriendly=true


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