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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-04-2011

Hay que desconectarse del capital

Carlos Rivera Lugo
Claridad


*Dndonos cuenta que no podemos depender en*

*Todas las promesas hechas por nuestros gobernantes*

*Hemos resuelto que para nosotros la Vida Buena comienza con la libertad*

*Nuestro futuro tiene que ser construido a partir de nuestro dictado.*


La Resolucin de los Comuneros

Bertolt Brecht

Hablando la semana pasada en la Facultad de Derecho Eugenio Mara de Hostos, en Mayagez, Puerto Rico, el conocido periodista y profesor uruguayo Ral Zibechi insisti en que nadie en Nuestra Amrica debe llamarse a engao: lo que se vive hoy es una crisis sistmica de la economa capitalista y la arquitectura mundial que apuntal su desarrollo. En su conferencia electrnica ofrecida en el marco del IX Coloquio Acadmico Ni una vida ms para la toga, dedicado este ao al tema Insurgentes! Izquierdas libertarias, democracia participativa y pluralismo jurdico, el pensador crtico expuso como el actual contexto ha estado caracterizado por el surgimiento de unos nuevos actores polticos, los movimientos sociales, una nueva generacin de sujetos activos que no tienen sus referentes en las tradicionales corrientes ideolgicas gestadas desde Europa.

Segn Zibechi, los movimientos sociales han modificado incluso nuestro actual entendimiento de la crisis y sus salidas. Representan otro tipo de relacin con el territorio nacional, ms locales e inmediatas. Sus luchas son, en su origen, particulares y sectoriales, respondiendo no a comprensiones *a priori* totalizantes de la realidad sino surgidas al calor de sus apremiantes respuestas frente a las expresiones concretas del modelo de desposesin que caracteriza el capitalismo neoliberal en estos tiempos. Son, por ello, actores con perspectivas distintas a los partidos tradicionales de izquierda que ocuparon un lugar prominente en la construccin de las resistencias acontecidas en el pasado siglo XX.

Incluso, en muchos casos estos nuevos sujetos, como los movimientos indgenas, representan visiones rupturistas frente al orden civilizatorio actual. Las nuevas relaciones sociales y territoriales promovidas por estos ofrecen propuestas de modos alternativos de vida y de organizacin poltica, como ha sido el caso del movimiento de los sin tierra en Brasil o los zapatistas en Chiapas, Mxico. A partir de stas, Zibechi insisti en que nuestras respuestas ante la crisis no pueden estar enmarcadas dentro del actual ciclo del capital, el cual ha llevado a la precarizacin generalizada de la vida. Hay que desconectarse de sus ciclos que slo sirven para empantanarnos.

La incomprensin de esta verdad explica en parte, aado yo, las contradicciones y conflictos que an aquejan a procesos esperanzadores de cambio como los que se viven en Bolivia y Ecuador. El viejo Estado liberal o neoliberal y sus formas burocrticas de mando, se niegan a morir para dar consecuentemente paso a las nuevas formas de gobernanza, pluralistas y comunitarias, que se han ido forjando materialmente desde sus entraas sociales. Mxico, quien pens ingenuamente que a partir de su integracin al mercado estadounidense la propuesta del Imperio para las Amricas desbancada precisamente por los movimientos sociales y los gobiernos progresistas de la regin- pasara a formar parte del primer mundo, hoy se debate en un deterioro violento de sus condiciones de vida y una inviabilidad catastrfica de sus formas de gobernabilidad. No hay futuro para nuestros pueblos bajo el capitalismo.

Consciente de ello, la Revolucin cubana emprende su reinvencin, procurando esperanzadamente hallar la necesaria acogida popular a las propuestas de rectificacin y de cambio hechas por su gobernante Partido Comunista. Para ello es necesario que la sociedad toda, ms all del Estado, se apodere del mando para la necesaria refundacin democrtica de su modo comn de vida. El Estado y su expresin partidaria, el PCC, deben socializarse, asumir una funcin ms humilde en la vida nacional, para que el pueblo pueda gestar participativamente la nueva economa y sociedad desde lo concreto y lo local, es decir, desde donde realmente se constituyen y se reproducen las relaciones sociales y de poder. Slo as se podr finalmente fortalecer, como se ha declarado, el carcter socialista de la Revolucin como trnsito hacia formas comunes superiores de vida.

Precisamente, si hay una creencia que est crecientemente desbancada, es esa de que el futuro es del capitalismo. Si hay algo que demostr el final del Siglo XX fue precisamente la incapacidad de dicho sistema para aceptar aquellas reformas que le convirtiesen, alegadamente, en un orden social ms incluyente y respetuoso de las libertades y necesidades de los ms. En ese sentido, como corolario de lo anterior, otra idea que tambin ha quedado refutada por los hechos histricos es el pragmatismo liberal-capitalista bajo el cual se sostiene que la nica transformacin dable de lo existente, se da slo a partir de reformas graduales. Bajo sta, an la visin alternativa del otro mundo posible slo se materializa dentro de lo existente y no en contra de ste.

La contrarrevolucin neoliberal se ha encargado de demostrar cmo el capitalismo slo concibe su reproduccin permanente a partir de la subsuncin de la vida toda y las vidas todas bajo sus lgicas explotadoras y opresoras. Hasta lo que es real pretende ser totalitariamente manipulado a partir de su pensamiento nico. Ello ha llevado a la decisiva precarizacin de la vida toda y la proletarizacin de la casi totalidad de nuestras respectivas sociedades. Nuestros derechos, conquistados histricamente a sangre y fuego, crecientemente son desconocidos y, en su lugar, los achichincles polticos del capital, como si estuviesen sujetos a su gracia ideolgica. El Estado social de antao ha sido sustituido por este Estado de la subsuncin real y su rechazo, as como su superacin, constituye un imperativo de vida o muerte.

Sin embargo, resulta alarmante la incapacidad que an nos aqueja en Puerto Rico para tomar consciencia de esta realidad y sus requerimientos estratgicos, es decir, para los procesos de disputa del poder. Seguimos dndole espectacularmente la espalda al mensaje inscrito en las nuevas circunstancias para aquel o aquella que quiera leer o escucharlo. La nueva poltica liberadora de los tiempos es el resultado de su agenciamiento por una pluralidad de fuerzas sociales que ante la creciente precarizacin de sus condiciones de vida y proletarizacin de facto de su condicin social sean, por ejemplo, obreros o campesinos, estudiantes o maestros, ciudadanos o inmigrantes- , insurgen frente a este intento por invisibilizarlos. La insumisin surge de su autodeterminacin y, como tal, es inmanente: surge a partir de cada uno o una de nosotros.

De todas las contradicciones de la sociedad contempornea, la existente entre la cada vez ms exigua clase de privilegiados y la cada vez ms absoluta clase de los excluidos constituye la tensin principal. Todas las dems contradicciones incluyendo en nuestro caso la existente en torno al status- slo pueden abordarse y superarse, con seriedad, en la medida en que se superen los retos actuales de la lucha de clases que atraviesa a su vez a las dems luchas, desde la descolonizadora hasta la ecologista, la educativa hasta la salubrista, entre otras. La lucha de clases, en su acepcin contempornea, se constituye en algo as a lo que Jacques Lacn, el reconocido psicoanalista y filsofo francs, llama el significante maestro, el cual est ntima y dinmicamente relacionado con otros significantes, de menor jerarqua, como parte de una totalidad problemtica. El significante maestro, sin embargo, es el determinante en ltima instancia.

Pareceramos estar de vuelta a mediados de la dcada de los ochentas cuando la impulsividad, la irreflexividad y el liquidacionismo imper en ciertos sectores de la izquierda en nuestro pas para abandonar la propuesta comunista como nica apuesta autnticamente emancipadora frente al capitalismo. Desde las elites polticas de la izquierda se le tendi a dar la razn a Francis Fukuyama cuando ste pregonaba que histricamente ya no quedada realmente nada ms all del capitalismo. Sin embargo, la historia, cuando no se aprende de ella, tiende a repetirse porfiadamente y hoy vuelve a ponerse sobre el tapete la refundacin necesaria y urgente de nuestras respectivas sociedades, no a partir de su privatizacin sin fin sino de la potenciacin plena de la justicia social y lo comn.

Ante la conmemoracin en estos das del 140 aniversario de la Comuna de Pars, el filsofo francs Alain Badiou nos puntualiza su gran legado: la determinacin hecha por primera vez por los excluidos, que deban tomar su futuro en sus propias manos, en exclusin tanto de las clases dominantes como de los ilusos que desde las filas de la izquierda seguan casados con las formas polticas y econmicas burguesas. Se demostr as el imperativo histrico de la doble ruptura que deban protagonizar, si desean efectivamente liberarse de la necesidad absoluta bajo su condicin de clase: la soberana absoluta del pueblo.

Carlos Rivera Lugo es Catedrtico de Filosofa y Teora del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio Mara de Hostos, en Mayagez, Puerto Rico. Es, adems, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueo Claridad.** *


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