Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-03-2005

La empresa farmacutica pretende romper el modelo sanitario que sostienen los farmacuticos y las cooperativas distribuidoras
Las artimaas de Pfizer

Ana Delicado Palacios
Rebelin

Actualmente el coste de la distribucin es asumido por todos los cooperativistas de forma equitativa, con lo que se permite el suministro a todas las farmacias con independencia de su ubicacin geogrfica o de la capacidad de compra. Tal solidaridad permite la existencia de farmacias en zonas rurales y con pocos habitantes, que de otro modo no podran subsistir.


La empresa farmacutica Pfizer ha decidido que ella misma repartir a partir de junio sus medicamentos en Espaa, para as prescindir de todo intermediario. Esto puede suponer la ruptura de un modelo sanitario que sostienen los farmacuticos y las cooperativas distribuidoras.

La distribucin de medicamentos en Espaa es en su mayor parte propiedad de los farmacuticos, que mediante cooperativas se encargan de repartirlos por todo el pas. Ninguna farmacia queda desabastecida, ya est en el centro de grandes ciudades o en el pueblo ms apartado. El coste de la distribucin es asumido por todos los cooperativistas de forma equitativa, con lo que se permite el suministro a todas las farmacias con independencia de su ubicacin geogrfica o de la capacidad de compra. Tal solidaridad permite la existencia de farmacias en zonas rurales y con pocos habitantes, que de otro modo no podran subsistir.

Segn Cofares, la principal empresa de distribucin y cooperativa formada por 8.500 farmacuticos en Espaa, Pfizer pretende aplicar esta pauta en el resto de Europa, y as resquebrajar el modelo de distribucin en cada pas. La transnacional estadounidense ha llegado a ignorar un 60% de los frmacos pedidos por la cooperativa los ltimos meses. Al carecer de ellos, las farmacias se ven obligadas a sustituirlos por otros anlogos, pero eso no siempre es posible. No contenta con eso, Pfizer mand recientemente una carta a los farmacuticos en la que se poda leer: venimos recibiendo quejas vuestras por anomalas en el aprovisionamiento de nuestros medicamentos. As justificaba su decisin de prescindir de las cooperativas. Cofares tuvo entonces que dirigirse a las farmacias para denunciar que el desabastecimiento viene en realidad provocado por la misma transnacional.

De entrada, la Consejera de Salud de la Junta de Andaluca ha decidido que descontar a partir de junio el margen que corresponde a las distribuidoras del precio total del frmaco, sea cual sea el medio por el que se adquieren los medicamentos de Pfizer. Con esta medida, los farmacuticos se vern obligados a comprar a Pfizer para no ver disminuidos an ms sus ingresos.

La iniciativa de la Junta de Andaluca es una llamada sin vacilacin a las multinacionales para que acaparen el servicio de distribucin espaol. Las grandes empresas como Pfizer tienen la capacidad de ofrecer a las farmacias sugerentes ofertas, como no cobrar por un tiempo la distribucin de medicamentos. Promociones, bonificaciones o aplazamientos de pagos son tambin muy tentadores. Las transnacionales pueden ofrecer a corto plazo los medicamentos casi a precio de costo aunque pierdan dinero.

Una vez las cooperativas espaolas sean arruinadas y los farmacuticos se den de baja de sus servicios, la nueva distribuidora las convertir en empresas de lucro. Seguir encargada de repartir los medicamentos, pero el coste a partir de entonces ser otro, y las condiciones variarn al gusto de Pfizer y sus asociadas. Podrn exigir entonces compra por lotes, pedidos mnimos, facturacin semanal o al contado, se prohibirn las devoluciones y otras medidas que aumentarn el costo y el desamparo de las farmacias frente al poder de las transnacionales.

Quines son los perjudicados? Las cooperativas nacionales, los farmacuticos y los ciudadanos, que no pueden recibir los medicamentos que precisan. Todo se supedita a conseguir como sea la distribucin de los medicamentos en Espaa, que es un sector que factura al ao ms de seis mil millones de euros (es decir, ms de un billn de pesetas). En esta lucha no sera descartable, como ya ha ocurrido otras veces, que gestores y representantes fueran persuadidos para respaldar sus pretensiones.

Los objetivos de las transnacionales, que muchos gobiernos alientan, son capaces de poner en peligro los intereses pblicos. Las grandes multinacionales buscan eliminar la competencia de sectores rentables, lo que les brinda maniobras de actuacin que no conocen fronteras. Corremos adems el peligro de que este modelo de farmacia se quiera imponer en otros pases de Europa. No obstante, la sociedad no tiene por qu dejarse llevar con los ojos cerrados. Decisin del cordero ser la de vigilar al lobo.

[email protected]



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter