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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-04-2011

Sobre la izquierda pro-nuclear

Eduard Rodrguez Farr y Salvador Lpez Arnal
Rebelin


No se trata de opiniones de dirigentes sindicales cogidos en dilemas de difcil o imposible solucin -paro, por la cara A; prolongacin de las centrales, por la cara B- ni tampoco de intervenciones pro-nucleares en foros FAES de ex secretarios generales de CC.OO. que hoy se ubican en mbitos muy cercanos a la derecha espaolista con nuevos y viejos ropajes. No, no es eso, se trata de comentarios y reflexiones de personas que dicen pertenecer y permanecer en al mbito de la izquierda poltica.

Miguel ngel Quintanilla, Catedrtico de Lgica y Filosofa de la Ciencia y ex responsable poltico institucional en varios gobiernos PSOE, ha publicado recientemente en Pblico un artculo que lleva por ttulo La leccin de Fukushima [1]. Estas son las lecciones extradas tras el hecatombe nuclear nipona por este destacado catedrtico de lgica.

Hace siete aos, seala MAQ, la geloga Leuren Moret publicaba un artculo en The Japan Times sobre la seguridad de las centrales nucleares. En l ya se denunciaban los mltiples errores, fallos y mentiras de la industria nuclear y del Gobierno japons, dejando para la posteridad una premonicin que, leda ahora, prosigue MAQ, produce escalofros: La cuestin no es si en Japn se va a producir o no un desastre nuclear; la cuestin es cundo se va a producir. Conocemos la respuesta: 2011, con antecedentes destacados.

Es cierto, prosigue MAQ, que el accidente de Fukushima es resultado de una sucesin de desastres naturales de una magnitud extraordinaria. Incluso, aade el catedrtico de lgica, todava podemos felicitarnos de que la catstrofe no haya sido mayor. Pero, en su opinin, lo importante es saber si las cosas podan haberse hecho de otra forma y qu debemos hacer para que no vuelvan a suceder.

MAQ sostiene que el desastre nuclear en Japn no se ha producido por falta de conocimientos ni de capacidades para hacer las cosas mejor (no poner centrales nucleares en zonas ssmicas, no situar las instalaciones a suficiente altura sobre el nivel del mar, no prever sistemas de emergencia eficaces en casos de catstrofes naturales). Lo que falt, esa es la tesis central de su artculo, fue un juicio correcto al ponderar los riesgos que se asuman al tomar las decisiones que se tomaron en su da.

Nuestro filsofo de la ciencia se pregunta si el juicio sobre riesgos de la industria nuclear puede ser correcto si debe estar supeditado, en todo o en parte, a los intereses econmicos de una empresa privada. Debera haber otra forma de hacer las cosas en su opinin. Por ejemplo, el ejemplo es del propio autor, la gestin de las centrales nucleares, desde su diseo hasta su cierre, y durante todo su funcionamiento, debera estar en manos de un cuerpo de especialistas, pagados con fondos pblicos y juramentados, como los monjes de otras pocas (la generosa comparacin eclesistica tambin es de MAQ), para gestionar el ciclo de la energa nuclear atendiendo tan slo a los ms altos estndares de seguridad y a los intereses de la sociedad y los ciudadanos.

Para ello, concluye MAQ, ni siquiera sera preciso expropiar las centrales nucleares: Bastara con nacionalizar su gestin (una solucin, por cierto, que seguramente el propio Gobierno japons tendr que adoptar en Fukushima en los prximos das). De este modo, la leccin de Fukushima no es slo que lo nuclear es peligroso, cosa que refuta para siempre ms la afirmacin publicitaria de la seguridad de las centrales, sino que la gestin del peligro nuclear es demasiado importante para dejarla a merced de intereses econmicos.

MAQ, por tanto, sostiene que lo nuclear no debe dejarse, sin ms, en manos privadas pero no aboga, cuanto menos en esta ocasin, por la paulatina desaparicin de la industria ni hace, desde luego, llamamiento alguno al, digamos, combate ciudadano antinuclear: vivir activos hoy, para no vivir radiactivos maana.

No es MAQ el nico filsofo o cientfico que, desde posiciones de izquierda poltica en sentido amplio o amplsimo, abonan matizadamente o no argumentan crticamente de manera global contra la industria nuclear. Manuel Lozano Leyva, catedrtico de fsica atmica, sera otro ejemplo conocido. En los aos de la transicin, no fueron pocas ni marginales las voces que en el seno de la izquierda hablaron de una reconsideracin del tema nuclear [2].

Una discusin en torno a estas posiciones poda tomar el siguiente aspecto [3].

SLA: Djame preguntarte por otro asunto, por los argumentos de los defensores de la energa nuclear desde una perspectiva que se dice de izquierda. Manuel Lozano Leyva, persona sin duda informada, catedrtico de fsica atmica, molecular y nuclear en la Universidad de Sevilla, ha defendido la energa nuclear (Pblico, 7 de diciembre de 2007) desde una posicin polticamente progresista, eso s, afectada en mi opinin por un cierta dosis de tecnocraticismo cientificista. Su tesis bsica es que el rechazo a la energa nuclear no es progresista.

ERF: No s qu entiende Lozano Leyva por progresismo pero en fin, cules son sus argumentos?

Apunta en primer lugar, que ninguno de los problemas de las centrales nucleares es significativo. Seala que actualmente existen 441 reactores funcionando en el mundo y que en cinco dcadas slo se ha producido un accidente grave el de Chernbil, donde coincidieron, seala, circunstancias tan inslitas que si se hubiera planificado perversamente no habra salido peor.

Pues con su primer argumento no estoy nada de acuerdo. Ya hemos hablado de ello largamente. Chernbil no ha sido el nico accidente de importancia en la historia de la industria nuclear. Ha habido numerossimos accidentes de todo tipo: muy graves, potencialmente graves y accidentes menores. Todo ello, sin tener en cuenta el largusimo nmero de incidentes que se han ocultado y en los que se sospecha que lo que realmente sucedi fueron accidentes ms o menos serios.

En este punto creo que a Lozano Leyva le falta informacin o bien tiene una nocin de accidente grave que no logro ni puedo compartir.

Sobre los residuos radiactivos, apunta que aventajan a los de las centrales trmicas porque se localizan puntualmente y no se esparcen en la atmsfera. Ambos duran miles aos pero en el caso de los radiactivos se vislumbra una nueva tecnologa de eliminacin por transmutacin. No existe nada parecido con el CO2 y los otros gases de las centrales trmicas.

Es bien cierto que los residuos generados por las centrales trmicas, especialmente las de carbn, no son inocuos, no podemos ignorarlo, y que tienen una incidencia importante sobre el medio ambiente. Sin embargo, no es verdad que los residuos generados en las centrales trmicas duren miles de aos con la excepcin, si es el caso, que no siempre es as, de los escasos residuos radioactivos que stas puedan generar. En todo caso, nunca es bueno comparar entre dos males y, desde luego, tanto las centrales nucleares como las centrales trmicas de carbn lo son. A quienes propugnan la solucin nuclear hay que indicarles que de lo que se trata es de buscar soluciones que sean lo menos dainas posibles para el medio ambiente y la poblacin y eso pasa, sobre todo, por la reduccin del consumo energtico, la reduccin de su desigualdad en el mundo y la apuesta en serio, no slo como juego lingstico floreado en tribunas pblicas a las que no se concede ninguna importancia real, por las energas renovables.

En cuanto al uso militar o terrorista de la tecnologa nuclear, asegura Lozano Leyva que es mucho ms controlable que otras tecnologas ms simples e igual de mortferas como las biolgicas y qumicas.

Controlable el uso militar de la tecnologa nuclear? Pero si seguimos desconociendo de forma oficial su uso en la primera guerra del golfo o en el caso de los bombardeos sobre la antigua YugoslaviaY, adems, qu quiere decir controlable exactamente? Quin debe ejercer ese control por otra parte? 

Seala tambin el catedrtico de fsica sevillano que el verdadero problema no reside en la seguridad ni en los residuos sino en el probable encarecimiento del uranio: si se multiplican las centrales por diez, pongamos por caso, el uranio se encarecera, la probabilidad de accidentes aumentara y el control de los residuos radiactivos exigira mucho ms que unas decenas de guardias civiles.

No comento el punto de las decenas de guardias civiles, que me parece mal expresado e impropio de un educador cientfico de la ciudadana pero con el resto de afirmaciones estoy de acuerdo con algn matiz. El uranio, por otra parte, no slo se encarecera sino que ya se ha encarecido enormemente como ya hemos indicado, adems de que podra agotarse en pocas dcadas.

Luego, por tanto, si se extendiese el uso de la energa nuclear, y parece que sa es su apuesta, Lozano Leyva debera admitir como mnimo tres problemas, tres graves problemas en su apuesta: neto encarecimiento de la fuente primaria y su agotamiento previsible a corto plazo; mayor riesgo de accidentes, y mayores problemas de seguridad para los residuos radiactivos.

Ya s que no existen soluciones perfectas en casi ningn asunto humano de importancia pero no es poca cosa lo que se acaba de apuntar.

Pero para l, admitiendo la necesidad de menor consumo energtico y de estabilizar el nmero de habitantes del planeta, hay que apostar por el desarrollo de infinidad -segn sus propios trminos- de vas nucleares de produccin de energa elctrica, como el uso del torio, que, en su opinin, la demagogia ha frenado. Las energa alternativas, para l la solar, la trmica o la fotovoltaica, es la nica viable, dado su pequeo rendimiento slo cuentan como energas complementarias.

La transmutacin de residuos nucleares -bombardear residuos nucleares con partculas subatmicas para transformarlos en elementos no radiactivos- es una materia en la que no se ha avanzado significativamente en las ltimas dcadas. A pesar del esfuerzo realizado, no hay resultados que ni tecnolgica ni econmicamente sea factible realizar industrialmente ni a breve ni a largo plazo. Existen grandes instalaciones pero para obtener transurnicos en cantidades nfimas de materia, y nosotros estamos hablando de millares de toneladas. Si me permites, ms que una apuesta razonable me parece un brindis al sol de la ciencia ficcin. Hay aqu, creo, una confianza excesiva y poco razonable por un escenario cientfico-tecnolgico del que apenas hay indicios.

Pero si llegase a funcionar

An en el hipottico caso de que la tcnica de la transmutacin llegase a funcionar en un futuro, por el momento no previsible, no lograra hacer desaparecer del todo los residuos radiactivos, por lo que el problema permanecera, con distintas dimensiones, y no evitara la discusin sobre la necesidad de tener que construir un cementerio nuclear. Recientemente, Carlos Bravo, responsable de la campaa de energa de Greenpeace, ha declarado que en materia de residuos radiactivos no hay panaceas ni varitas mgicas. Hacemos un llamamiento a la responsabilidad de quienes tratan de confundir a la opinin pblica con soluciones mgicas en materia de residuos radiactivos". Yo estoy totalmente de acuerdo con l.

Ante esta situacin, no es extrao que no haya consenso social ni poltico para resolver este problema. Esto explica, como decamos, el fracaso de los sucesivos planes de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA) de implantar un cementerio nuclear de residuos de alta actividad en Espaa, el conocido como ATC (Almacn Temporal Centralizado). Para m, el verdadero consenso pasa por establecer previamente un calendario de cierre de las centrales nucleares.

Para finalizar esta punto, Eduard, Lozano Leyva apunta tambin una consideracin poltico-cultural y afirma que es un enigma que se identifique el rechazo de la energa nuclear con el progresismo poltico. l seala, en curiosa afirmacin, que es infinitamente ms retrgrado el petrleo que el ncleo atmico y que, en caso de desastre, preferira que nuestros descendientes heredaran la ciencia nuclear y su tecnologa, tan europeas y cultas, a que se vieran esclavizadas por el petrleo y sus propietarios.

Sinceramente, a mi me parece sorprendente que una persona tan documentada como l tenga preferencias tan eurocntricas y que meta en el mismo saco, sin ninguna distincin, a todos los dueos y pases propietarios del petrleo. Yo no lo hago y no creo que sea bueno hacerlo desde una posicin de izquierdas.

La afirmacin que citas sobre el carcter infinitamente ms retrgrado el petrleo respecto al ncleo atmico, que vaya usted a saber qu significa, debe ser una desviacin profesional o una metfora arriesgada. Ni logro entenderla ni me parece muy significativa.

Es acaso una quimera, una simple ensoacin, pretender vivir sin nucleares? Uno de nosotros ERF- dio hace tres aos la siguiente respuesta: Tal como se sealaba en el informe CiMA (Cientficos por el Medio Ambiente), documento que hemos elaborado Anna Cirera, Joan Benach y yo mismo con la inestimable ayuda de Jorge Riechman, los efectos sobre la salud y el medio ambiente producidos por las radiaciones ionizantes de las centrales y el conjunto de la actividad industrial nuclear son de muy compleja evaluacin debido, entre otras razones, a la dificultad de estudiar su incorporacin en la cadenas trficas, la reconstruccin de las dosis de exposicin de las poblaciones objeto de estudio, as como por la variedad de las respuestas biolgicas que se producen. No obstante, existe una notable evidencia cientfica de los mltiples riesgos para la salud y el medio ambiente asociados a la exposicin a radiaciones ionizantes como resultado de los centenares de accidentes e incidentes nucleares producidos en todo el mundo durante ms de cincuenta aos, que han ocasionado miles de vctimas y afectados. Adems, desde el punto de vista cientfico, no es posible en la actualidad estimar una dosis por debajo de la cual las radiaciones ionizantes no produzcan efectos patolgicos. Es importante sealar que, en este caso, la relacin causa-efecto no es de tipo lineal, sino que depende de mltiples factores: la intensidad y la naturaleza de la fuente de radiacin, la dosis total recibida, la duracin temporal de la exposicin, la edad de la poblacin expuesta o la susceptibilidad individual. Etc. Puede decirse, por tanto, que no existe una dosis de radiacin que sea segura.

En definitiva, ante la evidencia cientfica que seala claramente que las actividades derivadas del ciclo conjunto de la actividad industrial nuclear pueden perjudicar seriamente la salud pblica y el medio ambiente, incluso en condiciones normales de utilizacin y funcionamiento, mi posicin es que no deben y no pueden prevalecer los intereses polticos o la bsqueda de los beneficios econmicos. El conocimiento disponible lleva a considerar, con ms vigencia que nunca, como antes deca, un antiguo y sabio criterio mdico: cuando hay dudas razonables, lo mejor es abstenerse. Por ello, para prevenir las peligrosas consecuencias que hemos descrito, para evitar que stas se produzcan, se impone aplicar el principio de precaucin y evitar la utilizacin de la energa nuclear. Podemos vivir sin nucleares y podemos vivir mejor.

Y todos y todas adems.

Notas:

[1] http://blogs.publico.es/delconsejoeditorial/1351/la-leccion-de-fukushima/

[2] Para un ejemplo muy reciente: 25 aniversario de la tragedia de Chernbil: entrevista con el acadmico y radioqumico B.F. Myasoydov. Una leccin para toda la humanidad. Sovitskaya Roca (traducido del ruso para Rebelin por Josafat S. Comn). http://www.rebelion.org/noticia.php?id=127130

[3] Tomado del captulo XV de ERF y SLA, Casi todo lo que usted desea saber sobre los efectos de la energa nuclear en la salud y en el medio ambiente, El Viejo Topo, Barcelona, 2011.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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