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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-04-2011

Djibouti, la revolucin africana olvidada

Josep Mara Royo
Periodsimo Humano


El pasado 8 de abril se celebraron elecciones presidenciales boicoteadas por la oposicin en este pequeo pas del Cuerno de frica, contagiado por las movilizaciones populares contra los regmenes autcratas del Magreb y Oriente Medio, y que a la vez forma parte de los principales ejes de la lucha contra el terrorismo de EEUU. En consecuencia, la contundente victoria del presidente Ismail Omar Guelleh para gobernar un tercer mandato no fue ninguna sorpresa.

El 18 de febrero diversos partidos de la oposicin, grupos de defensa de los derechos humanos y grupos de la sociedad civil lograron reunir a unos 30.000 manifestantes en el centro de la capital, una de las concentraciones ms numerosas llevadas a cabo en este diminuto pas del Cuerno de frica, pero con mucha menos repercusin meditica que sus vecinos magrebes. La Polica dispers con brutalidad a los manifestantes, evitando que instalasen un campamento de protesta en el centro de la ciudad, a imagen y semejanza de la egipcia plaza Tahrir, y llev a cabo la detencin de 300 lderes de la oposicin y de la sociedad civil. Segn fuentes opositoras, se produjeron dos vctimas mortales y decenas resultaron heridas cuando la Polica lanz disparos y gases lacrimgenos contra los manifestantes. Desde entonces, una presencia constante y masiva de la Polica en la ciudad, y las noticias sobre torturas y detenciones, moneda corriente por estos lares, han frenado la organizacin de nuevas protestas contra el Gobierno. Sin embargo, los lderes de la oposicin decidieron boicotear el proceso electoral del 8 de abril al no presentar sus candidaturas, adems de anunciar que continuaran las movilizaciones. La oposicin, agrupada en torno a la coalicin Union pour lAlternance Dmocratique (UAD), est permitida desde 2002, aunque boicote las elecciones de 2005 y 2008 por la ausencia de libertad de expresin y las presiones gubernamentales. Incluso una pequea insurgencia, el Front pour la Restauration de lUnit et de la Dmocratie (FRUD), surgido de la comunidad afar, mayoritaria y marginada en el pas, se ha reactivado y ha amenazado con llevar a cabo acciones blicas para derrocar al Gobierno.

 

Protesta de la oposicin al gobierno el 18 de febrero. El grupo de seguimiento de lecciones estadounidense Democracia Internacional denunci en marzo que el gobierno de Djibouti haba expulsado un grupo de la oposicin un mes antes de las elecciones (AP)

Djibouti, creado artificialmente por el colonialismo, accede a la independencia de Francia en 1977. Basado en razones estratgicas, el Estado depende de su puerto como principal recurso a travs del cual Etiopa canaliza gran parte de su comercio exterior, y tras la guerra fronteriza que enfrent a Etiopa con Eritrea entre 1998 y el 2000, se increment an ms esta dependencia. Su situacin es tambin estratgica para el control del trfico martimo en el mar Rojo, y su proximidad a Somalia es un acicate para el establecimiento de misiones militares para controlar desde Djibouti las acciones de piratera en las aguas somales, en incremento constante desde el ao 2008 y que la comunidad internacional se ve incapaz de frenar a pesar de la cantidad de recursos dedicados a ello. Centenares de barcos han sido secuestrados (y muchos de ellos liberados tras el pago de cifras astronmicas), algunos de ellos pesqueros que faenaban de forma ilegal en aguas somales, incluidos espaoles, ante la mirada atnita de una de las operaciones militares ms importantes de la actualidad. Aproximadamente una treintena de embarcaciones de guerra de unos 20 Estados patrullan las costas de Somalia y la parte noroccidental del ocano ndico con el objetivo de frenar los ataques de las milicias somales. La operacin, compuesta por la EUNAVFOR (cuya fuerza est comandada por un espaol desde diciembre), la OTAN y la Combined Task Force 151 (liderada por la V flota estadounidense) a la que se suman barcos de otros Estados como Japn, Rusia, China, India o Arabia Saudita, calificada de fracaso por sus propios miembros, tiene una de sus bases principales en Djibouti, por lo que pagan importantes sumas de dinero que a la postre, sirven para mantener en el poder al Gobierno autoritario que lidera Ismail Omar Guelleh desde 1999. As, aunque este pas no dispone de petrleo como sus vecinos del norte, ha sabido aprovechar su situacin estratgica para conseguir que Francia, EEUU y desde el ao 2010, Japn, alquilen bases militares por 40 y 50 millones de dlares al ao. En el ltimo caso, la base militar japonesa supone su primera misin en el extranjero desde la II Guerra Mundial. A estas cifras, adems de la ayuda al desarrollo que recibe y los depsitos bancarios de los secuestros cometidos en las aguas somales, segn numerosas fuentes, se une el hecho de que una sptima parte de su poblacin, de un total de 800.000 habitantes, sufre una grave crisis humanitaria.

La base militar de EEUU, Camp Lemonnier, abierta a principios de 2001 sobre los restos de una antigua base francesa, adquiri un mayor protagonismo a raz de los atentados del 11-S, convirtindose en la sede de la Combined Joint Task Force Horn of Africa (CJTF-HOA) del U.S. Africa Command (AFRICOM). Es decir, EEUU dispone en Djibouti de su base de operaciones en frica, desde donde lleva a cabo actividades de cooperacin militar y lanza operaciones de lucha contra el terrorismo Enduring Freedom en el continente, y cuyos componentes navales, las coaliciones multinacionales navales Combined Task Force 150 y la 151, vigilan las aguas del ocano ndico, el mar Arbigo y dan apoyo a las operaciones que se llevan a cabo en Iraq, en el marco de la Operation Iraqi Freedom. As, este pequeo pas, del tamao de la Comunidad Valenciana, ha conseguido comprar el silencio de la comunidad internacional gracias a su situacin estratgica frente a las violaciones de los derechos humanos que comete su Gobierno, por lo que la poltica de doble rasero de Occidente se pone aqu ms que nunca de manifiesto. Mientras Occidente mira hacia Libia, est en manos de la poblacin de Djibouti poner contra las cuerdas a su Gobierno y a la cnica geopoltica de la comunidad internacional.

Fuente: http://tomalapalabra.periodismohumano.com/2011/04/27/djibouti-la-revolucion-africana-olvidada/



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