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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-04-2011

Capitalismo y lucha de clases

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por Ricardo Garca Prez


Introduccin

La lucha de clases sigue desempeando un papel central en el proceso de acumulacin capitalista, si bien adopta formas diferentes en funcin del contexto socioeconmico. Para cartografiar el despliegue de la lucha de clases es preciso especificar algunos conceptos fundamentales relacionados con (a) las diversas condiciones y los sectores dominantes del capital en la economa global, (b) la naturaleza de la lucha de clases, (c) los principales protagonistas de las luchas de clases, (d) la naturaleza de las reivindicaciones que hace y (e) las luchas masivas.

La acumulacin capitalista se desarrolla siguiendo una pauta muy desigual, lo que tiene consecuencias importantes sobre la naturaleza e intensidad de la lucha de clases. Adems, las reacciones concretas de los trabajadores y, sobre todo, del Estado capitalista hacia la situacin general de la economa han dado forma al grado de intensificacin de la lucha de clases y de la ofensiva de los dos polos principales (capital y mano de obra).

Aclaraciones conceptuales

Al analizar el capitalismo contemporneo, la diferencia ms llamativa reside en tres situaciones radicalmente distintas del sistema capitalista, que corresponden a los pases que experimentan (a) altas tasas de crecimiento, (b) estancamiento y (c) una crisis profunda.

Los pases capitalistas con tasas de crecimiento elevadas se dividen con claridad entre los que (a) viven del auge de las materias primas y son exportadores sobre todo de productos agrarios y recursos energticos y mineros, situados en su mayora en frica y Amrica Latina o (b) son exportadores de manufacturas, fundamentalmente en Asia (China, India y Corea del Sur).

Las crisis econmicas se pueden clasificar, a su vez, en tres grupos.

Exactamente igual que hay pautas desiguales de desarrollo capitalista, tambin las hay con relacin a la lucha de clases. Hay varios conceptos fundamentales que es preciso tener en cuenta para analizar la lucha de clases.

En primer lugar, hay que apreciar la distincin entre lucha de clases y lucha masiva. En Amrica Latina hay muchos ejemplos de luchas multisectoriales, de trabajadores, campesinos o empleados del sector pblico encabezadas por organizaciones enraizadas en clases sociales. A veces, esos movimientos de clase se convierten en luchas masivas que incorporan a otros grupos heterogneos (vendedores ambulantes, trabajadores autnomos, etc.). Las revueltas rabes actuales son, en su mayora, luchas masivas que, en trminos generales, carecen de organizaciones o liderazgo de clase o, en algunos casos, estn encabezadas por organizaciones juveniles o religiosas.

En segundo lugar, hay una diferencia entre luchas de clases ofensivas y defensivas, en las que las organizaciones luchan por ampliar sus derechos sociales y elevar los salarios o combaten para preservar o limitar las prdidas salariales o de poder adquisitivo.

La lucha de clases es una actividad que se libra en dos sentidos: mientras que los trabajadores y otras clases explotadas luchan desde abajo, las clases gobernantes y sus Estados entablan la lucha de clases desde arriba para incrementar sus beneficios, la productividad y el poder.

La lucha de clases adopta diversas formas. La mayora de las luchas de clases de nuestros das son por cuestiones econmicas, incluida la de reclamar una parte cada vez mayor de la renta nacional. Hace media dcada, por toda Amrica Latina, como sucede hoy en los pases rabes, la lucha de clases o de masas era principalmente poltica, librada para derrocar a los gobiernos neoliberales opresivos y represivos.

Pertrechados con estos conceptos, podemos pasar a analizar la relacin entre pases y regiones en crisis o en crecimiento de diferente grado y su relacin con los diferentes grados y tipos de lucha de clases.

Desarrollo dispar y lucha de clases

Los pases que gozan de elevadas tasas de crecimiento, ya sea en Asia apoyndose en las manufacturas o en Amrica Latina gracias al auge de la exportacin de recursos agrarios y mineros, viven una lucha de clases econmica cada vez ms ofensiva por el reparto de un pedazo mayor de la tarta del crecimiento econmico. En China, por las presiones emanadas desde abajo, los salarios han experimentado en la ltima dcada (1) un incremento superior al 10 por ciento y, en algunas regiones, al 20 por ciento, mientras que en Amrica Latina, los trabajadores de Bolivia y otros lugares exigen ms del 10 por ciento. (2) En buena medida, las tasas de crecimiento elevadas van acompaadas de una inflacin (3) que deteriora los incrementos nominales concedidos por el Estado y los empleadores. Resultan especialmente provocativos los aumentos acusados del precio de los alimentos bsicos, la energa y el transporte, que inciden directamente en la vida cotidiana de los trabajadores.

Una de las seales ms prometedoras del avance de la lucha de clases son las conquistas socioeconmicas reales y sustanciales obtenidas por los trabajadores en Amrica Latina durante la pasada dcada . En Argentina, el desempleo ha descendido de ms del 20 por ciento a menos del 7 por ciento, los salarios reales han aumentado ms de un 15 por ciento, el salario mnimo, las pensiones y las coberturas mdicas han aumentado sustancialmente y la afiliacin sindical tambin se ha incrementado. A menor escala se han producido procesos similares en Brasil: el desempleo ha cado desde el 10 por ciento hasta el 6,5 por ciento (marzo de 2011), el salario mnimo ha aumentado ms de un 50 por ciento en los ltimos 8 aos y varios centenares de grandes fincas han sido ocupadas y expropiadas gracias a la accin directa del Movimiento de los Sin Tierra. Mientras que la poltica revolucionaria social ha decado en Amrica Latina desde mediados de la dcada de 2000, la lucha de clases econmica ha conseguido arrancar reformas sustanciales que mejoran los medios de vida de la clase trabajadora e imponen algunas restricciones a la explotacin rapaz de la mano de obra por parte del liberalismo, en marcado contraste con lo que est sucediendo en la Amrica anglfona y Europa meridional.

En los estancados pases imperiales desarrollados, el Estado se ha dedicado a descargar la totalidad del coste de la recuperacin sobre las espaldas de los trabajadores y los empleados pblicos a base de reducir puestos de trabajo, salarios y prestaciones sociales, mientras los banqueros y las lites empresariales se enriquecen. Estados Unidos, Inglaterra y Francia han sido testigos de una punzante ofensiva de clase desde arriba que, ante la dbil oposicin de unos aparatos sindicales menguados y burocratizados, ha invertido en buena medida el curso de muchas conquistas sociales anteriores de los trabajadores. (4) En esencia, las luchas de los trabajadores son defensivas y tratan de limitar los retrocesos, pero carecen de la organizacin poltica para contraatacar las medidas presupuestarias reaccionarias que recortan los programas sociales y reducen los impuestos a los ricos, con lo que han ensanchado las desigualdades de clase.

Las luchas de clase ms intensas han tenido lugar en los pases que sufren la crisis econmica con mayor profundidad, a saber: Grecia, Espaa, Irlanda y Portugal. All, la clase gobernante ha invertido el curso de medio siglo de conquistas sociales y salariales en el lapso de tres aos con el fin de cumplir con los criterios de los banqueros occidentales y el FMI. La ofensiva de clase desde arriba encabezada por el Estado ha recibido por respuesta una serie de huelgas generales, manifestaciones muy concurridas y docenas de protestas, sin xito ninguno. (5) La lite estatal-empresarial, encabezada en la mayora de los casos por polticos socialdemcratas, ha privatizado empresas pblicas, reducido millones de empleos pblicos, elevado el desempleo a cotas histricas (20 por ciento en Espaa, 15 por ciento en Grecia y 13 por ciento en Portugal e Irlanda) y canalizado decenas de miles de millones de dlares para pagar la deuda. (6)

La clase dominante ha aprovechado la crisis como arma para reducir costes laborales, lo que ha transferido rentas al 5 por ciento ms rico de la pirmide social y aumentado la productividad sin reactivar el conjunto de la economa. El PNB sigue siendo negativo para el futuro a corto plazo, mientras que la austeridad debilita la demanda nacional y el pago de la deuda socava las inversiones locales para reactivar la economa.

La crisis poltica de los regmenes rabes clientes, rentistas, autcratas y corruptos se manifiesta en los movimientos democrticos populares masivos, a la ofensiva, que han derrocado a los gobiernos de Egipto y Tnez, para empezar, y estn desafiando al aparato estatal pro imperial. (7) En Egipto y Tnez, las autocracias pro imperiales fueron depuestas, pero los nuevos regmenes democrticos populares que son reflejo de los nuevos protagonistas masivos del cambio poltico todava tienen que tomar el poder. En el resto del mundo rabe, las revueltas generalizadas de Yemen, Bahrein, Argelia, Jordania, Siria y otros lugares se han manifestado con dureza contra las autocracias imperiales armadas levantando el fantasma de los cambios democrticos y socioeconmicos.

Las potencias imperiales estadounidense y de la Unin Europea, desprevenidas en un principio, se han lanzado al contraataque interviniendo en Libia, respaldando a la junta militar en Egipto y tratando de imponer nuevos regmenes colaboracionistas para impedir una transicin democrtica. (8) La lucha de masas, influida por fuerzas islmicas y seculares, tienen un programa definido de rechazo del statu quo pero, como carecen de liderazgo de clase, no han sido capaces de plantear una estructura poltico-econmica alternativa ms all de las vagas nociones de democracia. (9)

En resumen, el crecimiento acompaado de un rpido incremento de la renta nacional y el renacer de la inflacin ha propiciado mucho ms la lucha de clases ofensiva desde abajo que la crisis o el estancamiento que, en el mejor de los casos, ha ido acompaado de luchas defensivas o de retaguardia. En parte, la teora de la privacin relativa parece ajustarse a la idea de la intensificacin de la lucha de clases, salvo que el tipo de lucha es principalmente economicista y no tanto contra el Estado per se. Adems, los mtodos de lucha suelen ser huelgas para reclamar aumentos salariales. Este detalle es ms evidente en Argentina, Brasil, Chile y Per, donde se han producido enfrentamientos intensos en torno a exigencias economicistas muy limitadas. La excepcin son las luchas indgenas basadas en comunidades de Per y Ecuador contra el Estado y la explotacin y contaminacin de tierras, aire y agua por parte de compaas mineras extranjeras.

En todo caso, es preciso hacer varias salvedades. La lucha obrera en Bolivia, que ha experimentado un auge y crecimiento muy dinmicos de las exportaciones de recursos agrarios y mineros, ha convocado una huelga general de diez das por los salarios (del 6 al 16 de abril de 2011). (10) La extensin de la huelga en el tiempo ha convertido en polticas algunas cuestiones planteadas en torno a la autoridad del gobierno de Morales en algunos sectores. En parte se debe a que los aumentos salariales los fija el gobierno. Segn la principal organizacin sindical (COB), los aumentos planteados por el gobierno quedaban por debajo de la subida de los precios de la cesta de la compra de alimentos bsicos para las familias. Por tanto, lo que empez siendo una lucha econmica se acab politizando. Asimismo, en el caso de Per, con una economa de exportacin de recursos minerales muy activa, el gobierno neoliberal de Garca ha tenido que hacer frente a reivindicaciones econmicas y ecolgicas muy incisivas de los mineros y las comunidades indgenas. Durante la campaa de las elecciones presidenciales de 2011, la lucha ha adquirido un marcado tinte poltico cuando gran variedad de votantes de la clase obrera y campesina ha apoyado a la candidata de centro-izquierda, Humala. (11) En los pases con tasas de crecimiento elevadas dependientes de grandes empresas mineras de titularidad extranjera y con comunidades indgenas importantes, el conflicto de clase se ha dado cita con demandas ecolgicas, de clase, nacionalistas y tnicas.

Dicho de otro modo, la diferenciacin expuesta ms arriba entre luchas de clases ofensivas o defensivas y econmicas o polticas son variables, pues sufren cambios a medida que la lucha y su contexto varan.

La espectacular intensificacin de la lucha de clases en China, con su alta tasa de crecimiento, refleja la cada vez mayor escasez en las regiones del litoral, los inmensos beneficios obtenidos por una nueva clase de multimillonarios, la intensa explotacin de la mano de obra y la aparicin de una nueva generacin de mano de obra joven que tiene ms opciones que trabajar en una nica factora. (12) La socializacin de las grandes concentraciones de trabajadores en grandes fbricas, muy cerca unos de otros, facilita la accin colectiva. La agudizacin de las desigualdades, sobre todo ante el crecimiento acelerado de los ms ricos vinculado a la corrupcin de los cargos pblicos y ante la falta de respuesta de unos sindicalistas controlados por el Estado, ha dado pie a la accin directa espontnea de clase. (13) El impacto radicalizador causado por la inflacin queda de manifiesto en el estallido de una huelga masiva de camioneros en el puerto ms grande de China, el de Baoshan, en Shanghai: los trabajadores protestaban por el aumento del precio del combustible y las tasas portuarias. Segn una informacin, las autoridades chinas han advertido que la escalada de precios, la inflacin galopante y la corrupcin de los cargos pblicos plantean la amenaza ms importante para el gobierno del Partido Comunista (The Financial Times, 23 y 24 de abril de 2011, p. 1).

Las luchas sindicales con orientacin poltica han pasado a ocupar un primer plano hace poco en Venezuela, donde el gobierno de Chvez ha resaltado la satisfaccin de los trabajadores de la revolucin socialista bolivariana. El hecho ha animado a los trabajadores a convocar huelgas en empresas privadas para reclamar la expropiacin de los capitalistas intransigentes y cambios en la direccin de empresas pblicas donde se sustituya a tecncratas y burcratas por trabajadores. (14)

La lucha de clase menos desarrollada es la de los estancados Estados Unidos. La mezcla de baja densidad sindical (el 93 por ciento de los trabajadores del sector privado no est sindicado), legislacin laboral muy represiva y direccin sindical enriquecida y autoperpetuada en sus cargos y absolutamente dependiente del capitalismo del Partido Demcrata inhibe el crecimiento de la conciencia de clase, exceptuando bolsas de resistencia muy locales. (15) La erosin acelerada de los salarios se ha unido a la intensificacin de la explotacin (menos trabajadores para elevar la produccin) y a la destruccin de los ltimos vestigios de la proteccin social (coberturas sociales y asistencia sanitaria para la poblacin mayor de 65 aos). (16)

Se podra replicar que la renta per cpita alta no es por si sola un motivo suficiente para presuponer el debilitamiento de la lucha de clases, puesto que en Francia e Italia ha habido ms huelgas generales que en Inglaterra aun cuando la renta per cpita sea ms elevada. Lo fundamental son los vnculos institucionales entre, por una parte, sindicatos y partidos laboristas o socialdemcratas y, por otra, la libre constitucin de asambleas de trabajadores en empresas y centros de trabajo. En Estados Unidos y el Reino Unido, el estancamiento y la reaccin guardan relacin con la subordinacin de los trabajadores a los partidos demcratas o socialdemcratas neoliberales; mientras que en Francia e Italia los sindicatos mantienen lazos ms estrechos con las asambleas de las fbricas y conservan un mayor grado de autonoma de clase. (17)

Dicho de otro modo: no hay ninguna regla inamovible que vincule determinadas formas de lucha de clases con el dinamismo o estancamiento de la economa; lo que es preciso tener en cuenta es el grado de organizacin independiente y de clase capaz de elevar el tono de la lucha en medio de unos cambios econmicos y polticos muy volubles.

Imperialismo, intercapitalismo y lucha de clases

Pese a la crisis econmica de 2007-2009, que ha afectado a la mayora, pero no a la totalidad, de los centros capitalistas neoliberales ms importantes, la clase capitalista de Europa y Norteamrica ha acabado ms fuerte que nunca. Las posteriores recomendaciones establecidas por el Fondo Monetario Internacional, los principales bancos crediticios privados y los bancos centrales, la totalidad de la carga del pago de las deudas, el dficit fiscal y los desequilibrios comerciales cometidos por los gobiernos neoliberales, han recado sobre las espaldas de las clases trabajadoras y asalariadas. En toda la periferia de Europa meridional y oriental se han aplicado medidas semejantes de austeridad selectiva para las distintas clases sociales. El resultado ha sido la reestructuracin radical de pensiones, salarios y relaciones sociales de produccin: el conjunto de relaciones de clase con el Estado. En consecuencia se ha producido una autntica contrarrevolucin socioeconmica pacfica con las urnas y desde arriba que intensifica la explotacin de la mano de obra por parte del capital al tiempo que concentra las rentas del 10 por ciento ms rico de la pirmide social.

Ante el aumento de la competitividad del BRIC (sobre todo de China) (18) y los pases industrializados de Asia, as como el incremento de los precios de las materias primas, los pases imperiales de Estados Unidos y Europa han recurrido a buscar la competitividad a travs de la explotacin en sus pases, el aumento del saqueo de las arcas pblicas y las guerras imperiales.

Sin embargo, esta competencia intercapitalista est produciendo el efecto contrario: est aumentando los ingresos de los trabajadores del BRIC y reduciendo el nivel de vida en los ncleos imperiales consolidados. La explicacin reside en que el BRIC invierte en la economa productiva mientras que los centros imperiales despilfarran billones de dlares en actividades militares y especulativas. (19)

Deberamos hacer una salvedad en relacin con la competitividad entre los pases imperiales y los del BRIC, en la medida en que hay millares de hilos financieros, comerciales, tecnolgicos y manufactureros que los vinculan. Sin embargo, los conflictos entre las formaciones sociales son reales, como lo son la naturaleza de las fisuras de clase internas y sus diferentes configuraciones. El imperialismo, tal como se ejerce hoy da, es una lacra para los avances de la clase trabajadora. (20) Por el momento, la dinmica interna de las potencias econmicas en ascenso parece capacitarlos para financiar el crecimiento en el interior a base de expandir el comercio exterior y realizar concesiones salariales a las clases trabajadoras emergentes que exigen un pedazo mayor del creciente pastel de los ingresos.

Conclusin

Aunque, en apariencia, hay un declive de la lucha de clases poltica revolucionaria desde abajo, hay potencial para que las luchas econmicas se vuelvan polticas a medida en que la inflacin vaya erosionando las conquistas y los dirigentes polticos establezcan orientaciones rgidas sobre los progresos salariales. En segundo lugar, como ilustra el caso de Venezuela, los dirigentes polticos pueden crear las condiciones que favorezcan el paso de la lucha de clases econmica a la poltica.

La lucha de clases poltica ms dinmica en la actualidad emana desde arriba: el ataque sistemtico contra los salarios, la legislacin social, el empleo y las condiciones de trabajo lanzado en Estados Unidos, Espaa, Grecia, Irlanda, Portugal, Inglaterra y los Estados blticos y balcnicos. All la crisis econmica todava tiene que precipitar revueltas masivas; en cambio, vemos acciones defensivas o, incluso, huelgas a gran escala que tratan de defender las conquistas histricas. Ha sido una lucha desigual all donde la clase capitalista ostenta influencias institucionales polticas y econmicas respaldadas por el podero internacional de los bancos y los Estados imperiales. La clase trabajadora dispone de muy poca solidaridad internacional comparable. (21) Las seales ms valiosas de la lucha de clases global se encuentran en la accin directa activa de la clase trabajadora latinoamericana y asitica. Sus conquistas econmicas sostenidas han supuesto el fortalecimiento del poder y la organizacin de clase. Adems, los trabajadores pueden inspirarse en tradiciones revolucionarias para sentar las bases del relanzamiento de un nuevo proyecto socialista. (22) Qu podra hacer estallar una andanada de guerras de clases polticas y econmicas desde abajo? La reaparicin de la inflacin, la recesin y la represin o el incesante aumento de los recortes podra obligar a la mano de obra a actuar de forma independiente y contra el Estado, la encarnacin de este periodo regresivo.

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Notas

(1) Sobre las luchas de clase en China, vase Workers call the tune, The Financial Times, 22 de febrero de 2011, p. 3, as como The Financial Times, 16 de febrero de 2011, Chinese wages increased 12% between 2000-2009 according to the ILO.

(2) La Jornada, 8 de abril de 2011; la Central Obrera Boliviana exiga un incremento salarial del 15 por ciento. En el ao 2010, Bolivia alcanz la cifra de conflictos ms elevada de los ltimos 41 aos, El Pas, 16 de abril de 2011.

(3) Emerging markets inflation surge, The Financial Times, 14 de abril de 2011, p. 1. Beijing poised to let renminbi rise to fight inflation, The Financial Times, 17 de abril de 2001, p. 3.

(4) Comprese lo publicado por The New York Times sobre el presupuesto para el ao fiscal 2012 de Obama los das 13 de abril de 2011 y 14 de abril de 2011. El ltimo discurso presupuestario subraya que los recortes de 4 billones de dlares en los ltimos 10 aos afectan sobre todo a las coberturas sociales, una concesin importante a los extremistas de la derecha republicana.

(5) Los trabajadores griegos han convocado seis huelgas generales entre los aos 2009 y 2011. Vase el semanario ateniense DROMOS (La Carretera) durante ese periodo. Los trabajadores espaoles convocaron dos huelgas en el ao 2010. Los portugueses una e Irlanda, una manifestacin importante.

(6) Datos extrados de los informes sobre empleo de los aos 2010 y 2011 de la Organizacin Internacional del Trabajo

(7) Vase Al Jazeera, en los meses de febrero y marzo de 2011. Sobre el papel represivo de la nueva junta militar, vase Al Jazeera, 7 de abril de 2011.

(8) Reuters, 14 de febrero de 2011. Las maniobras de Washington entre bambalinas para situar como jefe de la junta al antiguo militar fiel a Mubarak, el mariscal de campo Tatawi, son un ejemplo evidente.

(9) La incapacidad de los movimientos sociales rabes para tomar el poder del Estado es repeticin de un problema similar padecido a principios de la dcada en Amrica Latina. Vase James Petras y Henry Veltmeyer, Social Movements and State Power (Londres: Pluto, 2005).

(10) Sobre la huelga general de Bolivia, vase Central Obrera declara huelga general, La Jornada (Ciudad de Mxico), 8 y 16 de abril de 2011.

(11) Sobre la primera ronda de las elecciones presidenciales peruanas y la ganadora populista de centro-izquierda Ollanta Humala, vase BBC, Peru facing polarizing election as populists face off, 12 de abril de 2011.

(12) Segn una fuente, el aumento de los costes de la mano de obra son un problema [en China]. Hay oportunidades de empleo en todas partes, hay una necesidad mucho menor de emigrar, The Financial Times, 8 de marzo de 2011, p. 22.

(13) Sobre los multimillonarios chinos, vase Forbes, marzo de 2011. Como consecuencia de un rosario de disputas producidas entre mayo y agosto [de 2010], los empleadores padecieron huelgas y otros problemas. La situacin desemboc en aumentos de salarios notables, un 30 por ciento de incremento en el fabricante taiwans de manufacturas Foxcomm The Financial Times, 16 de febrero de 2011, p. 3.

(14) Correo de Orinoco, Caracas, Venezuela (edicin semanal en ingls), 3-9 de abril de 2010.

(15) La huelga general de los trabajadores del sector pblico de Winsconsin en marzo de 2011 fue la excepcin a la regla, la primera de esta naturaleza, y fue inducida por el gobernador republicano y por la abolicin efectiva por parte de la cmara legislativa de los derechos de negociacin colectiva. Salvo una huelga de un da de los sindicatos de la extensa costa de San Francisco y unas cuantas protestas espordicas en otros estados, la federacin de trabajadores estadounidense AFL-CIO no ha convocado una sola manifestacin pblica a escala nacional, prefiriendo ms bien depender de los miles de millones de dlares de financiacin de los polticos demcratas.

(16) El congresista Ryan, republicano, ha propuesto privatizar la seguridad social y el programa de atencin sanitaria a ancianos (Medicare), as como reducir drsticamente el gasto de atencin sanitaria a los pobres y los discapacitados. El presidente Obama respondi con su versin de recortes sociales regresivos a una escala un tanto menor, pero en idntica direccin. Vase el discurso de Obama al pueblo estadounidense, comunicado de prensa de la Casa Blanca, 3 de abril de 2011. The New York Times, 14 de abril de 2011, p. 1.

(17) Conversaciones con delegados sindicales y con Luciano Vasapolla, secretario del movimiento sindical militante italiano Reto di communisti, Roma, Italia, 1 de mayo de 2009.

(18) Acrnimo con el que se alude a Brasil, Rusia, India y China. (N. del T.)

(19) Sobre el impacto negativo de la financializacin del capital y del gasto militar sobre la economa productiva, vase Michael Chossudovsky y Andrew Gavin Marshall, eds., The Global Economic Crises (Montreal: Global Research 2010), especialmente los captulos 3, pp. 72-101, y 9, pp. 181-211.

(20) Para una exposicin ms clara de la relacin del imperialismo con la decadencia en el interior de los pases, vase James Petras y Morris Morley, Empire or Republic? American Global Power and Domestic Decay (New York: Routledge, 1995).

(21) El Foro Social Mundial y otros foros de izquierda semejantes son, en esencia, ocasiones para que las clases parlantes compuestas por acadmicos y miembros de ONG pronuncien discursos. En la mayor parte de los casos, las fundaciones y patrocinadores les prohben expresamente adoptar una posicin poltica y, menos an, organizar el apoyo material para las luchas de clase vigentes. Ninguna de las principales huelgas generales de la clase trabajadora de Europa, Amrica Latina o Asia ha recibido jams apoyo material de los eternos asistentes a los foros de izquierda. El declive del internacionalismo obrero no ha sido sustituido en modo alguno por las reuniones internacionales de estas fuerzas dispares.

(22) Pese a la demonizacin de la Revolucin Cultural y social en China e Indochina, muchos gerentes, dirigentes de partidos polticos e, incluso, intelectuales liberales son conscientes de las consecuencias de llevar demasiado lejos la lucha de clases, y las temen. En Amrica Latina, el legado de procesos revolucionarios anteriores y el ejemplo de Cuba y Venezuela siguen ejerciendo de herencia viva para las luchas revolucionarias.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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