Portada :: Cuba :: Abu Ghraib acusa a Cuba en Ginebra
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2005

Las presiones y chantajes del gobierno norteamericano en la pasada 60 sesin de las Naciones Unidas
Cmo comprar votos en la Comisin de Derechos Humanos de Ginebra

Victor Dalton
Rebelin


Como es sabido, el pasado ao la 60 Comisin de Derechos Humanos de Ginebra aprob por un solo voto una resolucin de condena a Cuba presentada por Honduras, pero redactada por Estados Unidos. Cmo la mayor potencia del mundo gestion los apoyos a esa resolucin? Analizarlo puede ayudar a entender el funcionamiento de la Comisin de Derechos Humanos y las claves de esas negociaciones.

En su pretensin de imponer ese proyecto de resolucin contra Cuba a cualquier coste, los representantes, formales o informarles, de EEUU acudieron a todo tipo de amenazas y presiones hacia los pases que integraban la Comisin.

A varios centroamericanos les recordaron que podran hacer regresar a cientos de miles de sus emigrados que trabajan en Estados Unidos y poner fin al envo de remesas familiares a sus pases de origen.

A algunos pases africanos se les amenaz con privarles de los beneficios de la Ley para el Crecimiento y las Oportunidades de Africa (AGOA), norma estadounidense que establece facilidades para el acceso de algunas exportaciones africanas al mercado norteamericano.

A otros pases de varias regiones se les pretendi intimidar, sometindolos a un tpico cuadro de chantaje. Se les dijo que su rechazo al proyecto anticubano, podra hacer realidad la posibilidad que fueran ellos mismos objeto de un proyecto condenatorio. El gobierno imperial lleg a prometer para aquellos que se plegaran a su demanda anticubana, el ejercicio de buenos oficios desestimulando cualquier iniciativa dirigida a condenar al pas en cuestin, conociendo que estas maniobras condenatorias siempre son iniciadas en la Comisin en virtud de intereses de potencias industrializadas.

A varios pases de diferentes regiones se les solicit el voto anticubano o al menos la abstencin, a cambio de no bloquear algn prstamo del Fondo Monetario Internacional, donde Estados Unidos tiene de facto el derecho de veto.

El 14 de abril de 2004, el subsecretario de Estado, Roger Noriega, confirm que la Casa Blanca haba mantenido contactos con pases de Amrica Latina y Europa solicitando el apoyo al proyecto anticubano. Dijo que incluso el propio presidente Bush estara encargndose en forma personal del tema a travs de llamadas telefnicas y seal como ejemplo la conversacin sostenida con el presidente Fox, segn desvel un teletipo de la agencia DPA.

El secretario asistente para organismos internacionales en el Departamento de Estado, Kim Holmes, dijo pblicamente que Estados Unidos estaba batallando arduamente, realizando gestiones con varios pases para que apoyaran el proyecto anticubano.

El portavoz del Departamento de Estado confirm por su parte, que el presidente, el Secretario de Estado y otros funcionarios del Departamento de Estado, haban estado realizando llamadas telefnicas a los pases miembros de la Comisin, identificando los intereses prioritarios de Estados Unidos con relacin a las situaciones de derechos humanos e instando a que se votara en esa direccin

Algunas de las presiones fueron realizadas de modo tan escandaloso que trascendieron a la opinin pblica. Uno de estos casos fue el de la Repblica Dominicana bajo el gobierno del entonces presidente Hiplito Meja. Dicho presidente haba comunicado a las autoridades cubanas que se abstendra en la votacin del proyecto anticubano. Ese compromiso se mantuvo hasta el da 14 de abril en la tarde, cuando faltaban menos de 12 horas para el voto en Ginebra, en que sorpresivamente el gobierno cubano se enter de que Repblica Dominicana se sumara al voto contra Cuba.

Hiplito Meja expres pblicamente en Miami que haba estado recibiendo llamadas de presin sobre el voto del proyecto anticubano en Ginebra del subsecretario de Estado norteamericano, Roger Noriega y del entonces enviado especial del presidente Bush para las Amricas, el tambin anticubano Otto Reich.

En Amrica Latina en particular, existe una clara correspondencia entre el grado de soberana, dignidad y popularidad de un gobierno y las posibilidades de xito de las presiones y chantajes de Washington para comprometer el apoyo o copatrocinio al proyecto anticubano.

Son los gobiernos de la regin afectados por escndalos de corrupcin, fraude y bajo nivel de apoyo social, aquellos que asumen una dependencia extrema de Washington en materia de asistencia financiera y de convalidacin a la represin de sus sectores populares descontentos y que representan los intereses egostas de las oligarquas-clientes del capital transnacional, los ms propensos a plegarse a los dictados anticubanos de la superpotencia, en desprecio de la voluntad de sus respectivos pueblos.

La lista de estadistas serviles en la regin, incluira a personajes de la talla poltica de los ex presidentes Menem (convertido en multimillonario gracias al honesto desempeo de su alta investidura) y Batlle (el ex presidente uruguayo que concluy su perodo de gobierno con el ms bajo nivel de aceptacin en la historia de su pas y que extendi la impunidad a los perpetradores de graves violaciones de derechos humanos, como ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y torturas).

Quines fueron los hombres y mujeres encargados de ese trabajo sucio en los pasillos de las sede de las Naciones Unidas en Ginebra? Para asegurar la adopcin del proyecto anticubano en Ginebra, la delegacin gubernamental de Estados Unidos a la 60 Comisin de Derechos Huamnos fue reforzada con personal de larga experiencia en la ejecucin de la poltica de hostilidad anticubana y en el uso del garrote contra gobiernos del Sur, entre ellos Frank Almaguer, de origen cubano.

Almaguer sirvi como Embajador de Washington en Tegucigalpa desde 1999 al ao 2002. Anteriormente, haba cumplido otras tareas de injerencia e intervencionismo en Centroamrica y otros pases de Amrica Latina, desarrollando sus misiones tras la fachada humanitaria de los llamados Cuerpos de Paz y de la USAID.

Nunca antes haba sido tan claro el compromiso de una administracin norteamericana con los elementos ms reaccionarios y agresivos de los grupos violentos armados de Miami. Quizs el ejemplo ms escandaloso fue la acreditacin por Washington como miembro de su delegacin al 60 perodo de sesiones del la Comisin al ciudadano de origen cubano, Luis Ziga Rey.

Ziga Rey fue detenido en agosto de 1974 y sancionado por los tribunales al ingresar ilegalmente en Cuba procedente de Estados Unidos, cargado de explosivos y armas, como parte de un operativo de la CIA que llevara a cabo varias acciones terroristas. A su liberacin y retorno a Estados Unidos, como responsable del aparato de acciones paramilitares de la Fundacin Nacional Cubano Americana, se involucr en la organizacin y el financiamiento de atentados con bombas en los aos noventa contra hoteles de La Habana y en otras acciones terroristas contra hospitales cubanos.

El informe del Relator Especial sobre el uso de mercenarios al 56 perodo de sesiones de la CDH, revel que Ziga Rey reclut al ciudadano guatemalteco Percy Francisco Alvarado Godoy, para realizar estudios sobre puntos vulnerables y susceptibles de atentados terroristas en Cuba, tales como hoteles, termoelctricas y refineras de petrleo.

Ziga Rey intervino en los debates del 60 perodo de sesiones de la CDH, nada menos que utilizando el escao del pas que se dice comprometido y promotor del combate al terrorismo.

Los grupos violentos de origen cubano asentados en Estados Unidos, en colaboracin con la administracin Bush que los cobija y apa, movi las cuerdas de su telaraa de influencias para sumar al espectculo de la farsa anticubana en Ginebra a congresistas norteamericanos beneficiados por sus generosas contribuciones financieras.

Por los pasillos y salas de Ginebra anduvo negociando tambin apoyos al proyecto anticubano y amenazando con represalias a los que no lo hicieran, Chris Smith, congresista republicano por Nueva Jersey, estado que junto a Florida cobijan a grupos armados de origen cubano como Alpha 66 y Comandos L. Smith cont con el apoyo de la seora Poblete, asistente de la congresista de origen cubano Ileana Ross-Lehtinen, quien jug un papel destacado en el secuestro del nio cubano Elin Gonzlez y conocida por su activismo para recrudecer el bloqueo contra el pueblo cubano.

Por tanto, la votacin de la Comisin de Derechos Humanos de Ginebra del pasado ao fue el resultado de presiones y chantajes a pases del Tercer Mundo, cuyos gobiernos venden su legitimidad a Estados Unidos a costa de Cuba. Todo ello delegado por el gobierno norteamericano a personas fuertemente vinculadas a acciones armadas contra Cuba. Cualquier parecido con los derechos humanos y su defensa es una irona.



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