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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2011

Wojtyla y el Da Internacional del Trabajo coincidieron en Roma
Beato el 1 de mayo

Gorka Larrabeiti
Rebelin


Roma, 1 de mayo. 10 de la maana. En la plaza de San Juan de Letrn ya se van concentrando jvenes para el macroconcierto del 1 de mayo. Puestos de bocadillos. Jvenes cerveza en mano. Casetas de camisetas. Nos detenemos en la caseta de la UAAR (Unione Atei e Agnostici Razionalisti). Preguntamos por la beatificacin de Juan Pablo II. Nos preguntan si somos espaoles y si hemos venido a la beatificacin. Uno de la UAAR nos cuenta que ayer vieron espaoles en procesin detrs de la cruz con banderas espaolas. En el aeropuerto de Fiumicino en uno de los muchsimos vuelos procedentes de Espaa venan varios sacerdotes y fieles que, al despedirse, besaron la mano a los clrigos.

Atravesamos la plaza de San Juan de Letrn. Casetas antinucleares y por el agua pblica recuerdan los cuatro referndums del da 12 de junio. Bordeamos la baslica y llegamos al obelisco de la plaza, que es territorio vaticano, como bien indica la bandera que luce en la puerta de la Vicara. En la plaza hay montada una megapantalla donde varios cientos de feligreses, curiosos y paseantes escuchan la misa retransmitida -liturgia en riguroso latn- desde el Vaticano. Llegamos en un momento climtico: descubren el retrato gigante de Juan Pablo II que adorna el balcn papal de la baslica de San Pedro. Zoom y primer plano del nuevo beato. Aplausos. Una monja flanqueada por dos sacerdotes lleva la reliquia de la sangre del nuevo beato. (A propsito de reliquias: fue noticia que la sangre de San Gennaro, patrn de Npoles, no se licu para este primer domingo de mayo). Zoom de la reliquia. Aplausos. Benedicto XVI bendice la reliquia. Zoom de la reliquia. Aplausos.

Nos encaminamos hacia el Circo Mximo. Antes de llegar ya nos ofrecen un botelln de agua unos empleados que trabajan para la organizacin del evento de la beatificacin. Su camioneta est repleta de botellas, pero no hay nadie pidiendo agua. Entramos en el recinto del Circo. Al fondo, en el centro, el palco, con megaretrato de Juan Pablo II e imagen de la Virgen con el nio. Luego, seis megapantallas dispuestas como formando distintas capillas. En los laterales del Circo, tiendas de primeros auxilios montadas por la Orden de Malta. Se ven banderas espaolas. Tambin fieles polacos con camisetas con la efigie de Karol Wojtyla. Pasamos por una caseta donde nos dan una bolsa con dos kiwis y una pera. Mucha gente se ha hecho con una caja que repartan gratis y que contiene una galleta, unos crackers, una manzana y un zumo de fruta. Todo de marca.

Pontifica Ratzinger en ese momento sobre el "gigante" Juan Pablo II. Zoom del retrato. Aplausos. Nos encontramos en el recinto con un amigo que viene del Vaticano con su bici y su traje de ciclista: No hay ese milln de personas que dicen que hay. Menos an la cifra peregrina de cinco millones que anunci el Presidente del Consejo de Ministros italiano, Silvio Berlusconi.

Volvemos a la plaza de San Juan de Letrn. Nos regalan pegatinas antinucleares. Vamos a comprar el peridico a la caseta de Il Manifesto. Son las 12:30 pero an no les ha llegado as que nos vamos al kiosko a comprarlo. En el kiosko una seora pide L'Osservatore Romano. El kioskero, que nos conoce, nos dice que le han llevado ms de un centenar de copias hoy. A la seora le responde: Es la primera que vendo hoy. La seora no da crdito.

En el parque de Viale Carlo Felice, colindante con la plaza donde se celebra el concierto, muchos jvenes con cervezas, humo de porro. Slo una pancarta de los anarquistas de Bolonia que piden la excarcelacin de varios compaeros. Por la tarde, se ven carteles con un eslogan duro como un puetazo: "En tu ciudad hay un campo de concentracin. Por el cierre del CIE [Centro de Identificacin y Expulsin] de Ponte Galeria".

Hace un da radiante en Roma, pero qu triste 1 de mayo. Se puede asistir al megaconcierto en la plaza de San Juan de Letrn, que cada vez tiene ms de fiesta hedonista y menos de lucha y eso que el paro -especialmente el juvenil- sigue aumentando. Historia, patria, trabajo es el lema de esta edicin del concierto.

Pero en este 1 de mayo se ha celebrado en Miln el dcimo aniversario de un santo trabajador laico: San Precario. Miles de precarios de toda Europa han protestado contra las privatizaciones, los despidos, la austeridad, los recortes y los sacrificios. San Precario se convierte en el santo de un sujeto poltico autnomo, que crea accin poltica: plantea preguntas, apunta soluciones y desarrolla conflicto. Queremos una renta de base universal no condicionada, desligada del contrato de trabajo. Queremos un nuevo estado social con derechos para todas/os, que d acceso a los bienes comunes, es decir, a los saberes, conocimiento, agua, servicios sociales, casa, movilidad sostenible [] Pedimos la ciudadana para los migrantes, desligada del contrato de trabajo, y el derecho a la libre circulacin. Pedimos la reduccin del caos de las formas contractuales, pedimos ms dinero y un salario mnimo horario, y gritamos con fuerza que queremos todo lo que nos han quitado: derecho a la maternidad, a la jubilacin, a las vacaciones. En pocas palabras, pedimos de nuevo el derecho a elegir, contra el chantaje de la necesidad y del miedo. Los devotos de San Precario actuaron contra la apertura de tiendas y centros comerciales en la jornada del trabajador cabalgando el tigre de la precariedad y anunciando una huelga precaria.

El 1 de mayo de 2011 pasar a la historia como un da en que el Vaticano, en presencia de muchos Jefes de Estado, incluido el dictador Mugabe, desplaz de la escena meditica la celebracin del Da Internacional del Trabajo con la beatificacin del gran trabajador de Dios y azote de comunistas que sali al balcn junto con Pinochet, el mismo que en 1994 le felicitaba as en sus bodas de oro: Al general Augusto Pinochet y a su notable esposa Doa Luca Hiriart Pinochet, en ocasin de las bodas de oro de su matrimonio, como prenda de abundantes gracias divinas, les concedo con gran placer, a ellos, as como a sus hijos y nietos, una bendicin apostlica especial.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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