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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2011

La muerte de Osama y las intifadas rabes
No hay sitio para Ben Laden

Khaled Saghiya
Al-Akhbar

Traducido para Rebelin por Alma Allende


En la coyuntura poltica que estamos viviendo en el mundo rabe, la muerte de Ben Laden viene a arrojar sus sombras simblicas sobre la escena. Su cuerpo fue asesinado al alba del da de ayer, pero el final poltico de la organizacin Al-Qaeda no es obra de los que mataron al Sheij Osama o una consecuencia de su muerte sino el resultado de la intifada popular rabe que comenz en Tnez y se extendi luego por distintos pases rabes.

En la poca anterior, un tcito acuerdo entre George Bush y Ben Laden redujo el islam a su versin benladista y, frente a ella, la administracin estadounidense y los regmenes rabes enarbolaron juntos la bandera de la guerra contra el terrorismo. Hoy, sin embargo, Al-Qaida y sus partidarios se han convertido apenas en un espantajo instrumentalizado por lo que queda de los regmenes en su tentativa de conservar su posicin dominante. Con toda claridad lo expres as Muammar Al Gadafi, y lo expres tratando de engaar a otros presidentes.

Ben laden acab siendo til solamente a actores al borde de la ruina, que amplificaron su importancia de la manera ms conveniente al grupo de los grandes jugadores. A pesar de la ligereza con que asesinaba civiles, la organizacin Al-Qaeda no siempre recibi una respuesta de rechazo firme por parte de los pueblos rabes, y menos an por parte de los ms jvenes. En un perodo muy concreto la organizacin vino a llenar un terrible vaco poltico en medio de montaas de sometimiento y humillacin. Todas las perspectivas de cambio estaban cerradas en el interior y la intervencin exterior agravaba la dureza, mientras que los EEUU metamorfoseaban a Ben Laden y sus compaeros de combatientes de la libertad, segn la expresin de Ronald Reagan, a personas no deseables, en Afganistn y en todos los rincones del mundo. Todos los problemas internos se atribuyeron al derrumbe del Califato y todos los crmenes del colonialismo y toda la complejidad de las relaciones con occidente se redujeron a la intervencin demonaca de EEUU. El simplificador discurso de los dos Cuarteles encontr eco en las calles, aqu y all, en las montaas de Tora Bora y en la Casa Blanca.

Pero, quin entre los rabes necesita la coraza de un Cuartel cuando en todas las plazas se reclama a gritos la cada del rgimen? Y qu administracin estadounidense necesita la guerra contra el islam o la islamofobia cuando el islam poltico se ha convertido en un socio fundamental en la reestructuracin de la zona?

Termina el mito de Ben Laden en un momento decisivo para el mundo rabe. Mejor sera para el gobierno de los EEUU -que trata de vendar la herida por la que se desangra en la regin- no hablar el lenguaje de la venganza y dejar que los muertos entierren a sus muertos.

http://www.al-akhbar.com/node/11302



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