Portada :: Mundo :: EEUU asesina a Ben Laden en Pakistn
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-05-2011

Bienvenidos al mundo post-Osama

Pepe Escobar
Asia Times Online

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


El presidente de EE.UU. Barack Obama, montado en la ola de los sondeos, su reeleccin virtualmente asegurada, puede ahora deleitarse con el brillo de su victoria harto estadounidense en la guerra global contra el terror, que su gobierno ha rebautizado operaciones de contingencia en ultramar (OCO). El asesinato de Osama Bin Laden del lunes fue ciertamente una OCO una rpida accin militar cintica en ultramar que super innumerables contingencias como la violacin del espacio areo de una nacin tericamente soberana.

Sin embargo, la primera reaccin de la secretaria de Estado Hillary Clinton fue subrayar que en los hechos la guerra contra el terror continuar eternamente, fiel al espritu de la propia consigna del Pentgono, La Guerra Prolongada. Eso se aplica especialmente al ultra estratgico teatro AfPak. Es como si el comandante en jefe Obama no pudiera ser otra cosa que un majestuoso prisionero en un laberinto que no es de su creacin.

Paradjicamente, la accin de la Casa Blanca para salir del laberinto fue reaccionar violentamente y sellar la muerte del trauma del 11-S, capitalizado por el gobierno de George W. Bush como una licencia para matar al mal sea en s o en la forma de un eje y as fortalecer la libertad "jeffersoniana". De 2001 a 2008, fueron los aos en los cuales la hiperpotencia, en una misin divina y concentrada como un lser en el fin de la historia de Hegel/Fukuyama, simplemente pisote el derecho internacional.

Las guerras en Afganistn e Iraq slo iban a ser supuestamente las dos primeras etapas en el camino a la redencin (y luego vendra el camino a Damasco, Tehern e incluso Trpoli). Lo que fue bautizado como el proyecto del Gran Medio Oriente deba supuestamente aplastar el terror y a los regmenes que lo albergaban: el Afganistn de los talibanes y en la visin neoconservadora el Iraq de Sadam. Otros caeran inevitablemente como piezas de domin.

Casi una dcada despus del 11-S -y con la promesa de capturarlo muerto o vivo de Bush finalmente cumplida al estilo de Terminator a dnde se dirigir ahora la ex hiperpotencia?

El tablero de ajedrez estratgico ha cambiado completamente. Es difcil ejercer la hegemona de hiperpotencia a sabiendas de que China ya te puede superar como economa nmero uno posiblemente en 2016 y cuando te ahogas en deudas con, quin iba a ser, el competidor estratgico China. Y a pesar de ello sigues sobre-extendido en lo militar, y tu interminable guerra contra el terror, para no hablar de dos guerras y media, cuestan millones de millones de dlares, pagados por, quin iba a ser, tu mximo banquero China.

Tu poder suave no es tan seductor como sola ser, aunque tu creatividad de alta tecnologa siga siendo inigualable; y sobre todo no hay nadie en el mundo en desarrollo, comenzando por el grupo BRICS, que siga otorgando alguna credibilidad a tu Consenso de Washington.

Y el vencedor es China

As que por el momento el vencedor en la guerra contra el terror es China, que por una serie de razones, sobre todo el dicho de Deng Xiaoping enriquecerse es glorioso, est ahora cerca del punto donde estuvo durante 18 de los ltimos 20 siglos, es decir, en la cumbre.

A Obama se le podr acusar de muchas cosas incluso de ser un Premio Nobel de la Paz belicista. Pero tambin es un intelectual inteligente. El presidente ha estudiado el paisaje y ha visto cmo la sobre-extensin imperial de EE.UU., diagnosticada por Paul Kennedy, ha acelerado su decadencia. Tambin ha visto cmo al hacerlo EE.UU. fue totalmente corrodo por el espectro del terror islmico.

Y eso puede conducirnos a la respuesta de la pregunta de la bala mgica sobre la oportunidad del asesinato de Bin Laden.

Cuando ocurri el 11-S, el genio musical Karlheinz Stockhausen dijo provocando la indignacin de millones de estadounidenses que fue la ms grandiosa obra de arte que ha visto el mundo. Tena razn, ya que el 11-S en trminos de su impacto sobre el inconsciente colectivo de la humanidad, casi hasta llegar a la parlisis redujo las obras de Albert Speer y de Leni Riefenstahl al tamao de juegos infantiles.

Por lo tanto, para matar simblicamente la guerra contra el terror que fue inventada debido al 11-S Obama tena que (literalmente) matar al (presunto) perpetrador, fuera real o no, culpable o no, un clon o no. De ah el asesinato, la eliminacin rpida del cuerpo, ninguna foto, fin de la pelcula, sinlista de crditos; una compacta narrativa cinemtica. Los obvios vacos en el guin, como en todo xito de ventas hollywoodense, se consideran irrelevantes; lo que importa es el xito en la boletera, y seguimos adelante.

Como un freudiano que juega al baloncesto, Obama busc el golpe final, el motivo de todo el trauma. Lo identific como la nica manera de comenzar de nuevo como intentar terminar las guerras en Afganistn e Iraq y comenzar a concentrarse en lo que verdaderamente importa para EE.UU.: inversiones en educacin e infraestructura, la terrible condicin de la economa.

No hay garanta de que la cura de Obama funcione. Millones de estadounidenses podrn sentir y sienten el impulso, como si todo el pas hubiera ingerido un tsunami de Red Bull. La cuestin clave es si el yihadismo va a desaparecer definitivamente del actual paisaje geopoltico.

De hecho, incluso antes del asesinato de Bin Laden, ste ya haba sido derrotado por la historia como cuando la revuelta rabe de 2011 afirma, inequvocamente, que el mundo rabe quiere dar la bienvenida a la democracia, no a atacantes suicidas.

La cura de Obama enfrentar monstruosas contradicciones. Los drones matan civiles en las reas tribales paquistanes mientras la guerra humanitaria de la OTAN mata civiles en Libia. Belicistas humanitarios silenciosos ante la horrenda represin en Bahrin y la Casa de Saud se sale con la suya al realizar una contrarrevolucin antidemocrtica en todo el Golfo Prsico.

Si Bin Laden y Muamar Gadafi pueden ser elegidos por una diplomacia mediante asesinatos selectivos, por qu no lo hacen con la espantosa dictadura de Myanmar, o con Islam Karimov en Uzbekistn? Adems el Pentgono seguir luchando con todo su poder para que su Guerra Prolongada contine eternamente.

Obama, el psicoanalista, acaba de bautizar un nuevo mundo post-Osama. Veamos cmo reacciona EE.UU., o si vuelve pronto al divn.

Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Su ltimo libro es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con l en: [email protected].

Copyright 2011 Pepe Escobar

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Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/ME06Ak01.ht

rCR



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