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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-05-2011

Asesinan a Osama para revivir y rehacer a Obama

Fernando Dorado
Rebelin


El asesinato de Osama Bin Laden est ntimamente conectado a la revolucin rabe y a la decadencia imperial capitalista.

Sea que Osama estuviera ya muerto, que lo tuvieran en la mira desde hace aos, que lo detuvieran y lo mataran a sangre fra, es evidente que quieren reciclar un cadver poltico.

Las revoluciones pacficas rabes haban enterrado el proyecto yihaddista de Bin Laden [1] , pero los EE.UU. necesitan resucitar la amenaza terrorista del fundamentalismo islmico.

Tal hecho demuestra que la mayor preocupacin de las cpulas capitalistas de los EE.UU. es controlar poltica e ideolgicamente a su propia poblacin.

Quieren que el pueblo estadounidense olvide los ideales pacifistas con los que eligi a Obama.

Las clsicas frmulas imperiales de incentivar el nacionalismo expansionista usando los principios de la libertad y la democracia se agotaron hace un buen rato. Ya no sirven.

Las guerras preventivas son su reemplazo. Son hechas con hijos de inmigrantes y mercenarios pero en lo fundamental se juegan en los medios de comunicacin.

El exiguo impacto poltico de la intervencin en Libia mostr que el pueblo norteamericano no est interesado en guerras. Kadaffi ya no es el ogro que genera temor.

Frente a la crisis de la tctica guerrerista imperial, los pueblos rabes aparentemente sin ninguna gua, a puro instinto vienen impulsando una estrategia pacifista que ya dio resultados en Tnez y en Egipto, y tienen contra las cuerdas a otros gobiernos de la regin.

Estn siguiendo los pasos de los pueblos sudamericanos que retomaron la esencia de la lucha poltica en la dcada de los aos 90s del siglo XX. Han puesto en prctica el legado de Gandhi y Luther King, de la juventud norteamericana que derrot la guerra de Vietnam, de Mandela y las orientaciones de Fidel elaboradas a partir de la cada del Muro de Berln (1990).

Los derrocamientos pacficos de Bucaram, Mahuad y Gutirrez en Ecuador, de Lozada en Bolivia, las elecciones de Chvez, Evo y Correa, y la derrota de los golpes de Estado en Venezuela (2002) y Ecuador (2010), as como la resistencia heroica del pueblo hondureo, se enmarcan dentro de esa estrategia de resistencia civil exitosa.

Pero tambin emulan al mismo pueblo y trabajadores estadounidenses. stos ya derrotaron la poltica guerrerista cuando eligieron a Obama. El problema es que fueron traicionados por quien encarnaba esa lucha. Ahora no tienen lder.

Se explica as por qu los halcones neo-conservadores son los que hoy dirigen la campaa de reeleccin de Obama. El asesinato de Osama Bin Laden se inscribe dentro de esa lgica. Necesitan revivir matndolo al smbolo de la amenaza islmica. Requieren con urgencia atemorizar a su pueblo para que avale la guerra defensiva.

Frente a esa estrategia diseada para engaar a las masas en la metrpoli imperial, basada en construir enemigos comunistas, fundamentalistas, narco-terroristas y dems, los pueblos y trabajadores del mundo tenemos que profundizar las tcticas polticas y mtodos de lucha civilista que han mostrado gran efectividad.

Debemos proponernos como objetivo inmediato conquistar polticamente a los pueblos y trabajadores estadounidenses, europeos y japoneses. Para hacerlo no podemos caer en las trampas que los estrategas imperiales nos colocan. Debemos actuar con inteligencia global.

Slo lo lograremos si ponemos al frente reivindicaciones efectivamente humanitarias. Una ofensiva planetaria por la Paz, contra el hambre y por el restablecimiento del equilibrio ambiental, est a la orden del da. Las banderas nacionales y sociales deben estar all, pero subordinadas a una estrategia poltica de amplia cobertura internacionalista.

El defensismo nacionalista no es en este momento nuestra mejor carta. Es llevarle agua al molino de la mquina imperial guerrerista.



[1] Ver: Jled Harub, Las revoluciones rabes acaban con la ideologa y el discurso de Al Qaeda. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=127594

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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