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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-05-2011

El asesinato de Bin Laden: uso y abuso

James Petras
Rebelin

Traduccin por S. Segu


El asesinato de Bin Laden ha sido celebrado como una gran victoria estratgica por la Casa Blanca, las capitales europeas y los grandes medios de comunicacin de todo el mundo. El asesinato ha sido un formidable acto de propaganda para mejorar la posicin de los militares de EE.UU. ante la opinin pblica nacional y para servir de advertencia a sus adversarios extranjeros.

Contrariamente a esta inmensa campaa publicitaria y a pesar del valor simblico que pueda tener a ojos de sus verdugos, no hay indicios de que la muerte vaya a modificar de ninguna manera el deterioro de la posicin poltica y militar de EE.UU. en Asia Meridional, Prximo Oriente, Norte de frica u otros lugares.

Bin Laden y Al Qaeda

Del mismo modo, en trminos de debilitamiento, y ya no digamos de derrota, de Al Qaeda, el asesinato va a tener un efecto mnimo. Al Qaeda es una organizacin muy descentralizada, un conjunto disperso de grupos distribuidos en las zonas de conflicto, cada uno con sus propios lderes, programas, tcticas y estrategias. Al Qaeda no es una organizacin internacional centralizada que dependa de un comando central dirigido por una sola persona. Bin Laden era un smbolo ideolgico ms que un lder operativo al mando de las operaciones. Su muerte slo dar paso a un nuevo lder y tendr cero impacto en el resto de la red de grupos escasamente vinculados que se llama a s misma Al Qaeda. Por lo tanto, cualquiera de las acciones y actividades realizadas en el pasado continuar en el futuro.

Bin Laden y la resistencia afgana

El asesinato de Bin Laden tendr una repercusin absolutamente mnima en Afganistn, por la obvia razn de que las principales fuerzas que integran la resistencia armada son los talibn y varios otros grupos nacionalistas independientes. Los talibn son totalmente independientes de Al Qaeda en sus orgenes, estructura, liderazgo, tcticas, estrategia y composicin social. Por otra parte, los talibn forman una organizacin de masas con races y simpatizantes en todo el pas. Tiene decenas de miles de combatientes afganos bien entrenados; ha infiltrado profundamente el gobierno y el ejrcito afgano y ha anunciado recientemente (1.5.2011) una importante ofensiva de primavera. Los talibn forman una fuerza abrumadoramente nacional, en su composicin, liderazgo e ideologa, mientras que Al Qaeda es internacional (rabe) en sus componentes y liderazgo. Pueden haber tolerado o en ocasiones incluso haber colaborado tcticamente con Al Qaeda, pero en ningn momento ha habido evidencia de que recibieran rdenes de Bin Laden. La gran mayora de las bajas que han sufrido EE.UU. y la OTAN en Afganistn fueron infligidas por los talibn. Las principales bases operativas y de apoyo situadas en Pakistn estn vinculadas a los talibn. En resumen, la muerte de Osama Bin Laden tendr un nulo impacto en la correlacin de fuerzas en Afganistn; tendr un nulo impacto en la capacidad de los talibn para desarrollar una guerra prolongada contra la ocupacin de EE.UU. y causar decenas de vctimas cada semana.

Bin Laden y las grandes revueltas rabes

Desde Tnez a los estados del Golfo, las revueltas populares de masas han derrocado regmenes colaboradores de EE.UU. o estn a punto de hacerlo. Al Qaeda haba desempeado un papel menor, excepto tal vez entre los rebeldes libios. En Egipto y Tnez, movimientos de masas que abarcan una amplia gama de estudiantes seculares, sindicatos, grupos cvicos y movimientos islmicos moderados han dominado los levantamientos. Al Qaeda es un factor marginal y Bin Laden, una figura muy marginal, cuando no abiertamente rechazada.

El asesinato de Bin Laden no tendr ningn impacto en el creciente sentimiento antiimperialista que anima a estos movimientos de masas. Algunos comentaristas sugieren incluso que la muerte va a debilitar los esfuerzos propagandsticos de la Casa Blanca para justificar operaciones militares estadounidenses bajo el pretexto de ser operaciones antiterroristas.

Bin Laden e Iraq-Irn

La gran oposicin a EE.UU. en Iraq est formada la mayora chita, la minora sunita y los ex baathistas. Las acciones terroristas de Al Qaeda han desempeado un papel secundario y no secundan la exigencia de la gran mayora de iraques cuando exigen la retirada de EE.UU. Los principales movimientos religiosos masivos contra la ocupacin tienen sus propios lderes, milicias y bases comunitarias, y ninguno acepta el liderazgo de Al Qaeda ni siquiera su colaboracin. La retirada de EE.UU. es una respuesta a la presin de masas desde abajo, no es el resultado de las muertes de civiles debidas al ocasional terrorista suicida de Al Qaeda. Es evidente que la retirada de EE.UU. de Iraq no se ver afectada por la muerte de Bin Laden, como tampoco la transicin ser influenciada por sus seguidores locales.

Bin Laden e Irn

El rgimen islmico iran ha sido un enemigo mortal de Al Qaeda que encarcelando a los sospechosos de pertenencia y ha colaborado con EE.UU. en los comienzos de la guerra de Afganistn (2001-2003) en la persecucin de sus seguidores. Tanto la oposicin poltica secular como la religiosa eran hostiles a Al Qaeda.

Como resultado de ello, Bin Laden tena muy poca influencia estructurada, aunque pueda haber tenido un atractivo para las masas como smbolo de la resistencia armada a EE.UU., con arreglo al principio de que el enemigo de nuestro enemigo es nuestro amigo.

El asesinato de Bin Laden no tendr ninguna repercusin sobre Irn, que tiene su propio icono Jomeini y su propia marca de nacionalismo islmico, y est mucho ms comprometido en el apoyo a Siria, Hezbol y Hams. EE.UU. no va a obtener la menor ventaja en sus esfuerzos por socavar o destruir a sus adversarios de Irn.

El significado del asesinato de Bin Laden

Es evidente que el asesinato de Bin Laden no tiene absolutamente ninguna importancia estratgica o tctica en los principales teatros de guerra y de revuelta poltica en el mundo rabe. El significado principal de la muerte se encuentra en el contexto de las derrotas estratgicas militar y poltica sufridas por EE.UU., en particular la ms reciente en Afganistn.

El 27 de abril de 2011, nueve oficiales militares estadounidenses de alta graduacin fueron asesinados por un piloto de combate afgano de confianza en el aeropuerto de Kabul, instalacin dotada de grandes medidas de seguridad. Cuatro comandantes, dos capitanes y dos tenientes coroneles fueron asesinados en la mayor matanza aislada de altos funcionarios militares estadounidenses cometida en las guerras de los siglos XX y XXI.

Hay varios hechos que otorgan a esta accin una importancia estratgica. En primer lugar, se llev a cabo en una instalacin de alta seguridad, lo que sugiere que no hay lugar en Afganistn a salvo de ataques armados letales de los talibn o la resistencia armada. En segundo lugar, todos los militares estadounidenses, no importa cun alto sea su rango, son vulnerables a ataques mortales. En tercer lugar, ningn militar afgano, oficial o soldado, formado por Estados Unidos puede ser considerado leal; incluso los colaboradores ms estrechos pueden volver sus armas contra sus mentores, y eventualmente lo harn.

Si EE.UU. no puede proteger a sus oficiales de alto rango en sus instalaciones de ms alto nivel de seguridad, cmo puede pretender tener asegurada ninguna parte del territorio fuera de sus bases, es decir, las ciudades y los pueblos y ciudades. Dos semanas antes, con la colaboracin de funcionarios de la crcel, casi 500 combatientes y lderes talibn encarcelados escaparon por un tnel de 300 metros a una docena de camiones que los esperaban. Slo dos aos antes, 900 prisioneros tambin escaparon. Como consecuencia, EE.UU. insisti en el nombramiento de colaboradores sujetos a una exigente verificacin en los puestos de jefes y directores de seguridad y de crceles, sin ningn resultado.

La abrumadora evidencia muestra que el esfuerzo de guerra de EE.UU. est fracasando en la creacin de un rgimen ttere eficaz en Afganistn. Los talibn estn erosionando, de una manera lenta pero segura, la influencia estadounidense. Ante estas grandes prdidas estratgicas, como el sorprendente asesinato de altos oficiales militares, Obama tuvo que montar un espectculo poltico, un xito militar, la muerte de un desarmado Bin Laden, para levantar los espritus de la opinin pblica, los estamentos militares y sus seguidores de la OTAN.

Cada levantamiento popular contra los tteres de EE.UU. en el Norte de frica y el Prximo Oriente es una derrota poltica, el resistente rgimen de Irn es una derrota, como lo son los esfuerzos de Israel de conseguir un cambio de rgimen. Incluso la resistencia de Gadafi es una derrota para los creyentes en las victorias instantneas. As que Obama y sus aclitos de los medios de comunicacin tienen que amplificar al mximo el asesinato de un aislado lder poltico de una asociacin libre de terroristas marginales, convirtiendo el hecho en un acontecimiento de alcance mundial, autntico punto de inflexin del conflicto. Cuando en realidad, las prdidas y las derrotas se acumulan da a da, antes, durante y despus del asesinato.

Los talibn ni siquiera parpadearon: su ofensiva de primavera sigue adelante y los funcionarios militares estadounidenses se resisten a cualquier encuentro con colaboradores afganos, por leales que parezcan. Por otra parte, Egipto rechaza la poltica israelo-estadounidense relativa a la unidad de los palestinos y las revueltas en el Golfo continan. El nico estancamiento, que no victoria, que Washington puede celebrar incluyendo el asesinato de los nietos de Gadafi es en Libia: en colaboracin con Al Qaeda, en Bengasi la guerra contina.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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