Portada :: Mundo :: EEUU asesina a Ben Laden en Pakistn
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2011

Incitando guerra e imperio

Editorial Socialist Worker


La muerte de Osama bin Laden har menos seguro el mundo porque se est utilizando para reforzar el apoyo a la violencia del gobierno de Estados Unidos.

Los polticos de todo el espectro celebran la muerte de Osama bin Laden como justicia bruta, mientras los medios revuelcan su morbo en los detalles de la operacin.

Sin embargo, el mundo no es una pizca "ms seguro", ni "un lugar mejor" -como dijo Obama en su anuncio- despus de la cada de bin Laden. Al contrario, este asesinato poltico se est utilizando para robustecer el apoyo a la violencia del gobierno estadounidense en nombre de la "guerra contra el terror" que deja asu paso un mundo mucho menos seguro.

La cacera de bin Laden nunca fue para hacer justicia, sino para justificarse. La bsqueda de venganza por el ataque terrorista a Nueva York es una herramienta muy eficaz para vender las guerras y ocupaciones necesarias para proteger el flujo de petrleo y asegurar el continuo dominio imperialista de EE.UU., no para librar al mundo del terrorismo.

La muerte del otrora aliado convertido en enemigo pblico nmero uno se usar para reivindicar diez aos de un bao de sangre mucho ms horrible de lo que al-Qaida fue capaz de hacer nunca.

La noticia produjo ms furor chovinista y fanatismo antimusulmn en Estados Unidos. El New York Daily News public "Pdrete en el infierno!" en su portada. En Portland, Maine, las palabras "Osama hoy, Islam maana (sic) se encontraron pintadas en una mezquita. Y mientras Obama haca su anuncio, las multitudes se reunieron frente a la Casa Blanca a gritar "USA, USA, USA", la misma imagen de cruel arrogancia que alimenta la amarga clera hacia EE.UU. en el mundo.

Cualquier persona que busque paz y justicia en el mundo debe alzar su voz contra esta celebracin, porqueslo allana el camino para ms guerra. "Cada vez que Estados Unidos usa violencia de forma que hace a sus ciudadanos celebrar, alumbrarse con orgullo nacional y abrazar a su lder, tpicamente, se garantiza mayor violencia", escribi Glenn Greenwald de Salon.com.

Ejecutada por por comandos SEAL de la Marina, la operacin fue tpica de la "guerra contra el terror". Estados Unidos incursion sin notificacin en un pas aliado, Pakistn y ejecut sumariamente a bin Laden. El gobierno estadounidense reclam as su derecho a ser juez, jurado y verdugo, incluso ms all de sus fronteras. Este es un calculado mensaje al mundo entero: EE.UU. no reconoce lmite alguno, sean del derecho internacional o de las normas civiles, de sus sus acciones.

Pero esto no esnuevo. Por 10 aos la mquina militar estadounidense ha sido juez, jurado y verdugo de decenas de miles de afganos. Muchos slo asistan a una boda o viajaban por el lugar equivocado, sin contar los que fueron etiquetados de "rebeldes" por el delito de resistir la ocupacin de su patria. Y el nmero de vctimas de la "guerra contra el terror" crece con cada nueva invasin y agresin llevada a cabo, o apoyada, por EE.UU.: Irak, el mayor campo de muerte del imperio estadounidense en los ltimos aos, Palestina, Pakistn, Yemen, Sudn, y ltimamente en Libia.

Ningn lector de SocialistWorker.org va a llevar luto por la muerte de bin Laden en s y por s misma. Fue un poltico reaccionario cuya ideologa y acciones hicieron retroceder las causas dela democracia y la libertad.

Las vctimas de los ataques de al-Qaida han sido casi siempre gente sin ninguna responsabilidad en los crmenes del imperialismo estadounidense. En el Medio Oriente y otras regiones, bin Laden y sus seguidores han sido igualmente viciosos, si no ms, con rabes y musulmanes que se oponen a su estricta versin del Islam. Y ni Estados Unidos ni sus aliados fueron debilitados por el ataque del 11-S u otros, al contrario, han sido utilizados como un pretexto para avanzar con el proyecto imperialista.

Pero el asesinato de bin Laden ya se est utilizando para renovar la "guerra contra el terror".

Segn el plan de la administracin Bush tras el ataque terrorista de 2001, los derrocamientos del rgimen talibn en Afganistn y de Saddam Hussein en Irak seran el trampoln para una transformacin del mundo rabe y musulmn a punta de bayonetas. Pero la resistencia en Irak hizo burla de la arrogante "misin cumplida" de Bush, y la continua oposicin en Afganistn a EE.UU. y la OTAN ha frustrado el aumento de tropas dictado por Obama.

Por los ltimos cinco aos, las guerras en Irak y Afganistn se han hacho cada vez ms impopulares. Pero ahora, al fin, la mquina de guerra estadounidense y sus porristas tienen un "xito" que celebrar. Esa es la importancia que el asesinato de bin Laden tiene para establecimiento poltico de EE.UU., y la razn por la que los lisonjeros noticieros disfrutan de la grotesca historia de su cadver arrastrado y arrojado en el mar.

El discurso de Obama anunciando la muerte de bin Laden no incluye una sola palabra acerca de las mentiras usadas para justificar la invasin y ocupacin de pases al otro lado del mundo, ni la menor mencin a sus terribles consecuencias para la regin.

Al contrario, como seal la activista antiblica Phyllis Bennis, Obama compar la operacin para matar a bin Laden y la "guerra contra el terror", entre otras cosas, con la "lucha por la igualdad para todos nuestros ciudadanos". "En la retrica del presidente Obama, escribi Phyllis, la guerra global contra el terrorismo aparentemente es igual a la lucha contra la esclavitud y al movimiento por los derechos civiles".

Esta hueca hipocresa debe exponerse y oponernos a ella, lo mismo que toda futura operacin militar estadounidense realizada en nombre de detener el terrorismo.

Una verdad incmoda que no se oye mucho en los medios de comunicacin celebrando la muerte de bin Laden es que el gobierno estadounidense ayud a crear al-Qaida.

Cuando la ex Unin Sovitica invadi Afganistn en 1979, EE.UU. vio la oportunidad de convertir el pas en un frente de la Guerra Fra. La administracin demcrata de Carter y luego la republicana de Reagan apoyaron a grupos fundamentalistas rebeldes, conocidos como los muyahidines, contra la ocupacin rusa. Segn el libro de James Ingalls y Sonali Kolhatkar, Afganistn Sangrado, "La cantidad de ayuda estadounidense y saud a estos grupos creci de alrededor de 30 millones de dlares en 1980 a ms demil millones al ao entre 1986 y 1989.

Estados Unidos ignor a las fuerzas progresistas y seculares en Afganistn y canaliz su ayuda a grupos fundamentalistas que no slo eran anticomunistas, sino tambin muy notorios por su brutalidad. Por ejemplo, el jefe tribal Gulbuddin Hekmatyar era conocido por arrojar cido a los rostros de las mujeres sin velo. Estos eran los rebeldes a los que Ronald Reagan elogi como "luchadores por la libertad".

Los talibanes surgieron en 1994 y tomaron el poder del pas, devastado por la guerra, un ao ms tarde. Sus miembros fueron entrenados en escuelas religiosas creadas por el gobierno pakistan con el apoyo de EE.UU. a lo largo de la frontera de Afganistn. Entonces, el gobierno estadounidense no conden, ni se preocup por, del ultrafundamentalismo talibn que negaba a las mujeres el derecho al trabajo o a mostrar la cara en pblico.

En cuanto a bin Laden, era hijo de una adinerada familia saud, un hombre de negocios, y uno de los primeros voluntarios no afganos que se uni a los muyahidines. Reclut a unos 4.000 de los 35.000 musulmanes extranjeros que lucharon en Afganistn, desarrollando estrechas relaciones con lderes rebeldes y trabajando en estrecha colaboracin con la CIA para recaudar fondos en Arabia Saud.

"En 1988, con la venia de EE.UU., bin Laden cre al-Qaida (La Base): un conglomerado de cuasi-independientes clulas terroristas islmicas repartidas al menos en 26 pases", escribi el periodista indio Rahul Bhedi. "Washington hizo la vista gorda con al-Qaida, confiando en que no incidira directamente en EE.UU."

Ahora que se ha ejecutado a bin Laden no habr juicio que pueda examinar las conexiones del gobierno estadounidense con el hombre cuyo asesinato supuestamente hace al mundo "ms seguro". Tampoco habr ninguna escabrosa pregunta acerca de la oferta talibn en 2001 de entregar a bin Laden si Washington proporcionaba pruebas de sus crmenes.

La administracin Bush no estaba interesada en una solucin pacfica. Al contrario, busc la "guerra contra el terror" para proyectar el poder de EE.UU. en todo el mundo. El 11-S no fue una tragedia para los lderes estadounidenses, sino una apertura. LaConsejera de Seguridad Nacional de entonces, Condoleezza Rice, inst a sus ayudantes a especular sobre "cmo sacar provecho de estas oportunidades", como dijo al escritor Nicholas Lehmann del New Yorker.

Durante la Guerra Fra, Estados Unidos haba justificado su arsenal nuclear, su guerra contra los movimientos de liberacin nacional y su apoyo a regmenes represivos, como medios de lucha contra el "comunismo". Pero despus del colapso de la Unin Sovitica, EE.UU. tuvo problemas para encontrar un enemigo que justificara sus esfuerzos imperialistas.

El 11-S fue el "evento catastrfico y catalizador, como un nuevo Pearl Harbor" que los halcones neoconservadores de la administracin Bush haban anhelado abiertamente para convertir al Islam en el nuevo enemigo, con su viejo aliado de Osama bin Laden a la cabeza.

As, mientras la mayora an lidiaba con la enormidad de lo sucedido el 11 de septiembre de 2001, los lderes polticos y militares de EE.UU. olan sangre. Como escribi Socialist Workeren su editorial aquella noche:

En su afn de asignar culpa y demandar venganza, ningn poltico o periodista se ha molestado en hacer una simple pregunta: Por qu alguien atacara a EE.UU.?

La respuesta es la devastacin y la miseria causadas por EE.UU. en todo el mundo asumiendo su rol de la mayor superpotencia. En las dos ltimas dcadas, EE.UU. ha lanzado ataques militares contra Granada, Libia, Panam, Irak, Somalia, Sudn, Afganistn y Yugoslavia, y esto sin contar las guerras en las que EE.UU. respald con una fuerza auxiliar.

En el Medio Oriente, la poltica de EE.UU. ha dejado a millones de personas amargadas y enfurecidas. El apoyo estadounidense a la represin de Israel sobre los palestinos es parte del cuadro. Como lo es la guerra del Golfo en 1991 contra Irak, que mat a unos 200.000 iraques la mayora de ellos civiles, y dej el pas en un "estado pre-industrial", segn las Naciones Unidas. Luego, las sanciones de la ONU contra Irak, fuertemente apoyadas por Estados Unidos, han matado a ms de 500.000 nios iraques.

En una escalofriante entrevista de 1995, la Secretaria de Estado Madeleine Albright, justific estas muertes, diciendo "Creemos que el precio vale la pena". Debemos recordar las palabras de Albright cuando escuchamos el redoble acerca de "terroristas" que "no tienen consideracin alguna por la vida humana". Para los Bushes y Albrights de este mundo, esa retrica slo es una excusa para justificar atrocidades mucho peores que las cometidas en Nueva York y Washington, DC.

Los casi 10 aos de la "guerra contra el terror" han tenido un costo an mayor, al menos 1 milln de personas han muerto slo como resultado de la guerra y ocupacin de Irak. El campo de batalla estadounidense se ha extendido de Afganistn a Irak, y ahora a Pakistn, Libia y varios pases ms. La "devastacin y la miseria causados en todo el mundo" por el imperio estadounidense es mayor hoy que en 2001.

La "guerra contra el terror", justificada como la nica manera de acabar con bin Laden y al-Qaida, ha hecho del mundo un lugar ms violento y ms peligroso. Con cada bomba que cae sobre una boda en Afganistn, con cada pasajero iraqu masacrado en un retn de carretera, la nica superpotencia del mundo crea ms desesperacin y ms amargura hacia ella y sus aliados, creando las condiciones en las que el terrorismo prospera.

Desde el comienzo del ao, el Medio Oriente se ha convertido en un punto focal para el mundo por razones muy diferentes. Desde Tnez y Egipto en el norte de frica a Bahrein en el Golfo Prsico y en muchos pases entre ellos, las masas se han levantado contra dictadores y regmenes que defienden el orden imperialista, algunos de ellos respaldados con entusiasmo por Estados Unidos.

Bin Laden y al-Qaida pasaron a ser irrelevantes por las acciones de millones de personas que se rebelaron basndose en la accin de masas y la solidaridad, no en la violencia de una pequea minora que busca imponer su cosmovisin religiosa.

El asesinato de bin Laden puede ayudar a Washington a retomar la iniciativa con una revitalizada "guerra contra el terror". Debemos rechazar la morbosa celebracin del asesinato de bin Laden, e insistir, como Martin Luther King lo hizo hace ms de 40 aos, en que el "mayor proveedor de violencia en el mundo" es el gobierno estadounidense.

Traducido por Orlando Seplveda

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Fuente: http://socialistworker.org/2011/05/03/cheering-war-and-empire

rCR



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