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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-05-2011

Bloggers en dos bandos. Definiciones

Enrique Ubieta Gmez
La isla desconocida


Las terceras posiciones ejercen una fascinacin intelectual irresistible. Una antinomia puede ser maniquea, o soslayar aspectos de la realidad. Una vieja premisa de la retrica afirma que ningn discurso, an el ms descarriado, puede prescindir de cierta lgica, y por tanto, alberga o manipula al menos fragmentos de verdad. Escuchar al contendiente enriquece, corrige incluso la opinin propia, aunque no cambie su esencia. Los debates suelen ser por eso mismo un medio insustituible para el crecimiento de los implicados y de los espectadores o lectores, an cuando no pretendan el convencimiento del otro. Pero la retrica tambin nos conduce por caminos ciegos cuando nos distancia de las esencias y nos distrae en lo secundario. Y hay conceptos que son esenciales, y dicotmicos. Capitalismo y anticapitalismo (socialismo), por ejemplo. Usted puede discrepar sobre cmo debe ser el anticapitalismo que construimos, en este o en aquel otro aspecto, pero si apuesta por el capitalismo ha pasado a la trinchera contraria.

Es cierto que no existe un manual para construir el anticapitalismo y que persisten o se retoman elementos capitalistas durante ese largo trnsito hacia otra sociedad ms justa, es verdad que el mercado, como el estado, son an factores inevitables de ese proceso: no obstante, la apuesta, que pasa por muchos colores intermedios, adquiere sentido en el blanco y en el negro (no asocio lo claro y lo oscuro a lo bueno y lo malo). No se trata de cuanto contenga el uno del otro, sino de hacia dnde usted va. Lo que marca la diferencia de bandos es la direccionalidad de su discurso y de su obra. El anticapitalismo debe conducir a una sociedad ms humana y racional, anti consumista, de hombres y mujeres cultos, dignos y libres. Pero en pases pobres como Cuba, esa dicotoma tiene otras consecuencias: el carcter alternativo del camino elegido es la nica garanta de la independencia nacional, y viceversa. Es decir, que despus (o antes) de recorrer todos los colores del arcoiris, usted debe entender que socialismo e independencia son en Cuba inseparables.

Aceptamos que existe una guerra poltica que pretende el cambio de sistema en Cuba, es decir, la restauracin del capitalismo?, aceptamos que esa guerra es alentada, promovida, incluso financiada desde el exterior, por intereses no cubanos, con independencia de que existan cubanos que la respalden?, que ms all de la posible existencia de asaltantes de fe (personas convencidas del ideal capitalista), lo que prima en el asalto y determina el sentido de esa guerra de reconquista, son los intereses de poderosas esferas de poder (ex propietarios nacionales, trasnacionales y gobiernos imperialistas)? Toda guerra militar o poltica--, supone la existencia de dos bandos. Pero una guerra poltica no es un debate parlamentario ni un cnclave acadmico; se parece a un torneo retrico, pero el objetivo no es hallar la verdad, ni es confraternizar. Los pro - capitalistas detestan la terminologa militar, porque pretenden hacernos creer que no hay guerra.

En una guerra poltica se dialoga y se argumenta para los espectadores, no para el supuesto interlocutor. Las razones que solemos exponer, son respondidas con razones que ignoran las nuestras, que solo persiguen desviar la atencin de lo expuesto o que mienten y desvirtan lo dicho antes. Se trampea, se descalifica al contrario. Puesto que la atalaya desde la que se mira el mundo es diferente, lo que se mira tambin lo es. El objetivo de los asaltantes, a como de lugar, es tomar el poder. Esta premisa no debe olvidarse, as como tampoco el hecho de que quienes viven en un pas en guerra poltica, no pueden ignorar su existencia. Son o no son. Eres cubano de Cuba o de Miami?, solan preguntar a los cubanos en el extranjero, y la respuesta no tena necesariamente que ver con el lugar de residencia.
Una de las estrategias predilectas de los defensores del capitalismo que en sentido estrictamente histrico son contrarrevolucionarios, pelean por desestructurar el sistema econmico social y de valores que estableci la Revolucin--, es la anulacin de la individualidad del contendiente. Ellos pelean contra el Estado socialista al que denominan gobierno o rgimen, porque la estrategia incluye el no reconocimiento del sistema social nuevo--, y venden la idea de que cada defensor del sistema es un progubernamental, que en el capitalismo suele denominarse oficialista, un reproductor pagado cuyas opiniones no tienen crdito. Es la manera que encuentran para evadir los argumentos expuestos, y para sugerir que el Estado gobierno, rgimen, dictadura--, es defendido no por individualidades independientes, autnticas, sino por simuladores obligados o interesados.

En ltima instancia, nosotros no apoyamos un gobierno aunque apoyemos a Fidel y a Ral--, sino el socialismo. Ellos no combaten un gobierno aunque odien a Fidel y a Ral--, sino el socialismo. Pero como el objetivo supuestamente es un Gobierno y no un Sistema, las coordenadas del debate se distorsionan. La realidad es otra: los revolucionarios defendemos un Sistema alternativo, que sobrevive a contracorriente en el mundo de hoy, y que enfrenta al Oficialismo trasnacional. Oficialistas son los que apoyan por conviccin o inters--, al verdadero Poder Global, que no solo atenaza el proyecto revolucionario, sino que interfiere en la construccin de sus valores mediante los medios trasnacionales, el cine y la televisin, etc.

Quines son en la lgica imperial los independientes? En Cuba, ese apelativo no se asocia a las fuentes y a los montos del pago. De dos personas que emitan un criterio poltico, no importa cuan flexible sea, cun indefinido, nicamente ser "independiente" el que se oponga sin ambages a la Revolucin. El otro ser un cobarde o un oficialista. No importa si el independiente mantiene nexos de abastecimiento material e ideolgico con sedes diplomticas de estados empeados en subvertir el sistema social del pas. No importa si la cuenta bancaria alcanza el medio milln de dlares, en pagos blanqueados mediante premios y derechos de autor de libros fabricados.

Pero deca al iniciar mi comentario, que las terceras posiciones son atractivas. Hay quien pretende encontrarlas, pese a todo. La blogosfera, por su reivindicacin de la individualidad, parece ser el espacio ideal. Doy por sentado que la defensa honrada de los argumentos propios, la crtica, en fin, la plena participacin, son atributos indispensables del bloguero revolucionario. Pero, puede alguien no pertenecer a uno de los bandos?

Recientemente, mi colega Elaine Daz, que tiene post brillantes en defensa de la Revolucin, public unas reflexiones en las que explica su posicin de blogger. En ellas refrenda muchas de las ideas que expongo en estas lneas. Por ejemplo, desecha el mote de oficialista para los defensores del sistema. Pero se enreda, en mi opinin, cuando intenta descartar el posicionamiento en bandos, como si se tratara de una conversacin discrepante entre hermanos, y no una contienda poltica, cuyo resultado final es excluyente: o retrocedemos hacia el capitalismo, o tratamos de encontrar un camino alternativo para el socialismo. Olvida que Pardo Lazo no solo hace fotos estticamente hermosas, sino que se fotografa masturbndose en la ensea nacional o frente a un cartel de trnsito que dice con otro sentido, claro--, derecha libre y escribe textos contrarrevolucionarios para Penltimos das. Que se define sin sonrojos en uno de los bandos, el de Yoani y Hernndez Busto, el de Bush. Que Paquito el de Cuba no se cansa de repetir a qu bando pertenece: el de los revolucionarios (gay y comunista, afirma con orgullo).

Pero quizs esta larga perorata sea innecesaria, basta con citar la refutacin del bando enemigo (s, enemigo). Hernndez Busto, que no puede convencer a Elaine de pasarse a sus filas, reacciona paternalmente contrariado: El problema de Elaine es que siempre se queda a la mitad o ms bien, juega habilidosamente con las medias verdades, dice. Y la acusa de coquetear con asuntos espinosos. Entonces redacta un prrafo ante el que me he quedado patidifuso. Es el primer prrafo en la vida de Hernndez Busto con el que estoy plenamente de acuerdo. Aunque lo interpretemos, sospecho, de manera opuesta: Me he quejado otras veces de la ingenuidad de este tipo de acercamientos. Alguna gente cree que la objetividad periodstica (o investigativa) est garantizada con el manido recurso de mostrar las dos partes que opinan sobre un tema y dejar que el lector decida. () Un buen periodista debe atenerse a la verdad de los hechos. Si hay alguien que dice que el cielo es verde o que las brujas existen, no se pueden tratar esas opiniones de la misma manera en que se tratan los hechos reales: el cielo es incoloro (aunque se ve azul) y la creencia en brujas es una supersticin medieval. Pero Elaine no es imparcial, es una joven revolucionaria. Y Hernndez Busto lo sabe.

Fuente: http://la-isla-desconocida.blogspot.com/2011/05/bloggers-de-dos-bandos-definiciones.html


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