Portada :: Mundo :: EEUU asesina a Ben Laden en Pakistn
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2011

Obama Bin Laden

Emilio Cafassi
La Repblica


El asesinato del lder de Al Qaeda y de sus acompaantes en Pakistn, representa un punto de inflexin de suma importancia en la historia del terrorismo imperial y profundiza el develamiento de sus vinculaciones metodolgicas y de objetivos con las otras dos variantes terroristas que en alguna oportunidad intent tipologizar desde estas pginas. Es un momento ms de consagracin de la impunidad, del desprecio por (y la elusin de) la justicia, por la soberana popular y de los estados-nacin, por los derechos humanos y, obviamente, hasta por la vida misma.

Habr quien sostenga que no hay nada nuevo, ya que los mismos asesinos invasores vienen masacrando extraos en sus propios pases, que no parecen ser vidas importantes o dignas de su consideracin, utilizando en ocasiones mtodos como los de este comando de lite que se carg un puado de ellos (tambin asesinos), u otros mayoristas como los bombardeos indiscriminados a poblaciones civiles que no tienen relacin alguna con el crimen en general ni con Al Qaeda en particular. Por qu habra de preocuparnos especialmente este ejercicio que de hecho es cotidiano y que no respeta otra autoridad que su propia voluntad criminal y apropiadora de vidas, bienes y culturas? Por qu tendra que preocuparnos ms el homicidio de un confeso terrorista y su entorno inmediato de secuaces que el de inocentes que cada da mueren o caen en las garras torturantes de los invasores? No es preferible que concentren su oficio gangsteril en otros criminales, antes que masacrar poblaciones al bulto y robar sus riquezas naturales y hacer negocios aprovechando la devastacin y el terror que provocan sus incursiones?

La significacin creo que se encuentra en el particular balance entre ocultamiento y revelacin que el mximo exponente del principal estado terrorista imperial ha hecho por cadena televisiva y por la oportunidad que otorga de discutir masivamente, dada la repercusin, el carcter concntrico y mutuamente realimentado de las tres tipologas de terrorismo, con epicentro, precisamente, en el terrorismo imperial. Es el tipo de terrorismo que instala, apaa o ejercita los otros dos, cuando no los encubre ante cambios de las correlaciones de fuerzas y los cuestionamientos inevitables por mnimas y acotadas coyunturas democratizadoras o por la, tambin inevitable, resistencia popular.

El terrorismo imperial exporta modelos de terrorismo de estado que evita al interior de sus fronteras y las de sus aliados ms leales, y entrena y ejercita el terrorismo individual, cuando sus prcticas le exigen resistencia, sabotaje y desestabilizacin de otros gobiernos no encuadrados en ninguna de las dos alternativas anteriores. Los tres, hasta donde las circunstancias se lo permiten, entablan relaciones mutuas de encubrimiento, basadas en discursos de la inevitabilidad, de los riesgos y las amenazas. Aunque el grado de ocultamiento sigue la figura de una suerte de campana de Gauss, con extremos en la periferia individual y el centro imperial y con el terrorismo de estado asumiendo partes de cada uno de los otros dos extremos pero elevando el nivel de camuflaje. Por eso el discurso del Presidente Obama result develador, por ser imperial y naturalizador de la barbarie, aunque con ello sepult en el mar, con sus insondables secretos, junto al cadver del occiso terrorista, las pocas ilusiones que pudo despertar en el pasado. Aunque como seal en una contratapa en ocasin de su discurso ante la CIA de hace ya casi 2 aos, esas posibles ilusiones ya haban recibido entonces, heridas mortales.

El ideal del terrorismo imperial es la circunscripcin del ejercicio de las libertades y derechos cvicos burgueses al interior de sus fronteras y la de sus aliados ms incondicionales y la instauracin de estados terroristas con control y predominancia diplomtica y militar del terrorismo imperial en el resto del mundo. Como una parte significativa de ese resto del mundo no vive hoy bajo terrorismos de estado controlados por el terrorismo imperial sino que busca, con enormes dificultades, caminos alternativos, all apela al terrorismo individual mediante obstruccin e intentos de golpes de estado, en ocasiones exitosos y en otros fallidos. El resultado es un enrarecido y brbaro capitalismo casi universal, pero con vastos sectores de la humanidad bajo una suerte de esclavismo colonial donde slo una pequea minora disfruta de derechos humanos y ciudadanos. El derecho ciudadano se le concede con exclusividad slo a algunos habitantes del mundo mientras el resto se somete a la violencia de la dominacin y el posible exterminio. Por eso es tan importante sostener y profundizar el giro sudamericano actual, que es una alternativa a esta dinmica de terror y humillacin.

No ser necesario un gran ejercicio semiolgico para poder reconocer estas caractersticas en la pieza oratoria de Obama, ya que si bien las delimitaciones entre las tres tipologas no son absolutas, los dos extremos, el terrorista imperial y el individual, suelen explicitar sus acciones y justificarlas (generalmente en nombre de alguna divinidad), a diferencia del terrorismo de estado que adems de ocultarlas no sabe, no estuvo, no vio y dice no entender por qu se lo persigue, aunque nunca faltar una referencia a algn Dios y al desarrollo de una guerra en la que se ha visto obligado a participar. Aunque tambin oculten pruebas y evidencias que los inculpen, los terroristas individual e imperial dicen ser los responsables de las acciones emprendidas. Los de estado, dicen no ser ellos y, bajo una gran amnesia, tampoco saber quines.

Claro que la nica fuente del terrorismo individual no es la formacin, financiacin y entrenamiento por parte del terrorismo imperial, sino que tambin est alentado como emergencia expresiva fctica, irracional y antihumana, por el odio que generan las prcticas odiosas de los dominadores terroristas imperiales y de estado, y las mltiples realidades opresivas de los diferentes estados-nacin, aunque tambin por inciertos y difusos objetivos emancipatorios o utpico-religiosos.

El discurso de Obama revela la existencia de estas tipologas y de los niveles de reconocimiento y transparencia que cada tipo de terrorismo puede permitirse. Al informar a sus ciudadanos y al mundo su reciente accin criminal, dej en claro que slo hay ciudadanos y, por lo tanto, posibilidades de justicia en su propio pas. El resto no slo carece de ella sino inclusive de derecho al dolor y de cualquier forma de justicia o compasin. Recordemos que podemos hacer estas cosas no slo por la riqueza o el poder, sino por lo que somos: una nacin, bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos. Refirindose a las imgenes del 11-S sostuvo que sin embargo, sabemos que las peores son las imgenes que fueron invisibles para el mundo. El asiento vaco en la mesa. Los nios que se vieron forzados a crecer sin su madre o su padre. Los padres que nunca sabrn cmo es un abrazo de su hijo. Nos quitaron a cerca de 3.000 ciudadanos, dejando un enorme agujero en nuestros corazones () en ese da, no importa de dnde venimos, a que Dios rezamos, o de qu raza o grupo tnico ramos, nos unimos como una familia americana. El terrorista imperial no se preocupa por el asiento vaco en la mesa de las familias bombardeadas, ni por los nios que se vieron forzados a crecer sin su madre o su padre porque fueron secuestrados o asesinados por las fuerzas de ocupacin de sus pases, como inclusive los hijos del propio Bin Laden, los padres que nunca sabrn cmo es un abrazo de su hijo porque result vctima de daos colaterales.

Sus referencias a la justicia no pueden causar sino estupor por su cinismo. No slo en su conclusin de que se ha hecho justicia nada menos que con un asesinato mltiple, sino cuando sostiene que autoric una operacin para atrapar a Bin Laden y llevarlo ante la justicia. Tal vez no record en ese momento que en la casi totalidad del mundo moderno regido por democracias representativas como la de su propio pas, para llevar a alguien a la justicia se debe esperar el requerimiento de la propia justicia y que, si lo hay, debe llamrsela para dirigir la operacin de captura junto con las autoridades locales. Si lo que se propona era desbaratar la red Al Qaeda, no era una ocasin inmejorable para que la justicia interrogara a Bin Laden, al igual que la prensa? No bastaba con rodear la residencia con todos sus medios tecno-belicistas de ltima generacin y sus efectivos, cortar los suministros y llamar adems de la justicia y la prensa a la Cruz Roja y a organismos internacionales de derechos humanos? Teman que se suicidara? Si ese era el temor, su eficiencia y profesionalismo logr evitarlo.

Tambin es pertinente preguntarse cul justicia debera intervenir para Osama (y para Obama). En mi opinin debiera ser la Corte Penal Internacional, pero tambin se entiende por qu en este caso no fue siquiera mencionada, ya que EEUU e Israel sabotean su accionar y la desconocen. Sospecho muy vagamente, o simplemente intuyo, que el paradero de la vctima era suficientemente conocido por la inteligencia imperial (e inclusive local). Si un andamiaje blico como el americano tarda 10 aos para localizar a una persona en el siglo XXI con los medios tcnicos disponibles, lejos de ser grandes profesionales como sostuvo Obama, la conclusin es que se tratara de grandes incompetentes. Me inclino a suponer que su supervivencia en la clandestinidad le permita al terrorismo imperial potenciar el pretexto de ocupacin evitando tambin de ese modo que develara secretos tomando contacto pblico con la prensa y la justicia. Por alguna razn que desconozco eso dej de ser funcional y por lo tanto se lo asesin y se hizo desaparecer su cuerpo por procedimientos ilegales y clandestinos que conocemos de nuestros estados terroristas, aunque por ser imperial en este caso sus acciones son confesas y su discurso directamente laudatorio.

Obama concluy con una bravata que ser objeto de un anlisis ms detenido. Baste concluir que constituye una vergenza que cancilleres progresistas celebren el asesinato y la desaparicin de quienquiera que sea.

Emilio Cafassi. Profesor titular e investigador de la Universidad de Buenos Aires, escritor, ex decano.



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