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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2011

VI Congreso
Notas sobre la democracia socialista

Daro Machado Rodrguez
Cubadebate


Hace pocos das terminaron las sesiones del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, ha dejado un creciente optimismo cauteloso en las grandes mayoras ciudadanas que respondieron una vez ms a la convocatoria de los comunistas cubanos, ratificando de ese modo, no solo la confianza en el papel que puede jugar la organizacin poltica en las transformaciones imprescindibles en la sociedad cubana en un mundo cambiado y cambiante, sino confirmando el tumbo socialista de la sociedad cubana.

La participacin popular en el anlisis de los Lineamientos de la Poltica Econmica y Social del Partido y la Revolucin no obedece a un impulso inercial, no fue una participacin formal, constituy la expresin de lo ms importante que ha cambiado en Cuba con la revolucin de 1959: la cultura del pueblo, la conciencia alcanzada por una sociedad que sita los problemas en su justo lugar, confa en sus propias fuerzas y sabe que solo conservando la unidad, Cuba puede mantener las principales conquistas alcanzadas por el pueblo.

Pero la propia unidad es solo una premisa, del mismo modo que los Lineamientos por ms que son expresin del pensamiento crtico de la sociedad cubana sobre los cambios necesarios, si no se realizan quedan solo en un documento ms. Se necesita un sistema econmico viable, eficiente, propio, un traje a la medida de nuestro pas, de sus condiciones y premisas, de sus necesidades, aspiraciones, costumbres, principios polticos, historia y cultura.

El marco del debate popular tambin fue claramente entendido por el pueblo: este no es sino el principio de una serie de otras transformaciones que continuarn en lo econmico, pero que tambin tocarn aspectos trascendentales de la organizacin jurdica y poltica del pas.

Un congreso muy esperado

El VI congreso del Partido Comunista de Cuba ha sido quiz el congreso ms esperado por las grandes mayoras ciudadanas del pas acostumbradas a su realizacin regular y dadas las circunstancias particulares en que ha tenido lugar. Por su trascendencia, el VI congreso emula en importancia con el primero en 1975 y el cuarto en 1991.

Cuando como ocurre en Cuba por circunstancias histricas y polticas existe un nico partido poltico, este solo puede constituirse y actuar como una institucin democrtica si incluye dentro de su concepcin estratgica y manejo tctico a toda la ciudadana, garante en ltima instancia de la lucha contra el oportunismo de todo tipo.

En efecto, si es el nico partido y por derecho constitucionalmente codificado fuerza rectora superior de la sociedad cubana, habr casos de personas que quieran pertenecer a l para servirse de su prestigio y mandato constitucional y no precisamente para prestigiarlo con su conducta y entrega.

Los repetidos momentos de consulta popular auspiciados por el partido para rehacer y consolidar el consenso no han sido todos iguales, no han tenido la misma calidad, ni la misma importancia y trascendencia; sealo como los ms destacados el debate del anteproyecto de Constitucin de la Repblica de Cuba, el de los documentos del primer congreso del partido, el que discuti el Llamamiento al IV congreso, los parlamentos obreros en 1991 y el que acaba de realizarse sobre los Lineamientos de la Poltica Econmica y Social del Partido y la Revolucin, recientemente aprobados por el VI Congreso con el masivo e indiscutible aval de una millonaria participacin ciudadana.

Vale recordar que el proyecto de estos lineamientos fue elaborado teniendo en cuenta los resultados de una muy amplia y enriquecedora discusin del texto del discurso del Presidente Ral Castro el 26 de Julio de 2007 en el que reconoci la necesidad de cambios estructurales en la sociedad cubana.

La ausencia en los medios

Las virtudes de aquel debate preparatorio del ms reciente, sin embargo, fueron opacadas por la inexistencia de los contenidos de ese proceso de discusin en los medios de comunicacin del pas. Salio tan poco de ese debate que lo divulgado solo sirvi para destacar la ausencia.

Al publicarse los lineamientos para el segundo proceso de anlisis por el pueblo se tuvo alguna informacin ya mediada y resumida por los redactores del documento, pero se perdi el efecto educativo, la funcin esclarecedora y el fijador que habra proporcionado como saldo la divulgacin oportuna de los puntos de vista del pueblo.

En el Informe Central al VI Congreso se ratificaron los acuerdos del partido sobre la poltica informativa, uno de esos documentos que fueron a dormir el sueo eterno de las gavetas. El reconocimiento del grave error que significa no aprovechar las enormes potencialidades de los medios de comunicacin cubanos para enriquecer la subjetividad ciudadana con el tratamiento abierto de los problemas es el primer paso para rectificarlos.

Obviamente, no ser sencillo. Entre las poderosas fuerzas internas que es preciso desafiar para continuar la obra revolucionaria est la de los intereses espurios y el oportunismo que impiden la necesaria transparencia en el conocimiento de lo ms importante del acontecer social. El primer secretario del comit central del partido quien haba ratificado en la clausura del sexto perodo de sesiones de de la sptima legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular ser un defensor a ultranza de acabar con el secretismo, lo expres as en el informe central:

En la consecucin de este empeo la prensa cubana, en sus diferentes formatos, est llamada a jugar un papel decisivo con el esclarecimiento y difusin objetiva, constante y crtica de la marcha de la actualizacin del Modelo Econmico, de modo que con artculos y trabajos sagaces y concretos, en un lenguaje accesible para todos, se vaya fomentando en el pas una cultura sobre estos temas.

En este frente se requiere tambin dejar atrs, definitivamente, el hbito del triunfalismo, la estridencia y el formalismo al abordar la actualidad nacional y generar materiales escritos y programas de televisin y radio, que por su contenido y estilo capturen la atencin y estimulen el debate en la opinin pblica, lo que supone elevar la profesionalidad y los conocimientos de nuestros periodistas; si bien es cierto que, a pesar de los acuerdos adoptados por el Partido sobre la poltica informativa, en la mayora de las veces ellos no cuentan con el acceso oportuno a la informacin ni el contacto frecuente con los cuadros y especialistas responsabilizados de las temticas en cuestin. La suma de estos factores explica la difusin, en no pocas ocasiones, de materiales aburridos, improvisados y superficiales.

No menos importante ser el aporte que nuestros medios de difusin masiva deben propiciar a favor de la cultura nacional y de la recuperacin de valores cvicos en la sociedad.

Lo cierto es que la prensa cubana est todava lejos de reflejar el pas real y no est a la altura de la cultura alcanzada por el pueblo, en particular de su cultura poltica. El que no se traten suficientemente los problemas del pas en los medios no significa que no se traten, se tratan por la poblacin en su actividad comunicativa cotidiana y no pocas veces a partir de informaciones imprecisas y deformadas en el proceso de comunicacin.

Parte inseparable de este nuevo proceso de rectificacin de la revolucin cubana es el propsito de lograr un ejercicio periodstico y comunicacional en general a travs de los medios que constituya un elemento democratizador de la vida del pas al poner de modo directo en conocimiento de la ciudadana, sin paternalismos estriles y deformantes, la informacin a la que tiene pleno derecho, lo que enriquecer su subjetividad y har ms eficiente su participacin.

El partido de todos los cubanos

No es condicin de la transicin socialista la existencia de un solo partido poltico, como tampoco lo es la existencia de varios. Lo que s es condicin sine qua non es la democracia y la participacin, que se realice la voluntad del pueblo, que el pueblo sea sujeto poltico y que siempre se trabaje para el pueblo.

El debate de los lineamientos confirm un principio organizativo, ideolgico y poltico para el trabajo del partido de todos los cubanos: si tenemos un solo partido este es el partido de sus militantes y de los dems ciudadanos, es el partido de todo el pueblo. Si alguien contrario a la ideologa y los principios polticos del partido y de la revolucin socialista emite su criterio con plena libertad en la convocatoria del partido, no podra ser ms democrtico el proceso, porque ofrece el espacio para todas las opiniones, las revolucionarias y socialistas que han sido mayoritarias en Cuba desde 1959 y para las que no lo son. En el Informe Central al VI Congreso Ral Castro puso el ejemplo de 45 opiniones libremente expuestas en los debates, encaminadas a permitir la concentracin de la propiedad, o sea a rebasar la frontera socialista de la iniciativa privada.

Sera imposible pensar en una sociedad justa y solidaria, si la lgica de su reproduccin econmica es la de acumular individualmente de manera ilimitada capital y poder. Los defensores de la ideologa capitalista aluden que el socialismo es un fracaso inevitable, precisamente porque no da rienda suelta al enriquecimiento individual a costa del trabajo de otros, pero la cultura poltica

posibilita a las grandes mayoras en Cuba conocer bien y representarse con suficiente claridad las consecuencias de no tener lmites a la propiedad privada. Por eso no primaron esos criterios que fueron aislados y minoritarios, sino que fueron mayora abrumadora los dirigidos a la necesaria e impostergable transformacin estructural de la economa y la sociedad cubana dentro de los principios socialistas.

Pero lo fundamental desde el ngulo del trabajo poltico del partido y de la necesidad de un cambio profundo de mentalidad es lo expresado por Ral Castro: aunque como tendencia existi en general comprensin y apoyo al contenido de los lineamientos, no hubo unanimidad ni mucho menos y eso era precisamente lo que necesitbamos, si de verdad pretendamos una consulta democrtica y seria con el pueblo.

Unanimidad y falsa unanimidad

La unanimidad no es imposible, puede producirse por un determinado lapso de tiempo, en situaciones especficas y sobre aspectos concretos de la vida social, pero la unanimidad no es cotidiana ni permanente, es coyuntural, excepcional.

Lo que es cotidiano es la diferencia de opiniones y el conflicto. Uno de los aspectos del imprescindible cambio de mentalidad radica en ello precisamente: en reconocer las diferencias, el disenso, la diversidad de opiniones y el conflicto, por lo que se requiere desterrar el triunfalismo, la buclica mentalidad del acomodamiento y la inercia burocrtica, la intolerancia ante el criterio diferente, incluso el radicalmente opuesto, y aprender a dialogar, a solucionar las diferencias y los conflictos mediante la negociacin que implica reconocernos iguales y no superiores a los dems, en ello precisamente radica la democracia socialista, que en modo alguno pone en peligro la unidad poltica ni la disciplina ni implica hacer concesiones de principio. Adems, todo cuanto se ate o desate en la sociedad cubana tiene que regirse por la constitucin socialista del pas y por las leyes de la Repblica y el partido debe ser el garante de eso, tal es precisamente su papel fundamental como fuerza rectora
superior de la sociedad cubana.

Quien no est preparado para ese impostergable cambio de mentalidad estar -como suele decir un amigo- parado por donde no pasa la guagua. Las construccin de un Estado socialista de derecho exige un enfoque diferente de la relacin individuo - sociedad.

Los pasos en esa direccin ya se han iniciado bajo la orientacin de realizar las modificaciones requeridas en el plano legal para acompaar la rectificacin en el modelo econmico, las que junto con las requeridas en los mtodos y estilo de trabajo poltico, permitirn avanzar en la necesaria articulacin eficiente de las cuatro actividades fundamentales en la transicin socialista: la socioeconmica, la organizativa, la jurdica normativa y la ideolgica poltica.

Esta articulacin dentro de su natural dinmica debe ser lo ms armnica posible y desde que el socialismo es una sociedad que se construye conscientemente, constituye tarea del sujeto poltico velar por viabilizar la pronta adopcin de los cambios que se requieran en cada momento, as como preverlos en la medida de lo posible. Eso y no otra cosa significa el llamado del Presidente cubano a estar alertas, poner los pies y los odos sobre la tierra.

Sin temor a los cambios ni a las palabras

Solo quien no sea genuinamente revolucionario puede temer a los cambios y a las palabras. La construccin de un Estado socialista de derecho es el correlato poltico - jurdico natural de los cambios socioeconmicos que entraan el reconocimiento al papel del mercado y los cambios correspondientes en las caractersticas de las relaciones individuo - sociedad. El Estado -dijo Ral Castro el 18 de diciembre de 2010- regula sus relaciones con el individuo, pero el Estado no se tiene que meter en nada que sea pretender regular las relaciones entre dos individuos.

Esa es precisamente la tarea del Subgrupo Jurdico de la Comisin Permanente de Implementacin y desarrollo, el cual, explica Ral Castro en el Informe Central, coordinar con los organismos correspondientes, en estricto apego a la institucionalidad, las modificaciones requeridas en el plano legal para acompaar la actualizacin del Modelo Econmico y Social, simplificando y armonizando el contenido de cientos de resoluciones ministeriales, acuerdos del Gobierno, decretos-leyes y leyes y consecuentemente proponer, en su debido momento, la introduccin de los ajustes pertinentes en la propia Constitucin de la Repblica.

La relacin de lo anterior con el ciudadano como individuo se evidencia en el prrafo siguiente: Sin esperar a tenerlo todo elaborado, se encuentran en fase avanzada las normativas jurdicas asociadas a la compraventa de viviendas y de automviles, la modificacin del Decreto-Ley 259 para ampliar los lmites de tierra ociosa a entregar en usufructo a aquellos productores agropecuarios con resultados destacados, as como el otorgamiento de crditos a los trabajadores por cuenta propia y a la poblacin en general.

El intercambio de mercancas y la psicologa de intercambio de equivalentes que el primero reproduce en la sociedad exige el pleno reconocimiento de la propiedad personal, sin que esta se convierta en capital, en propiedad privada de medios de produccin o servicios y de explotacin del trabajo ajeno amplindose al punto de predominar sobre la social, porque ese sera el momento de inflexin que impedira embridar al mercado y mantener el necesario blindaje frente a la presin osmtica del capitalismo circundante, que solo afectara irremediablemente el sano desenvolvimiento de la sociedad en transicin socialista, generando nuevamente su fractura profunda seguida por su absorcin y con ello la prdida de la independencia, de la justicia social conquistadas y de la capacidad de construir un proyecto propio de nacin.

Es tambin la razn por la que no puede hablarse de socialismo sin un nuevo concepto de bienestar que eduque a las personas en el consumo saludable, la solidaridad, el equilibrio interno de la sociedad y de esta con la naturaleza, con el medio ambiente. Lo anterior relata el papel imprescindible de la educacin, de los valores, de la tica en la sociedad en transicin al socialismo, de la ideologa socialista como coraza cultural frente al acoso constante de la ideologa capitalista, con sus armas psicolgicas, con la tentacin consumista, con el individualismo y su engaosa libertad, ahora contando adems con un sustrato ms favorable en la sociedad cubana al abrirse un espacio mayor a las relaciones mercantiles.

Ese concepto de bienestar no significa ni mucho menos que el disfrute de todos los bienes que la sociedad produce sea igualitario, sino que se refiere esencialmente al rechazo del consumismo y del egosmo. La sociedad en transicin socialista tiene que reconocer el derecho (desigual como todo derecho) de personas con diferentes cualidades, aspiraciones y diferentes aportes a la sociedad a recibir de esta beneficios individuales en proporcin correspondiente a su aporte, lo cual implica que los lmites a la propiedad individual, personal, no pueden ser delineados burocrticamente, sino que solo pueden estar definidos por el consenso con participacin de todos los ciudadanos activos, siempre bajo un principio socialista: es moral todo lo que se recibe como resultado del trabajo honesto, del aporte del ciudadano a la sociedad.

En la transicin socialista es moral recibir ms si se aporta ms. Lo que resulta no solo ticamente inadmisible, sino tambin econmicamente inviable es que no se corresponda el aporte con lo que el ciudadano recibe, sea por encima o por debajo.

Por tal razn, quienes tienen mayor capacidad, mayores responsabilidades y realizan un trabajo de mayor complejidad y requerido de mayores conocimientos, habilidades y experiencia no pueden diferenciarse de los restantes miembros del colectivo por una remuneracin exigua, burocrticamente definida y muy por debajo de la importancia y valor real de sus aportes, lo que solo ha trado desmoralizacin y debilitamiento de la conciencia de la responsabilidad individual, adems de desestimular la iniciativa y el deseo de avanzar y desarrollarse y no solo por razones puramente pecuniarias, sino y principalmente ticas.

El cambio de mentalidad exige igualmente un trato individual ms consciente de los derechos de participacin de la ciudadana en todos los mbitos sociales, econmicos, polticos y culturales y consecuentemente el rechazo a la visin autoritaria y dogmtica que parte de adelantar que todo lo que se diga o postule tiene que ser naturalmente entendido y aceptado por el ciudadano.

El mercado tiene an un papel positivo que jugar en el proceso social, y en mi criterio lo tendr por mucho tiempo. Ser un papel ordenador con el que se identifica la prevaleciente psicologa de intercambio de equivalentes. En efecto, en el socialismo se producen mercancas, aunque stas tienen un signo diferente, estn esencialmente marcadas por el plan y existen en el marco de una superestructura socialista vigilante. El intercambio de equivalentes que entraa la relacin mercantil es an necesario y lo ser por mucho tiempo, l est en los fundamentos de la existencia del Estado ms all de la necesaria defensa de la soberana y del espacio nacional en el que existe.

La sociedad en transicin socialista es una sociedad donde los mritos juegan un decisivo papel, pero en lo tocante a la distribucin del producto social, como tampoco en muchos otros aspectos, estos no pueden depender de decisiones arbitrarias de personas que consideren qu es meritorio y qu no lo es y en funcin de ello otorgar recompensas. El trabajo y los resultados del trabajo tienen una dimensin que traspasa su significado estrictamente econmico, tienen una dimensin moral. Quien tenga mejores resultados porque previ mejor, organiz mejor, planific mejor y trabaj mejor, debe ser recompensado por el funcionamiento normal del metabolismo socioeconmico de la sociedad en transicin socialista al margen de los criterios que cualquier pueda tener al respecto.

Pero no puede reconocerse el mercado y no tener un correlato jurdico en el derecho al incremento de la propiedad personal, siempre que esta sea el producto del trabajo eficiente y honesto, realizado en el marco de las leyes vigentes y aceptado por el consenso popular.

Lo que est ocurriendo en el pas es una profunda y necesaria reforma que es revolucionaria por su contenido y proyecciones, porque est dirigida a mantener el rumbo socialista, a separarse de la inercia capitalista.

Disenso, cambio, reforma, conflicto, mercado, Estado de derecho, etc., son palabras que dentro de un lenguaje, una cultura poltica y una ideologa socialistas como lo es la de la revolucin cubana cobran un significado propio totalmente diferente al que suelen adjudicarle los medios de prensa al servicio de las transnacionales y que predisponen a no pocos cortos de vista a rechazar los trminos y dejrselos como propiedad privada a la ideologa capitalista.

El VI congreso y la unidad nacional

La construccin del socialismo en Cuba no tiene lugar en condiciones de laboratorio, o de aceptacin por parte del primer mundo capitalista desarrollado y de los poderes hegemonistas nortecntricos del derecho del pueblo cubano a tener y mantener el sistema poltico de su preferencia, plasmado en su constitucin. Lo que ocurre es todo lo contrario, medio siglo de transicin socialista en Cuba ha sido tambin la historia de repetidos ataques propagandsticos, psicolgicos, polticos, diplomticos, militares, sabotajes, atentados y una genocida y continuada guerra econmica que ha pesado constantemente como freno colosal a la realizacin de las potencialidades de desarrollo socioeconmico del pas. El solo hecho de mantener el rumbo socialista en un mundo predominantemente capitalista es ya una tarea que solo puede asumir un pueblo digno y culto.

La unidad de la nacin es y ser la garanta de poder enfrentar con todos y para el bien de todos esos enormes desafos externos, pero tambin las poderosas fuerzas internas que encarnan los que no tienen inters, deseos ni capacidad para asumir las transformaciones impostergables.

Estamos convencidos -expres Ral Castro- de que lo nico que puede hacer fracasar a la Revolucin y el socialismo en Cuba, poniendo en riesgo el futuro de la nacin, es nuestra incapacidad para superar los errores que hemos cometido durante ms de 50 aos y los nuevos en que pudiramos incurrir.

Claro que todos los interesados en el colapso de la revolucin socialista cubana quisieran que Cuba diera la batalla ideolgica y poltica en su terreno y con sus reglas, las mismas que no suelen cumplir, imponiendo como rasero a la sociedad cubana un modelo puro, idlico, de democracia que naturalmente nadie podr jams satisfacer.

La defensa de la obra revolucionaria es un deber para con quienes han entregado generosamente sus vidas y para con nosotros mismos, con todo el pueblo, que ha afrontado los peligros, las privaciones, la escasez, ha pasado por todas las pruebas y se ha ganado todos los derechos, a la vez que ha fortalecido su conciencia crtica, su cultura poltica, su capacidad de vencer.

El VI congreso del Partido Comunista de Cuba, fruto genuino de la participacin democrtica de la ciudadana, que logr reconstruir el consenso en la sociedad cubana, fortalecer la unidad en la diversidad y abrir una perspectiva de trabajo y de lucha por el futuro que bien vale la pena asumir; convoca a todos a trabajar por los objetivos propuestos, y especialmente a la juventud que podrencontrar un lugar para fundir sus proyectos individuales de vida con las finalidades de la sociedad en su conjunto. Es la fuerza del consenso, la fuerza de la democracia socialista.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2011/05/07/vi-congreso-partido-comunista-notas-democracia-socialista/



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