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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-05-2011

Instalados en la mediocridad

Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada


Hoy se puede hablar de todo sin saber de nada. O mejor dicho, verter opiniones como si se tratara de ciencia. Se pontifica en nombre de una nueva verdad emanada de los mercados donde la mxima se refiere a los criterios de competitividad y el individualismo avalada por el xito. As, las responsabilidades se diluyen en el mercado. Se trata de ganar a toda costa. Es el retorno de los sofistas. La doxa se abre paso avasallando el conocimiento. Un parloteo vano y el decir lo mismo de modos diferentes, produciendo circunloquios aburridos, se aduea del habla. Lo destacable es que el interlocutor se cree lo que dice y acepta el juego. En otras palabras, se lo traga sin masticar y luego, cuando encuentra la ocasin, lo regurgita oportunamente. Da lo mismo. Sea sobre justicia, deporte, salud, guerra o democracia, se impone un consenso sobre los lmites del discurso. Existe una frontera entre lo que se considera lcito y aquello adjetivado fuera de lugar.

Instalados en la mediocridad, es cuestin de emitir ruido y configurar frases sin saber su significado. Una tcnica apropiada para sugerir la mutacin del sujeto en un lorito repetidor. El resultado lo podemos observar en las tertulias, los debates y las relaciones interpersonales. Cuanto ms y mejor se repitan los cdigos emanados del mercado, se obtendrn mejores premios. Ser bien visto, ascender en la escala social, y cual pavo real podr desplegar sus plumas cuando la ocasin lo amerite.

No importa cul sea el problema, hblese de lo que se hable, violencia, pobreza, desigualdad, explotacin, siempre, el lorito repetidor est en condiciones de emitir un juicio y aportar una la solucin. Ya no hacen falta mdicos para emitir diagnsticos sobre las enfermedades y recetar medicamentos, con acudir a Internet y ver las recetas caseras para la gastritis, la hernia de hiato, el asma o la presin baja, ya tenemos la solucin al problema. Lo dicho se puede extrapolar a cualquier disciplina, desde el derecho, pasando en la matemtica y culminando en la antropologa. De lo contrario no podramos entender para que existe Wikipedia. Igualmente se acude a charlatanes para solucionar cualquier tipo de situacin. Astrlogos, videntes, etctera.

Ser lego no es obstculo para posesionarse en materias desconocidas. La cosa es tener una opinin comn avalada por la mediocridad. Quienes as actan, participan de la sociedad considerada un flujo de informacin, donde unos emiten mensajes y otros, la mayora, los ponen en circulacin. Es el llamado nuevo mercado de ideas, donde circulan libres, pudiendo ser utilizadas por quien quiera y donde quiera, sin atadura alguna. Bien lo expresa el subcomandante Marcos en su segunda carta a Luis Villoro: La teora chatarra, como la comida dem, no nutre, solamente entretiene. Y de eso parece tratarse si nos atenemos a lo que aparece en la gran mayora de los diarios y revistas, as como en los paneles de los especialistas de los medios electrnicos...

Hoy, los grandes medios de comunicacin social buscan persuadir y generar un pensamiento tan amorfo como laxo para adormecer la conciencia y favorecer la sumisin al poder. El resultado es grotesco, frases inconexas sin ton ni son, descontextualizadas capaces de crear una realidad virtual a la cual se aferran, como un clavo ardiendo, unos y otros, les permite salir del atolladero en cualquier situacin y circunstancias. La ignorancia tiene recompensa. Sirvan dos ejemplos para avalar la hiptesis. La beatificacin de Juan Pablo II y la mal llamada muerte de Osama Bin Laden.

En relacin con el primer caso, en Espaa, dentro de un programa de humor social y poltico, una cadena de televisin envi a sus reporteros a preguntar a la poblacin juvenil qu opinaban del particular. Eso s, introdujo una pregunta trampa, con el fin de inducir la respuesta. El enunciado era el siguiente: Cree usted que la familia de Juan Pablo II, esposa e hijos, aprueban su beatificacin? Slo uno de los entrevistados aludi a la condicin del celibato y rechaz la pregunta en tanto contena una premisa falsa. El resto, con desparpajo, la dio por buena, sealando que seguramente estaran contentos y orgullosos de que beatificaran a su padre. En el segundo caso, las cadenas de televisin pertenecientes al grupo de Berlusconi dieron la noticia, anunciando la muerte de Barack Obama. Y no una sino varias veces. Adems, en todo el mundo, salvo excepciones, se avala la versin emanada de la Casa Blanca, modificada segn pasan los das. En otros trminos, la palabra elegida para calificar la accin que cost la vida a Osama Bin Laden es muerte. Las noticias comienzan con la muerte de Bin Laden. Pero lo cierto es que fue asesinado, trmino ms preciso para referirse al acontecimiento, ms all del personaje en cuestin. La situacin llega a lmites insospechados. En la sesin de preguntas al presidente de gobierno Rodrguez Zapatero, el diputado de Izquierda Unida Gaspar Llamazares pregunt: Seor presidente, mantiene su felicitacin a Estados Unidos por el asesinato extrajudicial del terrorista Bin Laden? La respuesta no tiene desperdicio: Es muy probable que su destino haya sido buscado por el mismo despus de tan sanguinaria trayectoria. Y, refirindose al calificativo de asesinato extrajudicial utilizado por Llamazares, agreg: No comparto su opinin a tenor de lo que ha sido y est siendo en estos das el debate en la comunidad internacional, en todos los pases prcticamente, entiendo que su posicin es bastante minoritaria. En conclusin, coma mierda, mil millones de moscas no pueden estar equivocadas, son una mayora aplastante, la mierda es buena.

Instalados en estos argumentos de la cantidad se escuda una situacin de control poltico, descalificacin y sobre todo de sumisin al poder. La falta de rigor se expande y cubre todo el espacio de lo pblico. Es necesario romper este crculo vicioso. Hay que atreverse a pensar, recuperar la conciencia crtica y generar alternativas al pensamiento sumiso. Es el mejor antdoto contra la mediocridad.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/05/08/index.php?section=opinion&article=028a1mun



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