Portada :: Mundo :: EEUU asesina a Ben Laden en Pakistn
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2011

Obama y Bin Laden
Con licencia para matar

Roberto Montoya
Miradas al Sur



EE.UU. quiso evitar la imagen de un Bin Laden con uniforme naranja y cadenas en los pies, y un prolongado juicio ante un hipottico tribunal en el que trascenderan revelaciones comprometedoras para figuras de varias administraciones norteamericanas.

Cuando una semana despus de los atentados terroristas del 11-S la prensa estadounidense le pregunt a George W. Bush si quera que le llevaran la cabeza de Osama Bin Laden, contest: Quiero justicia, pero tras unos segundos aadi: Y hay un viejo cartel en el Oste que yo recuerdo, aquel que deca Se busca, vivo o muerto.


Dichas por el fundamentalista presidente George W. Bush, esas palabras no sonaban raras. Eran coherentes con su personalidad, con sus valores. Las podra haber suscrito sin duda tambin uno de sus predecesores, el actor-presidente republicano Ronald Reagan, tan dispuesto siempre a interpretar papeles de cowboy en Hollywood como en la vida real.


Pero las palabras, muy similares, que se escucharon hablando del mismo sujeto, del mismo objetivo, de Bin Laden, diez aos despus, en la madrugada del pasado martes 2, no las pronunci ninguno de ellos. No, quien habl ese da desde la Casa Blanca a la nacin, al mundo entero, con orgullo, solemnemente, fue Barack Obama, ese primer presidente afroamericano de la historia de Estados Unidos que iba a acabar con el gatillo fcil imperial, con el papel de gendarme mundial.


stas son algunas de las frases de Obama al anunciar la muerte de Bin Laden: Poco despus de asumir el cargo, orden a Len Panetta, director de la CIA, hacer de la ejecucin o la captura de Bin Laden la prioridad mxima de nuestra guerra contra Al-Qaeda, al tiempo que continuaban nuestros esfuerzos por desbaratar, desmantelar y derrotar a su organizacin. La ejecucin o la captura, dijo Obama. El orden no es casual, primero matar. Sin embargo, para cumplir con la formalidad, el presidente acot prrafos despus, tras explicar cmo haban llegado hasta el refugio del lder de Al-Qaeda: Y, finalmente, la semana pasada, decid que tenamos suficiente informacin para pasar a la accin y autoric una operacin para capturar a Osama Bin Laden y llevarlo ante la Justicia. Eso es lo que dijo el presidente.


El bueno de Obama desconoca (cmo podemos dudar de su sinceridad?), que para lograr identificar a Abu Ahmad como brazo derecho de Bin Laden, y cuyo seguimiento permiti finalmente llegar hasta su refugio, hubo que torturar a muchos prisioneros de Guantnamo.


Llevarlo ante la Justicia. Y a qu justicia se refera el presidente en su discurso?, ante qu tribunal pensaba llevar a Bin Laden? Si estaban tras sus pasos desde hace meses es de suponer que todo estaba ya previsto. Y en la democracia ms grande del mundo, cmo no iba a cuidarse escrupulosamente, en primer lugar, que al detenido se le leyeran sus derechos, como en las pelculas, que se velara por su integridad fsica, que se le llevara ante un tribunal federal respetndole sus derechos de defensa?


El presidente debi olvidarse al pronunciar esas palabras, que l haca tiempo que haba perdido la batalla para cerrar Guantnamo y juzgar ante tribunales federales, con todas las garantas, a los prisioneros que no fueran liberados inmediatamente.


El presidente debi olvidarse que despus de congelar inicialmente los juicios militares en Guantnamo, termin autorizando personalmente que se reanudaran.


Y qu otra opcin tena Obama para juzgar a un prisionero como Bin Laden? Juzgarlo en la base de esa isla, con tres oficiales militares como jueces y otro como abogado defensor que, como es habitual, impedira a su defendido acceso al sumario, por cuestiones de seguridad?
No, no quedara muy bien. A pesar de que la ONU, la UE y todos los organismos mundiales influyentes miran para otro lado desde que en enero de 2002 Washington puso en marcha el campo de concentracin de Guantnamo, a ninguno le gustara la imagen que dara un Bin Laden con uniforme naranja y cadenas en los pies y las muecas ante un tribunal tan impresentable. Mxime si por un descuido lo dejaban hablar y recordar todas las alianzas secretas que hizo en las ltimas dcadas con representantes polticos y empresariales de Estados Unidos y de muchos otros pases.


Y despus de ese juicio haba alguna otra posibilidad de que no fuera ejecutado?


Y, claro, eso no est bien visto en Europa y en muchos otros pases. No, no era una opcin.


Entonces, a qu justicia se refera Obama en su discurso? Tal vez a la Corte Penal Internacional de La Haya? Claro, es el nico tribunal en el mundo con facultades internacionales para juzgar crmenes de guerra, de lesa humanidad y genocidio?


Si el fiscal de la CPI, el argentino Moreno Ocampo que cuenta entre sus asesores nada menos que con Baltasar Garzn pretende juzgar a dictadores varios ahora mismo tiene en mira a los responsables de la represin en Libia, cmo no se iba a poder juzgar al enemigo pblico nmero uno, a Bin Laden? No slo Estados Unidos sufri en carne propia sus atentados, sino muchos otros pases. Quin no iba a estar de acuerdo con que lo juzgue la CPI?


Pero ah Obama se encontr con un problema. Y es que se olvid, una vez ms, de que en 1998, bajo la Administracin de Bill Clinton, Estados Unidos fue uno de los nicos ocho pases en el mundo que votaron en contra del Tratado de Roma que dio creacin a la CPI. Clinton cambi de postura el 31 de diciembre de 2000, pocos das antes de abandonar el poder. Entonces firm el Tratado y traspas la papa caliente a Bush para que lo ratificara el Congreso. Pero Bush no slo no lo ratific, sino que quit la firma de Estados Unidos del Tratado, y a travs de la Ley de Proteccin de los Miembros del Servicio Americano (Aspa) de 2002, prohibi taxativamente que cualquier tribunal o gobierno local colaborase con la CPI.


Dicha ley dio lugar a la creacin de los BIA (Bilateral Inmunity Agreements), acuerdos bilaterales que Estados Unidos ha firmado bajo chantaje ya con ms de 100 de los pases miembro de la CPI, por los cuales stos se comprometen a que en ningn caso denunciarn ante ese tribunal a agentes, militares, diplomticos y ciudadanos estadounidenses en general que acten en sus respectivos territorios, aunque hayan cometido delitos sobre los cuales tiene jurisdiccin la CPI.


A pesar de las iniciales crticas de sus aliados europeos, Washington ha logrado as imponer sus propias leyes extraterritorialmente, blindando legalmente con un muro de impunidad a los cientos de miles de soldados, agentes de la CIA, mercenarios y diplomticos que actan en el exterior.


Obama seguramente se olvid de que esa ley sigue vigente, por lo que no poda entregar a Bin Laden a la Corte Penal Internacional. Slo le quedaba, entonces, autorizar su ejecucin sumaria. Y as lo hizo.


Veintisis aos despus de que el presidente Gerald Ford eliminara la licencia para matar que tenan tradicionalmente los agentes de la CIA, George W. Bush la restableci tras el 11-S. Segn algunas fuentes, a travs de una Orden Ejecutiva, que es el trmite legal. Para otros lo hizo secretamente, como tantas medidas de su guerra contra el terror.


Con su discurso de reivindicacin de la muerte de Bin Laden, Obama demuestra que ha renovado esa licencia para matar. Sin embargo, en Estados Unidos no se ha escuchado todava a ningn parlamentario denunciar que se es un acto tpico de terrorismo de Estado, como las torturas, los secuestros, los vuelos secretos de la CIA. Y en la democrtica Europa tampoco se escuchan ms que unas poqusimas voces crticas de minoras parlamentarias. Los lderes conservadores y socialdemcratas de la Unin Europea no dudan en aplaudir entusiastas la operacin quirrgica de Obama y refrendar la legalidad de un Estado de ajusticiar por su cuenta, a sangre fra, a un enemigo desarmado en cualquier lugar del mundo.

http://sur.elargentino.com/notas/con-licencia-para-matar



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter