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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2011

Las Meninas en la Casa Blanca

John Brown
Iohannes Maurus



"si dipinge no colle mani, ma col cervello" ("no se pinta con las manos, sino con el cerebro") Miguel ngel 1.

Hay situaciones que se sintetizan en una imagen que le sirve de emblema. La operacin de comando que culmin en el asesinato de Osama Bin Laden es un acontecimiento del que no tenemos imgenes directas; no podemos ver el objeto a travs de su reproduccin por otro individuo. No es que este tipo de imgenes no exista, pues se han filmado en directo hasta los ltimos pormenores de la sangrienta operacin, es que el poder norteamericano ha prohibido su divulgacin. Los motivos oficiales son de dos rdenes: se trata en primer lugar de no herir la sensibilidad del espectador mediante la exhibicin de imgenes sanguinariamente obscenas; en segundo lugar se trata de proteger el carcter secreto de la propia operacin, incluso tras su realizacin. Este ltimo motivo parece verosmil a su vez, pues las versiones oficiales del asesinato de Bin Laden han ido variando considerablemente conforme pasaba el tiempo y, segn parece, a tenor de la ltima, el ya anciano y enfermo dirigente de Al Qaida se encontraba desarmado cuando irrumpi el comando y su gesto de "resistencia" consisti en el naturalsimo gesto de intentar ponerse a resguardo de las balas que le iban dirigidas. Es difcil para las autoridades norteamericanas explicar por qu no ordenaron detener a Bin Laden cuando ello era perfectamente factible. Quiz la "desaparicin" programada de su cadver en el mar sea coherente con el hecho de que su cuerpo vivo fuera sustraido a la justicia e incluso a la investigacin policial.

2. No veremos, pues esta imgenes y tendremos que contentarnos con otra representacin de este acontecimiento. Una doble representacin en dos momentos: 1) el cuadro de corte de la plana mayor antiterrorista y militar reunida en la Casa Blanca mientras contempla en directo el asesinato de Bin Laden; 2) los vdeos domsticos en que se asiste a momentos de la vida cotidiana de Bin Laden como en un episodio de Gran Hermano. Ambos momentos circunscriben un hecho que eluden y cuya representacin se nos deniega por exhibir con demasiada crudeza lo real de la muerte o lo real del poder. Lo que podemos ver en ambos mrgenes de la representacin prohibida es a otras personas que ven: a los dirigentes norteamericanos contemplando la muerte de Bin Laden al tiempo en que probablemente dan la orden de la ejecucin -ventajas del directo-, y a Bin Laden mismo en acto de contemplarse a s mismo en un viejo televisor y manejando un mando a distancia. Unos contemplan la imagen prohibida, otro contempla su propia imagen. Nos centraremos en la imagen de quienes contemplan la imagen que se nos hurta a la mirada, pues es la que desde el punto de vista poltico resulta ms significativa. La segunda imagen en que Bin Laden se contempla a s mismo muestra el vaco narcisista y la impotencia de Al Qaida en un momento en que el mundo rabe y musulmn se encuentra en ebullicin y da la espalda tanto a los dspotas neocoloniales como a los islamistas armados.

3. Vale la pena detenerse en el "cuadro de corte" que representa a la plana mayor del antiterrorismo norteamericano. Al contemplarlo, no puede evitarse una sensacin de familiaridad, de "dj vu". La foto pretende captar de manera "natural" y "en directo" el gran momento de la "ejecucin" del Enemigo y, sin embargo, presenta de manera voluntaria o involuntaria toda una serie de coincidencias formales con esa modlica representacin de lo irrepresentable del poder que son las Meninas de Velzquez.. En primer lugar, el presunto titular del poder, el presidente Obama, ocupa un segundo o tercer lugar y cede su sitio, incluso su asiento, a un militar que ostenta sus condecoraciones como Diego Velzquez su cruz de Calatrava. El militar est escribiendo algo en un ordenador posado sobre la mesa, probablemente algo que tiene que ver con la direccin de la operacin. Como Velzquez, l tambin est "pintando" el cuadro que no vemos. El presidente, como un actor que descansa durante un rodaje, vestido de manaera desenfadada con una camisa y una chaqueta deportiva, sin corbata, detrs del personaje voluminoso que ocupa el centro de perspectiva. Las dems personas que asisten a la escena reaccionan de manera distinta cuando la cmara las sorprende: unos manifiestan cierta expectacin, otros serenidad, otros preocupacin, otros an estupor e incluso, en el caso de Hillary Clinton, horror ante lo que ven, por mucho que la Secretaria de Estado afirmara posteriormente que estaba tapndose la boca ante un ataque de tos. No vemos lo que ellos ven, como tampoco vemos el lienzo de Velzquez, ni vemos a la pareja real que se refleja borrosamente en el espejo del fondo. Vemos en la foto oficial de la Casa Blanca una imagen borrosa, pixelizada, de un documento "top secret", un atributo del poder real cuyo contenido se nos oculta. En ambas representaciones el poder es aludido y eludido, es directamente invisible y, si acaso, objeto de una imagen borrosa y apenas reconocible. Decadencia de los Austrias espaoles, fin sin gloria de la democracia americana.

4. Las Meninas de Obama son una representacin melanclica de la soberana, en eso tambin paralela a la de Velzquez. En ambas composiciones se procura dar figura a un poder que a la vez necesita ser representado para existir como tal y escapa permanentemente a la representacin, como esa pareja real que slo figura en el cuadro de Velzquez difuminada y casi invisible en el azogue de un lejano espejo. Tambin en la foto de la Casa Blanca, el lugar del poder es difcil de localizar: no lo ocupa sin duda el actor que hace de presidente y que vemos descansando y atendiendo a un espectculo sobre el que no tiene mucho que decir. Parece ms bien encarnar el poder el general que dirige tcnicamente la operacin desde su ordenador y, sin embargo, tampoco parece que l sea su verdaera encarnacin: es un mero ejecutor, en todos los sentidos de la palabra. Tal vez el cuadro de Velzquez nos d una pista sobre ese lugar del poder que se nos escapa. Del mismo modo que, al fondo de la composicin velazquea nos encontramos con un espejo que reproduce de manera casi irreconocible la imagen de los monarcas, al fondo del cuadro de corte norteamericano, precisamente en su punto de fuga, figura un personaje difuminado, casi invisible, Audrey Tomason, la directora del antiterrorismo que haba dirigido el conjunto de la operacin.

En este sentido, las Meninas de Obama, son toda una alegora de la decadencia del poder soberano que, cuando pretende ser soberano es impotente como lo es el presidente Obama desplazado por militares y espas y slo se manifiesta como poder cuando, abandonado el espacio de la soberana, se resume a mera tcnica policial. La ejecucin de Osama Bin Laden que contemplaban las personas reunidas en la Casa Blanca pretenda ser una exaltacin de la soberana cuya mxima expresin es el derecho a matar, es, sin embargo, la pintura de la decadencia irreparable del poder soberano superado por los aparatos de gobernanza del capital. Cuando el poder soberano mata lo hace, en virtud de su voluntad expresada en la ley: el asesinato entre mafioso y paramilitar que contemplaba la plana mayor del gobierno norteamericano se realizaba al margen de toda legalidad, de toda voluntad soberana, como mero automatismo de los aparatos militares y de inteligencia. Las Meninas de Obama son la foto de un golpe de Estado.

Fuente: http://iohannesmaurus.blogspot.com/2011/05/las-meninas-en-la-casa-blanca.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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