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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-05-2011

El juez de la Corte Suprema de Argentina, Ral Zaffaroni, analiza la muerte de Osama Bin Laden
Fue una ejecucin sin proceso

Irina Hauser
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El jurista habla de la construccin meditica del enemigo que se hizo sobre la imagen del lder de Al Qaida y las consecuencias para Barack Obama en el plano interno. Y, sobre todo, advierte sobre las secuelas de este hecho en el plano del derecho.

En la semana del asesinato de Bin Laden, ms precisamente el da en que se conoci ampliamente la noticia, Ral Za-ffaroni present su nuevo libro, La palabra de los muertos, y dijo que una de sus metas era poner en tela de juicio la expansin de la criminologa meditica, que viene a ser la construccin a travs de los medios de comunicacin de una realidad amenazada por el delito y el terrorismo, enemigos uno u otro que no parecen ofrecer ms opcin que morirse de miedo, vivir paranoico pero, eso s, estar siempre preparados para responder con una suculenta venganza. Ese molde, dijo, es obra del binomio Reagan-Bush, est diseminado por doquier y ha servido para justificar toda clase de masacres cometidas desde los Estados. Era inevitable, al escucharlo, asociar sus palabras con la muerte del lder de Al Qaida, y la frase de Barack Obama de que se hizo justicia y que el mundo es un lugar ms seguro aunque no se descartan represalias. Pero ni el juez de la Corte ni quienes lo rodeaban hicieron alusin. Quiz estaba todo demasiado fresco y difcil de digerir. Pgina/12 se lo hizo notar unos das despus.

El juez pens y dijo: Obama est recuperando terreno en la lucha contra Satn. Y como Satn no puede morir, se va a seguir diciendo que Bin Laden est vivo. Es algo muy similar a lo que nos ocurri a nosotros con Yabrn: an hoy hay quien dice que est vivo. Cuando el mal absoluto se pone en un enemigo (Satn significa enemigo en hebreo) hay resistencia a creer que muri, que desapareci el mal. Ms tarde agregar: La lucha contra el terrorismo se ha convertido en la nueva doctrina planetaria de la seguridad nacional, que pretende legitimar procedimientos extraordinarios. Matar a Bin Laden, en el contexto de esa doctrina, explic, es una ejecucin sin proceso.

Por qu y para qu Obama necesita exhibir que mat a su enemigo si todo el mundo cree que es inmortal? le pregunt este diario.

El juego tiene en mira al electorado interno y en ese contexto es complicado. Pudo matar a Bin Laden, pero el problema es que el personaje creado sobre la figura real de Bin Laden es ms difcil de matar, porque es el mal absoluto, algo casi maniqueo, una especie de Dios malo, lo que hace poco verosmil su mortalidad en el imaginario colectivo. Algo parecido pas en su momento con la satanizacin total de Yabrn en la Argentina, pero la dimensin de esto es muchsimo mayor. No s si calcul este efecto, generalmente no se piensa en eso, sino slo en la reaccin del que lo est sitiando, o sea, de los republicanos y de su extremo Tea Party. Es un flanco que stos pueden explotar de muchas maneras, incluso la del rumor, que no es la ms inofensiva. La poca transparencia de los hechos puede darle armas a la derecha extrema que lo jaquea. Es una apuesta difcil para Obama, quiz no le quedaba otra carta.

Por qu ahora, entonces?

Lo primero que se me ocurre es que deba hacer algo para levantar su imagen en la opinin pblica. Pero esto puede estar acompaado por razones ms coyunturales y prcticas, es decir, tal vez no pudo hacerlo antes o no pudo hacerlo de otra manera.

Esa duda sobre si est vivo o muerto Bin Laden es la que le permitir al gobierno de Obama justificar acciones futuras?

No creo probable que Obama se valga de esa duda para nada, pues ms bien pareciera ser una carta a jugar por sus opositores internos. Pienso en otra cosa y es la apuesta a la reaccin de las clulas locas de la organizacin (o desorganizacin pseudo islmica). Prefiero decirlo as porque me merece el mayor respeto el islamismo y no me gusta que lo islmico se asocie mecnicamente a terrorismo. Si Bush necesit a Bin Laden, porque sin Bin Laden, Bush no hubiese sido Bush, es decir, si Bush tuvo que definirse por su enemigo, por su Satn, una vez muerto ese Satn, Obama puede intentar definirse a travs de su contraposicin a un nuevo Satn, que seran las clulas locas. Para eso necesitara ahora que las clulas locas cometan algunas brutalidades, cuanto ms sangrientas mejor. De esa manera crecera su figura reconstruida como contracara de los asesinos enemigos. Si esto no sucede, no tiene espacio en la opinin pblica interna ni tampoco en la internacional, le faltara la llamada provocacin suficiente para cualquier accin. Adems, si no hay reaccin sangrienta de las clulas locas terroristas, si nada pasa y hay calma, Obama puede encontrarse con otro problema, que es que Bin Laden se vuelva sagrado. Es lo que advierte Ren Girard, cuando la destruccin del enemigo para la violencia, ste tiende a volverse mtico.

Cmo imagina que se parar ahora Estados Unidos en el mundo rabe y frente a las rebeliones recientes, que son polticas, no del fundamentalismo islmico?

Las agencias norteamericanas parece que no saben muy bien cmo reaccionar ante las rebeliones rabes, que ponen en jaque a sus aliados. Sera ideal para sus intereses que asumiesen posiciones fundamentalistas, lo que legitimara su represin. No descarto la idea de que alguien pueda estar pensando que sera bueno instigarlas a que las asuman o, por lo menos, a confundir a la opinin identificndolas con esas posiciones. Sera diablico y de consecuencias imprevisibles, pero alguna mente enferma podra pensarlo.

Ese Satn escondido durante los ltimos diez aos como amenaza latente era un peligro real o forma parte de la construccin de la realidad propia de lo que usted llama criminologa meditica?

Todo indica que Bin Laden era un personaje bastante temible, sin duda que haba alguna buena cuota de verdad en su temibilidad. Es claro que no era un pacifista inocente, sencillamente porque nunca se puede construir la realidad sin un mnimo de verdad, ni siquiera en el ms loco de los delirios falta algn fondo de verdad, pero no podemos saber hasta qu punto lo era realmente, porque la hipertrofia de su peligrosidad era demasiado funcional a Bush. Sin duda que era un personaje casi ideal para que sobre su temibilidad real se construya un mito de Dios malo, dado que l mismo se ocupaba de alimentar su imagen satnica, quiz por su propio juego de poder entre quienes lideraba o frente a quienes confrontaba en el mundo rabe. En esto hubo realidad y construccin, no slo por parte de Bush sino de l mismo, por lo que hoy no podemos saber en qu medida se combinaron. Seguro que esto se discutir por muchos aos y se escribirn toneladas de papel y billones de gigabites.

Bin Laden pareca el enemigo ideal.

La criminologa meditica es la construccin social de la realidad acerca del fenmeno criminal, que hoy domina en el mundo y condiciona la poltica, mostrando que el nico riesgo fsico que corremos es la criminalidad reconstruida como Satn, el enemigo. Cuando se dispone de un enemigo funcional construye la realidad en torno de ste. Bin Laden era bastante funcional. Cuando no hay un enemigo tan ideal, se cae en la delincuencia comn, que no es buena, es residual, porque le falta un elemento para ser el Satn ideal, que es el componente conspirativo. La satanizacin del pibe de barrio marginal no es buena, porque no se les puede atribuir conspiracin. En este sentido, Bin Laden era ideal, hecho casi a medida.

Qu pens al escuchar a Obama decir que se hizo justicia, y agregar que ahora el mundo es un lugar ms seguro?

Con toda sinceridad, estoy un poco alarmado. Creo que da tranquilidad pensar que todo est framente calculado y que siempre hay una previsin en cada paso. Eso da cierta seguridad, por lo menos de que detrs de los hechos hay una racionalidad funcional, pero la vida te ensea que incluso en las decisiones ms difciles y delicadas hay azar y desconcierto. Sospecho que entre los asesores de Obama hay mucho desconcierto y que las contradicciones son producto de bastante improvisacin. S que esto no suena admisible, pero insisto, me parece que nos resistimos a creerlo porque nos genera demasiada angustia.

Se puede calificar este asesinato como un acto de justicia?

En el mejor de los casos puede alegarse una legtima defensa o algo parecido, un estado de necesidad, pero nunca escuch que nadie que haya tenido necesidad de matar a otro para defenderse haya dicho que era un acto de justicia, porque eso suena ms a venganza y, por lo general, es un sentimiento frecuente pero que se oculta pudorosamente. El que se defiende legtimamente dice no me qued otro remedio, no pude hacer otra cosa. Nunca dice hice justicia. Por eso creo que hay desconcierto: si fuese asesor de Obama le hubiese aconsejado decir: Me hubiese gustado juzgarlo, pero no nos qued otro recurso. Si Obama quiere asumir la imagen de un buen polica, no puede vestirse de vengador, creo que es un error. Por lo general, la gente quiere policas, no justicieros.

Hubo en concreto una violacin al derecho internacional?

Ignoro cules son las prerrogativas e inmunidades que el pas del territorio haba acordado con los Estados Unidos. De eso depende que haya o no una violacin a su soberana y al derecho internacional.

Estados Unidos debi juzgar a Bin Laden?

Hay un principio de derecho internacional que se llama real o de defensa, en que el pas que sufre el dao aplica su ley al que lo ofende. Segn este principio y si Bin Laden era responsable de un delito consumado en territorio de los Estados Unidos, aunque nunca hubiese estado all, poda ser juzgado por la Justicia federal norteamericana.

Pero pareciera que en nombre de la lucha contra el terrorismo vale todo.

La lucha contra el terrorismo se ha convertido en la nueva doctrina planetaria de la seguridad nacional, que pretende legitimar procedimientos extraordinarios: a su amparo se han cometido secuestros de personas (las famosas renditions), en ocasiones han sido entregadas a terceros pases para obtener informacin por medios violentos (las extraordinary renditions), ha habido campos clandestinos de detencin en Rumania y en Polonia, los presos de Guantnamo sufren una detencin irregular. Esto es un sistema penal paralelo y subterrneo, propio de la seguridad nacional.

Entonces usted inscribe el asesinato de Bin Laden en esa doctrina de seguridad nacional?

Los detalles concretos de la muerte de Bin Laden no los conocemos bien, pero parece estar basado en un procedimiento que le es propio, la ejecucin sin proceso. La doctrina de la seguridad nacional se caracteriza por una triplicacin del poder represivo, uno el formal, con jueces; dos, el paralelo, con justicia militar, detenciones sin intervencin judicial; tres, el subterrneo, con desapariciones, torturas sistemticas, ejecuciones sin proceso sistemticas, campos clandestinos de detencin.

Si recorremos el relato de Estados Unidos sobre lo ocurrido, todos los das cambi. Es como la confesin de una mentira, o de que algo se hizo mal.

Todo esto me reconfirma en la peligrosa tesis del desconcierto.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-167766-2011-05-08.html



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