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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2011

Cuando la guerra de clase se hace guerra en los campos de batalla

Andrs Piqueras
Rebelin


En estos momentos lo que est en juego para el Capital como sujeto colectivo a escala global es la reestructuracin de su dominio de forma compatible con el freno a la cada de su tasa de ganancia, o al menos con el intento de mantener la acumulacin ms all de la tasa de ganancia. Dicho de otra manera, a medio plazo se trata de recomponer drsticamente las bases de acumulacin preservando el sistema de dominio de clase. Esto significa un cambio sin retorno en las relaciones Capital/Trabajo, pero tambin una modificacin en la composicin interna de poder dentro del propio Capital a favor de los sectores ms transnacionalizados y tambin, crecientemente, de los ms parasitarios.

Esa estrategia pasa por el desmantelamiento de los mecanismos de regulacin social de fases anteriores y la aplicacin de la versin ms antipoltica del capitalismo, pareja a la decadencia de su rgimen de acumulacin postkeynesiano o neoliberal. ste, como fase degenerativa del capitalismo productivo, keynesiano, ha estado basado en aumentar la explotacin del Trabajo y la apropiacin privada de la riqueza social, y se apoy en el auge del inters y la especulacin financiera no slo para posibilitarse ganancias ficticias pero aceptadas por todos como verdaderas, sino tambin para dictar las normas de gobierno por encima de la poltica en cada formacin social.

Este tinglado ficticio estuvo montado en el espejismo de que el dinero (cada vez ms dificultado de convertirse en capital) es capaz de valorizarse por s mismo.

La gracia de ello es que el inters expresa la capacidad del capital de apropiarse del producto del trabajo ajeno, pero lo expresa como si fuera una capacidad propia e independiente del capital, haciendo invisible el proceso de explotacin porque parece generado fuera del mismo, frecuentemente a travs de la apropiacin de lo que otro capitalista se ha apropiado.


El deterioro universal de las condiciones de trabajo. Lucha por la competitividad. Aumentan las tasas de explotacin.

En su deterioro de la Poltica y del componente demos de la misma, y en general en su guerra de clase unilateral, el Capital cuenta con un tiempo de ensayo-error de estratagemas y polticas brutales que slo la actual desorganizacin y desactivacin del Trabajo a nivel mundial le permite (circunstancias estas ltimas que son resultado, a su vez, de la agresin neoliberal contra el Trabajo emprendida en todo el planeta a partir de los aos 70 del siglo XX).

Una de sus mejores armas en tal guerra ha sido la competitividad. sta significa en trminos de capital transnacional los costos unitarios de las mercancas producidas en una formacin socioespacial frente a los de otras formaciones (esto es, el grado de explotacin de la fuerza de trabajo que se consigue en cada Estado).

As por ejemplo, los pases de la periferia europea, con mucha menos productividad que los pases centrales, y sin poder devaluar sus monedas por estar ligados al euro, intentarn compensar esos dficit mediante el aumento de las exportaciones que calculan ser factible gracias a la depreciacin interna del trabajo incorporado a las mercancas, esto es, aumentando las tasas de explotacin (en Espaa aumentaron del 0.7, a mitad de los aos 50, en pleno franquismo, a algo ms del 0.9 al acabar el milenio. Es decir casi el 100%. Lo que significa que de cada 8 horas de trabajo, 4 se realizan para el empleador. Adems, segn Eurostat, los asalariados a tiempo completo trabajan un promedio de 8,5 horas extra a la semana, de las cuales 4,7 horas extra no son pagadas; lo que significa que casi el 10% de la jornada laboral regular acordada por convenio se le regala a la patronal).

Por su parte, como se sabe, la sobreexplotacin del trabajo ha sido el mecanismo clsico de obtencin de ganancia de las formaciones perifricas. Pero en general, si en una formacin social se incrementa la tasa de explotacin, la ortodoxia dice que aumenta tambin su capacidad para atraer flujos internacionales de capitales productivos (y financieros). O al menos eso es lo que se pretende. Ese camino es, sin embargo, muy poco seguro, dado que cada vez ms pases compiten en torno a los mismos elementos y decisiones.

Para compensar ese desagradable inconveniente el Capital cuenta con la apropiacin de la riqueza social a travs de la privatizacin de lo pblico. Se ha puesto a la tarea, adems, de patentizar todas las actividades del ciclo de la vida e incluso la Vida misma (estos son los enclosures actuales por los que despoja a pueblos y seres humanos).

Siempre queda tambin la apropiacin de los recursos energticos y de singular valor para el desarrollo tecnolgico.

Para esto ltimo especialmente se impone cada vez ms el recurso a la guerra abierta militar (eso s, como dijera Cicern, la guerra debe emprenderse de tal manera que parezca que slo se busca la paz).

 

 

Adis al reformismo?

En una formacin social dada, la creciente asalarizacin de la poblacin o su subsuncin real, sin una contrapartida reformista, es proclive a generar situaciones de insurreccin o cuanto menos de amplio descontento social. De ah la cadena de levantamientos en los pases rabes, que tienen obliterada la va democrtico-reformista desde hace dcadas (aos 60-70 pasados), cuando alcanzaron ya parecidos niveles de subsuncin real del Trabajo (una situacin objetiva semejante a la de la Europa de 1848, pero muy distanciada de las condiciones subjetivas, locales y no digamos ya globales, de entonces). Esas formaciones sociales han venido recurriendo a las versiones ms rancias del Islam como forma de disciplinamiento y morigeracin de sociedades que no pueden acceder al consumo.

Ahora sin embargo, parece que esos recursos ya no bastan, tampoco las tmidas reformas, ante unos levantamientos que de momento se dan sin organicidad. Como multitud.

Mientras tanto, en las sociedades centrales el reformismo involuciona, pero las poblaciones lo advierten como un momento pasajero. Prima la aoranza del pasado keynesiano, para evitar ponerse frente a frente con la irreversible degeneracin de la civilizacin capitalista. Esto provoca tendencias a las salidas individuales o egostas: primero los nacionales. Y la no por habitual menos frecuente premisa ms o menos inconsciente de que nosotros los europeos (somos los nicos que) tenemos derecho a tener una buena vida, independientemente de lo que les pase a los dems.

Frente a las brutales agresiones de clase (de la clase capitalista) contra los derechos conquistados, contra la condicin salarial en general, buena parte de las poblaciones europeas continan pensando ms en la alternancia de Gobiernos y de partidos en el Gobierno, antes que en la alternatividad a lo dado.

As, la tendencia es a votar al partido de oposicin (previo ajuste bipartidista en todos los pases), para ver si ste remedia los destrozos que hizo el otro.

De esta forma, mientras haya dirigentes y partidos dispuestos a inmolarse electoralmente, el Capital se da un tiempo ms de respiro.

No olvidemos que las elecciones capitalistas cumplen diversas funciones de autorregulacin del sistema, entre otras:

Concentrar la atencin en la supuesta renovacin e incluso regeneracin de la vida poltica (con los manidos esloganes que se repiten en cada proceso electoral: Por el cambio; Es la hora del cambio, Todos por el cambio, etc.). Esperanzas inmediatamente frustradas, pero no por eso tambin siempre renovadas.

Comprobar el grado de fidelidad al sistema o aceptacin del mismo. Cmo las diversas opciones o versiones del capital captan o conectan con las diferentes sensibilidades polticas. Calibran as tambin las posibilidades de sus diversos crticos, y sobre todo, el nivel de legitimidad propio.

Medir el grado de subordinacin ideolgica de la poblacin. Su nivel de carencia de propuestas alternativas (ms all de no votar o votar en blanco), en un contexto de mayor control electoral y de represin de opciones polticas alternativas.

 

De esta manera se prolonga el espejismo de la autocorreccin del sistema.

 

Aunque en la actualidad cada vez ms lo que se est haciendo es alargar el tiempo de la frustracin. Es decir, el tiempo en que tarda en cocer la clera social.

 

 

Fin del juego

La degeneracin del rgimen de acumulacin financiero, que intent suplantar a la degeneracin del capital productivo (es decir, la degeneracin de lo degenerado), marca los lmites de esta guerra de clase desatada por el Capital.

La deuda oficial norteamericana alcanz en diciembre de 2010 la cifra de 4.4 billones de dlares. El crdito que solan dar los pases al invertir sus reservas internacionales en dlares se est acabando en los ltimos aos. Preocupa especialmente la actitud de China al respecto, que h asta 2010 ha financiado el 20% de toda esa deuda.

Japn y los pases del Golfo financiaban otro 25% de la deuda total gubernamental de EEUU. Con la actual crisis poltica en frica del Norte y Asia occidental, se espera que los pases del Golfo dejen de comprar masivamente Bonos del Tesoro de EEUU.

Por su parte Japn se ver obligado a vender una parte sustancial de los Bonos del Tesoro de EEUU a partir del golpe enorme que acaba de recibir su economa, para financiar su estabilizacin y reconstruccin.

Las inyecciones masivas de liquidez por el Banco de Japn implicarn probablemente un aumento inmediato en las tasas de inters a escala mundial. Si esto ocurre, ello no dejar de desestabilizar la economa internacional. No es difcil de prever un serio percance financiero y monetario a nivel global.

Como respuesta a la prdida de inters internacional por su deuda pblica, EEUU imprimi en los ltimos aos enormes cantidades de dlares sin respaldo, pero este truco cada vez le ser ms difcil de mantener.

Al reducirse sus posibilidades de crdito se entiende que a partir de ahora EEUU se ver obligado a recurrir a severas polticas de austeridad. stas no slo se darn en el gasto pblico federal sino tambin en los presupuestos de los propios Estados norteamericanos. En el momento en que aumenten las tasas de inters, esta modalidad de la guerra de clases ser asumida por muchos Estados, que intentarn hacer recaer la deuda pblica en la clase trabajadora, al estilo de lo sucedido en Wisconsin.

Al perder todas las opciones de crdito, el poder militar en accin de EEUU se ver tambin limitado. La guerra ha de autofinanciarse y esto nos dirige de nuevo a otras invasiones a pases petroleros o con recursos energticos clave.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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