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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2011

La muerte de bin Laden y el futuro del "binladenismo"
No se regocijen!

Uri Avnery
Counterpunch

Traducido para Rebelin por LB


Cuando cayere tu enemigo, no te huelgues. Y cuando tropezare, no se alegre tu corazn, no sea que el Seor lo vea, se disguste y torne su ira hacia ti.

Este es uno de los pasajes ms hermosos de la Biblia (Proverbios 24:17-18) y, en realidad, de toda la lengua hebrea. Tambin es hermoso en otros idiomas, pero ninguna traduccin se acerca a la belleza del original.

Por supuesto, alegrarse ante la derrota de un enemigo es algo natural, y la sed de venganza es un rasgo humano. Pero el regodeo -schadenfreude- es algo completamente diferente. Algo feo.

Una antigua leyenda hebrea dice que Dios se enoj mucho cuando los hijos de Israel se regocijaron al ver a sus perseguidores egipcios ahogarse en el Mar Rojo. "Mis criaturas se estn ahogando en el mar", les advirti Dios, "Y vosotros cantis?"

Estos pensamientos cruzaron por mi mente cuando vi por televisin las imgenes de las multitudes jubilosas de jvenes estadounidenses que gritaban y bailaban en la calle. Lgico, pero impropio. Sus rostros contorsionados y su lenguaje corporal agresivo no diferan de los de las multitudes de Sudn o Somalia. El lado feo de la naturaleza humana parece ser el mismo en todas partes.

La alegra puede ser prematura. Lo ms probable es que al-Qaeda no haya muerto con Osama bin Laden. El efecto puede ser totalmente diferente.

En 1942 los britnicos mataron a Abraham Stern, a quien consideraban un terrorista. Stern, cuyo nombre de guerra era Yair, estaba escondido en un armario en un apartamento de Tel Aviv. Tambin en su caso fueron las idas y venidas de su correo lo que lo delat. Tras cerciorarse de que era el hombre que buscaban, el oficial de la polica britnica al mando del operativo lo mat de un tiro.

Ese no fue el final de su grupo, ms bien fue un nuevo comienzo. Se convirti en la pesadilla de la dominacin britnica en Palestina. Conocido como la "Banda Stern" (su verdadero nombre era "Luchadores por la Libertad de Israel"), el grupo llev a cabo los ms audaces ataques contra instalaciones britnicas y jug un papel importante en persuadir al poder colonial a abandonara el pas.

Hamas no muri cuando la fuerza area israel mat el jeque Ahmad Yassin, el paraltico fundador, idelogo y smbolo de Hamas. Como mrtir fue mucho ms eficaz que como lder vivo. Su martirio atrajo a su causa a muchos nuevos combatientes. Matando a una persona no se mata una idea. Los cristianos incluso adoptaron la cruz como su smbolo.

Cul fue la idea de que convirti a Osama bin Laden en una figura mundial?

Predic la restauracin del califato de los primeros siglos musulmanes, que no slo fue un imperio enorme sino tambin un emporio de las ciencias y las artes, la poesa y la literatura cuando Europa era todava un continente brbaro y medieval. Todos los nios rabes aprenden esas glorias y no pueden por menos que compararlas con el desdichado presente musulmn.

(En cierto modo, estos anhelos son equiparables a los romnticos sueos sionistas de un reino resucitado de David y Salomn.)

Un nuevo califato en el siglo XXI es algo tan improbable como la ms inverosmil criatura que pueda concebir la imaginacin. El proyecto habra sido algo diametralmente opuesto al Zeitgeist [espritu del tiempo] de no haber sido por sus oponentes, los estadounidenses. Estos necesitaban este sueo -o pesadilla- ms que los propios musulmanes.

El imperio estadounidense siempre necesita un enemigo para permanecer agrupado y concentrar sus energas. Tiene que ser un enemigo universal, un siniestro defensor de una filosofa del mal.

Tales fueron los nazis y el Japn imperial, pero no duraron mucho. fortunadamente, entonces surgi el imperio comunista, que desempe el papel admirablemente.

Haba comunistas por todas partes. Todos ellos conspiraban para derribar la libertad, la democracia y los Estados Unidos de Amrica. Estaban al acecho, incluso dentro de los EEUU, como demostraron de manera harto convincente J. Edgar Hoover y el senador Joe McCarthy.

Durante dcadas EEUU floreci en la lucha contra la amenaza roja: sus fuerzas se expandieron por todo el mundo, sus naves espaciales llegaron a la luna, sus mejores mentes se entregaron a una titnica batalla de ideas: los Hijos de la Luz contra los Hijos de la Oscuridad.

Y entonces -sbitamente- todo el tinglado se derrumb. El poder sovitico se desvaneci como si nunca hubiera existido. Las agencias de espionaje estadounidenses, con sus enormes capacidades, se quedaron atnitas. Al parecer, no tenan ni idea de cun precaria era en realidad la estructura de la Unin Sovitica. Cmo podran haberlo visto, cegados como estaban por sus prejuicios ideolgicos?

La desaparicin de la amenaza comunista dej en la psique estadounidense un vaco enorme que peda a gritos ser rellenado. Entonces se present Osama bin a ofrecer amablemente sus servicios.

Era necesario, por supuesto, un acontecimiento que conmoviera al mundo para dar credibilidad a una utopa descabellada. El atentado del 11/S fue exactamente ese acontecimiento. Produjo muchos cambios en el estilo de vida estadounidense. Y [cre] un enemigo global.

De la noche a la maana se desempolvaron y sacaron a pasear prejuicios anti-islmicos medievales. El Islam terrible, asesino, fantico. El Islam enemigo de la democracia, enemigo de la libertad, enemigo-de-todos-nuestros-valores. Los hombres-bomba, las 72 vrgenes, la yihad.

EEUU recobra el aliento. Soldados, espas y fuerzas especiales se dispersan por todo el mundo para luchar contra el terrorismo. Bin Laden est en todas partes. La Guerra Contra el Terrorismo es una lucha apocalptica contra Satans.

Es preciso restringir las libertades estadounidenses, la mquina militar de EEUU crece a pasos agigantados. Intelectuales hambrientos de poder peroran sobre el choque de civilizaciones y venden sus almas a cambio de la celebridad instantnea.

Para producir la espeluznante pintura necesaria para pintar esa imagen retorcida de la realidad todos los grupos religiosos islmicos son arrojados al mismo saco: los talibanes de Afganistn, los ayatols de Irn, Hezbol en el Lbano, Hamas en Palestina, los separatistas de Indonesia, la Hermandad Musulmana de Egipto y en otras partes, sea quien sea. Todos se convierten en al-Qaeda, a pesar de que cada uno tiene una agenda totalmente diferente, centrada en su propio pas, mientras que bin Laden aspira a abolir todos los Estados musulmanes y crear un nico Imperio Islmico Santo. Nimiedades, nimiedades.

A la Guerra Santa contra la Jihad le brotan guerreros como championes. Demagogos ambiciosos para quienes todo esto garantiza una manera fcil de inflamar a las masas emergen en muchos pases, desde Francia hasta Finlandia, desde Holanda a Italia. La histeria islamfoba desplaza al viejo antisemitismo y emplea casi el mismo lenguaje. Regmenes tirnicos se presentan a s mismos como baluartes contra al-Qaeda, igual que antes se haban presentado como baluartes contra el comunismo. Y, por supuesto, nuestro propio Benjamin Netanyahu saca el mximo rdito a la situacin viajando de capital en capital para vender sus mercanca anti-islamista.

Bin Laden tena buenas razones para sentirse orgulloso, y seguramente lo estaba.

Cuando v su foto por primera vez me dije en broma que no era una persona real sino un actor salido directamente de un casting de Hollywood. Pareca demasiado bueno para ser verdad, exactamente igual a como aparecera en una pelcula de Hollywood: un hombre atractivo con una larga barba negra y posando junto a un Kalashnikov. Sus apariciones en la televisin fueron cuidadosamente estudiadas. En realidad, se trataba de un terrorista muy incompetente, un verdadero aficionado. Ningn terrorista que se precie se habra ido a vivir a una villa tan visible y que destacaba en el paisaje como un grano en la frente. Stern se escondi en un pequeo tico de un barrio miserable de Tel Aviv. Menachem Begin vivi con su esposa e hijo en un modestsimo apartamento de planta baja, disfrazado de rabino solitario.

La villa de bin Laden estaba condenada a atraer la atencin de vecinos y ms gente, quienes habran sentido curiosidad por ese misterioso extrao instalado en su seno. En realidad debera haber sido descubierto hace mucho tiempo. Estaba desarmado y no opuso resistencia. Evidentemente, la decisin de matarlo en el acto y arrojar su cuerpo a [o "en"] el mar fue tomada mucho antes.

As que no hay tumba, tumba sagrada. Pero para millones de musulmanes, sobre todo rabes, Osama bin Laden fue y sigue siendo una fuente de orgullo, un hroe rabe, el "len de leones", como lo llam un predicador jerusalemita. Casi nadie se atreva decirlo tan abiertamente, por miedo de los estadounidenses, pero incluso aquellos que pensaban que sus ideas eran poco prcticas y sus acciones perjudiciales le respetaban en el fondo de su corazn.

Significa esto que al-Qaeda tiene futuro? No lo creo. Pertenece al pasado, no porque bin Laden haya muerto sino porque su idea central es obsoleta.

La Primavera rabe encarna un nuevo conjunto de ideales, un nuevo entusiasmo que no glorifica y anhela un pasado remoto sino que mira resueltamente hacia el futuro. Los jvenes hombres y mujeres de la plaza Tahrir, con su ansia de libertad han consignado a bin Laden a la historia meses antes de su muerte fsica. Su filosofa tiene futuro solamente si el Despertar rabe fracasa por completo y deja detrs un profundo sentimiento de desilusin y desesperacin.

En el mundo occidental pocos lo llorarn, pero mal haya quien se regodee.

Fuente: http://www.counterpunch.org/avnery05092011.html


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