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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2011

Un viaje de vuelta de Tora Bora, Afganistn, a finales de 2001: la ltima vez que vieron vivo a Osama bin Laden
El da que bin Laden desapareci para siempre

Pepe Escobar
Al Jazeera

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


"Omar, Omar". Silencio. "Omar, Omar". El cacareo de la radio apenas interfiere con la gran explosin de un grupo ms de bombas de racimo lanzadas por un B-52 sobre Tora Bora, en las montaas Spin Ghar (blancas) de Afganistn oriental. El mensaje es lgubre: Kandahar ha cado dice el comandante Ali Shah, envuelto en su manta gris claro.

Los muyahidn ni siquiera sonren bajo sus pakules. Recargan sus tanques, caones antiareos, y Kalashnikovs, y siguen esperando nuevas rdenes del comandante Ali Shah. Uno de ellos dice: Osama est all, s, porque estn conquistando Kandahar. Osama bin Laden fue visto por los muyahidn solo dos das antes, montado a caballo, comandando sus tropas. O fue un remix muyahidn de Just My Imagination animado por hachs potente?

Osama conoca extremadamente bien el rea; libr algunas de sus primeras batallas en los aos ochenta en este terreno. Mini terremotos estremecen la helada noche en la meseta Bamo Khel. Masivos B52 siguen machacando Tora Bora a intervalos regulares de una hora, despus de girar lentamente en el ntido cielo negro.

En una antigua prisin talibn una caja de hormign junto a un depsito repleto de granadas, lanzacohetes, municin, lo que se quiera catorce muyahidn bajo el comandante Shah y dos periodistas, Jason Burke de The Observer y yo, nos amontonamos entre las frazadas de lana. "Omar, Omar". Silencio. "Omar, Omar". El silencio es roto solo por el cacareo de la radio y la hoguera de lea que arde nuestra nica fuente de calor y luz.

Un da en la vida

Dormimos en una celda literalmente repleta de humo. Todos se levantan a las 4 de la maana para el desayuno de Ramadn pedazos aejos de nan y luego parten a la guerra en las cajas de carga de pick-ups Toyota, algunos jugando con granadas de mano, haciendo caso omiso de la posibilidad de enviarnos a todos al paraso.

Los B52 reanudan su mortfero ballet circular. Relmpagos de luz emergen de las montaas. A slo tres kilmetros una concentracin letal de ms de mil rabes, con unos pocos chechenos y uzbekos decididos a luchar hasta el ltimo hombre, son bombardeados hasta la muerte.

Los dos mil muyahidn afganos son los comandos de Hazrat Ali, actualmente jefe de la ley y el orden en Jalalabad. Son pachis una subtribu pastuna con su propio lenguaje y bravo cdigo de guerra. Muchos de ellos pasaron aos viviendo en Peshawar durante el holocausto talibn.

Al otro lado, el comandante rabe es el temido Abdul Kuduz los muyahidn lo saben porque interceptan el trfico por radio de al-Qaida. Pero ninguno de ellos habla rabe tal como ninguno de los rabes entiende el dialecto pachi. Durante todo el tiempo que pas en el frente de la ltima batalla crucial de la Guerra Afgana de 2001, los rabes solo produjeron un disperso fuego de morteros.

Las posiciones de al-Qaida estn sobre la segunda fila de tres capas sobrepuestas de montaas. Es el rea conocida como Tora Bora bajo la cual hay una compleja red de cavernas, algunas naturales, otras hechas por el hombre. La faz de la roca es despiadadamente sometida a masivos bombardeos de los B52. Ms all de la capa superior de montaas estn las reas tribales de Pakistn a las que slo se puede llegar despus de una marcha de 80 kilmetros alrededor de las montaas.

La guerra invisible

El aspecto ms absurdo de esta surreal guerra asimtrica es la falta de coordinacin entre los devastadores ataques de B52 y F16 y la ofensiva ultra lenta de los muyahidn. Pasan tres ataques de B52 antes de que posicionen un Zu un can antiareo de dos caones de la prehistoria sovitica.

Pero su conocimiento del terreno es insuperable. Dicen que EE.UU. debiera estar bombardeando la base de las montaas, no la cima; despus supimos que comandantes de Hazrat Ali, subcontratados por el Pentgono, se embolsaron maletines estadounidenses repletos de dinero a cambio de falsa inteligencia local.

La guerra invisible evocada constantemente por el jefe supremo del Pentgono de entonces, Donald Rumsfeld, tambin apareci en la forma de dos camionetas con cristales polarizados, un comando mixto de Fuerzas Especiales de EE.UU. y SAS britnicos. Se sorprendieron y se mostraron visiblemente incmodos ante la presencia de dos periodistas.

El 17 de noviembre de 2001, cuando el rgimen talibn se estaba auto desintegrando, Osama bin Laden, su familia y un convoy de veinticinco Toyota Land Cruisers dej Jalalabad hacia Tora Bora. A fines de noviembre, rodeado por sus ms fieros y leales muyahidn yemenitas, en una fra y hmeda caverna de Tora Bora, Osama hizo un emocionante discurso. Uno de sus combatientes, Abu Bakar, capturado ms tarde por muyahidn afganos, dijo que Osama los exhort a mantenerse firmes en sus posiciones y a estar dispuestos al martirio. Os volver a visitar, muy pronto.

Unos pocos das despus, debe haber sido el 30 de noviembre, Osama junto con cuatro muyahidn yemenitas abandon Tora Bora hacia la aldea de Parachinar, en las reas tribales paquistanes. Caminaron todo el camino sin ser molestados y luego desaparecieron para siempre.

Nunca te rindas

El 1 de diciembre, mientras los ataques de bombardeo de los B52 se encarnizaban, Obama ya haba abandonado el edificio, como me dijeron ms adelante numerosos muyahidn. El punto crucial es que mientras Osama ya estaba seguro en Pakistn tribal, el general Tommy Franks en la sede de Centcom en Tampa, Florida, recibi rdenes de Rumsfeld de concentrarse en el derrocamiento de Sadam Hussein. El resto, como todos sabemos, es una historia trgica.

A principios de diciembre, tambin vi a Pir Baksh Bardiwal, el hombre responsable de operaciones de inteligencia en Afganistn oriental, totalmente intrigado. Por qu no bloque el Pentgono todos los senderos obvios de salida de Tora Bora, siendo que cualquier de los muyahidn de Hazrat Ali, pagados por EE.UU., los conocan perfectamente?

Solo unos pocos yihadistas rabes de al-Qaida fueron capturados en Tora Bora despus de la partida de Osama; despus fueron enviados al noveno crculo del infierno de Dante en Guantnamo, junto con docenas de espectadores afganos. La mayora de los combatientes de al-Qaida que quedaban en Tora Bora murieron en el combate, como shahid [mrtires], enterrados bajo los escombros causados por bombas revienta bnkeres. En lo que respecta al Pentgono, Pir Baksh fue testarudo: Al-Qaida escap directamente de bajo sus pies.

Ya no aunque le tom a Washington no menos de 3.519 das desde el 11-S para encontrar a bin Laden muerto o vivo, como prometi John Wayne Bush, a solo 240 kilmetros al este de ya adivinasteis Tora Bora.

El problema es que informaron que el hombre que fue visto vivo por ltima vez el 30 de noviembre de 2001 haba muerto, una y otra, y otra vez ms. Un dirigente talibn dijo que sucedi a mediados de diciembre de 2001, cerca de Tora Bora (afirm que haba asistido al funeral): Osama no haba podido sobrevivir un serio problema pulmonar.

A fines de 2002, todos, desde el entonces presidente paquistan, Pervez Musharraf, hasta Hamid Karzai de Afganistn, los servicios de inteligencia israeles y Dale Watson del FBI estaban seguros de que haba ocurrido. Pero la inteligencia saud necesit aos para presentar una fecha definitiva: el 23 de agosto de 2006. Durante todos los aos 2000, se revel que todos los vdeos de Osama eran burdas falsificaciones.

Ms all del hecho de que el principal consejero de contraterrorismo de Obama, John Brennan, insiste en que Pakistn no estaba involucrado en el asesinato selectivo; ms all del hecho de que Osama fue vendido por el ISI paquistan y los militares; ms all del hecho de que justicia significa capturar y juzgar a alguien ante un tribunal no un asesinato selectivo; ms all del hecho sospechoso de que Washington no se benefici mediante la exhibicin del cuerpo de Obama, como sucedi con Che Guevara (despus de todo, Osama soaba con vender su mito como una especie de Jeque Guevara); ms all del hecho de que al-Qaida ya haba sido estratgicamente derrotado por la Gran Revuelta rabe de 2011, y que por lo tanto Osama ya era irrelevante sigue prevaleciendo una pregunta fastidiosa.

El cuerpo que ahora se desintegra lentamente en las aguas del Mar Arbigo es el verdadero shahid que decidi, como prometido, no rendirse y morir en un enfrentamiento armado el lunes pasado?

O fue una rplica?

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Pepe Escobar es el corresponsal itinerante de Asia Times (www.atimes.com). Su ltimo libro es Obama Does Globalistan (Nimble Books, 2009). Para contactos: [email protected]

Fuente: http://english.aljazeera.net/indepth/opinion/2011/05/2011558323828163.html

rCR



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