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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-05-2011

La ruptura econmica pendiente

Pedro Montes
Rebelin


A Ramn, en su ltimo da ejemplar


La posicin de la economa espaola es insostenible y esta calificacin hay que entenderla de un modo estricto: en algn momento y por cualquier motivo, que puede ser en apariencia balad, se desencadenaran acontecimientos traumticos que cambiarn radicalmente la situacin, producindose una ruptura de las condiciones y del contexto actual.

El fondo del problema es el enorme volumen de pasivos financieros que tiene la economa espaola con el exterior, en forma de compromisos (prstamos, depsitos, bonos privados y deuda pblica) y de derechos en manos extrajeras (acciones y otras participaciones). Tal endeudamiento ha surgido, por un lado, de los continuos y graves dficits de la balanza por cuenta corriente registrados desde la creacin del euro hasta el ao 2008 en que se declar la crisis financiera internacional (dficit que, aunque se ha corregido significativamente en los dos ltimos aos por la aguda recesin sufrida por la economa, con las consecuencias desoladoras conocidas sobre el empleo y el paro, todava en 2010, se aproxima al 5% del PIB). Por otro lado, por los cuantiosos recursos financieros demandados en los mercados internacionales, principalmente por las empresas espaolas para acometer, a su vez, importantes inversiones en el exterior.

Unos sencillos datos pero bsicos recogidos en el cuadro adjunto reflejan la entidad del problema al que me refiero. La posicin exterior neta de la economa espaola al final de 1998, antes de la implantacin del euro, era negativa y ascenda a 155.400 millones de euros, equivalentes al 28,8% del PIB de aquel ao. Al final de 2010, esa posicin exterior se ha multiplicado casi por seis, alcanzando los 903.800 millones de euros, el 85,1% del PIB. De ellos, 261.000 corresponden a las Administraciones Pblicas -la deuda pblica en manos extrajeras- y el resto al sector privado -las instituciones financieras espaolas y las empresas no financieras y las familias-. El empeoramiento en los doce aos de vigencia del euro, consecuencia de los dficits acumulados de la balanza de pagos, ha sido de 748.400 millones de euros. En ese mismo perodo, los pasivos exteriores, reflejando una actividad financiera desmesurada, han aumentado casi 1 billn de euros ms que el endeudamiento exterior neto, exactamente 1.742.900 millones de euros. Ello ha permitido financiar el incremento de los activos espaoles frente al exterior en 994.600 millones de euros. As, al final de 2010, los pasivos exteriores de la economa espaola ascendan a 2.283.400 millones de euros, esto es, 2,3 billones, y los activos exteriores ascendan a 1.379.700 euros.

 

Posicin Exterior de Espaa

 

1998

2010

Variacin

 

mill.

%PIB

mill.

%PIB

mill.

Endeudamiento exterior

155.400

28,8%

903.800

85,1%

748.400

Pasivos exteriores

540.500

100,2%

2.283.400

214,9%

1.742.900

Activos exteriores (-)

385.100

71,4%

1.379.700

129,8%

994.600

PIB

539.500

 

1.062.600

 

523.100

Fuente: Banco de Espaa. Cuentas financieras de la economa espaola

 

No todos los 2,3 billones de euros de pasivos son exigibles de la misma manera, ni implican los mismos compromisos, ni tienen el mismo grado de volatilidad o liquidez, pero s hay que saber que es una cifra enorme, el 214,9 % del PIB, que exige pagos de rentas, intereses y amortizaciones, e implica la necesidad de renovar prstamos, crditos y emisiones de bonos, en un contexto de crisis financiera internacional no resuelta, con gran desconfianza en los mercados y dudas sobre la solvencia de los pases altamente endeudados como el nuestro. Todo ello eleva los intereses a pagar, las primas de riesgo, en funcin de lgicas y justificadas sospechas.

En qu consistirn los acontecimientos traumticos a los que me he referido no es fcil de predecir. Podra ser un proyecto de rescate segn los modelos griegos e irlands puestos en prctica o el inminente portugus, que, como se sabe, no significan ms que un intento temporal de evitar la catstrofe, pero que en modo alguno implican un salvamento real de economas desahuciadas. Como es sabido, la entidad de la economa espaola y el volumen de sus deudas no slo hace ms complicado ese rescate, sino que la quiebra puede originar una grave crisis en el conjunto de la Unin Europea, pues el impago de los compromisos espaoles ocasionara graves prdidas a instituciones financieras de otros pases como Alemania y Francia. Se negociar la salida del euro de algunos pases, como ya se contempla abiertamente en el caso de Grecia? Se producir alguna declaracin unilateral de bancarrota? Cabe especular sobre la forma que adquirir la ruptura, pero est fuera de duda que sta tendr que producirse.

Hay sobre el tapete dos alternativas polticas sobre cmo afrontar la situacin. La primera es la que defiende ms ajustes de todo tipo y es la que viene aplicndose desde mayo de 2010, en un intento de evitar el rescate, anticipndose a las exigencias que impondrn los poderes econmicos internacionales. Es compartida por el PP y el PSOE, con matices sin duda entre ellos, y tienen en comn una elocuente falta de claridad, pues resulta contraproducente exponer sus agresivas intenciones, sobre todo ahora por los procesos electorales en curso. No acaban de elucidar, sobre todo el PP, en qu consiste exactamente la poltica de ajuste y reformas que pretende, pero est claro que significar un acoso a los derechos sociales y laborales, y una degradacin de las condiciones de vida de la poblacin. Esta alternativa tiene el gravsimo inconveniente que implica agravar la situacin econmica y social, lase ms paro, pobreza, marginacin y desigualdad, sin que con ello se resuelva la situacin de quiebra de la economa, por lo cual, prolongando la lgica de esta alternativa, nos encontraramos con un intento de imponer un ajuste indefinido cada vez ms duro, que acabara por ser insostenible socialmente (el caso de Grecia estos das, al ao de su rescate, es elocuente). Por lo dems, decir socialmente insostenible implica afirmar tambin que es incompatible con un rgimen democrtico y de libertades.

Por parte de la izquierda bien pensante, se habla de una salida progresista a la crisis, con la idea de remediar en parte los desastres actuales y de evitar que la crisis se descargue sobre las capas sociales ms desfavorecidas. Por supuesto, siempre hay mrgenes para que la poltica tenga un carcter menos brutal, pero los dos grandes problemas que plantea esta alternativa son: por un lado, disponer de la fuerza social y el poder poltico necesario para llevar a cabo polticas progresistas del tipo de hacer una reforma fiscal, aumentar la proteccin a los parados, impedir desahucios, aumentar pensiones, etc. Cosa que en estos instantes, por la relacin de fuerzas, se ve muy difcil. Por otro lado, tal poltica complicara la situacin econmica en lo inmediato, en la medida en que los mercados financieros se agitaran de tal modo que los peligros latentes se desataran y echaran por tierra fcilmente esos intentos de poltica progresiva. No obstante, la gran cuestin que no hay que dejar de tener presente es que, si se lograra cambiar el sentido de la poltica reaccionaria actual, no por ello el pas dejara de estar en una situacin de bancarrota.

La conclusin es obvia: la amenaza permanente de acontecimientos traumticos no desaparecer cualquiera que sea el signo de la poltica econmica y social. El agravamiento de la crisis est cantado por la acumulacin de los problemas existentes: el volumen de la deuda externa ya referido, complicado por la situacin muy degradada del sistema crediticio espaol, derivada fundamentalmente de la disparatada evolucin del sector inmobiliario a lo largo de la pasada dcada. La banca y las cajas de ahorros tienen que hacer frente a una deuda exterior enorme, mientras que parte importante de sus activos son elementos muy poco rentables y sobrevalorados. Y se debe recordar lo obvio: el endeudamiento exterior seguir aumentando pues sigue producindose un dficit significativo de la balanza por cuenta corriente. Para disminuirlo sera preciso generar un excedente, situacin que, con el euro, la destruccin del aparato productivo originada por la recesin, los ajustes y los problemas de financiacin, queda fuera de perspectiva.

Ni el PP y el PSOE van a cambiar sus polticas, pues no tienen otra en el marco del sistema actual y comparten, como objetivo esencial, el mantenerse en la moneda nica. La inmensa mayora de la izquierda sigue sin querer enterarse de la situacin dramtica en que est colocada la sociedad espaola. De ah que, con ingenuidad, se hable de la salida progresista, en el mejor de los casos, o se colabore ciegamente, en el peor, como han hecho los sindicatos mayoritarios con la firma del pacto de las pensiones, con la idea de que con algunos sacrificios pronto se recuperar la normalidad, se saldr de la crisis y se volver al viejo orden anterior. Nadie parece querer enterarse de que la verdadera alternativa de la izquierda pasa por comprender que la situacin actual es insostenible y que hay que prepararse para una ruptura econmica en la que ya no ser lo esencial el progresismo de la poltica, sino cmo instituir un nuevo modelo econmico, poniendo en cuestin todo el marco actual de relaciones internacionales y las bases del sistema econmico creadas bajo la hegemona del neoliberalismo.

En la Europa de Maastricht nuestro pas no puede sobrevivir. Romper con Europa implicar un gran caos, que ser pavoroso y es indescifrable ahora, pero que resulta inexorable y dar paso a una realidad que suscitar una problemtica nueva. Dar respuesta a las cuestiones vitales de una sociedad con un paro enorme y una situacin social en extremo degradada har ineludible plantearse soluciones que hoy parecen impensables o meras utopas, como pueden ser el impago de la deuda, la nacionalizacin de la banca y los sectores estratgicos o la intervencin directa del Estado en muchas actividades de la economa.

Se argumentar falazmente: si la izquierda no est en condiciones de imponer medidas progresistas ante la crisis, mucho menos lo estar para cambiar el orden establecido y derrotar al neoliberalismo en su expresin externa, la Europa de Maastricht, e interna, el modelo econmico actual. Falazmente porque, siendo verdad que la situacin real de la izquierda en estos momentos est muy lejos de las exigencias que la nueva fase poltica reclama, tanto de las masas como de las direcciones polticas y sindicales, no es menos cierto que la acumulacin de problemas -paro, hambre, miseria, ausencia de futuro para las nuevas generaciones- crea un campo abonado excepcional para cambiar rpidamente la conciencia y la actividad de las masas. Ha pasado poco tiempo desde la irrupcin de la crisis para que el conjunto de la sociedad acepte y asuma que el pasado de bienestar no volver, y todava funcionan amortiguadores sociales de todo tipo que hacen que la desesperacin no se exprese an en la calle con la intensidad que cabra esperar. Pero el campo est minado y por cualquier circunstancia el fuego puede prender. De hecho, ya empieza a haber movilizaciones e intentos de agrupamiento que sugieren que una nueva actitud y conciencia est surgiendo en la sociedad.

Pensar que el engendro de la Europa de Maastricht es reformable me parece utpico, despus de haber abocado a muchos pases a crisis existenciales. Por tanto, los objetivos y tareas que se tiene que proponer la izquierda en estos momentos surgen de la comprensin de los problemas de fondo, de la imposibilidad de solucin en el marco del sistema actual y de los cambios polticos que hay que ayudar a gestar. Hay que prepararse para una ruptura social y hay que intentar por todos los medios que esa ruptura ponga en marcha soluciones encaminadas a resolver los problemas econmicos y sociales de la inmensa mayora de la poblacin, soluciones que, sobre todo, tienen que tener el objetivo de desmontar el mundo que el neoliberalismo ha creado e impuesto en tantos rdenes de la sociedad. El tiempo corre.

Pedro Montes. Miembro de la Coordinadora Federal de Socialismo 21

Nota del autor:

Compartiendo plenamente el artculo de mi compaero en la Coordinadora de Socialismo 21 Manuel Monereo, con el significativo ttulo, "La revolucin ciudadana", he escrito estas lneas sobre la situacin econmica como un complemento que considero necesario para avalar su opinin de que es muy probable que se produzca ms pronto que tarde un rescate de la economa espaola por parte de las instituciones europeas y las instituciones financieras internacionales, que yo describo de un modo ms genrico como una ruptura.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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