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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2011

Nos vemos en las calles

Carlos Snchez Almeida
Nacin Red


El Ttulo Preliminar de la Constitucin Espaola menciona cuatro instituciones. Todas ellas estn organizadas de forma piramidal, a la usanza del Viejo Siglo Veinte: partidos polticos, sindicatos de trabajadores, asociaciones empresariales y fuerzas armadas. Pero exceptuando al ejrcito, hay una exigencia constitucional para partidos, sindicatos y patronales: su estructura interna y funcionamiento debern ser democrticos.

A lo largo de los 33 aos transcurridos desde que entr en vigor la Constitucin de 1978, el nivel de degradacin de las instituciones que deberan articular la participacin democrtica de los ciudadanos no ha dejado de aumentar. Que el presidente de la patronal haya protagonizado una de las quiebras ms vergonzosas de la historia empresarial de este pas ilustra perfectamente hasta dnde hemos llegado. Sobre el grado de representatividad y capacidad de movilizacin de partidos polticos y sindicatos es casi mejor no hablar: basta con echar un vistazo a las cifras de abstencin o de paro.

La democracia representativa fue construida alrededor de estructuras jurdicas y organizativas de la sociedad industrial articulada en torno al estado-nacin. La globalizacin de los mercados financieros ha mermado el poder de los estados de forma alarmante, hasta el punto de limitar su funcin al mantenimiento del orden pblico: al sistema econmico lo nico que le interesa del poder poltico es que gestione con eficacia el ejrcito, la polica y el sistema judicial y carcelario.

Estamos presenciando el derrumbe paulatino de una sociedad basada en unas estructuras que ya no representan a la ciudadana. Quien decide la poltica de los partidos, de los sindicatos y de las patronales no son las bases que deberan garantizar la representatividad democrtica, sino unas cpulas elitistas cada vez ms alejadas de la ciudadana real. Y frente a ellas, se alza una sociedad en ebullicin que est construyendo a diario nuevos nodos de debate ciudadano, autoorganizndose en una inmensa red social cada vez mejor comunicada.

No hablo solo de internet, porque la sociedad red emergente es mucho ms amplia que la red de redes. Hablo de los millones de conexiones que se tejen a diario entre las personas que con su trabajo mantienen activa la base de las pirmides. Hablo de conexiones de datos, de voces, de bocas y orejas, de la red social ms poderosa que jams ha existido: la que se teje y se articula alrededor de la solidaridad humana.

Lo nico que les interesaba de nosotros era nuestro voto, garantizarse que nos representaban para poder tomar decisiones en nuestro nombre. Y con nuestro voto, con nuestra legitimacin, han entregado el poder real a instituciones no democrticas, a poderes financieros que defienden sus propios intereses al margen de las necesidades de la ciudadana.

Durante aos han intentado recluirnos, alejarnos de las calles y de la participacin democrtica. Desde nuestros domicilios, en internet, slo somos una confusa amalgama de ciudadanos aislados que ejercen el derecho al pataleo virtual. A las estructuras hegemnicas del poder poltico, econmico y meditico ya les viene bien as: no importa que gritemos desde la red, mientras sigamos consumiendo en casa.

Hay dos derechos que necesitan visibilizarse para ejercerse en plenitud: el derecho de manifestacin y el derecho al voto. Unos derechos que en las sociedades mediterrneas se convierten en un verdadero placer si se ejercen en primavera. Si hay un momento adecuado para salir a la calle, y ser nosotros mismos, es precisamente en este mes de mayo.

Tenemos mucho que decidir juntos, y tiempo tendremos de debatirlo. Quizs nuestra Constitucin requiere una reforma integral, que asegure y mejore la participacin democrtica: como deca al principio, las instituciones que deberan garantizarla se han degradado en exceso. Pero ese proceso empezar despus de que ejerzamos nuestro derecho de manifestacin y nuestro derecho al voto.

Del 15 al 22 de mayo, nos vemos en las calles. Por una libertad real. Por una igualdad real. Por una justicia real. Por una democracia real.

 

Carlos Snchez Almeida es abogado del Bufet Almeida, adems de ser uno de los juristas ms activos en la defensa de los derechos civiles en Internet. Escribe habitualmente en el blog Jaque Perpetuo. Ahora tambin es colaborador de Nacin Red.



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