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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2011

Auditar la deuda y repudiar la ilegtima

Juan Torres Lpez
Sistema Digital


Cuando se habla del gran problema de deuda que se ha creado en Europa me parece que se hace de manera harto tendenciosa.

As, es sospechoso que casi siempre que se subrayan su naturaleza indeseable y sus graves consecuencias se haga mencin a la pblica pero no a la privada. Cuando la primera aumenta los bancos centrales y los polticos neoliberales claman enseguida al cielo para imponer disciplina presupuestaria y severas medidas de austeridad pero cuando la privada ha sido la que se disparaba nadie pareca que se sintiera en la necesidad de advertir sobre su peligrosidad ni de imponer cautelas para que no creciera, cuando en realidad es mucho ms daina puesto que generalmente est menos vinculada a la inversin y porque, por el contrario, suele responder a una gran prdida de poder adquisitivo de consumidores y pequeos y medianos empresarios y no a la satisfaccin de necesidades colectivas.

Por otro lado, cuando se habla en general de deuda no se suelen contemplar con rigor sus causas. Lo normal es recurrir a frases manidas pero que a fuerza de repetirse calan en la opinin de la gente como si fuesen verdades indiscutibles: la deuda privada es consecuencia de que vivimos por encima de nuestras posibilidades y la pblica el resultado de que los gobernantes son unos manirrotos cuando utilizan el dinero de los dems. Por eso cuando sta ltima ha crecido enseguida se obliga a reducir el gasto pblico y se difunde por todas las esquinas la idea de que es debida a un despilfarro maligno de los gobiernos que debe evitarse cuanto antes mejor.

Otra constante del planteamiento convencional del problema de la deuda es que a la hora de hacerle frente no se suele poner sobre la mesa la necesidad de aumentar los ingresos sino que casi siempre queda en primer plano la reduccin del gasto para disminuirla o ir eliminndola.

Y esto ltimo es ms sorprendente si cabe porque la experiencia demuestra que cuando se aplican polticas de austeridad para hacer frente a situaciones problemticas derivados de un incremento inadecuado de la deuda, como la actual, se termina por reducir la capacidad de generacin de ingresos y, por tanto, aumentando la deuda misma y dando lugar incluso a problemas mayores de los que sta hubiera provocado. No solo porque con menos gasto la economa tiene menos capacidad de generar actividad y empleo, es decir, de rentas, sino tambin porque al deteriorarse la economa el coste de financiar la deuda suele elevarse.

Pero lo que sin duda me parece ms sospechoso es que al hacer referencia a la deuda prcticamente nunca se mencione lo que es en realidad: un negocio de la banca.

Efectivamente, se nos quiere presentar siempre a la deuda (y sobre todo a la pblica porque adems eso permite combatir al Estado y a la poltica) como una especie de patologa perversa que hay que erradicar pero nunca se pone de relieve y en primer plano que es gracias a la deuda que los bancos obtienen un beneficio privilegiado, no solo por su cuanta sino tambin, y quiz sobre todo, por el poder inmenso que les da sobre el resto de la sociedad.

Cada vez que se concede un crdito los bancos obtienen beneficio y ms poder y en consecuencia, y lo mismo que un productor de sillas trata siempre de vender el mayor nmero posible de ellas, los bancos procuran que el volumen de deuda sea el ms elevado posible en la economa porque en l le va su ganancia, su extraordinaria influencia poltica y el inmenso poder que obtienen al crearla.

Esto ltimo se calla para no tener que poner de evidencia ante la gente el propsito final que tiene el endeudamiento generalizado y para no tener que desvelar la naturaleza parasitaria del negocio bancario. Este, por el contrario, mueve todos los hilos que tiene a su disposicin en los medios de comunicacin, en la poltica o en la academia para convencerla de que lo nico que explica que haya tanta deuda es la voracidad de los polticos.

Esto es lo que est ocurriendo hoy da en Europa. Nuestros gobernantes ha logrado hacer creer a la poblacin que la explosin de la deuda es culpa de los gobiernos y que, por tanto, stos deben asumir su financiacin hacindola descansar sobre las espaldas de la poblacin en general. Y de ah deducen que la deuda se debe combatir, por lo tanto, mediante polticas de austeridad, recortando gastos sociales en educacin, sanidad, polticas familiares o en pensiones pblicas y, en general, reduciendo la presencia del sector pblico en la vida econmica. Lo que, casualmente, trae como consecuencia que se abra de par en par un nuevo y floreciente yacimiento de negocio privado para sustituir la oferta que antes realizaba el sector pblico, aunque ahora para ofrecerla a precio ms elevado y por tanto al alcance de una menor parte de la sociedad.

La ocultacin de las verdaderas causas que han originado la deuda y su utilizacin para combatir las polticas de bienestar que para financiarse necesitan la contribucin de los sectores de renta ms elevada pero que estn cada vez menos dispuestos a darla, ha alcanzando hoy da el paroxismo y, en algunos casos, como los recientes de Grecia, Irlanda o Portugal adems de otros en el este de Europa, tintes verdaderamente dramticos.

El caso de Grecia es paradigmtico. Los poderes europeos e internacionales le imponen severos programas de ajuste que reducen y deterioran drsticamente los ingresos y las condiciones de vida de la poblacin de menor ingreso para hacer frente a la deuda acumulada pero lo hacen sin tener en cuenta su origen: la venalidad criminal de la los coroneles dictadores que hicieron subir cuando gobernaron, la corrupcin con que se organizaron los juegos olmpicos (inicialmente presupuestados en 1.500 millones de dlares pero que terminaron costando posiblemente unos 20.000 millones debido a las ganancias extraordinarias y corruptas de las grandes empresas), los crditos multimillonarios vinculados a la compra de armamento a Francia y Alemania o las polticas que los bancos europeos impusieron en la ltima dcada para facilitar la constante inyeccin de crdito a la banca, a las empresas y a las familias griegas precisamente porque ese es, como he sealado ms arriba, el negocio de la banca: multiplicar sin freno la deuda prestando dinero.

Y en particular, los grandes poderes europeos no estn teniendo en cuenta que fueron las polticas impuestas en los ltimos aos para incrementar el beneficio del capital en detrimento de los salarios y de las rentas del sector pblico, las que han provocado una prdida continuada de ingresos que ha obligado a recurrir constantemente al endeudamiento.

Esa y no otra ha sido la razn por la que los bancos y las grandes empresas han defendido las polticas neoliberales de los ltimos aos: los bancos porque al disminuir con ellas el poder adquisitivo aumentaba la demanda de crditos, y las grandes empresas porque con menos salario y con menos empleo no solo obtenan ms beneficio sino tambin ms poder de negociacin frente a trabajadores constantemente amenazados por el paro y agobiados por la carga de la deuda.

Los gobernantes y los responsables europeos de las polticas de austeridad que estn imponiendo a los pueblos para combatir la deuda, segn dicen ellos para justificarlas, no se estn haciendo una pregunta fundamental que habra que hacerse siempre que se aborda un problema de deuda: quin se ha lucrado con ella? y si se han lucrado unos, por qu tiene que pagarla luego otros?

La deuda de esta ltima naturaleza, la que se hubiera obligado a contraer a unos para que sean otros los que se beneficien de ella es una deuda inmoral, ilegtima u odiosa y, por tanto, que puede ser rechazada por aquellos a quien se impone cargar injustamente con su financiacin, en este caso, los pueblos europeos.

Por eso una demanda de justicia elemental que debemos exigir con toda nuestra fuerza es que se audite la deuda europea de un modo independiente y veraz para determinar su origen y sus verdaderos beneficiarios. Tanto la privada que se gener gracias a las polticas neoliberales fiscales y monetarias de los ltimos aos, como la pblica que ms recientemente se ha producido para hacer frente a la crisis o como consecuencia de la especulacin criminal que se ha desarrollado, durante mucho tiempo ante la pasividad de nuestros gobernantes, contra las emisiones de deuda de varios estados. Y, por supuesto, esa demanda debe ir acompaada de la exigencia del derecho correlativo a repudiar la deuda que solo ha beneficiado a la banca, a las grandes empresas y a los especuladores internacionales. La experiencia ya acumulada nos permite saber que se puede ejercer ese derecho de forma ordenada y sin que eso provoque daos mayores que los que se pueden evitar, como diran para oponerse al repudio de la deuda quienes durante todo este tiempo anterior han trabajado para los grandes beneficiarios de la deuda. Todo lo contrario, solo as se lo podr aliento y sostenibilidad a la actividad econmica que de verdad satisface las necesidades sociales.

Juan Torres Lpez es catedrtico de Economa Aplicada en la Universidad de Sevilla y miembro del Consejo cientfico de ATTAC-Espaa. Su web personal: www.juantorreslopez.com


 

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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