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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2011

Bahrein y Arabia Saud
Por qu nadie se escandaliza por estos tiranos torturadores?

Robert Fisk
The Independent



Christopher Hill es el ex secretario de Estado estadunidense adjunto para el este asitico que fungi de embajador en Irak. Era un diplomtico muy obediente y poco elocuente. Pues el otro da escribi que la nocin de un dictador que reclama para s el derecho soberano de abusar de su pueblo se ha vuelto inaceptable. As es, pero Hill no mencion lo que ocurre si es que se vive en Bahrein. En esta pequea isla, una monarqua sunita formada por califas gobierna a la mayora chita, que ha respondido a las protestas democrticas con sentencias a muerte, arrestos masivos, castigos de prisin a mdicos que permitieron que pacientes murieran despus de las protestas y una invitacin a las fuerzas sauditas a entrar al pas.

Los gobernantes tambin han destruido decenas de mezquitas chitas con todo el celo de un secuestrador del 9/11. Al mismo tiempo, recordemos que la mayor parte de los asesinos del 11 de septiembre eran, ciertamente, sauditas.

Qu reaccin tenemos ante esto? Silencio. Silencio en los medios estadunidenses, silencio en la mayor parte de la prensa europea, silencio de nuestro amados CamerClegg (en alusin al primer ministro y ministro del Exterior britnicos, respectivamente David Cameron y Nick Clegg, N de la T.) as como de la Casa Blanca. Y lo que es todava ms vergonzoso, silencio de los rabes que saben con quin deben quedar bien, y esto significa tambin silencio por parte de Al Jazeera. Con frecuencia aparezco en su programacin en ingls y rabe, que por lo dems es excelente, pero que omitan mencionar a Bahrein es vergonzoso, como una mancha de excremento en la dignidad que han aportado al quehacer periodstico en Medio Oriente. El emir de Qatar a quien conozco y encuentro muy agradable no debera humillar de esta forma a su imperio de televisin.

CamerClegg guarda silencio, desde luego, porque Bahrein es uno de nuestros amigos en la regin del golfo Prsico, un insaciable comprador de armas, hogar de miles de expatriados britnicos quienes, durante la mini revolucin de los chitas del pas, pasaron su tiempo escribiendo cartas ofensivas a la prensa local leal al califato para acusar a los periodistas occidentales. En cuanto a los manifestantes, recuerdo a una joven chita, quien me dijo que si tan slo el prncipe heredero hubiera hecho acto de presencia en la Plaza de la Perla para hablar con quienes protestaban, lo hubieran llevado en hombros a recorrer todo el lugar. Yo le cre. Pero l no se apareci. En vez de eso destruy las mezquitas chitas y afirm que las protestas eran un complot de Irn que nunca fue el caso y destruy la estatua de la perla en el centro de la plaza, con lo que destruy parte de la historia de su propio pas.

Ni para qu decir que el presidente estadunidense, Barack Obama, tiene sus propios motivos para guardar silencio. Bahrein es el cuartel de la quinta flota estadunidense y los estadunidenses no quieren tener que marcharse de su cmodo puerto (aunque sin dificultad alguna bien podran marcharase a los Emiratos rabes Unidos o a Qatar en el momento que lo deseen). Adems, tienen toda la intencin de defender a Bahrein de la mtica agresin iran.

Por lo tanto, no veremos a Hillary Clinton, siempre tan impaciente por insultar a la familia Assad, quien no tiene nada malo que decir de los califas. Por qu iba a hacerlo? No estamos todos en deuda con los rabes del golfo? Son gente honorable y cuando los critica, lo hace de buena fe. Pero en el caso de Bahrein, ni eso. Guardamos silencio. Incluso nos quedamos callados cuando los estudiantes bahranes en Gran Bretaa fueron privados de sus becas concedidas por el gobierno porque protestaron afuera de la embajada de su pas en Londres. Qu vergenza, CamerClegg.

Bahrein nunca tuvo fama de ser amigo de Occidente, pero as le gusta que se le presente. Hace ms de 20 aos, cualquiera que protestara contra el dominio de la familia real corra el riesgo de ser torturado en los cuarteles de las fuerzas de seguridad policial. El capitn de este cuerpo era un ex polica britnico de la Seccin Especial, cuyo torturador experto era un pernicioso mayor del ejrcito de Jordania.

Cuando publiqu sus nombres, se me recompens con una caricatura en el peridico gubernamental Al Jaleej, en que se me dibuj como perro rabioso. Los perros rabiosos, como todos saben, deben ser exterminados. No fue chiste; fue una amenaza.

Sin embargo, la familia Al Kalifa no tiene problema con el peridico de la oposicin, Al Wasat. Arrestaron a uno de sus fundadores, Karim Fajrawi, el pasado 5 de abril. Muri bajo custodia policial una semana ms tarde. Pasaron 10 das y arrestaron al columnista Haidar Naimi, de quien no se sabe nada desde entonces.

Nuevamente, silencio de CamerClegg, Obama, Clinton y el resto. El arresto de doctores chitas musulmanes por dejar que sus pacientes murieran, pacientes que fueron heridos por las fuerzas de seguridad, es todava ms vil.

Yo estaba en el hospital cuando ingresaron estos pacientes. La reaccin de los mdicos fue de horror mezclado con temor. Nunca antes haban visto heridas de bala disparadas a quemarropa. Ahora han sido arrestados, tanto los doctores como los pacientes que fueron sacados de sus camas del hospital. Si esto ocurriera en Damasco, Homs, Hama o Aleppo, las voces de CamerClegg, Obama y Clinton nos estaran retumbando en los odos. Pero tratndose de Bahrein no es as. Silencio.

Cuatro hombres han sido condenados a muerte en una corte marcial a puerta cerrada por matar a dos policas bahranes. Sus confesiones fueron transmitidas por televisin, al estilo sovitico. Ni una palabra de CamerClegg, Obama o Clinton.

Qu es este absurdo? Se los dir. No tiene nada que ver con los habitantes de Bahrein ni con los Kalifa. Tiene que ver con nuestro temor de Arabia Saudita, es decir, que el asunto gira en torno a nuestro petrleo. Es nuestra absoluta negativa a recordar que el 9/11 fue cometido por una mayora de atacantes sauditas apoyados por el talibn, que Bin Laden era saudita y que la versin ms cruel del Islam proviene de Arabia Saudita, la tierra de las decapitaciones y las manos cercenadas.

Tiene que ver con una conversacin que tuve con un funcionario bahran un hombre honesto y decente, en la que le pregunt por qu el primer ministro de Bahrein no poda ser electo por la poblacin chita mayoritaria. Los sauditas nunca lo permitiran, me respondi. S, hablaba de nuestros otros amigos: los sauditas.

The Independent

Traduccin para La Jornada: Gabriela Fonseca

http://www.jornada.unam.mx/2011/05/15/index.php?section=opinion&article=025a1mun


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