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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2011

Elogio de Karl Marx

Terry Eagleton
The Chronicle Review


Alabar a Karl Marx puede parecer tan perverso como dedicarle una palabra amable al estrangulador de Boston. No eran las ideas de Marx responsables de despotismo, asesinato en masa, campos de trabajo, catstrofe econmica y prdida de libertad para millones de hombres y mujeres? No fue uno de sus devotos discpulos un campesino georgiano paranoide de nombre Stalin, y no hubo otro que fue un brutal dictador chino que bien puede haber teido sus manos con la sangre de unos 30 millones de personas?

La verdad es que Marx no fue ms responsable de la opresin monstruosa del mundo comunista de lo que lo fue Jess de la Inquisicin. Por un lado, Marx habra despreciado la idea de que el socialismo pudiera echar races en sociedades atrasadas, de una pobreza desesperada y crnica, como Rusia y China. Si as fuera, entonces el resultado sera simplemente lo que l llam "la escasez generalizada", lo que quiere decir que todo el mundo estara privado, no slo los pobres. Esto significara volver a "toda la porquera anterior" -o, con una traduccin menos fina, a "la mierda de siempre". El marxismo es una teora de cmo las adineradas naciones capitalistas podran utilizar sus inmensos recursos para lograr la justicia y la prosperidad para sus pueblos. No es un programa por el cual naciones carentes de recursos materiales, de una cultura cvica floreciente, de un patrimonio democrtico, de una tecnologa bien desarrollada, de tradiciones liberales ilustradas y de una mano de obra educada y cualificada puedan catapultarse a s mismas a la era moderna.

Marx sin duda quera ver prosperar la justicia y la prosperidad en tales lugares. Escribi con rabia y con elocuencia acerca de varias de las oprimidas colonias de Gran Bretaa, y no menos de Irlanda y de la India. Y el movimiento poltico que su trabajo puso en marcha ha hecho ms para ayudar a las naciones pequeas a deshacerse de sus amos imperialistas que cualquier otra corriente poltica. Sin embargo, Marx no era tan incauto como para imaginar que el socialismo se pudiera construir en esos pases sin que las naciones ms avanzadas les prestaran su ayuda. Y eso significaba que la gente comn de los pases avanzados tenan que arrancar los medios de produccin de manos de sus gobernantes y ponerlos al servicio de los condenados de la tierra. Si esto hubiera sucedido en la Irlanda del siglo XIX, no habra habido el hambre que envi a un milln de hombres y mujeres a la tumba y a otros dos o tres millones hasta los confines de la tierra.

Hay un sentido en el que el conjunto de los escritos de Marx se pueden resumir en varias preguntas embarazosas: Por qu el Occidente capitalista ha acumulado ms recursos de los que jams hemos visto en la historia humana y, sin embargo, parece incapaz de superar la pobreza, el hambre, la explotacin y la desigualdad? Cules son los mecanismos por los cuales la riqueza de una minora parece engendrar miseria e indignidad para la mayora? Por qu la riqueza privada parecen ir de la mano con la miseria pblica? Es, como sugieren los reformistas liberales de buen corazn, que no hemos conseguido eliminar estas bolsas de miseria humana, pero que lo haremos con el paso del tiempo? O es ms plausible sostener que hay algo en la naturaleza del capitalismo que genera privacin y desigualdad, tan cierto como que Charlie Sheen genera chismes?

Marx fue el primer pensador en hablar en esos trminos. Este desarrapado exiliado judo, un hombre que una vez coment que nadie haba escrito tanto sobre el dinero y tena tan poco, nos leg el lenguaje con el que el sistema en que vivimos puede ser entendido como un todo. Sus contradicciones fueron analizadas, su dinmica interior dejada al descubierto, sus orgenes histricos examinados y su potencial cada anunciada. Esto no quiere decir que Marx considerara al capitalismo simplemente como una Mala Cosa, como admirar a Sarah Palin o echar el humo del tabaco a la cara de los nios. Por el contrario, era extravagante en su alabanza de la clase que lo cre, un hecho que tanto sus crticos como sus discpulos han disimulado convenientemente. No hay sistema social en la historia, escribi, que haya demostrado ser tan revolucionario. En un puado de siglos, las burguesas (middle classes) capitalistas haban borrado de la faz de la tierra casi todo el rastro de sus enemigos feudales. Haban acumulado tesoros materiales y culturales, inventado los derechos humanos, emancipado a los esclavos, derrocado a los autcratas, desmantelado los imperios, lucharon y murieron por la libertad humana, y sentaron las bases de una civilizacin verdaderamente global. Ningn documento prodiga elogios tales como ese histrico y poderoso logro que es El Manifiesto Comunista , ni siquiera el Wall Street Journal. [1]

Eso, sin embargo, fue slo una parte de la historia. Hay quienes ven la historia moderna como un relato apasionante de progreso, y quienes lo ven como una larga pesadilla. Marx, con su perversidad habitual, pens que era ambas cosas. Cada avance de la civilizacin ha trado consigo nuevas posibilidades de barbarie. Los lemas de la gran revolucin burguesa (middle-class), "Libertad, Igualdad, Fraternidad", fueron tambin sus consignas. l simplemente se pregunt por qu esas ideas no podran ponerse en prctica sin violencia, pobreza y explotacin. El capitalismo haba desarrollado energas y capacidades humanas ms all de toda medida anterior. Sin embargo, no haba utilizado esas capacidades para hacer que los hombres y mujeres se liberaran de la fatiga intil. Por el contrario, se los haba forzado a trabajar ms duro que nunca. Las civilizaciones ms ricas de la tierra cultivan con su sudor cada pedazo de tierra tan duramente como sus ancestros neolticos

Esto, consideraba Marx, no era debido a la escasez natural. Se deba a la forma peculiarmente contradictoria en la que el sistema capitalista genera sus fabulosas riquezas. Igualdad para algunos significa desigualdad de los dems, y libertad para algunos supone opresin e infelicidad para muchos. La voracidad del sistema a la bsqueda de poder y beneficio haba convertido las naciones extranjeras en colonias esclavizadas, y a los seres humanos en juguetes de las fuerzas econmicas ms all de su control. Haba asolado el planeta con la contaminacin y la hambruna masiva, y cicatrizado con guerras atroces. Algunos crticos de de Marx sealan con razn la atrocidad de los asesinatos en masa en la Rusia y la China comunistas. No suelen recordar con idntica indignacin los crmenes genocidas del capitalismo: las hambrunas de finales del siglo XIX en Asia y frica en los que murieron muchos millones de personas; la carnicera de la Primera Guerra Mundial, en la que las naciones imperialistas masacraron a sus propios trabajadores en la lucha por los recursos mundiales; y los horrores del fascismo, un rgimen al que el capitalismo tiende a recurrir cuando su espalda est contra la pared. Sin el sacrificio de la Unin Sovitica, entre otras naciones, el rgimen nazi an podra estar inclume.

Los marxistas alertaron de los peligros del fascismo mientras los polticos del llamado mundo libre seguan preguntndose en voz alta si Hitler era un tipo tan desagradable como lo pintaban. Casi todos los seguidores actuales de Marx rechazan las villanas de Stalin y de Mao, mientras que muchos no-marxistas seguiran defendiendo enrgicamente la destruccin de Dresde o Hiroshima. Las modernas naciones capitalistas son en su mayor parte fruto de una historia de genocidio, violencia y exterminio igual de detestables que los crmenes del comunismo. El capitalismo tambin fue forjado con sangre y lgrimas, y Marx estuvo all para presenciarlo. Es slo que el sistema ha estado funcionando el tiempo suficiente para que la mayora de nosotros olvidemos ese hecho.

La selectividad de la memoria poltica tiene algunas curiosas formas. Tomemos, por ejemplo, el 11/S. Me refiero al primer 11/S, no al segundo. Me refiero al 11/S que tuvo lugar exactamente 30 aos antes de la cada del World Trade Center, cuando los Estados Unidos ayudaron a derrocar al gobierno democrticamente elegido de Salvador Allende en Chile, instalando en su lugar a un dictador odioso que asesin muchas ms personas de las que murieron en ese terrible da en Nueva York y Washington. Cuntos estadounidenses son conscientes de ello? Cuntas veces ha sido mencionado en Fox News? [2]

Marx no era un soador utpico. Por el contrario, comenz su carrera poltica peleando ferozmente con los utpicos soadores que le rodeaban. Tena tanto inters en una sociedad humana perfecta como lo pueda tener un personaje de Clint Eastwood, y nunca habl de forma tan absurda. No crea que hombres y mujeres pudieran superar al Arcngel Gabriel en santidad. Por el contrario, crea factible que el mundo pudiera convertirse en un lugar considerablemente mejor. En eso fue un realista, no un idealista. Quienes de verdad esconden la cabeza -la moral de avestruz de este mundo- son aquellos que niegan que no puede haber ningn cambio radical. Se comportan como si Padre de familia y la pasta dentfrica multicolor fuera a seguir existiendo en el ao 4000. Toda la historia de la humanidad refuta este punto de vista.

El cambio radical, sin duda, puede no ser para mejor. Tal vez el nico socialismo que veamos sea uno impuesto a un puado de seres humanos que puedan escabullirse de algn holocausto nuclear o de un desastre ecolgico. Marx habla incluso agriamente de la posible "mutua ruina de todos los partidos". Un hombre que fue testigo de los horrores de la Inglaterra industrial-capitalista era poco probable que albergara presunciones idealistas acerca de sus congneres. Todo lo que quera decir es que hay recursos ms que suficientes en el planeta para resolver la mayora de nuestros problemas materiales, as como que haba comida ms que suficiente en Gran Bretaa en la dcada de 1840 para alimentar a la hambrienta poblacin irlandesa varias veces. Es la manera en que organizamos la produccin lo que es crucial. Notoriamente, Marx no nos proporcion un plan sobre cmo hacer las cosas de forma diferente. Es bien sabido que tiene poco que decir sobre el futuro. La nica imagen del futuro es el fracaso del presente. No es un profeta en el sentido de mirar en una bola de cristal. Es un profeta en el sentido bblico de alguien que nos advierte de que, a menos que cambiemos nuestras injustas maneras, es probable que el futuro sea muy desagradable. O que no haya futuro en absoluto.

El socialismo, pues, no depende de un cambio milagroso en la naturaleza humana. Algunos de los que defendieron el feudalismo contra los valores capitalistas en la Baja Edad Media predicaban que el capitalismo nunca funcionara, ya que era contrario a la naturaleza humana. Algunos capitalistas ahora dicen lo mismo sobre el socialismo. Sin duda hay una tribu en algn lugar de la cuenca del Amazonas que cree que no puede sobrevivir un orden social donde un hombre puede casarse con la mujer de su hermano fallecido. Todos tendemos a absolutizar nuestras propias condiciones. El socialismo no ahuyentara la rivalidad, la envidia, la agresin, la posesividad, la dominacin y la competencia. El mundo todava mantendra su racin de matones, tramposos, vividores, oportunistas y psicpatas ocasionales. Es slo que la rivalidad, la agresin y la competencia ya no adquiriran la forma de ciertos banqueros quejndose de que sus bonos se han reducido a un unos miserables 5 millones de dlares, mientras que millones de personas en todo el mundo luchan por sobrevivir con menos de 2 dlares al da.

Marx fue un pensador profundamente moral. Habla en El Manifiesto Comunista de un mundo en el que "el libre desarrollo de cada uno condicione el libre desarrollo de todos". Este es un ideal para guiarnos, no una condicin que podamos alcanzar nunca del todo. Pero su lenguaje es sin embargo significativo. Como buen humanista romntico, Marx crea en la singularidad del individuo. La idea impregna sus escritos de principio a fin. Tena pasin por lo sensualmente especfico y aversin a las ideas abstractas, a pesar de lo ocasionalmente necesarias que pensaba que podran ser. Su llamado materialismo est en la raz del cuerpo humano. Una y otra vez, habla de la sociedad justa como aquella en la que hombres y mujeres sean capaces de realizar sus poderes y capacidades distintivos en sus propias formas distintivas. Su objetivo moral es la autorrealizacin placentera. En esto se une a su gran mentor Aristteles, que entiende que la moralidad trata de cmo florecer ms rica y agradablemente, y no ante todo (como la edad moderna desastrosamente imagina) sobre las leyes, derechos, obligaciones y responsabilidades.

Cmo este objetivo moral difiere del individualismo liberal? La diferencia es que, para lograr la verdadera realizacin personal, Marx cree que los seres humanos deben encontrarla en los otros, los unos a travs de los otros. No es slo una cuestin de que cada uno haga sus propias cosas aislado de los dems. Lo que ni siquiera sera posible. El otro debe ser el terreno de nuestra propia realizacin, al mismo tiempo que l o ella nos proporcionan nuestra misma condicin. A nivel interpersonal, es lo que se conoce como amor. En el plano poltico, se lo conoce como socialismo. El socialismo para Marx sera simplemente cualquier conjunto de instituciones que permitieran que esta reciprocidad ocurriera en la mayor medida posible. Pinsese en la diferencia entre una empresa capitalista, en la que la mayora trabaja para el beneficio de unos pocos, y una cooperativa socialista, en la que mi propia participacin en el proyecto aumenta el bienestar de todos los dems, y viceversa. No se trata de que haya un santo auto sacrificio. El proceso est integrado en la estructura de la institucin.

El objetivo de Marx es el ocio, no el trabajo. La mejor razn para ser un socialista, excepto para los pesados a los que sucede que no les gusta, es que detestas tener que trabajar. Marx pensaba que el capitalismo haba desarrollado las fuerzas productivas hasta el punto de que, bajo relaciones sociales diferentes, podran ser utilizadas para emancipar a la mayora de hombres y mujeres de las formas ms degradantes de trabajo. Qu pensaba que bamos a hacer entonces? Lo que quisiramos. Si, como el gran socialista irlands Oscar Wilde, optamos simplemente por estar todo el da echados, con vaporosas prendas carmes, bebiendo absenta y leyndonos las pginas impares de Homero uno a otro, entonces que as sea. La cuestin, sin embargo, era que este tipo de actividad libre tena que estar disponible para todos. Nosotros ya no toleraramos una situacin en la que la minora tuviera tiempo de ocio porque la mayora tuviera que trabajar.

Lo que interesaba a Marx, en otras palabras, era lo que un poco engaosamente se podra llamar lo espiritual, no lo material. Si las condiciones materiales tuvieran que ser cambiadas, que lo fueran para liberarnos de la tirana de lo econmico. l mismo era asombrosamente muy ledo en literatura mundial, le encantaba el arte, la cultura y la conversacin civilizada, se deleitaba con el ingenio, las comicidad y el buen humor, y una vez fue perseguido por un polica por romper una farola en el transcurso de una juerga. Era, por supuesto, ateo, pero no hay que ser religioso para ser espiritual. Fue uno de los muchos y grandes herejes judos, y su obra est saturada de los grandes temas del judasmo, como la justicia, la emancipacin, el Da del Juicio, el reinado de paz y abundancia, la redencin de los pobres.

Qu hay, pues, del pavoroso Da del Juicio final? No prevea Marx que la humanidad requerira una revolucin sangrienta? No necesariamente. Pensaba que algunos pases, como Gran Bretaa, Holanda y los Estados Unidos, podran alcanzar el socialismo en paz. Si bien era un revolucionario, era tambin un vigoroso campen de la reforma. En cualquier caso, cuando las personas dicen que se oponen a la revolucin por lo general eso significa que les disgustan ciertas revoluciones, y otras no. Son los estadounidenses antirrevolucionarios hostiles a la Revolucin Americana como lo son a la cubana? Se frotan las manos con las insurrecciones recientes de Egipto y Libia, o con las que derribaron las potencias coloniales en Asia y frica? Nosotros mismos somos productos de levantamientos revolucionarios ocurridos en el pasado. Algunos procesos de reforma han sido mucho ms sangrientos que algunos actos revolucionarios. Hay tantas revoluciones de terciopelo como violentas. La Revolucin Bolchevique se llev a cabo con escasas prdidas humanas. La Unin Sovitica que engendr cay unos 70 aos ms tarde, sin apenas derramamiento de sangre.

Algunos crticos de Marx rechazan una sociedad dominada por el Estado. Y as lo pensaba l. Detestaba la poltica de Estado tanto como le disgusta al Tea Party, aunque por razones bastante menos chuscas. Fue, podran preguntar las feministas, un patriarca victoriano? Por supuesto. Pero como algunos comentaristas (no marxistas) modernos han sealado, fueron los hombres del mundo socialista y comunista, hasta el resurgimiento del movimiento de las mujeres en la dcada de 1960, los que consideraron que la cuestin de la igualdad de la mujer era vital para otras formas de liberacin poltica. La palabra "proletariado" se refiere a los que en la sociedad antigua eran demasiado pobres para servir al Estado con otra cosa que no fuera el fruto de su vientre. "Proletarios" significa "descendientes". Hoy en da, en los talleres y en las pequeas granjas del tercer mundo, el tpico proletario sigue siendo una mujer.

Lo mismo ocurre con las cuestiones tnicas. En las dcada de 1920 y 1930, prcticamente los nicos hombres y mujeres que predicaban la igualdad racial eran comunistas. La mayora de los movimientos anticoloniales fueron inspirados por el marxismo. El pensador anti socialista Ludwig von Mises describe el socialismo como "el movimiento de reforma ms potente que la historia haya conocido jams, la primera tendencia ideolgica no limitada a una parte de la humanidad, sino respaldada por gente de todas las razas, naciones, religiones y civilizaciones". Marx, que conoca su historia un poco mejor, podra haberle recordado a von Mises el cristianismo, pero la cuestin sigue siendo contundente. En cuanto al medio ambiente, Marx prefigura asombrosamente nuestra propia poltica verde. La naturaleza, y la necesidad de considerarla como aliada en lugar de antagonista, era una de sus preocupaciones constantes.

Por qu podra Marx volver a estar en nuestras preocupaciones? Irnicamente, la respuesta es: por el capitalismo. Cada vez que uno oye hablar a los capitalistas sobre el capitalismo, uno sabe que el sistema tiene problemas. Por lo general, prefieren un trmino ms anodino, como el de "libre empresa". Las crisis financieras recientes nos han obligado una vez ms a pensar la organizacin en la que vivimos como un todo, y fue Marx quien primero lo hizo posible. Fue El Manifiesto Comunista el que predijo que el capitalismo se convertira en mundial, y que sus desigualdades se agudizaran gravemente. Tiene su trabajo algn defecto? Cientos. Pero es un pensador demasiado creativo y original para ser reducido a los vulgares estereotipos de sus enemigos.

* Terry Eagleton, internacionalmente reconocido crtico cultural en la tradicin marxista britnica de Raymond Williams, es profesor de literatura en la Universidad de Manchester.


Notas [1] The Wall Street Journal, el diario ultra liberal editado en el corazn del complejo financiero del Imperio, defensor a ultranza de las polticas monetaristas y especulativas responsables de la crisis mundial.

[2] Fox News, cadena televisiva en USA, propiedad del grupo Murdoch, conocida por su conservadurismo extremista y guerrerista, representante de los sectores radicalizados del Partido Republicano, como el Tea Party.

Fuente: http://chronicle.com/article/In-Praise-of-Marx/127027/

Tomado de: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4145, Traduccin para Sin Permiso de Anaclet Pons



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