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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-03-2005

8 de marzo: la memoria como contagio y estrategia poltica

Melissa Cardoza
Triple Jornada


Un da ligado a la movilizacin de las mujeres para explicitar su posicin y reflexin ante el mundo. Para pensar: 100 aos despus regresan las mismas demandas. Conmemorar mirndonos hacia adentro: lo que somos, lo que proyectamos
Este sistema todo lo que toca intenta convertirlo en parlisis, sobre todo cuando de movimientos sociales se trata. Tiene una habilidad asombrosa para reciclar la mayora de sus voces y propuestas, logra colarse y seducir algunas conciencias, excluir otras, encarcelar a terceras. Termina haciendo de propuestas osadas: reuniones logsticas, plegarias de demandas, ttulos acadmicos, desesperanza, financiamientos, reconocimientos individualistas.

Dentro de sus mecanismos establece las lgicas de los calendarios oficiales y las tradiciones de celebracin sin contenido, a lo cual la cultura poltica latinoamericana, tal vez por su arraigo en el almanaque cristiano, es tan afecta. Desfiles, marchas, celebraciones -que van formando parte de un esttico mundo mvil, como los museos interactivos- se mueven pero dentro de los lmites de la institucin, con los permisos adecuados y en el horario programado.

Mucha gente termina estando en la calle incluso sin saber bien por qu y para qu y argumentando que eso es mejor que nada. Igualmente aseguran que es mejor un candidato porque es el que roba menos, o aquella mujer en el gobierno porque por lo menos es mujer. Con ello el sistema se hace compensatorio, nosotras conformistas y se publicita ampliamente el discurso de la libertad de expresin y de movilizacin; de acciones contra la discriminacin; de que finalmente las cosas s han cambiado algo, aunque poquito.

Me parece prioritario no seguir estos ritmos, sus citas, sus fechas huecas de sentido, sin reflexionar polticamente sobre ello; o lo que es igual, abandonarlas con la misma actitud irreflexiva. Con todo esto en la mente, me sent impelida a indagar y contar que el 8 de marzo est unido a la historia de la lucha de un movimiento feminista internacional que se saba y se crea vivo, pensante y poderoso y haca uso de su palabra. Que no es esta una serie de actividades mecnicas que igual plantean un foro que un concierto, un bailongo o un almuerzo. Nuevamente me pareci necesario nombrar a mujeres concretas ligadas a esta historia. Algunas de nosotras hemos recorrido brechas polticas gracias a que otras nos han compartido historias, reflexiones, dudas, en la voluntad de no silenciarse y de confiar en la memoria como contagio y estrategia poltica. Es crucial que sigamos por ah.

La legitimacin de ese da para establecer, entre mujeres que dialogan, luchas prioritarias para el movimiento, ms all de las fronteras y las desgracias nacionales, fue retomada en distintas partes del mundo. Ha sido un da ligado a la movilizacin de las mujeres para explicitar su posicin y reflexin ante el mundo en relacin con ese mundo, precisamente por las que ah no han estado expresadas; y por eso se acompaa de manifestaciones, discusiones, discursos pblicos. Es una conmemoracin, palabra que significa recordar, que tiene sus orgenes en la lucha por los derechos de las trabajadoras, buena remembranza para estos tiempos de altsimo desempleo, de recorte de derechos laborales, de censura a sindicatos de mujeres en instituciones de mujeres, de empleadas por honorarios o por horarios que casi ni recuerdan los tiempos en que exista alguna seguridad social. Es pasmoso que casi cien aos despus de las circunstancias que dieron como consecuencia esta celebracin, las trabajadoras estamos, laboralmente hablando, en franco retroceso y, en muchos casos, casi en el mismo lugar an siendo muchas ms las que salimos a trabajar que en aqul entonces. La explotacin laboral infantil, cuyo cese era una de las luchas de este movimiento, ha vuelto a ser una prctica que es parte de la vida de miles de nias y nios en todo el mundo, para no hablar slo de la situacin de las mujeres adultas.

El 8 de marzo se relaciona con la lucha de las mujeres all en la Rusia pre-revolucionaria, quienes hartas de la guerra y la miseria ligada a ella, salieron a la calle para gritar su inconformidad, pese a haber sido amenazadas de represin por las fuerzas zaristas. Era el ao 1917, y las que protestaron provenan mayoritariamente de sectores obreros y estudiantiles, de las cuales no tenemos nombre ni sea.

Mientras, en estas tierras latinoamericanas se estaban organizando, en el ao 1910 un congreso feminista en Buenos Aires, que fue realizado exclusivamente por mujeres.Y en Mxico, en 1916, en un contexto revolucionario, en Yucatn se movilizaron mujeres, particularmente maestras, por el derecho a la educacin, al trabajo y aos ms tarde, por el voto. En ese ao se convocaron dos congresos feministas en la pennsula que, si bien es cierto fueron organizados "desde el poder" con la intervencin directa del gobernador Salvador Alvarado, demostraron que las autodenominadas feministas tenan un pensamiento propio.

Desde entonces ya existan corrientes radicales y moderadas . (1) En 1908, en Estados Unidos, se documenta la movilizacin de 40 mil costureras declaradas en huelga por su derecho a la organizacin. Pero el antecedente quiz ms conocido de esta historia del 8 de marzo es un hecho que no parece tener autenticidad histrica: el supuesto incendio en 1857 de una fbrica textil neoyorquina donde murieron quemadas cientos de obreras, o sea compaeras, nos hemos condolido sobre cadveres ficticios, por lo menos en este caso. Lo que s se ha acreditado es que en 1857, tambin en ese pas, hubo una manifestacin convocada por un sindicato de costureras que peleaban por mejorar sus condiciones de trabajo. La marcha fue reprimida por la polica y hubo muchas muertas y heridas.

Ms adelante, el 8 de marzo tambin lo toma como suyo el movimiento sufragista y agrega sus reivindicaciones propias.

En 1910, Clara Zetkin, maestra y socialista, quien tena inters en la organizacin de las mujeres y que en 1920 fue presidenta del movimiento internacional de mujeres socialdemcratas, propone a su partido establecer un da internacional de las mujeres como una jornada de reflexin y lucha pblica. En esa circunstancia histrica, el da 8 de marzo se institucionaliza a travs del Partido Socialista y luego, en otros pases, por los comunistas. Por ejemplo, en 1935 mujeres del Partido Nacional Revolucionario, PNR (hoy PRI), y del Partido Comunista de Mxico celebran conjuntamente el 8 de marzo.

Para volver al principio de siglo, aparecen en la escena poltica internacional y relacionadas con este movimiento de mujeres, otras como Alejandra Kollontai, quin a pesar de su lealtad incuestionada a la revolucin rusa que tanto le critica Emma Goldman en su autobiografa, es quien hace una serie de reflexiones absolutamente transgresoras sobre el amor y la libertad, temas para nada prioritarios en la agenda revolucionaria. Dentro de los partidos polticos de esa poca se inici una lucha sobre las prioridades polticas y el lugar de la lucha de las mujeres en ellas, experiencia que se sigue repitiendo en los espacios mixtos sean partidarios, revolucionarios y de otros movimientos. La izquierda y el feminismo han vivido siempre en tensin, pues la palabra autnoma de las mujeres le ha parecido demasiado peligrosa a la propuesta de humanidad izquierdista, sobre todo en lo que se refiere a la autonoma del cuerpo-pensamiento y sus consecuencias: en un momento el derecho al voto y la contracepcin, el cuestionamiento de las maternidades, el lesbianismo, la sexualidad libre, el aborto y la vida toda.

El argumento utilizado desde entonces es que las propuestas de las mujeres sern tomadas en cuenta cuando triunfe la revolucin, o que muchos de estos deseos y aspiraciones son "burgueses". En Amrica Latina lo que se llam "la doble militancia" fue durante varias pocas una discusin importante y provocadora de muchas divisiones entre las activistas.

Pese a su vecindad con mltiples instituciones, el 8 de marzo ha sido un da simblico y como tal polismico. Ha sido asumido como una ocasin para expresarse internacionalmente sobre esta cultura en la que perviven tres elementos nefastos para la humanidad: la guerra, el hambre y el desempleo, carne y huesos del heteropatriarcado. Las activistas de todo el mundo, particularmente las feministas, resimbolizan este da lejos del demandismo, identificadas como pensantes y actuantes, animadas por el gozo de la crtica y la construccin desde las prioridades de s mismas y sus movimientos.

Julieta Kirwood, pensadora feminista chilena, otra desconocida para muchas, escribi en 1982, para refererirse a esta efemride: "Adherir al 8 de marzo es empezar por un da. Es empezar a observar y mirarnos hacia adentro; hacia lo que somos, hacia lo que proyectamos. (...) A veces un slo da, un solo smbolo s basta para comprender que todo es poltico; que todo va a ser tremendamente poltico para todas las mujeres".

En la mira de los acontecimientos que marcan el feminismo hoy da, sera interesante que esta fecha tambin provoque la reflexin sobre la tica de la poltica, sobre la legitimidad del internacionalismo feminista y el nudo que arrastramos en asuntos como la autonoma, las relaciones entre las mujeres que somos este movimiento, la vinculacin con otros proyectos verdaderamente interesados en el cambio de toda la vida. El asunto no es organizar la logstica de una celebracin sino escarbar y expresar las lgicas de nuestras relaciones y nuestros deseados mundos.

Si te interesa ms informacin consguete el libro Contra viento y marea: el movimiento feminista en Mxico hasta 1940, de Anna Macas. Coleccin Libros del Pueg, UNAM, 2002.

(1) Fuente: Centro de Documentacin de Isis Internacional


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