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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-03-2005

Viejas deudas que se arrastran, nuevos y futuros desafos polticos
Notas sobre una cierta izquierda radical [1]

Charles-Andr Udry
Correspondencia de Prensa


1. Cuando en la arena de esta reunin del Comit Internacional de la IV Internacional (antes SU, Secretariado Unificado, hoy CI, Comit Internacional) se hable de Brasil, me parece que se debe evitar un sueo tranquilizador: la IV Internacional tendra una nueva fuerza que crecer en Brasil: el P-SOL (Partido Socialismo y Libertad)

Esto no sera ms que un sueo. Por un lado, porque los hechos no son as: el P-SOL no es una seccin de la IV Internacional; y por suerte ese partido en formacin no es miembro de ninguno de los actuales reagrupamientos internacionales, porque eso no representara un real proceso poltico organizativo desarrollado en Brasil. Por otra parte, las dificultades con las que realmente se enfrenta y se enfrentar el P-SOL, as como el conjunto de la izquierda radical en el Brasil, son enormes. Este pas de 180 millones de habitantes, sacudido por los ocho aos de polticas neoliberales de F.H. Cardoso y por los dos de Lula -que incrementan la dimensin de las contrarreformas- es un pas distinto. La derrota poltica infligida por el PT y quienes avalan su poltica tiene, por supuesto, races en el perodo de Cardoso. Sin embargo, la orientacin de Lula a travs de una sucesin de breves etapas antes y despus de las elecciones tiene un gran papel, no slo en trminos de decepcin organizada de trabajadores y campesinos pobres, de la desilusin de un sector de la intelligentsia -y no discutiremos ac las races sociolgicas de la desilusin, que no es solo ideal-, sino tambin en trminos de relanzamiento del social-liberalismo que beneficia al capital financiero internacional.

Estamos ante una configuracin en la que se articulan tres elementos. En primer lugar, la presentacin engaosa, desde el punto de vista de los explotados, de un bloque regional progresista Kirchner-Lula-Tabar Vzquez y posiblemente maana Morales en Bolivia. El segundo, una militarizacin rampante, de la que el Plan Colombia representa la punta del iceberg y los ataques imperialistas contra la Venezuela de Chvez la lnea de flotacin del iceberg. Tal vez el termino militarizacin parezca exagerado: lo utilizamos para subrayar, por una parte, la total continuidad de las instituciones militar-policacas y represivas, en Brasil entre otros, y por otra parte, las iniciativas exploratorias que se ven aparecer en Argentina, en Per, en Bolivia y ltimamente en Brasil. Lo que debera dar un especial relieve a las reivindicaciones democrticas ligadas a las necesidades y derechos de los asalariados y sus aliados. El tercero, un considerable retroceso en relacin con diversas esperanzas, engaosas y desengaadas, de la izquierda clasista y la urgencia de la reorganizacin-recomposicin de una izquierda anticapitalista y socialista que tenga en cuenta este hecho: el tejido social  brasileo y latinoamericano ya no tiene nada que ver con los aos de la creacin del PT y de las organizaciones que acompaaron su nacimiento (o inversamente). Este es el continente en el que organizaciones pequeas -aunque su audiencia meditica pueda ser ms o menos grande- deben prever su intervencin social y poltica.

1.1. En febrero 2003, el XV Congreso Mundial de la IV Internacional con muy pocas excepciones (entre ellas la de Joao Machado, [2] desgraciadamente, el espanto le impidi decir al conjunto del Congreso lo que realmente pensaba) termin avalando la participacin en el gobierno Lula de un miembro de la Democracia Socialista (DS): Miguel Rossetto, ministro de Desarrollo Agrario (ex dirigente sindical de los qumicos). Una participacin, pues, en un ministerio estratgico: el de la Reforma Agraria, donde se plantean simultneamente la cuestin de la concentracin de la propiedad (en este caso agraria, pero de todas maneras relacionada con las dems concentraciones de la propiedad y por tanto del poder) y la cuestin de la movilizacin de capas que se cuentan entre las mas desheredadas de la sociedad brasilea. Este ministro emblemtico de la izquierda del PT y de la DS, seccin de la IV Internacional-SI, [3]  ocup su silln en un gobierno burgus. Este silln le fue atribuido en parte para neutralizar a la izquierda, y hasta el mismo movimiento campesino pens en poder utilizar a ese ministro: el hecho de que dirigentes del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) hayan respaldado a Rossetto fue utilizado como una justificacin de su cooptacin al gobierno. Durante el Congreso Mundial una frase resonaba a orillas del mar belga (mar del Norte, un Norte que la gran mayora de la IV Internacional haba perdido): la victoria del PT es (tambin) nuestra.

Este debate, en febrero-marzo del 2005, no puede ahorrarse esta visin retrospectiva. La principal seccin de la IV Internacional en Amrica Latina particip y participa en un gobierno burgus, aliado-junior del imperialismo (ocupacin de Hait, poltica econmica, relaciones con los grupos transnacionales imperialistas, organizacin de un espacio econmico para la inversin  imperialista, reforma neoliberal del Estado, etc.). En la IV Internacional en su gran mayora rein hasta hace muy poco el silencio, acompaado por operaciones de salvataje -con una canoa- del pequeo Titanic que se hunda. Es verdad que ahora todos dicen: yo tenia dudas.... Por definicin, como deca Descartes y mas modestamente Ernest Mandel desde su lugar: hay que dudar de todo. Pero esto no constituye una lnea poltica, sobre todo a posteriori

Y algunos querran hacer creer que slo era un sueo... hasta que fue enviada a la DS, en ocasin del FSM de 2005, una carta firmada por Daniel Bensaid, Francisco Loua y Michael Lowy. [4] Bueno, es mejor que nada. Pero an as: es posible decir que el FSM ofrece la ocasin de hacer el balance del gobierno Lula, cuando la prensa financiera internacional -para hablar slo de ella- alababa a este gobierno desde el inicio de su mandato en el 2003? [5] Cuando se sale de una pesadilla, es preferible saber que fue una pesadilla, para no chocar de nuevo con una realidad que nosescapara todava ms, a nivel analtico y poltico. Una realidad que, ante semejante olvido, inconciencia o cobarde duplicidad poltica, nos castigar una segunda vez.

2. No hace falta ser un especialista en el efecto mariposa ni en sofisticados modelos econmicos -sin gran valor predictivo, incluso en trminos de grandes tendencias- para comprender dos elementos claves:

1) El primero, es que desde junio de 2002, todos los candidatos presidenciales (excepto Z Maria, del Partido Socialista de los Trabajadores-Unificado, PSTU) haban firmado un acuerdo con el FMI. Les pusieron las esposas en las muecas. Lula distribuy las esposas entre sus coequipers y entreg las llaves de las mismas a gran capital internacional (Meirelles, del Banco Central, entre otros), a sus instituciones (FMI, OMC, etc.) y al gran capital exportador (especialmente el agrobussines pero tambin otros sectores del capitalismo brasileo). El Vice-presidente Jos Alencar durante algn tiempo defendi al sector textil. Pero est actualmente perdiendo posiciones dominantes en un holding decisivo, y su designacin en el Ministerio de Defensa le asegurar el suministro de vestimenta al ejrcito sin tener que enfrentar la competencia del nuevo amigo chino! Por eso, desde hace algunos meses se calla. Ya no insiste ms con medidas de desarrollo del mercado interior.

2) A partir de 1994 el PT experiment una acelerada mutacin. El centro de gravedad programtico-directivo pas al crculo del Instituto de Ciudadana. Y hay que valorar la fuerte dinmica sociolgica que trabajaba al PT: la creciente institucionalizacin con la cultura de gobierno que se difundi entre todos los cuadros del PT. Y la DS, cuyo centro de gravedad estaba en Ro Grande, no escap a ese proceso. Tanto ms que la DS (y esto fue motivo de muchos debates: incluso Ernest Mandel, en su momento, alert contra esta evolucin) no construy jams una tendencia verdaderamente bien organizada. Se mantuvo como una red de militantes, cuyo anclaje institucional aseguraba cada vez ms su estabilidad como corriente de ideas y posiciones.

Ciertamente, esta descripcin es un poco unilateral. Pero se corresponde con la realidad aritmtica. Basta hacer las cuentas entre los que defienden y aprovechan el gobierno de Lula en el seno de la DS gubernamental; los que critican al gobierno pero se quedan en el nido del PT; y finalmente aquellos y aquellas (con Helosa Helena en primer lugar) que se pusieron a construir una alternativa, con el apoyo de algunos militantes de la DS y van a sumarse al P-SOL. Slo cabe esperar que su nmero sea el mayor posible, si esta definicin implica no solamente una ruptura con la poltica de la DS gubernamental, sino una especie de reconversin hacia la construccin de una nueva organizacin, en el sentido de una organizacin que est en armona con la rebelin, que por ahora es verdaderamente molecular (con algunas excepciones importantes), de las masas oprimidas y explotadas que pagan el precio elevado de la mundializacin del capital, con toda su brutalidad, y tambin de la poltica neoliberal del gobierno Lula.

Es verdad que entre el anlisis de los factores de evolucin del PT y la eleccin del momento de una ruptura con el PT no hay simultaneidad. Pero el juicio debe y debi ser claro. Y pudo serlo.

Adems, las analogas entre la evolucin del PT y la de la socialdemocracia alemana no son pertinentes, reflejan una sobredosis de historia de un trotskismo que no responde a las exigencias de pensamiento crtico y por tanto creativo que es propio del marxismo. En efecto, el SPD anterior a 1914 era una organizacin que contaba ms de dos millones de miembros  y simpatizantes organizados (sin contar el conjunto de estructuras del tipo de cooperativas, sociedades deportivas, lectores de ms de 50 diarios, etc.). Dos millones en un pas de 60 millones de habitantes, hacia 1910. Un pas que en 1907 tenia la siguiente estructura social, segn la distribucin de la poblacin activa: 34% agricultura, 40% artesanado e industria y 26% servicios (incluyendo las instituciones estatales). Segn categoras socio-profesionales, de acuerdo a la denominacin de entonces, se tena: 51% de obreros (en porcentaje sobre la poblacin alemana), 14% de empleados, incluyendo funcionarios, 8% domsticos y empleados en granjas, 27% independientes. Todo eso no tiene nada que ver, ni con el Brasil de hoy, ni con un PT cuyos miembros pueden afiliarse por Internet y cuenta con unos 100.000 miembros mas o menos activos sobre 180 millones de habitantes.

Estamos pues en otro contexto, en otra formacin social de la periferia. Este es un tema sobre el cual habr que volver. Sin embargo, algo salta a la vista: un tipo de organizacin poltica como el PT puede ser fcilmente cooptada por las instituciones estatales y para-estatales, particularmente cuando estas ltimas disponen de toda la fuerza y toda la tradicin de la fisiologa brasilea. El PT tena ya muchos de esos rasgos. Y mientras ms evolucion, mas se asimil a las lneas de fuerza que estructuran la poltica desde arriba, la nica poltica oficial en Brasil, la que est divorciada del mundo de abajo, la que se encuentra en la Folha de Sao Paulo, la que se interesa sobre todo en los distintos movimientos de diputados y en los diversos negocios -en el estricto sentido del trmino- que estn en curso en los parlamentos y los restaurantes que los rodean. As, es el anlisis de este proceso especfico el que debe atraer la atencin y no las seudo analogas con el SPD de antes del 1914 que slo sirven para hacer algunas citas de los clsicos para destacar una cultura que, como las confituras, se exhibe mas cuando es poca.

Todo esto tiene una implicacin poltica inmediata: ciertamente, es necesario fortalecer al P-SOL -ms concretamente, a la construccin a mediano plazo de una organizacin socialista-revolucionaria que pueda articular un bloque social (ver ms adelante) importante-, con actuales miembros del PT, con sectores de la izquierda de la Central Unica de los Trabajadores (CUT), con elementos de la intelligentsia que manifiesten lealtad poltica y moral hacia los asalariados y todos los explotados y oprimidos, con elementos que en el MST saquen el balance de los impasses de una gestin demasiado diplomtica de las relaciones con el gobierno (sin dejar de comprender las dificultades en que ste ltimo, y en particular Miguel Rossetto, hundieron a los sin tierra que esperan, sin recursos, la ocupacin virtual de tierras no disponibles y tienen necesidad de las pobres raciones alimenticias financiadas por el gobierno), etc.

Pero es preciso tambin tener conciencia de que el PT de hoy ya no es el de los aos 1990,  y que cuatro generaciones polticas lo contaminaron: 1 la que se integr con armas y bagajes en la institucin estatal y parlamentaria, 2 la que se precipit hacia el PT, incluso por Internet, despus de las presidenciales del 2000, 3 la que se uni en el momento de las municipales del 2004,  y 4 la que se prepara (haciendo tal vez un clculo equivocado) para las futuras elecciones del 2006 (presidenciales, federales, y estaduales), que pueden ofrecer nuevas oportunidades a los recin llegados que leyeron el evangelio: Los ltimos sern los primeros.

Entonces, la atencin del P-SOL y de la izquierda radical no debe dirigirse prioritariamente, hacia la izquierda del PT, aunque en la actual fase constituya un elemento importante de una orientacin. Porque para que [email protected] militantes con races sociales efectivas vayan al P-SOL, es preciso que ste sea atractivo en trminos de elaboracin poltica, de debates, de iniciativas prcticas. Es preciso que sobrepase el estatus de mas o menos una confederacin de fracciones con toda una historia anterior, en gran medida del movimiento trotskista. La realizacin de un congreso en el otoo de 2005 es una piedra de toque para impulsar su mutacin en partido en construccin.

Desde ahora, las preocupaciones deben dirigirse hacia los movimientos sociales, hacia las luchas aunque su amplitud sea an limitada, para comprender los nuevos rasgos que puedan desprenderse, hacia los sectores crticos del MST, etc. Para esto es necesario poner en marcha una poltica en positivo, en trmino de iniciativas y programa de urgencia, y no una poltica de denuncia de todos los traidores que pueblan la tierra brasilea y la Tierra toda, ni una poltica de autoafirmacin poltico-organizativa.

3. En las secciones europeas de la IV Internacional hay un conocimiento muy superficial de la realidad brasilea, y ms precisamente de la sociedad brasilea. Sin caricaturizar demasiado, algo como lo siguiente: Brasil es una democracia mas o menos como Portugal o Espaa, pero con muchas ms injusticias sociales. Esto es 100% falso. Es una formacin social dominada, marcada todava, por su historia colonial y esclavista. Es una sociedad donde la violencia es dominante, se ejerce sin restriccin y se enlaza con las exigencias imperialistas en mas de una ocasin (se ve en el marco del relanzamiento del Plan Amazonia, inaugurado en pocas del dictador Medici, plan que est la institucin militar no cambi despus de la dictadura y casi toda la izquierda se calla. Tambin hay que tomar en cuenta la modernizacin de Brasil, por ejemplo el hecho de que la productividad de la parcialmente relacionado con el Plan Colombia de los Estados Unidos). Es una formacin en la que, como dice Janio de Freitas (Folha de Sao Paulo, 22-2-05) La favelizacin es ininterrumpida, filas de miseria llenan los pasillos de los hospitales y puestos de salud, y millones de nios son maltratados....

Podra agregarse que la polica militar mata a esos chicos y la izquierda se calla. Podra agregarse que General Motors en Ro Grande do Sul es de 100 autos/hombre por ao, en relacin a una media mundial que oscila entre 60 y 80 autos/hombre (ver Gazeta Mercantil, 26-1-05). Tambin hay que tener en cuenta el extraordinario desarrollo del crdito personal (pas de 418 millones mensuales de reales en diciembre de 2003 a 474 millones en diciembre de 2004) que representa, a pesar de tasas usurarias que llegan al 26% anual, la creacin de un mercado de consumo a crdito, respondiendo a las capas que surgieron con el marcado proceso de desarrollo desigual y combinado de la formacin brasilea, cuya bipolarizacin  social no podr ser amortizada durante mucho tiempo por medio del crdito. Cualquier convulsin coyuntural y de los mercados financieros desequilibrara esta creacin artificial de demanda.

Por el contrario, la izquierda brasilea, como ya se dijo, habla mucho sobre los movimientos que se desarrollan en el seno de los partidos, y sobre las posiciones que toma tal o cual diputado. En gran medida es presa de la falsa ventana informativa politiquera que dan la prensa y la TV. El gobierno Lula salv la red O Globo de la quiebra y esta lanz una campaa cotidiana a favor del gobierno Lula. Algunos ingenuos turistas de izquierda europeos se asombran por la audiencia del gobierno de Lula. Tambin se hubieran asombrado por la audiencia de Cardoso, cuyo marxismo era como mnimo tan sofisticado como el de algunos consejeros ex trotskistas de Lula, reventados hoy con una cadena de banquetes. Todo esto pasa en un pas donde, como dice Cesar Benjamn, se asiste a un genocidio social (artculo en Caros Amigos). Quien lea "LAtlas da exclusao social no Brasil" (Ed. Cortez, 2 edicin 2003, en cuatro volmenes), se da cuenta de la superficialidad con que la izquierda, incluyendo lo esencial de la izquierda del PT, trat las transformaciones producidas en el curso de los ltimos veinte aos en Brasil y se inscriben en la historia larga.

Esta izquierda vive por fuera de la sociedad, al menos gran parte de ella. La audiencia de Helosa est ligada en gran medida al hecho de que ella es una excepcin a este fenmeno. Y esta es la razn por la que ella no poda dejar de romper con el PT y la DS-gubernamental, por eso, adems, la excluyeron. Era una ruptura de clase. Una ruptura que algunos quisieron achacar a una cuestin emocional, lo que es una estupidez y un insulto a Helosa y sus otros camaradas. Insulto poltico, que debi ser dirigido al ministro de la no-reforma agraria: Miguel Rossetto.

En cuanto a las construcciones de estrategia poltica que pretenden que era posible mantener la independencia del PT ante el gobierno, que era posible militar en el PT  sin asumir responsabilidades, estn marcadas por la ingenuidad o por la incomprensin de los mecanismos poltico-institucionales. La direccin del PT y el gobierno Lula tenan necesidad de una disciplina total de la fraccin parlamentaria para tratar de lograr mayoras. Cuanto ms difcil era lograr mayoras, mas se ampliaban las alianzas con el PMDB, borrando casi las fronteras entre ambos partidos. Criticar abiertamente las contra-reformas del PT no poda dejar de llevar al choque y la expulsin. La opcin supuestamente tctica de evitar el choque, en nombre del ritmo de la toma de conciencia de los miembros, esta de hecho dictada por la visin de que, por fuera del PT y de las instituciones estatal-parlamentarias, no hay salvacin. Es la posicin de Ral Pont [6] Es posible comprenderla, pero slo cabe rechazarla, al menos como socialistas revolucionarios, como marxistas revolucionarios. Semejante posicin adems solo puede alimentar las corrientes movimientistas anti-partido que existen incluso en las organizaciones mas respetables, como la Consulta Popular. Inversamente, algunas prcticas de organizaciones como el PSTU pueden tambin alimentar la desconfianza contra la organizacin partidaria. Sobre esto cabe emprender una verdadera discusin, sin a priori, ente el P-SOL, la Consulta Popular, el PSTU, etc. Aunque pueda discutirse cuando y como comenzarla.

4. La actual crisis institucional del gobierno es de una tremenda magnitud y torna en gran medida ridculo el debate que ahora podamos tener (en el Comit Internacional) sobre la necesidad de que la DS salga del gobierno. Realmente, a la luz de la vida social y poltica brasilea, hacer ahora esta discusin tiene tanta efectividad como las declaraciones de un general suizo que a fin de 1944 sealaba la voluntad incondicional de Suiza a resistir cualquier ataque de la Alemania nazi. En efecto, a la presidencia de la Cmara fue electo un candidato supuestamente independiente, Severino Cavalcanti, por 300 votos sobre 498 diputados presentes. Cavalcanti es el prototipo del dirigente corrupto, descompuesto y reaccionario. Tiene lazos con Alencar, lazos de negocios. Representa lo peor de las instituciones politicas brasileas, con su capacidad de corromper sistemticamente a los que las ocupan, asegurndoles un lugar, nuevamente con algunas excepciones (como Milton Temer en el pasado, Helosa Helena, Luciana Genro o Baba hoy). Y el colmo de la concretizacin de lo que es el gobierno Lula puede verse con esto: despus del fracaso, despus de negociaciones con paquetes de reales, los dos candidatos del PT (el del gobierno, Luis Eduardo Greenhalg y el petista autopropuesto Virguilio Guimaraes) perdieron, lo que no impidi al portavoz del PT decir que en realidad Cavalcanti era uno de los tres candidatos del gobierno y que su victoria reforzaba la orientacin del gobierno de Lula. La farsa deviene tragedia.

Esta dimensin de las instituciones brasileas debera ser tomada en cuenta en cualquier discusin futura sobre la construccin de organizaciones socialistas revolucionarias. Sin un debate sobre esto, existe el gran peligro de que una nueva organizacin (como el P-SOL) sea vctima de este virus politiquero. Un virus tanto ms aceptado y asimilado cuanto que el mundo de la polticaest completamente divorciado, de manera organizada, del mundo de supervivencia de la mayora de la poblacin. Sin una ruptura con esta mentalidad institucional y politiquera -lo que no quiere decir dejar de tomar en cuenta, seriamente, los acontecimientos electorales en relacin con los acontecimientos sociales- nunca se har la articulacin orgnica con los diversos movimientos sociales que traducen, con dificultades, las necesidades y las reivindicaciones de las masas populares que buscan transformar sus necesidades en derechos. Existe un futuro para el P-SOL -si se lo considera un partido en construccin- en la medida en que tome en cuenta, de manera organizada e hiper-seria, la articulacin con todas las luchas, el estudio de cada una de ellas, la discusin en el conjunto del partido sobre lo que puede aprenderse de cada una de ellas y ver que ellas pueden esbozar algunas lneas de fuerza de un futuro bloque socio-poltico en el que el P-SOL sera el (o uno de los) vectores polticos, entre una coalicin sindical, campesina, sin techo, de mujeres pauperizadas, de nios de 10 aos ya adultos, etc.

Sin esto, el P-SOL repetir lo que otras organizaciones de izquierda ya han hecho en Brasil. Es bastante fcil, hoy, crear ilusiones meditico-electorales que, siendo ilusorias, no tienen relacin con un verdadero enraizamiento social, con una red militante estructurada, capaz de captar lo que ocurre en la sociedad y de reinyectarla a nivel de las orientaciones polticas, del trabajo militante y las iniciativas que induzcan las autoactividades de las masas, que son en realidad actividades inducidas a partir de sus propias necesidades, de sus reacciones y de la capacidad de [email protected] militantes [email protected] de vanguardia de interactuar con esos sectores, de concientizarlos, como dira un telogo de la liberacin. Este proceso de ilusiones meditico-electorales tambin se conoce en Europa, desde Dinamarca hasta Portugal, pas que en otro momento coloniz al Brasil: la izquierda de confianza puede atraer [email protected] que buscan delegar sus necesidades y su desesperanza para encontrar una solucin. Pero de eso a organizarlos hay un foso. Es un problema que toca a todas las fuerzas de la izquierda radical. Y deberamos discutirlo, porque en Brasil o ac, es una de las cuestiones que el autor de este texto plantea desde hace mucho tiempo, hablando, desde 1984, de un nuevo periodo histrico del movimiento tendencialmente clasista de [email protected] [email protected] y [email protected] [email protected]

5. La derechizacin del PT no requiere demostracin. Pero cada vez que estos partidos se desplazan a la derecha, capturan nuevas capas de militantes carreristas y siempre pueden, dada la situacin socioeconmica muy penosa de la mayora popular, reganar nuevamente, en cierto tiempo, una frgil credibilidad electoral. Esta el ejemplo de los partidos socialdemcratas en Europa. Evidentemente no hay que reducir esta credibilidad renovada -pero muy fragilizada y sin las races del pasado- slo a la falta de una alternativa poltica, lo que podra conducir a otra ilusin, la de crear grandes coaliciones que llenaran ese vaco. Para los pases imperialistas, semejante orientacin pasa por arriba del funcionamiento que impregna con el fetichismo mercantil todos los poros de la sociedad, que se fortalece en el marco de la mundializacin del capital -que suscita reacciones del tipo: que puede hacerse frente a esta mquina de deslocalizar y ponernos en competencia, en tiempo real, a escala mundial?; de la desestructuracin de la presencia sindical en los lugares de trabajo ligada a la minuciosa reorganizacin por la patronal de la organizacin del trabajo y de las estrategias de individualizacin del salario, etc. Se podran agregar otros elementos sobre el funcionamiento societal. Habra, en lo que se refiere a los pases de la periferia, o al menos a una parte de ellos, que reflexionar sobre todos los factores que abordamos en el texto escrito con Ernesto Herrera sobre Amrica Latina, a comienzos de 2004 [7]

En este contexto de crisis de una izquierda gubernamental, los restos de corrientes ex PC  (PPS) y desarrollistas burgueses (PDT) podrn lanzarse en el espacio a izquierda dejado por el PT. El hecho que Lula no asistiera a los funerales de Celso Furtado, la figura del desarrollismo soberano nacionalista de Brasil, es un signo de la subordinacin del PT  a los intereses imperialistas norteamericanos y europeos, buscando siembre con el apoyo de sectores burgueses, jugar, marginalmente, algunas de sus cartas econmicas (relaciones con China, con la India, rol de powerbroker para Amrica Latina como representante del pas mas importante del continente: en efecto, Brasil tiene 180 millones de habitantes y su PBI representa mas del 40% del PBI latinoamericano). Este rol de powerbroker Brasil lo jug en el conflicto ente Venezuela y Colombia, pero esto fundamentalmente en el marco dictado por Estados Unidos y por este nuevo derecho de persecucin sin fronteras del terrorismo, que el gobierno Uribe, a imagen del de Bush, puso en practica con el secuestro de uno de los dirigentes de las FARC en Caracas. El PPS y el PDT muy bien pueden -y ya lo estn haciendo- comenzar una campaa retomando los temas polticos del PT para morder a la izquierda del PT en el electorado, con vistas a las elecciones de 2006.

Si el P-SOL tiene como nico horizonte su legalizacin y presentacin en las elecciones de 2006, sobre todo la de Heloisa Helena como candidata presidencial, las momentneas satisfacciones pueden tornarse rpidamente amargura. Evidentemente, con las candidaturas de Lula y de Helosa, habr un test cido, como dicen los ingleses, para los miembros del PT. Pero contar con un gran xito electoral de Helosa lleva el riesgo de provocar decepciones y falsos debates en el PSOL o entre el PSOL y posibles aliados a mediano plazo. Estamos ante un perodo largo de construccin de una organizacin capaz, por una parte, de reunir a los sectores que rompen con el PT  y  con la CUT (cuyo antiguo ncleo central es uno de los ejes del gobierno Lula) y, por otra parte, de interactuar a mediano termino con el radicalismo de las luchas, aun si estas son cuantitativamente limitadas. Pero ya no sern las mismas luchas que las luchas de los aos 1980.

La represin contra los campesinos en las ltimas semanas es un excelente indicador de la mezcla entre el viejo y el nuevo Brasil. La reaccin frente a estas masacres existi. Pero no estuvo a la altura de lo que uno podra esperar de una organizacin como el PSOL, aunque el PSOL haya hecho ms que otras organizaciones (y aclaro que no estoy al tanto de lo que sobre esto hizo el PSTU ni puedo referirme a lo que hizo el Movimiento Tierra y Libertad-MTL).

6. El horizonte electoral de 2006 plantear mltiples cuestiones de alianzas polticas. Existe el gran peligro de que en el seno del PSOL y de la izquierda del PT se ponga la vista en alianzas orgnicas con fuerzas burguesas que se proclaman opositoras al PT. Para escapar a la trampa de un debate viejo-trotskista sobre las alianzas polticas, parece preferible plantear ante todo tres preguntas:

1 Que hacen el PPS y el PDT, prcticamente, ante las masacres contra los campesinos y la represin a los pobres (por ejemplo, en las crceles)? Defienden prcticamente las reivindicaciones democrticas, uno de los elementos de un efectivo proceso de revolucin permanente actualmente?; 2 Qu hacen el PPS y el PDT para apoyar las ocupaciones de tierras, que son una exigencia  vital inmediata?; 3 Qu hacen el PPS y el PDT, as como el PT, para enfrentar el creciente control de los grandes grupos financieros imperialistas sobre las redes comerciales muy importantes en las diversas regiones del Brasil? Por ejemplo, el fondo de inversiones norteamericano Acon Investments tom el control de toda la red de supermercados B. Barbosa en los Estados de Sergipe y Baha. El gran grupo norteamericano Wall-Mart controla la red de comercios Bompreco. Estas son formas de extorsin de la plusvala creada por [email protected] [email protected] brasile@s por el capital imperialista. Una extorsin que se agrega a la extorsin de la deuda.

Para el ao 2005, el pago de intereses y del mnimo de amortizacin de la deuda a mediano y largo plazo, as como de la deuda a corto trmino, alcanzar la suma de 65 mil millones de dlares. Y esto siempre que no suban las tasas de inters en los Estados Unidos y el actual gobierno no sea obligado a, por una parte, aumentar ms an sus tasas de inters (para atraer capitales y enriquecer el capital financiero brasileo e imperialista) y, por otra parte, a flexibilizar an ms el mercado, que es la perspectiva que tiene en el marco de la reforma sindical. La creacin de una institucin como PREVIC -institucin que reemplaza la secretara complementaria de la previdencia- indica hasta que punto el gobierno de Lula est decidido a disociar al Estado de la gestin de una de las expresiones del capital financiero en este perodo, como son los fondos de pensin. En esta decisin, adoptada de manera autoritaria (mandato provisorio 233), se traduce claramente la reforma neoliberal del Estado brasileo.

7. Toda discusin seria sobre Brasil -vale decir, una discusin que no se limite a saber con que diplomacia la IV Internacional podr arreglar sus relaciones con la DS gubernamental-, debera poner en el centro de la reflexin las siguientes cuestiones: 1 qu sindicalismo se conformar en Brasil (izquierda de la CUT, Comlutas)?; 2 cmo se desarrollarn el MST y sus exacerbadas contradicciones internas, y frente a esto como poner de relieve los pequeos logros del MTL, que no tienen ninguna posibilidad de representar una alternativa al MST?; 3 qu programa de urgencia poner en marcha para responder simultneamente a las necesidades inmediatas de las masas y a la afirmacin de una orientacin antiimperialista y de soberana nacional popular, programa que slo puede tener viabilidad apoyndose en la movilizacin organizada de sectores populares?; 4 cmo establecer una verdadera discusin con el PSTU sin demonizarlo ni hacerle acusaciones errneas, tal como las que l lanza al P-SOL? 5 cmo ser parte activa en los debates con la Consulta Popular y los diversos movimientos sociales, un debate que requiere de una cotidiana colaboracin mutua (unidad de accin)?

Estas son las cuestiones que se hubieran debido discutir en febrero del 2005. Porque las relaciones de la IV Internacional-Comit Internacional con la DS gubernamental debieron haber sido resueltas hace tiempo: debieron ser interrumpidas, para utilizar un trmino diplomtico. Este atraso tendr costos. No hay moratoria cuando se arrastra una vieja deuda poltica. Slo se la puede anular reconociendo que hubo una equivocacin. Esto requiere algo de coraje. Y sobre todo honestidad poltica e intelectual. Sin embargo, nunca es demasiado tarde.

* Charles-Andr Udry, es militante del Movimiento por el Socialismo (MPS) de Suiza, y director de la revista La Breche. Durante 20 aos fue miembro de la direccin de la IV Internacional-Secretariado Unificado. Estuvo en numerosas ocasiones en Brasil, ltimamente, compartiendo diversas actividades polticas de la izquierda radical y los movimientos populares de ese pas. Esta vez, segn sus propias palabras, particip de la reunin del Comit Internacional, como un viejo observador-observador viejo.


Notas de Correspondencia de Prensa

1] Este texto -bajo el titulo original de Notas sobre Brasil- fue escrito el 26 de febrero 2005 y distribuido a los miembros del Comit Internacional. Para su publicacin en Correspondencia de Prensa, hicimos algunas correcciones de edicin y agregamos notas aclaratorias autorizadas por el autor.

2] Joao Machado, miembro del Comit Internacional de la IV Internacional, integr durante aos la Ejecutiva Nacional del PT, y fue uno de los fundadores y principales dirigentes de Democracia Socialista. Actualmente integra la Coordinacin Nacional del P-SOL y es militante de la tendencia Libertad y Revolucin. En un artculo sobre el XV Congreso Mundial, escriba respecto a la discusin Brasil: la situacin creada con la participacin de la DS en el gobierno es bastante incomn en la historia de la IV Internacional, y despierta expectativas positivas, de un lado, pero de otro preocupaciones, dudas y a veces oposicin () El debate dej claro que la visin crtica del proceso del gobierno es compartida por los militantes de la DS, que han trabado una lucha clara contra las orientaciones que representan continuidad de la poltica neoliberal. Por otro lado, las razones que justificaron la decisin tomada por la DS de participar en el gobierno (expresadas en la resolucin de la Coordinacin Nacional de noviembre 2003) fueron comprendidas por la gran mayora de los delegados. De modo general, podemos decir que el congreso, aunque no haya realizado ninguna votacin sobre este punto (en los congresos de la IV Internacional no se delibera sobre cuestiones de orientacin nacional) expres su confianza en las compaeras y en los compaeros de la DS. (Joao Machado, Congreso de la IV Internacional. Jornal Em Tempo, rgano de prensa de la DS, mayo 2003).

3] Por resolucin del XV Congreso Mundial, la direccin de Democracia Socialista pas a tener la responsabilidad poltica de la coordinacin de todo el trabajo latinoamericano de la IV Internacional, incluida la edicin en castellano y portugus de Inprecor: www.inprecor.org.br La direccin de la DS explicaba la resolucin de la manera siguiente: Muchos contactos fueron establecidos con la realizacin de las tres ediciones del Foro Social Mundial en Porto Alegre, con la Democracia Socialista desempeando un papel central en la construccin de la Cuarta en Amrica Latina. Como consecuencia de este proceso la DS se torna la seccin responsable por el trabajo en Amrica Latina en los prximos aos. (Coordinacin Nacional de la DS, Sao Paulo, 21-22 de febrero 2003) En cuanto a la orientacin poltica actual de la DS para Brasil, se puede leer en el Ante-proyecto de Resolucin de la Conferencia Extraordinaria a realizarse en el prximo de abril: www.democraciasocialista.org.br

4] Daniel Bensaid, filsofo marxista, militante de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR, Francia); Francisco Loua, doctor en economa, diputado del Bloque de Izquierda, miembro del Partido Socialista Revolucionario (PSR - Portugal); Michael Lowy, intelectual marxista, miembro de la LCR-Francia. Tanto en el XV Congreso Mundial como despus, los tres apoyaron -con mayor o menor nfasis segn el momento- la lnea poltica general de la DS y su participacin ministerial en el gobierno Lula. La carta que los tres le enviaron a la DS, como la resolucin del Comit Internacional sobre Brasil (febrero 2005) y la carta de la coordinacin nacional de la DS dirigida a la direccin de la IV Internacional-CI (febrero 2005) pueden leerse en portugus en el sitio de Palavra Cruzada: www.palavracruzada.cjb.net/

5] El 4 de marzo 2005, el diario Folha de Sao Paulo public un artculo titulado La IV Internacional orienta a Rossetto. Si el ttulo fuera verdico, sera realmente ms catastrfico. De hecho, su origen son las declaraciones de Rossetto quejndose por los recortes presupuestarios (ver Correspondencia de Prensa N 1088, del 8-3-05) decididos por el ministro Economa y por el Banco Central. Sobre la base de estas declaraciones, el periodista que hace la nota injerta la carta enviada a la DS y distribuida durante el FSM. El injerto crea una falsa ventana y permite, una vez mas, dar una importancia demasiado grande a algo que, hacia el futuro, no es la cuestin que debera estar en el centro de las preocupaciones, de la prctica y la elaboracin de los socialistas revolucionarios. Pero sirve, sin embargo, como seal de alarma para la IV Internacional, de advertencia para los que no se conforman con leer la Folha de Sao Paulo para seguir las evoluciones de los conflictos de clases en Brasil.

6] Ral Pont, fundador del PT y dirigente histrico de la DS. Diputado estadual y ex-prefeito (alcalde) de Porto Alegre. La DS lo propone como presidente nacional del PT (ver Correspondencia de Prensa N 2010, del 15 de marzo 2005).

7] "Crisis continental y construccin de alternativas radicales". Ernesto Herrera y Charles-Andr Udry; Revista Desde los Cuatro Puntos N 57, Mxico, septiembre 2004; Edicin Revista Movimiento y Movimento Esquerda Socialista (MES), Porto Alegre 2004; y Correspondencia de Prensa/Dossier N 5, febrero 2004. El texto completo tambin se puede ver en castellano, portugus y francs en los sitios web de: Rebelin, Espacio Alternativo, Panorama Internacional, Marxismo Revolucionario Atual, Carr Rouge, A lencontre-Le Breche.

Traduccin de Aldo Andrs Romero


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