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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-05-2011

Slo la organizacin asegura lo nico importante, la acumulacin de fuerzas

ngeles Maestro
Rebelin


La presin est aumentando en la olla social, no hay vlvula de seguridad y la probabilidad de que sucedan estallidos de ira popular, como los actuales, es cada vez mayor.

Las cpulas de CC.OO y UGT estn instalados en la paz social, curiosamente acordando una reforma de la negociacin colectiva que tiene por objetivo acabar con el poco poder de negociacin que queda, cuando la tempestad est arrasando puestos de trabajo y conquistas sociales.

El descrdito del montaje electoral, aliado por la extensin de la corrupcin y la percepcin de que las propuestas son las mismas porque quien realmente manda es la gran patronal, el FMI y la UE, alcanza cotas inditas. Todo el mundo sabe que los elevados porcentajes de abstencin darn la victoria al PP en unas elecciones que son el preludio de la siguiente victoria electoral de la derecha en unos comicios generales, muy probablemente anticipados al otoo. El resultado, ms de lo mismo.

Las movilizaciones masivas que se iniciaron en numerosas ciudades del estado el 15 de mayo y que estn teniendo continuidad en acampadas, asambleas y nuevas convocatorias de manifestacin expresan el alto grado de indignacin y rabia de una juventud que no tiene esperanza alguna de llegar a tener los derechos bsicos que, pomposamente, la Constitucin proclama: derecho al trabajo, a la vivienda, a la educacin y sanidad pblicas y de calidad, a una pensin digna, etc.

Decenas de miles de jvenes, informan de 130.000 en 60 ciudades, proclaman su descalificacin al sistema poltico vigente convocados por un manifiesto que mantiene una ambigedad calculada y por una Plataforma de la que se desconoce la identidad de sus componentes. Llama la atencin la gran cobertura meditica que ha rodeado la convocatoria que recuerda a la de las movilizaciones contra la guerra de Iraq en 2003, mientras cada vez es ms clamoroso el silencio sepulcral con que los mismos medios tratan importantes movilizaciones sociales como la que se produjo el pasado 5 de mayo contra la privatizacin de la sanidad y la educacin. Tambin sorprenda la insistencia de los organizadores en que no aparecieran pancartas ni banderas de organizaciones, cuando ese asunto, planteado por los sectores ms reformistas y vinculados a la socialdemocracia de los Foros Sociales con el objetivo de impedir el surgimiento de un referente poltico alternativo, pareca estar colectivamente resuelto en movilizaciones anteriores. Un ltimo interrogante se abre sin respuesta: por qu se convocan las movilizaciones ahora, inmediatamente antes de las elecciones, cuando todo indica que ayuntamientos y gobiernos regionales van a proceder a dursimos recortes de salarios, de puestos de trabajo, de gasto pblico y de prestaciones sociales, que donde se han producido como en Murcia y Catalua han desencadenado fuertes movilizaciones?

Las acampadas, que s tienen un ntido contenido anticapitalista y en las que ondean multitud de banderas republicanas, estn siendo duramente reprimidas.

Es indudable que el deber de las organizaciones coherentemente de izquierdas es apoyar las movilizaciones, an con todas las preguntas sin responder en la cabeza, pero intentando aprender de lo sucedido en ocasiones anteriores. Con una cierta perspectiva histrica se puede concluir que la experiencia del movimiento antiglobalizacin tuvo un coste ms bien escaso para el sistema. Una de las organizaciones de la izquierda ms importantes de las que apoyaban decididamente el movimiento, Refundacin Comunista de Italia, est prcticamente desaparecida y los Foros Sociales Mundiales hace tiempo que no sirven para mucho ms que para sus organizadores y asociaciones afines naden en las jugosas aguas de las subvenciones. Algo semejante ocurri con el aparentemente poderoso movimiento contra la guerra en el Estado espaol: pari el ratn de sustituir a Aznar por un Zapatero que ha terminando ejecutando corregidas y aumentadas todas sus polticas. Por otro lado, las organizaciones de la izquierda anticapitalista, si bien van avanzando aunque mucho ms lentamente de lo necesario en su articulacin, este resultado tiene menos que ver con los movimientos masivos anteriormente citados que con experiencias como la de Iniciativa Internacionalista o la de plataformas sociales unitarias que se van conformando desde la base y que tienen una creciente capacidad de convocatoria.

En los procesos sociales no hay atajos. Si bien la chispa de la espontaneidad est siempre presente y sirve para desencadenar las movilizaciones, solamente el avance en el nivel de organizacin es la medida de la acumulacin de fuerzas y sin acumulacin de fuerzas, a las luchas se las lleva el viento.

Las respuestas tiles a la pregunta qu hacer? que cotidianamente nos martillea las sienes van inevitablemente - en dos sentidos destinados a retroalimentarse:

1. La extensin y el fortalecimiento de la organizacin desde la base de las luchas unitarias, buscando la confluencia de movimientos. Un ejemplo puede ser el intento de dar continuidad a las movilizaciones actuales con las marchas sobre el centro de Madrid, que se preparan para el 19 de junio por diversos movimientos sociales, y estn apoyadas decididamente por diferentes organizaciones, polticas sindicales, culturales, etc. Estas marchas, con un discurso abierto y unitario, pero con un contenido anticapitalista claro, estn siendo preparadas por multitud de asambleas de barrios y de pueblos que tienen la vocacin de perdurar tras las marchas y servir de germen de movimientos obreros y populares de carcter permanente. Estas asambleas no son alternativas sino complementarias de las diversas plataformas unitarias pre-existentes.

2. El proceso de fortalecimiento de la unidad y la extensin de las plataformas sindicales y los movimientos populares debe acompaarse con el inicio del complejo, pero inexcusable camino de la creacin del Frente de Izquierdas. Este proceso de confluencia mltiple en torno a un programa comn slo podr abrirse paso si echa sus races en las luchas obreras y populares. Es decir, si la construccin del referente poltico bebe de la savia de la lucha de clases y demuestra su utilidad para abordar un largo proceso de acumulacin de fuerzas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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