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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2011

Si el ltimo hombre deja de hacer historia, no ser por Fukuyama, sino por Fukushima

Roberto Herrera
Rebelin


El hombre moderno, segn Francis Fukuyama, es el ltimo hombre y con l se termina la historia de las guerras y las revoluciones sociales. Los hombres volvern a su estado natural animal y la sociedad que habitarn ser como el Edn, antes del pecado original, y la muerte de Abel a manos de Can. La lucha mortal entre Can y Abel, nos la explicara Fukuyama desde la perspectiva platnica del estado de nimo del hijo mayor de Adn y Eva. De acuerdo al gnesis 4, versculo 1, Abel hizo una ofrenda a Yav, sacrificando un par de corderos recin nacidos y Can para no quedarse atrs, ofreci al Seor un surtido de ricas frutas cultivadas en su huerto. Por razones que no se explican en la Biblia, a Yav le agrad ms Abel y su ofrenda, mientras que Can no le cay muy bien y los frutos, al parecer, no le apetecan. Can tambin buscaba y necesitaba el reconocimiento del Creador, argira Fukuyama, y al verse rechazado, se puso de tan mala leche, que horas ms tarde le destroz la cabeza a su hermano Abel con una quijada de burro que casualmente encontr en el suelo. Esta fue la primera batalla sangrienta que se libr en la tierra y de acuerdo a Fukuyama, representara el momento en que el hombre comenz a hacer historia. No vamos a entrar aqu en polmicas si Yav tuvo la culpa de esta desgracia o s Can careca de autoestima o falta de cario de sus padres, pues al faltarnos la s indresis necesaria para juzgar estos enredos religiosos, el riesgo de tergiversar la historia es muy grande.

Influenciado fuertemente por el filsofo idealista hegeliano ruso, Alexander Koschewnikow, ms conocido por A.Kojve, Fukuyama sac la analoga del perro saciado y satisfecho, que echado al suelo y gozando el calor que brinda el sol, no se hace ningn problema s existen otros perros que tienen mejor o peor suerte que la suya. Es decir, que para Fukuyama a partir del fin de la historia los hombres vivirn en paz y concordia gozando una vida de perros. Pero ese destino canino solamente lo alcanzarn las sociedades posthistricas, es decir, las verdaderas democracias liberales como la de los Estados Unidos de Norteamrica y Europa Central. Las sociedades atrasadas econmicamente y con un bajo nivel cientfico-cultural, es decir, el resto del mundo, continuar preso en la redes de la historia y los hombres seguirn guerreando, sacndose la cresta como perros y gatos. A decir de Fukuyama, los chinos y los rusos se encontraran en una etapa de transicin a la posthistoria.

Para Fukuyama, el fin de la historia es el fin de la lucha de clases de Carlos Marx. Y ese momento se dio, segn l, con la cada de la Unin Sovitica y el campo socialista. Las diferencias de clases seguirn existiendo en la sociedad democrtica liberal, solo que los habitantes de ese paraso terrenal vivirn en perfecta harmona y en concordia, porque todos estarn satisfechos y conformes de ser lo que son, desde un Mastn Dans de pura raza hasta Do-Re-Mi, el perro sin pedigr de Joaqun Sabina. Hasta aqu el sueo idealista de Francis Fukuyama, pues una vez despierto, revela la quintaesencia del hombre y descubre que mientras haya injusticia(diferencias sociales y econmicas), siempre habr alguien dispuesto a rebelarse y a luchar por la justicia social. Es decir, segn Fukuyama, el hombre necesita la injusticia, para que nazcan en l los sentimientos ms nobles. Esta paradoja, dice Fukuyama, es inherente a la condicin humana. Fukuyama relativiza entonces sus planteamientos idealistas y reconoce la disponibilidad del hombre de luchar por sus derechos hasta las ltimas consecuencias, y en ese sentido, deja abierta la posibilidad que el hombre contine haciendo historia. Con esta afirmacin, l mismo destruye, sin proponrselo, el dbil andamiaje terico con el cual pretenda refutar la teora marxista de desarrollo de las sociedades y el axioma marxista que la historia de las sociedades es la historia de la lucha de clases. Mientras la sociedad contine dividida en clases y aunque el siervo moderno tenga la libertad de conducir un coche como el de su amo, la historia seguir siendo larga e infinita. S de historias fantsticas se trata, prefiero la de Michael Ende que es interminable y ms interesante.

Es ms probable que el hombre deje de hacer historia por las consecuencias de catstrofes como la de Fukushima o conflictos nucleares o las provocadas por la cada de un meteorito de grandes dimensiones que por la fantasa e idealismo de Francis Fukuyama.

Fuente: http://robiloh.blogspot.com/2011/05/si-el-ultimo-hombre-deja-de-hacer.html 


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