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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-05-2011

El nudo poltico central no est en las elecciones sino en la Plaza de Catalunya ocupada
La generacin de emociones socialistas

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Ni un solo incidente que valga la pena destacar. Un neto avance en la autoorganizacin de los acampados y visitantes. Un comportamiento poltico ms que inteligente ante la presencia en la plaza de unos 300 policas de paisano. Un deseo cada ms evidente de extender la movilizacin a barrios y a otras ciudades del extrarradio. Acciones con neto sentido poltico en las inmediaciones de la acampada. Asambleas con creciente contenido y mejor preparadas que nunca. Una prctica democrtica que hace palidecer cualquier concepcin de la poltica reducida a la participacin en contiendas electorales y cansinos aplausos en mtines. Argumentados debates sobre numerosos temas sustantivos: sobre la participacin de Espaa en dos guerras de rapia, sobre el poder de los mercados y la subordinacin servil de los gobiernos, sobre recortes injustificables e injustificados en nudos tan esenciales como la sanidad y la enseanza, sobre la violencia contra la mujer y la discriminacin a la que se ve sometida, sobre las tradiciones y sus xitos y fracasos. Agudas notas criticas sobre contrarreformas fiscales, laborales y en esenciales asuntos de jubilacin. Crticas razonadas a comportamientos de fuerzas sindicales fuertemente institucionalizadas. Una concepcin de la poltica aos-luz, alejada de la usual poltica profesional, que es fuertemente apartidista pero no antipoltica. Discusiones sobre la violencia sistmica que significa la condena a miles y miles de personas a vivir con sueldos de menos de 800 euros mensuales, sobre la precariedad, sobre las externalidades empresariales, sobre la infamia que representa los planes laborales de la primera multinacional espaola. Tampoco la energa nuclear ni las energas alternativas han estado ausentes en algunas discusiones. Por lo dems, intentos, cada vez ms persistentes de plasmar todo lo discutido en unos puntos esenciales de acuerdo y movilizacin que permitan seguir avanzando.

Todo lo anterior tras una semana, slo una semana, de ocupacin de una plaza emblemtica. Queda mucho hacer y todo sigue siendo posible. En el momento en que escribo no ha ningn acuerdo tomado sobre la continuidad de la acampada; la asamblea general se est celebrando en estos momentos. No creo equivocarme si conjeturo que, como en Madrid, el proceso seguir adelante una semana ms y no es imposible que el prximo domingo vuelva a hablarse de prolongarlo. Caminante no hay camino se hace camino al andar, se recuerda en una pancarta situada en uno de los accesos a la plaza.

Todo esto ha sido generado por uno de los movimientos populares ms importantes de las ltimas dcadas en Barcelona. Todo ello, y un caudal inagotable de emociones socialistas. Ni nos hicieron claudicar ni hemos claudicado ni nos han silenciado. No sin quimeras pueriles ni ensoaciones fantasiosas. Cuando algn ciudadano entrado en aos, lector de El Pas, La Vanguardia o el ABC, supuesto luchador antifranquista muy dado a contar batallitas y alguna heroicidad, con trabajo fijo y en condiciones, con casa o casas de propiedad, con rentas salariales superiores a los 3 mil o 4 mil euros mensuales, les hable de la falta de politizacin de los jvenes, de su pasotismo, del botelln, de que viven como quieren, de que se quejan por vicio, de que suean despiertos, de que tienen que trabajar duro, de que son unos mantas o expresin similar, reinicien el sistema. Mejor, apguenlo bruscamente, y lancen al aire alguna palabrota dirigida.

Me olvidaba: ha habido elecciones municipales y autonmicas este domingo. CiU y PP han ganado en Barcelona (en Badalona, un municipio obrero pegado a la ciudad de Papasseit, ha sido peor: ha ganado el PP). Desconozco el porcentaje de participacin, el nmero de votos en blanco, los votos nulos, el incremento real, si lo hubiera, de los votos de la derecha, el porcentaje de votos sobre el censo que ha obtenido el futuro alcalde de la ciudad Sea como fuere, el nudo poltico central no estaba hoy en esa eleccin sino en una plaza ocupada por unos ciudadanos que ha anunciado una gran manifestacin para el prximo da 15 de Junio. All deberamos vernos todos, como en las grandes ocasiones. El pueblo unido jams ser vencido, se ha gritado una y mil veces en la plaza.

PS: Alexandre Carrodeguas, un compaero de Espai Marx, ha llamado la atencin sobre este poema de Vicente Aleixandre. En la plaza es su ttulo. Vale la pena recordarlo:

Hermoso es, hermosamente humilde y confiante, vivificador y profundo,

sentirse bajo el sol, entre los dems, impelido,

llevado, conducido, mezclado, rumorosamente arrastrado.

No es bueno

quedarse en la orilla

como el malecn o como el molusco que quiere calcreamente imitar a la roca.

Sino que es puro y sereno arrasarse en la dicha

de fluir y perderse,

encontrndose en el movimiento con que el gran corazn de los hombres

palpita extendido.

Como ese que vive ah, ignoro en qu piso,

y le he visto bajar por unas escaleras

y adentrarse valientemente entre la multitud y perderse.

La gran masa pasaba. Pero era reconocible el diminuto corazn afluido.

All, quin lo reconocera? All con esperanza, con resolucin o con

fe, con temeroso denuedo,

con silenciosa humildad, all l tambin

transcurra.

Era una gran plaza abierta, y haba olor de existencia.

Un olor a gran sol descubierto, a viento rizndolo,

un gran viento que sobre las cabezas pasaba su mano,

su gran mano que rozaba las frentes unidas y las reconfortaba.

Y era el serpear que se mova

como un nico ser, no s si desvalido, no s si poderoso,

pero existente y perceptible, pero cubridor de la tierra.

All cada uno puede mirarse y puede alegrarse y puede reconocerse.

Cuando, en la tarde caldeada, solo en tu gabinete,

con los ojos extraos y la interrogacin en la boca,

quisieras algo preguntar a tu imagen,

no te busques en el espejo,

en un extinto dilogo en que no te oyes.

Baja, baja despacio y bscate entre los otros.

All estn todos, y t entre ellos.

Oh, desndate y fndete, y reconcete.

Entra despacio, como el baista que, temeroso, con mucho amor y recelo al agua,

introduce primero sus pies en la espuma,

y siente el agua subirle, y ya se atreve, y casi ya se decide.

Y ahora con el agua en la cintura todava no se confa.

Pero l extiende sus brazos, abre al fin sus dos brazos y se entrega completo.

Y all fuerte se reconoce, y se crece y se lanza,

y avanza y levanta espumas, y salta y confa,

y hiende y late en las aguas vivas, y canta, y es joven.

As, entra con pies desnudos. Entra en el hervor, en la plaza.

Entra en el torrente que te reclama y all s t mismo.

Oh pequeo corazn diminuto, corazn que quiere latir

para ser l tambin el unnime corazn que le alcanza!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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