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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-05-2011

Nada nuevo en el discurso de Obama

Abdel Bari Atwan
Al Quds Al Arabi

Traducido por; Jalil Sadaka


El ltimo discurso del presidente Obama, que anunciaba a bombo y platillo un cambio en la poltica hacia Oriente medio, nos suena a los discursos que nos hemos habituado a escuchar en boca de los lderes rabes, no solo por su extensin, sino adems por su falta de concrecin, a pesar de su elocuente oratoria. Este discurso incluso para los que ven en l algo nuevo, nos parece que carece de la ms remota posibilidad de poner estas promesas en prctica.

Este discurro del 19 de mayo centrado en los problemas del Oriente Medio, a la luz de los ltimos acontecimientos, est lleno de reiteradas promesas, sobre todo de apoyo a los procesos de reformas econmicas y democrticas en Egipto y Tnez. Tambin el presidente nos ha cantado las albricias sobre el prximo fin del rgimen de Libia, y advirti al rgimen de Bashaar Al- Assad de Siria que debe optar entre las reformas o la marcha, pero se olvid deliberadamente de decirle lo mismo al emir de Bahrein, al que se limit a pedir dilogo con la oposicin y la liberacin de los detenidos. Nada nuevo, puesto que ya hemos odo todo esto en repetidas ocasiones por bocas de otros responsables de la administracin. As que lo importante son los hechos y no las palabras.

El lector intuye de mis palabras muchas dudas y est en lo cierto, porque ya hemos escuchado muchas promesas repetidas ao tras ao. Solo voy a referirme al discurso del presidente en la universidad del Cairo. Con una oratoria igual de elocuente, nos prometi entonces una nueva poltica norteamericana hacia la regin, basada en la justicia y la tica en su trato con el mundo musulmn. Estableci tambin un solemne compromiso para alcanzar una solucin al problema palestino basado en dos estados y poner fin a la poltica de asentamientos de Israel en los territorios ocupados. Cules son los resultados?, el olvido total de todo lo prometido y la aceptacin de la exigencias de Israel con una incapacidad reconocida pblicamente para convencer a Israel de congelar la construccin de ms asentamientos por un tiempo superior a dos meses.

Los levantamientos de jvenes rabes han impuesto su agenda con fuerza sobre la administracin norteamericana, despus de derribar a dos regmenes dictatoriales, que representaban el apoyo principal a la poltica intransigente de Israel en la zona. Los intentos del presidente Obama ahora de inundar la zona con falsas promesas de apoyo a estos cambios no son ms que intentos de aminorar los daos consecuentes del firme apoyo a las dictaduras y una forma de ganar tiempo para preparar el contraataque, para domesticar los cambios.

Dice el presidente Obama que ha optado por hablar directamente con los pueblos y no, como hasta ahora, a travs de los gobernantes, esto nos parece muy loable pero nos preguntamos a qu pueblos se dirige el seor presidente? Acaso va a hablar con el pueblo de Arabia Saud para decirle que apoya sus demandas de un parlamento elegido, un reparto ms justo de las riquezas, derechos humanos y la justicia independiente?, creemos que el apoyo americano se limitar a aquellos pueblos con regmenes republicanos y no monarquas absolutas.

Todo lo que dijo el presidente en su discurso era positivo y bien fundamentado hasta llegar al problema central del mundo rabe, en este momento cambi de tono para advertir al pueblo palestino de que la aprobacin de la declaracin de independencia y la creacin del estado por la Asamblea General de las Naciones Unidas no surtir ningn efecto prctico, el presidente adopt la misma postura israel en relacin con la reconciliacin palestina, pidi a la AP (Autoridad Palestina) la aceptacin de una retirada gradual de Israel y que comprenda o acate las demandas de seguridad de Israel y sus necesidades e insisti en que los palestinos deberan reconocer la identidad judaica del estado de Israel. El seor Obama, tan inteligente, se olvid que la cobertura legal del estado de Israel fue una resolucin aprobada por la Asamblea General en 1948 , aprobada gracias a la coaccin y la compra de votos por los propios Estados Unidos, siendo as como se cre el estado de Israel, cmo es posible admitir el derecho de Israel a utilizar este mecanismo y no admitirlo a los palestinos?. Es la poltica de doble rasero, el apoyo incondicional a Israel y el desprecio absoluto de todo lo rabe y musulmn.

El discurso de Obama de apoyo a Israel, con pequeos matices de suave crtica, es el motivo que llev a Netanyahu a anunciar la licitacin para la construccin de 1500 viviendas nuevas en las colonias que rodean a Jerusaln Este, en la misma noche en que Obama pronunci su discurso. Hay desafo ms claro y ms provocador?.

El reconocimiento del presidente Obama del error americano al apoyar las dictaduras rabes y omitir su violaciones de los derechos humanos, no es una generosidad por su parte, sino una consecuencia de la tenaz lucha y el sacrificio de los pueblos rabes contra estas dictaduras. Obama lo dice ahora cuando se ha dado cuenta que no podr evitar la cada de estos regmenes, pese a haberlo intentado.

Los pueblos rabes pretenden recuperar su honor pisoteado no slo por las dictaduras corruptas, sino que luchan tambin por poner fin a las humillaciones y el desprecio del que han hecho gala las sucesivas administraciones norteamericanas, que se manifestaba mediante el apoyo incondicional a las agresiones de Israel contra toda la nacin rabe.

La referencia de Obama a las fronteras del futuro estado palestino tena el diablo en los detalles al decir que las negociaciones futuras deben limitarse a dos temas, la seguridad y el calendario de retiradas israeles, omitiendo dos asuntos esenciales: el derecho de retorno y el futuro de Jerusaln.

Nos parece sumamente sorprendente que Obama, que representa un estado ejemplo de laicidad y de convivencia entre religiones, culturas y etnias, defienda la identidad juda del estado de Israel. l precisamente que sufri en su propia carne las leyes del racismo en EE.UU. y que luch con tenacidad contra el rgimen del apartheid en Sudfrica.

Nos hemos hartado de discursos bien estructurados y promesas de paz. Esperamos del presidente de la nica gran potencia en el mundo y el aliado ms fiel de Israel, posturas valientes que pongan coto a la fuente misma del terror y la inestabilidad en el mundo, que no es otra que la ocupacin israel de los territorios palestinos y rabes y el ultraje de los santos lugares del Islam en Jerusaln.

Obama reconoce que la regin rabe est cambiando en el sentido de la democracia, los derechos humanos y los valores de justicia, sin intervencin norteamericana, un reconocimiento sincero. Pero queremos que Estados Unidos cambie su poltica hacia la regin de conformidad con este cambio, algo que no se ve ni se intuye en estos momentos.

La conmemoracin de la Nakba este ao, con marchas hacia las fronteras de Palestina, puede que sea un aviso para el presidente norteamericano y su aliado ms prximo Israel. Debe saber, al comprometerse en la defensa de la seguridad de las fronteras de Israel, que este ao han sido varios miles los que han participado en dichas marchas, en los prximos aos puede haber millones de rabes y musulmanes marchando por tierra, mar incluso por aire, Que harn entonces Israel y Estados Unidos?

El presidente norteamericano utiliza un lenguaje trasnochado propio de la poca de la guerra fra, impropio de los nuevos tiempos y ajeno al desarrollo de los acontecimientos en la regin rabe, donde las revoluciones rabes ha demostrado que son mucho ms avanzadas en todos los planteamientos y que han superado la etapa de promesas y palabras huecas.

http://www.bariatwan.com/index.asp?fname=2011\05\05-19\19z999.htm&storytitle=%E1%C7%20%CC%CF%ED%CF%20%DA%E4%CF%20%C7%E6%C8%C7%E3%C7



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