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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2005

Desde el laberinto, un llamado al desarrollo humano

Mark Engler
Rebelin


En los debates acerca del desarrollo econmico global que se convierten en discusiones tcnicas de las tasas de inflacin y las balanzas de exportaciones, uno puede perder de vista fcilmente hechos bsicos como:

- Casi las tres quintas partes de los 4,5 mil millones de personas que viven en los pases en desarrollo carecen de alcantarillado adecuado, una cuarta parte reside en viviendas lamentablemente inadecuadas y una quinta parte no tiene acceso a servicios modernos de salud.

- Los europeos gastan $11 mil millones de dlares cada ao en comprar helado, aunque con slo $9 mil millones se dara agua limpia y servicios sanitarios a todas las personas.

- Si se midiera como un pas aparte usando los indicadores bsicos de bienestar social, la poblacin afro-norteamericana de Estados Unidos estara 30 lugares por debajo de la poblacin blanca del pas en el orden global.

Estas estadsticas tan golpeantes no provienen de un tanque pensante izquierdista renegado, sino de una pequea y a menudo controvertida oficina dentro de Naciones Unidas -un programa que funciona bajo la etiqueta de "desarrollo humano". Si los compartimentos estancos y las misiones independientes del sistema de la ONU han conformado una tupida burocracia, tambin han abierto algunos espacios de donde pueden surgir proyectos singulares. En relacin con la teora y anlisis econmico, el Informe de Desarrollo Humano (IDH) de Naciones Unidas brinda un excelente ejemplo.

Durante una dcada y media, el IDH ha propagado un tipo de pensamiento desarrollista que contrasta con el punto de vista dominante del Consenso de Washington. Aunque nunca ha sido una empresa radical, no obstante ha armado a los defensores de la justicia global con estadsticas y anlisis que levantan el velo de la retrica triunfalista neoliberal. El IDH ha cuestionado la dominacin del Producto Interno Bruto (PIB) y el crecimiento econmico como medida del bienestar, situando a la condicin de los pobres del mundo en el centro del dilogo internacional. Y brinda una intrigante ilusin de cmo un grupo de pensadores ha dirigido exitosamente una estructura de la ONU, organismo que est tan politizado como es laberntico.


La emergencia del desarrollo humano

Durante dcadas el PIB domin como la norma singular por la cual los economistas juzgaban el progreso de una nacin. Pero esta medida del total de bienes y servicios producidos en un pas tena serias limitaciones. Robert Kennedy las describi de manera elocuente en 1968 en el contexto de EEUU:

"Nuestro producto interno bruto", dijo Kennedy, "suma la contaminacin del aire y la publicidad de cigarrillos y las ambulancias que limpian nuestras carreteras de la carnicera. Suma las cerraduras especiales para nuestras puertas y las crceles para quienes las violan Suma el napalm y el costo de una cabeza nuclear y los vehculo blindados que se enfrentan a los disturbios en nuestras calles Sin embargo, el producto interno bruto no incluye la salud de nuestros hijos, la calidad de su educacin o la alegra de sus juegos. No mide nuestra inteligencia ni nuestro valor; ni nuestra sabidura ni nuestro aprendizaje En resumen, mide todo, menos lo que hace que la vida valga la pena".

Pero mientras Kennedy hablaba, una visin del desarrollo se iba filtrando en el Sur global, la cual en dcadas subsiguientes llegara a presentar un reto mucho ms serio a la "escuela del crecimiento econmico"obsesionada solamente con el PIB. Este fermento, liderado por el economista paquistan Mahbub ul Haq, hizo una prominente aparicin en la arena internacional en 1990 con la publicacin del primer Informe de Desarrollo Humano de la ONU.

El informe presentaba un nuevo paradigma de "desarrollo humano" que fue cultivado incansablemente por Haq hasta su muerte por neumona en 1998. Argumentaba que "mientras el crecimiento de la produccin nacional es absolutamente necesario para cumplir todos los objetivos humanos esenciales, lo que es importante es estudiar cmo este crecimiento se traduce -o deja de traducirse- en desarrollo humanos en varias sociedades". Es decir, en bienestar real de los ciudadanos de un pas.

"El propsito del desarrollo", declaraba el primer IDH, "es ofrecer ms opciones a la gente. Una de sus opciones es el acceso al ingreso -no es un fin en s mismo, sino un medio de adquirir el bienestar humano. Pero hay otras opciones tambin, que incluyen una larga vida, conocimiento, libertad poltica, seguridad personal, participacin comunitaria y derechos humanos garantizados".


La superpotencia con rango menor

El concepto de desarrollo humano tendra un impacto sustancial en el debate econmico de la prxima dcada, uniendo una amplia gama de fuerzas insatisfechas con las medidas de crecimiento econmico. An as, el IDH pudiera ser fcilmente ignorado al sufrir la suerte de incontables publicaciones tcnicas que nunca llegan a estar en el candelero. Para evitar tal destino, Haq ide un ingenioso ardid de relaciones pblicas, un sistema de calificacin que rivalizara directamente con el indicador dominante del PIB. El Premio Nbel de Economa Amartya Sen, que se opona a reducir la complejidad del desarrollo humano a un nico listado numrico, rememora que Haq promova lo opuesto. "Necesitamos una medicin del mismo nivel de vulgaridad del PIB -una sola cifra-, pero una medida que no sea tan ciega a los aspectos sociales de la vida humana como lo es el PIB", argumentaba Haq. Sen qued convencido cuando presenci la manera en que fue recibido el IDH. "Era extrao que un informe de la ONU llamara algo la atencin", escribe, "pero lo que era extraordinario es que casi todos los peridicos del mundo le dieron cobertura".

La medicin nica que el IDH present y a la que contina dndole seguimiento anual, es el ndice de Desarrollo Humano. El ndice califica a los pases sobre la base de una cifra que toma en consideracin la expectativa de vida, la alfabetizacin y el poder de compra. Para disgusto de Estados Unidos, acostumbrado a considerarse el nmero uno en el mundo, la superpotencia generalmente aparece entre el cuarto y el octavo lugar del ndice. Queda detrs de pases como Canad, Noruega y Suecia los cuales, aunque no son tan ricos, producen ciudadanos ms sanos.

Pocas tablas estadsticas son tan interesantes como las del ndice. Muestra que pases del Medio Oriente como Emiratos rabes Unidos, Qatar y Omn, cuyas inversiones en educacin pblica son insuficientes, quedan muy por debajo que si se midieran por el PIB. Cuba est 30 puestos por encima. El informe de 1998 mostr que Viet Nam (108) estaba mucho mejor situado que Guinea (162), un pas con ingreso per cpita similar, debido a tasas mucho ms altas de alfabetizacin y de expectativa de vida.

Los informes (disponibles en el sitio web del Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (PNUD) o por medio de la editorial Oxford University Press) van ms all del ndice y brindan cada ao un anlisis en profundidad de un tema seleccionado. Es esta investigacin la que ha demostrado ser til para los promotores de una alternativa a la globalizacin corporativa. El informe de 1995, que examin el tema de Gnero y Desarrollo Humano, descubri que 70% de los 1,3 mil millones de personas que viven en absoluta pobreza son mujeres. El informe de 2003, acerca de los Objetivos de Desarrollo de la ONU para el Milenio, revel lo que The Guardian britnico llam "otra dcada perdida" en desarrollo. Mostr que 54 pases -incluyendo algunos de los pases presentados como "ejemplos" neoliberales de la dcada- finalizaron los aos 90 del boom ms pobres que cuando comenzaron.

El hecho oblig al Administrador del PNUD Mark Malloch Brown, a solicitar un "asalto guerrillero" al Consenso de Washington. Y cuando Nelson Mandela quiso citar evidencia de la "desigual e injusta" distribucin de las recompensas de la globalizacin, cit el informe de 1999, "Globalizacin con Rostro Humano", que mostr que los cinco primeros pases del mundo "dominan el 82 por ciento de los mercados mundiales de exportacin y 68 por ciento de la inversin extranjera directa; los cinco ltimos tienen slo uno por ciento de cada acpite".


Los lmites de la disensin de la ONU

Cmo es que se imbrica entonces el IDH en la estructura de la ONU? El PNUD, que incluye al IDH, no se ha distinguido por ser un refugio de los rebeldes anti-Washington. Los activistas que han chocado con la agencia dicen que Malloch Brown, a pesar de su declarada oposicin a algunas polticas neoliberales, ha suavizado las crticas cuando se ha enfrentado a oposicin poltica.

Doug Hellinger, director ejecutivo de Development GAP y coordinador de sociedad civil global de una revisin completa de las polticas del Banco Mundial para ajuste estructural, cita ejemplos en los que la presin de Estados Unidos y amenazas de retener fondos han suprimido iniciativas crticas. "Tratamos de trabajar con PNUD para organizar un dilogo a mediados de los 90 acerca de los ajustes", me dijo Hellinger. "Cuando se supo, los departamentos del Tesoro y de Estado de EEUU intervinieron y lo suspendieron. Ellos han podido crear un entorno en la ONU en el que la gente a menudo es intimidada".

La manera en que el IDH ha funcionado en este entorno politizado fue ejemplificado por su fundador, Mahbub ul Haq. Con estudios en Cambridge, Harvard y Yale, Haq siempre se posicion como alguien no ajeno en el debate acerca del desarrollo. Trabaj durante largo tiempo en el Banco Mundial bajo Robert McNamara y dentro del gobierno paquistan durante la dictadura de Zia. Pero saba cuando poda criticar las instituciones para las que trabajaba. Muchas de las posiciones ms polmicas de Haq no eran en contra del establishment de Washington, sino de los propios pases en desarrollo: hizo nfasis en la capacidad de mejorar la vida de los ciudadanos incluso por parte de los gobiernos ms pobres, y se enfrent a administraciones militaristas para que recortaran los gastos en armas a fin de solucionar necesidades sociales.

Dentro del sistema de la ONU, Haq trabaj para ganar un espacio de autonoma para el IDH. Su amigo, el economista Meghnad Desai, escribe que "Para preservar la integridad del Informe, Mahbub persuadi (al entonces Administrador del PNUD William Draper III) que no se publicara como un documento de la ONU -el beso de la muerte para la independencia-, sino como publicacin autnoma del PNUD".

Sin embargo, la independencia del IDH tiene sus lmites y muchas de sus recomendaciones pueden parecer tibias o desagradables para los crticos externos. Haq era un firme convencido de los mercados libres, estaba convencido de que las "oportunidades globales para el comercio y la inversin", en vez de la ayuda econmica, brindaran un camino clave hacia el desarrollo. Por supuesto, l llev este concepto mucho ms all de lo que les gustara a la mayora de los pases ricos, proponiendo penalidades de mercado para las naciones que son las mayores contaminantes y que restringen la inmigracin


Nuevo liderazgo

El cambio ms reciente de liderazgo en el IDH sugiere que la oficina continuar movindose en la estrecha zona al borde de la disensin "aceptable". En agosto Kevin Watkins fue nombrado como nuevo director de la oficina del IDH. Watkins anteriormente fue Jefe de Investigaciones en Oxfam, una de las ms prominentes NGO progresistas que se dedican al tema del desarrollo. Sin embargo, mientras estaba en Oxfam Watkins redact la controvertida posicin de la organizacin acerca del comercio, "Reglas Amaadas y Doble Moral", que argumentaba que la falta de acceso del Sur global a los mercados de exportacin del Norte era una razn clave para su continuo empobrecimiento. Eco de la posicin de Haq, el documento atrajo el ataque de defensores aliados, como Walden Bello, Director Ejecutivo de Enfoque en el Sur Global, por reforzar "el paradigma del crecimiento orientado a la exportacin" y "aumentar las presiones sobre los pases en desarrollo para que abran sus mercados". El documento de Oxfam tambin presentaba a los activistas de la globalizacin como "globfobos", lo cual, sealaba Bello, tena el efecto de "caricaturizar al movimiento al ms crudo estilo de The Economist". Oxfam respondi diciendo que "el acceso al mercado es un tema entre muchos" en su campaa en pro del comercio y reiterando sus crticas habituales a las "recetas de mercado libre".

Aunque hay incertidumbre si la presencia de Watkins producir Informes que son ms o menos confrontacionales en su anlisis de poltica que los informes anteriores, es probable que la oficina permanezca siendo una de las contribuciones ms poderosas de la ONU al debate del desarrollo. Haq seal en 1998 que no ha pasado un solo ao "sin que algn gobierno no exija la suspensin de estos informes". Al mismo tiempo, ms de 120 pases han iniciado iniciativas de desarrollo humano a nivel nacional, a menudo utilizndolas conjuntamente con sus comisiones de planeamiento econmico. Haq dijo que "a pesar de sus declaraciones en contrario, el Banco Mundial y el FMI an estn totalmente comprometidos con la defensa del crecimiento econmico tradicional". No obstante, los que van ms all del PIB han influido en iniciativas como los Objetivos de Desarrollo para el Milenio, cuyo progreso ha sido recogido en recientes IDH.

Aunque los mecanismos del neoliberalismo persisten, los informes han presentado un paradigma de desarrollo guiado por valores marcadamente distintos. Y le han dado la legitimidad de la ONU al llamado en busca de alternativas. Eso, en s mismo, es un desarrollo humanitario.


-- Mark Engler, escritor residente en la Ciudad de Nueva York, es comentarista de Foreign Policy In Focus (www.fpif.org). Se le puede contactar por medio del sitio web http://www.democracyuprising.com.

Traducido por Progreso Semanal.

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