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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-05-2011

Entredicho entre Brasilia y Buenos Aires
Laissez faire o autntica integracin?

Pablo Ramos
Agencia Periodstica de Amrica del Sur


A mediados del mes de mayo de 2011, Brasilia comenz a aplicar sin previo aviso licencias no automticas al ingreso de automviles fabricados en el extranjero.

Tras ese episodio, en Buenos Aires debi tratar algunas heridas surgidas en apenas una semana, cuando 3.000 automviles y camiones Made in Argentina quedaron varados en la frontera con Brasil.

Ambas capitales acusan a la otra de proteccionista , claro que con el lenguaje de la diplomacia. No obstante, durante 2011 se multiplicaron los casos de medidas unilaterales para regular el comercio bilateral.

A partir de febrero, Buenos Aires increment de 408 a 577 los productos a los cuales les aplica licencias no automticas. Este tipo de herramienta comercial es permitido por la Organizacin Mundial de Comercio (OMS) y consiste en la posibilidad de restringir el ingreso de bienes por hasta un plazo mximo de 60 das.

La semana del 10 de mayo, Brasilia comenz a aplicar este mismo tipo de medidas a los vehculos automotor producidos off shore. Esto desencaden la reaccin de la Casa Rosada, ya que la mitad de los autos que se fabrican en Argentina se exportan al mercado brasileo.

La ministra de Industria, Dbora Giorgi, envi una carta de manifiesta dureza a su par brasileo, Fernando Pimentel, con la venia de la presidenta Cristina Fernndez. Entre otros conceptos, la funcionaria argentina afirm en la misiva que las trabas que Brasilia pone al ingreso de productos argentinos significan prdidas por unos 7.000 millones de dlares al ao.

Argentina tiene supervit en su comercio exterior desde que devalu su moneda, a fines de 2001. Pero con Brasil mantiene un dficit bilateral crnico desde la dcada de 1990. Las cifras del intercambio entre las mayores economas de Amrica del Sur adquiere valores de Primer Mundo: 33.000 millones de dlares.

Pero cuando de dinero se habla es fcil que surjan problemas. Las quejas son las mismas de siempre: los exportadores se quejan por las trabas que padecen para vender su produccin, y los industriales por la competencia extranjera. Y aunque en este entredicho no hayan aparecido ni Asuncin ni Montevideo, ambas naciones tambin elevan en forma peridica sus quejas por iguales motivos.

Pero ms all de los nmeros, los desaires diplomticos y los camiones varados, en el fondo el tema es qu tipo de Mercado Comn del Sur (Mercosur) quieren los Estados y pueblos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Si uno donde haya libre circulacin de bienes y servicios sin ninguna restriccin y que sobrevivan los ms fuertes -el darwinismo social- o una integracin consensuada y equitativa, donde el crecimiento de uno no sea en base a la miseria del otro.

Siempre existieron roces comerciales entre naciones aliadas. En algunos casos se lleg a establecer guerras comerciales (no en el sentido literal) que no benefician a nadie. Pero una deuda que mantiene el Mercosur es el de lograr el crecimiento armonioso y el desarrollo de sus integrantes.

Resulta obvio que el comercio intra-bloque se ha multiplicado desde 1991 a la fecha, pero an no se ha avanzado demasiado en las integraciones industriales y en cierta generosidad de los miembros mayores hacia Uruguay y Paraguay.

Si se har caso a los grupos econmicos que son los mximos responsables del comercio dentro del bloque, el Mercosur no tendr mucho futuro. Como muestra slo basta un botn: el stablishment paulista celebr la medida y la calific como "represalia", al tiempo que sostuvieron que su pas "malacostumbr a sus socios", puede leerse en la prensa de ese pas.

Pero si se busca un crecimiento ms balanceado, y en la integracin sudamericana para, como regin, tener mayor peso en el mundo, entonces s se podr pensar en un Mercosur ms inclusivo.

Este camino no estar exento de inconvenientes. Ms si tenemos en cuenta los poderosos intereses en pugna -no olvidemos la cifra de 33.000 millones de dlares. Pero este andar ser ms beneficioso para los sectores populares y para una integracin sin recelos, donde algunos creen que salen perjudicados a causa de la nacionalidad de otros, y no al poder que tenga una clase para imponer sus intereses si fueran el de todos.

Brasilia comenz a liberar el ingreso de autos argentinos a su mercado. A la vez, Argentina suspendi algunas restricciones que pesaban sobre neumticos y otros bienes.

Y ms all de que sobre fines del mes probablemente se supere este traspi y las administraciones de Cristina Fernndez y Dilma Rousseff salgan sonriendo en la foto, si no se avanza -al paso que sea- en el sentido de una integracin ms profunda, cortocircuitos como el reciente sern recurrentes.


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