Portada :: Espaa :: La indignacin toma las plazas
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2011

Indignacin ciudadana o conciencia poltica?

Agustn Velloso
Rebelin


En los pasados das, sobre todo en los previos a las elecciones municipales y autonmicas celebradas el domingo 22 de mayo, se ha hablado mucho de la indignacin de los jvenes y de algunos adultos, la cual se ha puesto de manifiesto en las acampadas realizadas en plazas cntricas de varias ciudades espaolas.

En la mayor parte de los casos se ha hablado bien y en algunos muy bien. Los polticos profesionales, en el peor sentido de la expresin, han hecho lo primero porque la cercana de las elecciones no les dejaba otra salida si no queran ver sus intereses perjudicados. Quin iba a ser el valiente capaz de enviar a la polica a desalojar por la fuerza a los acampados una vez que sus declaraciones y pancartas estaban en gran parte de los diarios e informativos del mundo entero?

Una acampada estudiantil es una ocasin tan buena como cualquier otra para hacer soar a los que desde hace aos duermen solamente en un colchn colocado encima de un somier. Los mximos dirigentes del PSOE suean que la gente es idiota y declaran en la tele que entienden la indignacin, para achacarla en su soberbia a rengln seguido a la crisis, la cual milagrosamente no afecta ni a polticos ni a sus amigos banqueros. Una cosa es predicar democracia en el desierto de Libia y en las montaas de Afganistn y otra dar trigo en las calles de Espaa.

Los del PP suean que la gente es todava ms idiota, que por fin se ha dado cuenta de las muchas virtudes de sus dirigentes y de la fuerza de su programa y que por ello van a ganar las elecciones sin darles a cambio otra cosa que promesas de un bello porvenir. Como ni si quiera pueden esperar a que el PSOE termine de hacerles el trabajo sucio -Zapatero acaba de anunciar que hay que seguir con el mismo tipo de medidas contra la crisis- y se hunda an ms profundamente, piden a gritos la anticipacin de las generales.

Cuando el PSOE se vaya por la caera del desage, lo nico que podr hacer el PP para que su poltica sea diferente a la de aqul es colocar a un obispo al frente del ministerio de educacin y a un general en el de defensa.

Lejos de aquellos, los izquierdistas de verdad suean que la primavera rabe se ha trasladado a Europa y que Espaa es su punta de lanza.

Est por verse, de momento la indignacin no ha tenido resultados a corto plazo, o sea, no ha llevado los votos hacia la izquierda, ni siquiera a una abstencin masiva, ni tiene pinta de que vaya a tenerlos a largo plazo por varias razones, una de las cuales es la fundamental y sobre la que s se puede abrigar esperanzas: el triunfo de Bildu.

Los votos indignados se han ido al PP, a los nulos y a los blancos, lo cual lleva a preguntarse una vez ms- si se puede transformar una situacin poltica sin conciencia ni accin poltica por parte de sus actores, solamente a base de su indignacin.

Por supuesto que la gente est indignada, hasta el PSOE lo admite, pero eso no basta ni remotamente, aunque se exprese de forma clara y colectiva mediante acampadas o incluso manifestaciones, para hacer que los responsables de una situacin que les beneficia la alteren para beneficiar al resto. El PP adora a los indignados y por eso la misma noche de las elecciones Rajoy ha dado las gracias a todos, especialmente a los votantes del PSOE que ahora han dado su confianza al PP.

Al margen de ese lo de pareja, el movimiento de Bildu, ms antiguo que el de los indignados y sin lucir esta etiqueta en su actividad poltica, ha dado una leccin de cmo llevar a cabo la transformacin de la realidad que causa esa indignacin: conciencia poltica y consecuente accin organizada.

Hay otros ejemplos, tambin de largo recorrido, que han actuado con xito en su entorno y que tambin tienen algo que ensear, el caso de Marinaleda.

Parece que algunos jvenes y otros que no lo son tanto tienen cierta aversin y casi miedo a la organizacin poltica. Que estn escaldados de los partidos polticos tradicionales no es de extraar, que estn hartos de su corrupcin, nepotismo y simona es natural, pero las acampadas sin ms slo pueden ser un germen, no una solucin. Conviene por ello que estudien el ejemplo de los que trabajan por el cambio con esfuerzo y constancia en su propio medio.

En cuanto a acciones concretas, en una dictadura como las que estn (al menos aparentemente) bien ancladas en pases rabes, la mera ocupacin de plazas pblicas en las ciudades constituye un desafo al poder poltico porque se trata de un ataque directo al poder, pero en una (al menos aparente) democracia el poder no tiembla cuando la gente se limita a salir a la calle unas horas sin ms.

Es ms, si el poder maneja la situacin con habilidad, como ha ocurrido en la Puerta del Sol y otras plazas (salvo al comienzo, cuando tuvo lugar la metedura de pata de un intento de represin), la situacin termina por agotarse por s misma. Parece pues que hay que enfrentarse al poder no dictatorial mediante otras acciones que le hagan pagar un alto precio.

La indignacin, en principio algo positivo, no es en s misma una actitud poltica, mucho menos un programa. Es sencillamente una respuesta humana ante un abuso, al cual no se va a poner fin sin ms trabajo y seguramente sacrificio- por parte de los indignados.

De nuevo Bildu es un ejemplo. Tras la persecucin de la que ha sido objeto ha salido triunfante con alguna sorpresa ciertamente, pero lo principal es que lo ha hecho superando todo lo que tena en contra.

Afortunadamente aqu no hay que jugarse la vida como en los pases rabes, pero no por ello el poder sea del PSOE o del PP- va a ceder en nada que no le convenga. Tan absortos estn uno y otro en sus cuitas, uno en cmo no perder ms y otro en cmo ganar ms, que apenas prestan atencin a los indignados.

Por el bien de la democracia, la justicia, la libertad y el socialismo ojala sea sta la hora de los indignados, pero no lo ser slo por la indignacin, ni tampoco por ser jvenes, ni por estar parados, sino por tomar conciencia de su situacin y trabajar para modificarla a su favor y al lado de todos los que estn bajo la bota de la democrtica alianza poltico-empresarial.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter