Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-05-2011

Obama, la primavera rabe y la falta de relevancia

Omar Barghouti
Mondoweiss.NET

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


En su discurso poltico del jueves 19 de mayo el presidente estadounidense Barack Obama afirm que al-Qaeda perda su relevancia con la irrupcin de la revoluciones de los pueblos rabes por la libertad y la democracia. Desde mi punto de vista, tambin la pierde Estados Unidos, hablando relativamente, pero pocas personas en la clase dirigente estadounidense estn dispuestas a admitirlo. En su discurso ante el AIPAC el domingo 22 de mayo Obama volvi a dar la impresin de ser ms un defensor de Israel que un presidente estadounidense, con lo que perdi todava ms apoyo de las audiencias rabes y de muchas otras.

Con los rabes traspasando la barrera del miedo y tomando la iniciativa para reconstruir sus sociedades libremente y sobre unos principios democrticos, lo ltimo que necesitan es la oferta de ayuda del gobierno estadounidense; tras haber visto exactamente cmo est construyendo Estados Unidos la democracia en Iraq y Afganistn, el Sr. Obama perdonar a los rabes que sean escpticos respecto a su oferta, por decirlo suavemente.

La Primavera rabe ocurri a pesar de dcadas de apoyo incondicional de los gobiernos estadounidenses a las dictaduras en Tnez, Egipto, Bahrain, Yemen y de otros lugares. El apoyo estadounidense a la dictadura saud, posiblemente la ms totalitaria y reaccionaria de todas, ha sido decisivo para suprimir la revuelta popular y la reforma democrtica en esta oligarqua rica en petrleo. En Tnez y Egipto slo despus de que la victoria se convirtiera en un fait accompli Estados Unidos y la mayor parte de Europa empezaron a hablar de boquilla sobre la necesidad de democratizacin y de transferir el poder ordenadamente.

Para subrayar este punto, Estados Unidos ha mantenido su apoyo crucial a los regmenes despticos de Yemen y de Bahrain a pesar de las brutales violaciones de los derechos humanos, de los asesinatos arbitrarios de manifestantes pacficos y del encarcelamiento de los dirigentes reformistas, simplemente porque los regmenes han demostrado ah ser capaces (al menos temporalmente) de contener las revueltas por medio de la fuerza bruta. No cabe la menor duda de que cuando estos regmenes empiecen a desmoronarse, lo mismo har el apoyo pblico estadounidense. Al final gana la realpolitik, mientras que, como siempre, los principios y el verdadero compromiso con los derechos humanos y el derecho internacional (este ltimo estuvo completamente ausente en todo el discurso de Obama) quedan relegados a segundo plano.

Y ahora el gobierno estadounidense est ofreciendo a tunecinos y egipcios mezquinos sobornos de alivio de la carga de la deuda tras haber estado actuando en connivencia con los regmenes tiranos en el saqueo de la riqueza de sus respectivas naciones y en la inversin de esas sumas en Estados Unidos y Europa occidental en su mayora. El sr. Obama debe de pensar que los rabes tienen una memoria muy superficial o que son un tanto lentos. Cuanto antes se d cuenta de que se equivoca en ambas cosa, ms probabilidades habr de que su gobierno sea capaz de asimilar los verdaderos significados histricos y repercusiones histricas de la Primavera rabe y, por consiguiente, la poltica exterior estadounidense podr ser ms justa, consecuente y relevante.

En su discurso del jueves, la mera mencin por parte de Obama de las fronteras de 1967 como base territorial para las negociaciones provoc la indignacin unnime del gobierno israel. Los airados ataques a Obama de los altos cargos y lobbistas israeles ignoraron intencionadamente la salvedad que ste hizo a continuacin: con intercambios de tierras consensuados. A consecuencia de ello, en su discurso ante el AIPAC Obama hizo lo imposible para explicar que lo que realmente quera decir era que las fronteras de 1967 no seran las mismas ya que tiene que dar cabida a las colonias israeles construidas en tierra palestina ocupada durante los ltimos 44 aos de ocupacin. Al poner claramente los intereses de Israel por delante de cualquier otra cosa, incluyendo los durante mucho tiempo establecidos intereses estadounidenses en garantizar la estabilidad y ganarse los corazones y las mentes en la zona, los dos discursos del sr. Obama hicieron que estos intereses estadounidenses fueran an ms remotos. El hecho de que el argumento ms fuerte de Obama para acabar con la ocupacin israel es que eso sirve a los intereses de Israel de garantizar el Estado judo y que evita el aislamiento internacional que crece a toda velocidad confirma an ms de lado de quin est su lealtad.

A juzgar por las miles de columnas de opinin y entrevistas en los principales canales de las televisiones rabes el original discurso poltico del presidente Obama no impresion en absoluto a la opinin pblica rabe, incluyendo a los palestinos, por varias razones; me centrar a continuacin en las ms flagrantes.

Primera, en realidad muy pocos rabes confan hoy en el gobierno de Obama, particularmente despus de su degradante giro de ciento ochenta grados en su exigencia a Israel de congelar sus colonias construidas ilegalmente en territorios ocupados palestinos y sirios. El completo fracaso del gobierno estadounidense en obligar a Israel a detener la construccin de estas colonias (que constituyen crmenes de guerra segn el derecho internacional) ha costado a Estados Unidos una gravsima hemorragia de credibilidad ojos del mundo rabe. Si Israel no va a escuchar a su benefactor en relacin a esta cuestin relativamente pequea, puede alguien esperar que Estados Unidos presione a Israel para que reconozca los derechos inalienables del pueblo palestino que son ms importantes?

Segunda, el gobierno israel de una derecha fantica con Netanyahu al timn muestra sin lugar a dudas por medio de sus bien dotados de fondos grupos de lobbys que tiene mucha ms influencia en el Congreso estadounidense que Obama y su gobierno a la hora de establecer la poltica en relacin a Oriente Prximo. Estados Unidos no slo fue obligado a aceptar la humillacin de que el mundo viera cmo acataba complacientemente los diktats israeles al cambiar la que durante mucho tiempo fuera la poltica estadounidense de condenar las colonias israeles por ser ilegales y un obstculo para la paz, sino que tuvo que formular un veto a una resolucin de las Naciones Unidas, apoyada por la aplastante mayora de la comunidad internacional, que reiteraba este elemento bsico de la poltica estadounidense.

El posterior rechazo pblico por parte de Netanyahu a [lo dicho por] Obama en su encuentro del viernes tampoco ayud a reparar el dao. A consecuencia de ello, no importa lo que ahora diga Obama porque muy pocas personas lo tomarn en serio sabiendo que en ltima instancia el gobierno de extrema derecha de Israel tiene la ltima palabra a la hora de establecer la poltica estadounidense en esta parte del mundo.

Tercera, el doble rasero del sr. Obama ha batido un nuevo rcord, ya que derroch trminos nobles como autodeterminacin, democracia inclusiva, el inalienable derecho a la libertad, pero en gran parte excluy al pueblo palestino del grupo de naciones que tiene derecho a estos derechos inherentes. Habl de la verdad evidente de que todos los hombres han sido creados iguales, pero ignor el sistema de discriminacin racial de Israel que el propio Departamento de Estado estadounidense ha condenado sistemticamente por constituir una discriminacin institucional, legal y social de los palestinos originarios que son ciudadanos de Israel. De hecho, esta discriminacin legalizada coincide con la defincin de las Naciones Unidas de apartheid.

Adems, aunque Obama habl del apoyo de su gobierno a la lucha no violenta por la libertad y los derechos iguales, de nuevo excluy la resistencia pacfica palestina contra la ocupacin y el apartheid israeles. La no violencia es exactamente con lo que han estado comprometidos la mayora de los palestinos durante muchos aos, ya sea en el movimiento de boicot, desinversin y sanciones (BDS) dirigido por la sociedad civil, las protestas pacficas masivas contra el Muro y las colonias, o las ms recientes marchas pacficas de conmemoracin de la Nakba que lograron atravesar la frontera en los ocupados Altos de Goln, lo que estableci un precedente histrico que est preado de trascendentales posibilidades.

Lo que sumaba el insulto a la injuria en el discurso era la insistencia de Obama en reconocer a Israel como un Estado judo y que enfatiz an ms llamndolo el Estado del pueblo judo, con lo que refrendaba la definicin extraterritorial de nacionalidad de Israel, una clara violacin del derecho internacional que niega iguales derechos a los ciudadanos no judos de Israel, los palestinos originarios, simplemente debido a su identidad. Imaginen ustedes si el presidente estadounidense describiera Estados Unidos como una nacin cristiana o una nacin de los cristianos del mundo. Por qu se habra de tratar a Israel como si estuviera por encima de la ley de las naciones y permitirle mantener un rgimen etnocntrico y exclusivista que automticamente reduce a sus ciudadanos no judos a ciudadanos de segunda categora con unos derechos restringidos debido a su identidad tnica o religiosa? Cmo se puede permitir a ningn Estado definirse a s mismo como un Estado de algunos de sus ciudadanos, y de muchos otros que no lo son, pero no de todos sus ciudadanos? Qu diablos ha pasado con el supuesto compromiso del sr. Obama con la igualdad y la democracia inclusiva?

Segn la misma lgica, el derecho internacional no aprueba un Estado excluyente y racista islmico, cristiano o hind o cualquier otro que institucionalice la discriminacin racial y el apartheid contra parte de sus ciudadanos, en base a atributos tnicos, religiosos o de cualquier otro tipo de identidad.

Preparar el camino para una paz justa y duradera en Oriente Prximo exige que todas las partes acaten el derecho internacional y los derechos humanos universales. Mientras el gobierno estadounidense contine subvencionando anualmente con millones de dlares la intransigencia de Israel y protegiendo al multifactico sistema de opresin colonial de Israel contra los palestino de la censura y las sanciones internacionales, ningn glamuroso discurso del sr. Obama tiene posibilidades de frenar el descenso de Estados Unidos hacia la falta de relevancia en la actual reestructuracin de la historia moderna de esta zona estratgica.

Fuente:http://mondoweiss.net/2011/05/obama-the-arab-spring-and-irrelevance.html#more-43221


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