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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2005

Algunas cuestiones en debate sobre los cultivos transgnicos y sus efectos sobre el ecosistema y la poblacin

Alberto Jorge Lapolla
Rebelin


Los cultivos transgnicos se han difundido entre nosotros de manera explosiva. Hoy la mitad de la superficie cultivada argentina se basa en soja RR, genticamente modificada para hacerla resistente al herbicida glifosato. Tambin se ha autorizado el maz RR. El permiso para su ingreso se extiende a 19 pases. Su cultivo masivo slo est autorizado en cinco de ellos. La Argentina gracias a una resolucin del Ingeniero Felipe Sol, entonces Secretario de Agricultura del ministro Cavallo, autoriz los cultivos transgnicos, sin ningn estudio previo que avalara tal decisin. Lo mismo haba hecho apenas unos aos antes en su pas, R. Reagan, mediante un decreto presidencial, pese a la oposicin de los organismos de control sanitarios y ambientales norteamericanos. Hoy la transgenia tambin se expande a usos medicinales e industriales. En una primera mirada la transgenia parecera una nueva herramienta tecnolgica que viene a resolver problemas existentes y que, como siempre ocurre, trae aparejada la oposicin de quienes se resisten al progreso. Pero la realidad como siempre es ms compleja que lo que parece.

Toda la teora de la transgenia se basa en una simplificacin de la teora del ADN de Watson y Crick en el sentido de que cada carcter gentico est determinado por una nica secuencia de ADN. No habiendo interferencias de ningn tipo en ello. En un sentido la nueva gentica de la Ingeniera Gentica y de las empresas de biotecnologa -que manejan en un 95% la investigacin, la inversin y el patentamiento de estos productos-, se resumira en el slogan un gen, una protena o un gen un carcter. O peor aun, el ADN es la vida, como sealara luego de la muerte de Watson, su colega Francis Crick. Este ha sido el dogma central sobre el que se apoy este inmenso negocio que hoy mueve miles de millones de dlares. Es decir, el ADN no sera un cdigo de la vida sino la vida misma. Manipular el ADN implicara crear vida. El hombre puede ser Dios.

El problema reside en que esto no es as, pero reconocerlo abiertamente implica el derrumbe de un negocio multimillonario Si bien los genetistas vegetales siempre supimos que haba factores ligados a la herencia de varios genes, que algunos factores tenan una herencia compleja, que haba herencia cuantitativa y que la idea de un gen un carcter no era acompaada siempre por la prctica, la nueva gentica pareci arrasar con esas dudas. Sin embargo estos mismos hechos y otros nuevos fueron apareciendo ya a partir de los aos setenta. Luego con la realizacin del Plan del Genoma Humano y su afortunada exposicin pblica -por mediacin del presidente Clinton en contra de las empresas biotecnolgicas que queran su privatizacin- permiti el acceso a la comunidad cientfica internacional a hechos que confirmaban claramente esta lnea. Es decir la relacin entre el ADN, el ARN y las protenas no era lineal y unidireccional, sino compleja y multidereccional. Es decir, la presencia de algunas protenas inhiben la accin de algunos genes que estn en el genoma, pero que se expresan slo en algunas condiciones. Genes a los que un pensamiento utilitarista y determinista ha llamado indebidamente genes basura. Simultneamente se ha observado tambin que en conjunto la presencia de algunas protenas, hace que algunos genes produzcan determinadas protenas y no otras.. En ausencia de esas protenas los genes produciran otras protenas. Es decir otros caracteres. As de seguido, la enfermedad conocida como de la Vaca Loca complic aun ms las cosas para los defensores del dogma central, pues en su transmisin de animal en animal y de estos hacia el humano no participaba material gentico, sino sustancias de origen proteico denominados priones. Esto implica que en realidad al manipular genes e introducir un gen dentro del genotipo de otro organismo, no slo alteramos barreras que la seleccin natural construy durante millones de aos, afectando as al ecosistema global de una manera irreversible y desconocida, -en particular para el plazo mnimo de los pocos aos que requiere un ensayo de objetivos comerciales inmediatos, como pretenden las multinacionales de la alimentacin-, sino que adems estamos afectando ms de un carcter del nuevo organismo. Es probable que se introduzca el carcter de la resistencia al glifosato por ejemplo, pero tambin se introducen otros elementos que desconocemos en su accionar, pero que seguramente afectarn algunos aspectos vinculados con la sntesis de protenas. Por lo cual las enfermedades de all derivadas para el hombre y los animales se vinculan con las alergias, el cncer y las enfermedades inmunodeficientes. Tal cual se ha detectado en los estudios serios sobre los efectos de los cultivos trangnicos respecto de salud en el largo plazo. El problema mayor aqu radica en que estos efectos no son investigados. Por lo tanto no pueden ser comunicados. Lo que no se investiga no se conoce y por lo tanto no existe. En este hecho radica la tan mentada -por las multinacionales de la biotecnolga, granarias y sus agentes- ausencia de efectos nocivos de los cultivos transgnicos sobre la alimentacin humana.
Problemas ms graves se estn reportando con los clones animales y los individuos obtenidos a partir de la fertilizacin forzada. Si bien en este caso no es un tema estricto de transgenia, s lo es respecto de la biotecnologa y la manipulacin de tcnicas aun no debidamente experimentadas en sus consecuencias en el largo plazo. Con una utilizacin predeterminada exclusivamente por los beneficios econmicos que de ella derivan.

Esta polmica inicialmente slo llevado adelante por algunos cientficos valientes, como los Doctores Barry Commoner y Mae-Wan Ho, hoy es un debate abierto en los pases del Primer mundo, particularmente en Europa. Al punto que hace ya varios aos se ha creado el Grupo de Ciencia Independiente que nclea a cientos de cientficos de todo el mundo en una lucha abierta contra el uso indiscrimando e incontrolado de la transgenia. De tal forma que algunos gobiernos del Primer mundo inponen limitaciones a los productos trangnicos. De tal forma las empresas que los producen se refugian en pases del Tercer mundo como el nuestro, donde los cientficos estn vidos por recibir ayuda financiera. Pases donde los estados destruidos por las polticas neoliberales parecen estar mentalmente incapacitados para controlar a dichas megaempresas. Una vez ms el Tercer mundo hace lo que algunos miembros del Primer mundo dicen que hay que hacer, transformando a sus pueblos en laboratorios vivientes, en cobayos humanos para sus investigaciones comerciales y en fuentes de gigantescas ganancias por supuesto Una vez ms se trata de hacer lo que ellos hacen y no lo que nos dicen que debemos hacer. La contaminacin transgnica es irreversible, cuando la salud de nuestra poblacin y nuestro ecosistema en su conjunto se encuentren afectados de manera insoluble, las multinacionales seguirn su camino parasitando otros pases. Siempre y cuando la humanidad no haya podido ponerles lmites a su insaciable capacidad depredatoria sobre el ecosistema global, las dems especies, la especie humana, los recursos, la economa, las libertades, la cultura, las tradiciones y la vida misma.

Ingeniero Agrnomo genetista


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