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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-05-2011

La indignacin como derecho

Diana Moreno
Rebelin


Los trajeron al mundo, los peinaron y los alimentaron.

Dijeron: haremos de ellos la generacin ms formada de la Historia. Les dieron carreras, msters, postgrados; les hicieron polglotas; les llevaron a los lugares del mundo que nunca conocieron sus abuelos; les quitaron la necesidad de todo trabajo que generara sudor. Les dieron un billetito de paga para sus ocios de fin de semana.

Los metieron en un mundo confuso. De felicidades sin precio. De signos polticos difusos. De partidos que pronuncian un trabalenguas ideolgico mientras asesores y sloganeros a sueldo se desviven por manosear la percepcin del ciudadano hasta que la credibilidad sea absoluta.

Les dieron Internet y botellones. Les cambiaron los telediarios por canales telerrealidad 24 horas.

Y, as, les hicieron pasar por la crisis como por una pelcula de Spielberg. Les mostraron televisadas a las vctimas pero nunca a los culpables. No les incitaron a cuestionarse el sistema que mantena a millones de hombres como ellos mismos en la pobreza desde tiempos inmemoriales, de modo que ellos slo protestaban cuando la aguja era en su propia carne. No les ensearon a divisar el lejano inicio de una larga lista de estafas que culmin en la crisis.

Les dijeron: no tenis trabajo, ni tenis dinero, ni tenis pareja, ni tenis casa, ni tenis futuro. Les llamaron generacin perdida, para darle al asunto un toque de drama apocalptico.

No les ensearon a luchar.

Pero les pusieron en la calle, y, sin aviso, la tomaron. Y en la calle se comenzaron a dar cuenta de su repentino y grandilocuente papel protagonista. Inundaron Sol, y otras plazas de otras muchas ciudades. Lanzaban sus dardos de forma obtusa; a los banqueros, a los polticos, al bipartidismo; a los lderes empresariales o eclesisticos, o all donde la cosa apestase a poder.

No tenan soluciones claras; no tenan esperanzas ntidas. Porque nunca les haban enseado a buscar soluciones. Slo tenan el derecho a expresar la indignacin. No saban tanto como los analistas polticos y los expertos econmicos; simplemente, queran un cambio rpido. O, lo que es lo mismo, una revolucin.

Y por fin, en aquel mundo de falsas satisfacciones, la indignacin trajo la nica lucha verdica.

Sitio web: http://cronicasdelotroladodelespejo.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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