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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-05-2011

Por qu ha sucedido con HidroAysn, y por qu ahora?
Nuevo sujeto colectivo

Paul Walder
Punto Final


Observadores de la revolucin rabe han conjeturado sobre el detonante y la rpida extensin de las movilizaciones, que tienen, tras varios meses de ebullicin, a la institucionalidad poltica del Medio Oriente pendiendo de un hilo. La gran explicacin para la explosin de multitudes apuntaba a las nuevas tecnologas, que han permitido la generacin de redes de comunicacin masivas e instantneas, aun cuando otros observadores han destacado el trabajo interpretativo de las cadenas de televisin rabes. Es posible que ambas argumentaciones tengan una buena base, pero hay que considerar tambin otra, de mayor peso: sistemas polticos autoritarios, monrquicos en no pocos casos, y restriccin a los derechos humanos.

Una explicacin para el mundo rabe que no encajara con la indignada ciudadana que se ha parapetado en la madrilea Puerta del Sol. Aun cuando podemos creer que en Espaa existen libertad y democracia, no son condiciones que disfruten los ciudadanos. El desempleo, los bajos salarios, el endeudamiento, el oscuro futuro para millones de jvenes y, en especial, una clase poltica que no les representa, han sido variables suficientes para que el 15 de mayo la ciudadana saliera a tomarse las calles.

Cuando el lunes 9 de mayo la Comisin de Evaluacin Ambiental en Coyhaique aprob el proyecto HidroAysn, miles de personas salieron a protestar en todo Chile, fenmeno que se ha mantenido hasta estos das. Un proyecto del sector privado en la Patagonia ha sido el elemento catalizador de un nuevo clima social en un pas que por dcadas se haba caracterizado por la falta de una organizacin y expresin social masiva. De actos y concentraciones de unos cuantos cientos o escasos miles de personas, se ha pasado, de la noche a la maana, a manifestaciones de varias decenas de miles en las calles.

Todo sucede en un pas que carece de orgnica social. Sin estructuras formales claras, el salto a las calles ha sido una accin espontnea de grupos y colectivos cuya gnesis ms inmediata es la cohesin y organizacin a travs de las redes sociales, el correo electrnico, webs , blogs y celulares. La informacin corre aqu a la velocidad de la luz y, lo que ha sido sorprendente, mueve a multitudes.

Son muchas las preguntas que podemos hacernos para explicar el motivo de estas movilizaciones. Por qu ha sucedido con HidroAysn, y por qu ahora? No ocurri lo mismo con el proyecto Pascua Lama, o con las centrales en el Alto Bo Bo que desplazaron a varias comunidades pehuenches de sus territorios ancestrales. Y tampoco, hace unos pocos meses, con la aprobacin de la central termoelctrica Castilla, en Atacama, o con la expansin urbana de Santiago.

Podemos decir que en la ciudadana ha habido malestar acumulado respecto a decisiones arbitrarias y abusivas, tanto de los gobiernos como de un sector privado amparado por normativas legisladas por la clase poltica binominal que, simplemente, estall tras la suma de eventos crticos. Pero lo que lleva a un mayor anlisis es sondear en las fuentes de informacin de esa ciudadana que sale a la calle, en lo que le ha permitido moldear progresivamente un discurso que se enfrenta al divulgado por aos y dcadas por el establishment . Porque pese a los miles de millones invertidos por HidroAysn en lobbying , en la campaa del terror energtico, en la compra de medios, periodistas y conciencias, los efectos en la ciudadana han sido nulos: casi un 80 por ciento rechaza la construccin de las hidroelctricas. El discurso de los mrgenes ha penetrado en el seno de la sociedad civil.

Las fuentes de informacin del activismo y sus seguidores no estn en la televisin ni en los grandes medios corporativos. La gran corriente de informacin es hoy selectiva y apunta, sin pudores ni mscaras, a la interpretacin. En numerosos blogs , en la web y en medios independientes, la informacin est all para la reflexin, el debate pero, principalmente, para empujar una causa. Hay lderes de opinin individuales, pero principalmente se trata de sujetos colectivos. Por aqu se encauza una informacin til para la expresin del malestar social. Este es el insumo para una accin poltica que se crea sobre la comunicacin de aquella informacin, la que es propia, flexible y activa. Porque cada participante es tambin un protagonista de aquella informacin. Los manifestantes cohesionados y comunicados, son los creadores de la accin poltica y tambin de la comunicacin.

Tal vez este fenmeno es el que les lleva a sospechar de todo lo externo, en especial de la institucionalidad, desde los partidos, los medios de comunicacin, los gobiernos, al Estado. Un fenmeno que tiene que ver con la apropiacin, indita en la historia, de las redes de comunicacin a la manera soada por Bertolt Brecht, pero tambin con una apropiacin y reinvencin de la accin poltica, la que vuelve a los sujetos colectivos.

 

(Publicado en Punto Final edicin N 734, 27 de mayo, 2011)

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www.puntofinal.cl

www.pf-memoriahistorica.org

 



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