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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-05-2011

En frica tambin hay estaciones

Eduardo Celades
Rebelin


Se debate estos das sobre si frica (subsahariana, se entiende) se ver agitada por su propia Primavera rabe. Hasta ahora parece que las revueltas populares y revoluciones que estn cambiando el panorama poltico y social en los pases rabe-musulmanes (desde Marruecos a Barheim) estn limitadas a dichos territorios. An con notables diferencias contextuales (poco tenan que ver la monarqua de Barheim con el pseudo-socialismo laico de Ben Al en Tnez o la perenne revolucin verde de Gadafi) las similitudes que subyacen debajo de las protestas son tambin evidentes (desempleo juvenil generalizado; clases gobernantes corruptas y eternizadas en el poder; falta de oportunidades para las clases populares; y en los ltimos aos liberacin econmica unida a aumento de la represin poltica). Y todo ello regado con el efecto Al-Jazzira, la televisin qatar que ha dado voz y rostro a las protestas.

Para cundo, entonces, la primavera africana? Mantiene Michela Wrong en un artculo publicado en El Mundo el 27-05-2011 [i] que "No vas a ver las revueltas () ms al sur. Para organizar una revuelta como la que se ha vivido en la plaza Tahir se necesita un grupo de gente ms crtica que la que habita en la mayor parte de frica". Aunque posteriormente la escritora matiza un poco sus palabras, aplazando las revoluciones 10 aos, su argumentario se basa en la visin de un frica donde la corrupcin es endmica y tolerada (todos justifican la corrupcin porque ellos mismos la utilizan en su da a da se cita en el artculo) y donde "no existe el sentimiento de solidaridad entre las diferentes clases sociales". Otros argumentos usados para descalificar las posibilidades de revueltas pro-democrticas en frica sub-sahariana son la terica ausencia de dos factores que fueron esenciales en las revoluciones del Magreb: jvenes con educacin universitaria; y el uso de las redes sociales. Vamos a ver, sin embargo, que estas visiones de la realidad social del frica sub-sahariana son, cuando menos, parciales, y que ignoran en gran medida los cambios sociales, polticos y populares que estn ocurriendo en numerosos pases africanos.

El primer argumento usado por Wrong es tipo THA ( This is Africa) y enlazara con los razonamientos del nuevo barbarismo, usados en su da por Kaplan (Ruiz-Gimnez Arrieta, 2002) [ii] para explicar las guerras civiles de los 90 en frica del Oeste: frica es as, irracional, corrupta, acrtica y beligerante, dirigida por dinmicas tribales que no se pueden explicar desde una ptica poltica. Nada ms lejos de la realidad. La corrupcin endmica de la mayora de las lites gobernantes africanas tienen claros motivos: dichos gobernantes actan como redistribuidores de los recursos del Estado (ya sean stos petrleo, minerales o ayuda al desarrollo) entre sus redes clientelares (familiares, tribales, regionales) para mantener el poder y sus privilegios. El modelo clientelar, sin embargo, sufre de las mismas contradicciones que lo cuestionaron en los pases del Magreb. La crisis econmica y las polticas neoliberales de los ltimos aos han reducido tanto la cantidad de pastel a repartir como las manos a las que toca comer. Las bases para las revueltas, por tanto, estn presentes.

Y la carencia de una sociedad civil fuerte y estructurada? De nuevo un argumento falaz. Por un lado ignora las redes propias africanas, tanto familiares como sociales (desde consejos de ancianos a grupos de jvenes) que no estn organizados segn la tipologa occidental (ONGs, ). Por otro lado pasa por alto la cada vez mayor movilizacin social en la mayora de los pases del frica sub-sahariana. Desde el Foro Social Mundial de este ao en Senegal a la vibrante sociedad civil sudafricana, pasando por la prensa independiente mozambiquea, los grupos de mujeres de Kenya o los movimientos pro-derechos humanos en frica Central. La sociedad civil africana est all, pidiendo la voz y la palabra. Otra cosa es que se oiga en Occidente, como prueba el escaso eco que han tenido las recientes protestas en Burkina-Faso [iii] (que han llevado al cambio de primer ministro) o en Gabn [iv] .

Los jvenes, tanto los universitarios como los desempleados, los excluidos y los habitantes de las periferias de las grandes urbes, piden paso en el Continente ms joven, como lo estn haciendo en los pases rabes. Y no siempre necesitan facebook para ello, a veces nos olvidamos que para tomar la Bastilla no hizo falta Twitter. Algunos pases africanos tambin toman nota, y no hay que ignorar que pases como Sierra Leona lideraron transiciones democrticas ejemplares (con el presidente Ernest Koroma haciendo de la lucha anti-corrupcin su bandera) o las revueltas pro-democrticas que desde hace unos aos sacuden Zimbawe o Kenya.

En frica tambin hay estaciones. Y aunque no se llamen como las nuestras, estn all. Y como en el Magreb y Oriente prximo, las dictaduras y dems regmenes corruptos se resisten a dejar el poder, todava apoyados por los pases occidentales. No son necesarias ms polticas neoliberales impuestas o nuevas intervenciones militares humanitarias. Los jvenes africanos ya han comenzado a dibujar su futuro. Y como deca Julius Nyerere, no hace falta que les echen una mano, basta con que les quiten el pie de encima.

[i] http://www.elmundo.es/elmundo/2011/05/27/internacional/1306507623.html

[ii] http://www.revistapueblos.org/spip.php?article137

[iii] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=127171&titular=remodelacin-en-burkina-faso-

[iv] http://www.lavanguardia.com/internacional/20110216/54115217187/la-semilla-de-la-revuelta-esta-en-africa-negra-esperando-una-salida.html



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