Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-05-2011

Honduras
Despus de Cartagena y el retorno, qu sigue?

Ricardo Salgado
Rebelin


Han trascurrido 24 horas desde que retorn a Honduras el ex presidente Manuel Zelaya, y algunas cosas se han escrito sobre el evento, mas nada sobre el acontecimiento. La prensa de la derecha local ha dedicado mucho espacio a dos temas centrales para ellos: minimizar la movilizacin del pueblo para la celebracin del retorno; y discutir lo ms conveniente para el futuro poltico de Zelaya: Por otro lado, nuestros compaeros, algunos de ellos, han criticado la mala organizacin, la casi deshidratacin de los asistentes y quien sabe que otras cosas.

Si los diarios no mostraran la fecha, entonces diramos que nada ha sucedido. Seguimos en la discusin sobre el caudillismo, y muchas otras cosas que no nos gustan, de acuerdo a nuestra visin de la situacin. Regreso Zelaya sin regresar, la oligarqua sigue haciendo lo mismo para rechazarlo como un ente poltico, y nosotros hacemos tambin nuestra parte. Precisamente por esto es que debemos plantearnos seriamente que vemos ms all de los eventos, que lecciones sacamos de lo que hemos vivido, y que planteamos hacia el futuro.

Antes que nada veamos las razones que llevan a la derecha hondurea, cavernaria e inculta como es, a seguir los designios de Estados Unidos para dar un golpe de Estado que los empresarios hondureos no necesitaban, pues en su misma voz declaraban que la administracin Zelaya haba sido la de su mayor bonanza. Primero, los intereses transnacionales son los que confrontan a Zelaya hasta el punto del agotamiento, y mantienen en crisis poltica constante al ejecutivo hondureo, agudizando las contradicciones con los otros poderes del estado a base de coimas y prebendas. Las crisis polticas de la administracin Zelaya son todas creadas artificialmente desde el centro de poder transnacional; la oligarqua es apenas la marioneta que responde al titiritero.

Zelaya hizo cambios que trajeron algn bienestar, pero su mayor falta frente a los ojos del imperio es su papel frente al pueblo como agente de cambio. La inteligencia norteamericana percibe un peligro latente, no en Zelaya, sino en su relacin con el pueblo hondureo; supone, correctamente, que juntos pueden cambiar la correlacin de fuerzas al interior de esta nacin centroamericana, dominada histricamente por el servilismo y castracin ideolgica de su clase dominante.

El golpe presupone un alto a la posibilidad de intensificacin de la consciencia popular impulsada por Zelaya, que puede concluir en un pueblo politizado, activamente involucrado, que no conviene a los intereses de nadie, en toda Centroamrica. Ese pueblo hipnotizado desde siempre por los sortilegios imperiales, no puede despertar ahora, menos para caminar hacia el socialismo, tan pujante en el resto del continente. Todas las medidas impulsadas por Zelaya son retomadas bajo el rgimen de Lobo, la diferencia es notable, esta vez el pueblo no est con el gestor de los supuestos cambios.

Honduras llega a la dcada de los ochenta como el pas ms atrasado de la regin, aislado relativamente despus de la guerra inter oligrquica del 69, despus de dcadas de control militar (con la complicidad de los polticos de oficio de ambos partidos); los Estados Unidos nos imponen un tratado de paz con El Salvador, con el fin de someter y sofocar la revolucin de los pases vecinos, al tiempo que nos ensean que ir a elecciones, con una fuerte dosis de capitalismo, trae la felicidad de la democracia. Durante toda la dcada se cultiv una feroz estrategia meditica destinada a enajenar las mentes de millones de latinoamericanos, que iban confundiendo xito con dinero, cultura con el pop, y democracia con capitalismo.

En paralelo corri la guerra de baja intensidad que arroj en nuestro pas resultados similares a los producidos en todo el continente. Cientos de desaparecidos, militarizacin de la sociedad, anticomunismo visceral, invasin religiosa coordinada desde la CIA, un proyecto sistemtico, que inclua un endeudamiento impagable, acompaado de la generosidad de la iniciativa de la Cuenca del Caribe. Los aos noventa intensificaron las dosis de lo mismo, lo que ocasion un empobrecimiento drstico, mediante el cual la miseria paso de ser un asunto cualitativo de vida a un tema estadstico: para entonces, el sistema neoliberal, haba fracasado como alternativa para generar bienestar para los pueblos.

La primera dcada del siglo XXI, trae consigo una reaccin drstica de los pueblos de Amrica latina contra el gobierno mundial globalizado que tiene a las transnacionales como cabeza, y que rige los destinos de todos los pases. Esta vez, los cambios se van dando por la va de las elecciones burguesas, que presentan una alternativa de acceso al poder poltico, al tiempo que expone la naturaleza verdadera del poder econmico como eje hegemnico controlado por las oligarquas locales, que intensifican las relaciones capitalistas, utilizando la democracia solo como un fetiche, y que estrechan su dependencia en una asimtrica relacin enano-gigante con los centros de dominacin imperial.

Cuando llegamos al momento del golpe de Estado, este se produce desde la oligarqua plutocrtica contra el eventual avance de la democracia, en consecuencia, su propsito es, ms all de su impulsor, Manuel Zelaya, un acto contra el pueblo en mayora, que sigue la tesis de que muerta la cabeza, muerta la serpiente. Sin embargo, el pueblo se agrupa espontneamente a resistir los primeros embates de la asonada antidemocrtica, y se predispone a luchar por revertir el fenmeno que se le impone desde fuera, con la sumisa pero implacable y feroz complicidad de las clases dominantes locales. Las elecciones posteriores al golpe de Estado, estn dirigidas, justamente a reactivar la plutocracia que intentaba romper Zelaya con el proyecto de Cuarta Urna.

Aqu, una vez definido el problema, desde sus races (aunque mal condensado), vemos que las siguientes etapas, posteriores al golpe, estn estructuradas por fuerzas que definen corrientes de pensamiento, y que postulan modelos de distribucin opuestos. Importante es notar aqu la diferencia entre la forma del gobierno, y el modelo que utiliza la sociedad para distribuir la riqueza. En ese sentido vemos con claridad, que el capitalismo y la democracia no son solo opuestos en la prctica, sino tericamente imposibles de mezclar; tambin es evidente que la democracia como tal, solo es viable aumentando la posibilidad de generar bienestar para las mayoras, por lo que, no es antagnica con el socialismo, como nos pretenden hacer creer desde hace 3 dcadas.

Fcilmente podemos entonces colegir que en Honduras se impone, a partir del golpe de Estado, una lucha definida concretamente entre grupos con intereses econmicos distintos, que buscan sistemas de gobierno contrapuestos. Ya no se trata de la poltica verncula o tradicional que busca permanentemente mantener y consolidar la plutocracia, a travs de la aplicacin obediente de las medidas neoliberales, sino de dos fuerzas: la descrita, y una nueva que incluye a amplios sectores de la sociedad que entienden la democracia como el tipo de gobierno al que aspiran con una economa socialista de participacin social amplia, con respeto a la iniciativa privada que forja bienestar. La poblacin mayoritaria, no busca destruir instintivamente el modo de produccin, como podran asumir muchos desde posiciones tericas y practicas forzadas por la rigurosidad del aprendizaje, y la falta de aplicacin de la metodologa dialctica.

Esto puede ser repelido naturalmente por muchos sectores; unos que creen en el ideal del consumo, y otros que creen en la pureza cuasi alquimista de la teora revolucionaria, ambos ajenos a nuestra realidad. En esto no hay ni extremos, ni centros relativos, los que en realidad constituyen una posicin cmoda para justificar posturas irresponsables que solo hacen el juego al orden de cosas ya existente. Es conveniente en este punto convenir la necesidad de dejar de lado la ortodoxia, y el anti revisionismo que nos hace soslayar constantemente la necesidad de concebir la sociedad y la economa desde una posicin cientfica ms slida que el dogma.

Volviendo al tema de Honduras, la cuestin hoy radica en la posicin de su liderazgo frente al debate entre renovacin democrtica y socialista, frente al neoliberalismo, burgus plutocrtico. En esta discusin parece poco probable que los partidos de clase de la burguesa tradicional se ajusten al nuevo proceso dialectico, ms bien parecen ser el camino de retroceso a lo consolidado desde 1980. Por otro lado el partido del pueblo, concebido en muchos postulados tericos durante la poca del Socialismo Real, no parece ser una opcin dada la interminable lista de opiniones sobre conceptos clave como la enajenacin del trabajo, la plusvala, y la divisin de clases. Tampoco parece viable que encontremos espacio para una dictadura del proletariado, en un pas, donde an no entendemos bien con que se come este platillo.

De esta manera luce fundamentalmente urgente, definir una visin, un cuerpo bsico de ideas que aglutinen a quienes propugnamos por el proceso de democratizacin del pas, entendiendo que esto se lograr a travs de un cambio significativo en la forma de distribucin de la riqueza, y el modelo para permitir acceso a las mayoras al bienestar que ahora les est vedado por las reglas del mercado. A partir de estas ideas, es mucho ms fcil visualizar la composicin de una formacin poltica capaz de disputar y arrebatar el poder poltico a las oligarquas, con el fin tambin de retomar la influencia del Estado en la economa, con lo que esta deja de ser un factor de dominacin contra el pueblo.

Esta debe ser la discusin central de cara al futuro, todas las dems son, en realidad, derivadas de esta o una forma de distraccin frente al quehacer real.

PD. Deseo expresar mis muestras de pesar a la compaera Rosa C. Bez, por el deceso de su madre, haciendo votos porque en este momento difcil, le asista la fortaleza revolucionaria con que nos ha apoyado siempre a todos sus amigos. Un abrazo Rosa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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