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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-05-2011

La aceleracin de los tiempos

Susana Merino
Rebelin


En 1871, es decir hace algo menos de un siglo y medio o sea ms precisamente no ms de 140 aos, se produca en Francia el primer levantamiento popular decididamente dispuesto a instaurar una verdadera democracia. Sus alcances no superaban la Comuna de Pars, pero lleg a conformar un gobierno que, aunque lamentablemente ahogado en sangre por el ejrcito un par de meses despus, estableca reglas claras para el manejo poltico, la democracia participativa, el sufragio universal y la revocacin de los mandatos de los representantes. Se propona tambin eliminar entre estos toda clase de privilegios y asignarles remuneraciones que no superaran el salario obrero promedio. En otros aspectos se propona tambin la separacin entre la Iglesia y el Estado y la universalizacin de la educacin laica, libre y obligatoria para varones y mujeres por igual.

Aspiraciones que como es dable observar se mantienen y conforman an la base de las principales reivindicaciones populares de nuestro tiempo. Por eso y por el arrojo que exhibieron sus protagonistas, hombres y mujeres que defendieron sus conquistas hasta en las ltimas barricadas, aquel levantamiento popular, aunque breve, puede ser considerado como uno de los ms autnticos antecedentes de las ya impostergables demandas, de equidad y de igualdad, reiteradas y cada vez ms frecuentemente proclamadas por la humanidad. Algo as como la globalizacin de los derechos, que la globalizacin mercantil, aunque la reclame para s, se empea sistemticamente en negarle a la ciudadana.

Pasaron 87 aos, algo ms de la mitad del tiempo que nos separa de aquel primer intento de democratizacin popular y fue nuevamente en 1968, cuando la insurgencia volvi a cobrar fuerza, se manifest nuevamente en las calles parisinas y se conoci en todo el mundo con el nombre de Mayo francs. Un movimiento que iniciaron grupos estudiantiles de izquierda, contrarios a la sociedad de consumo pero al que rpidamente adhiri la clase obrera, los sindicatos y el partido comunista hasta desembocar en la huelga ms grande que conociera el pas, secundada por ms de nueve millones de trabajadores. Y aunque sus participantes no se propusieron literalmente tomar el poder, la fuerza de sus consignas y de sus convicciones influy fuertemente en el imaginario social de varios pases de Europa occidental: Alemania, Espaa, Checoslovaquia y de Latinoamrica.

No hubo triunfo revolucionario, es cierto pero no todas las semillas caen en suelo estril, y una gran parte, alimentada por los nutrientes de la insatisfaccin, de la pobreza, del sometimiento y de la humillacin sigue su proceso gentico hasta encontrar una nueva oportunidad para estallar y hacerse escuchar. De modo que en 2001, 33 aos ms tarde, menos de la mitad del tiempo transcurrido entre los acontecimientos anteriormente mencionados, un nuevo y multitudinario episodio concurre a marcar otro hito en los procesos de concientizacin y de maduracin popular.

El estallido se produce esta vez en el hemisferio sur, en la Argentina: un proceso que si bien tampoco desemboca en revolucin incluye muchas de las demandas reiteradamente expresadas en los procesos anteriores y en las numerosas manifestaciones que desde Seattle, en 1999 a esta parte, se vienen multiplicando y esparciendo por todo el planeta.

El Argentinazo, como fue conocida la insurreccin argentina, tuvo un origen algo diferente: se trat de una crisis fundamentalmente financiera que afect a gran parte de la clase media urbana. Sin embargo los participantes, en su gran mayora autoconvocados y tal vez fuera esta la originalidad del movimiento, comprendieron rpidamente que la responsabilidad de la situacin era eminentemente poltica y de que a menos que se vayan todos como deca el eslogan popularizado por entonces, los problemas bsicos que afectan a la ciudadana no tendran solucin. Un que se vayan todos que no capitaliz ningn partido poltico ni ningn movimiento organizado pero que de algn modo logr algunas coincidencias: la renuncia del Presidente, algo jams logrado, hasta entonces, por un levantamiento popular de estas caractersticas, un rechazo al partidismo poltico, una generacin de asambleas barriales que alentaban la participacin ciudadana y el surgimiento de algunas iniciativas ya irreversibles como la de la recuperacin de empresas abandonadas por sus dueos y puestas en funcionamiento por los propios obreros.

Tampoco hubo aqu ciertamente, cambios estructurales profundos, pero sigo creyendo que se contina consolidando la exigencia de respetar y de instalar definitivamente ciertos principios, ciertos reclamos de solidaridad, de tica, de condiciones econmicas ms equitativas, de justicia social, de transparencia poltica que ser imposible seguir ignorando por mucho tiempo ms. Un tiempo ms que nos est mostrando que han transcurrido tan solo diez aos desde este acontecimiento y ya se han asomado un conjunto de revueltas que afectan a todo el norte de Africa y ms recientemente a Espaa y ya en ciernes probablemente a Grecia.

Es decir primero transcurrieron 87 aos entre dos hitos importantes, la Comuna de Pars y el Mayo francs, luego 33 aos, menos de la mitad hasta el Argentinazo y ahora nada ms que 10 aos, menos de un tercio, entre este ltimo acontecimiento y las revoluciones en curso. Una sin duda, estimulante aceleracin de los tiempos que como dice la doctora Ins Riego obedece a una aceleracin de la conciencia colectiva y personal hacia una humanidad unida, en lo que debe estar unida y de hecho lo est, aunque no lo percibamos del todo: justicia, libertad, dignidad, igualdad

Es muy probable que algn estudioso de la historia intente demostrarme que entre estos acontecimientos existen diferencias quiz, desde algn punto de vista, importantes pero estoy convencida de que en todos estos ejemplos subyacen las aspiraciones ms genuinas del gnero humano y que de alguna manera son eternas: el derecho a la vida, a una vida digna sin sometimientos, sin humillantes diferencias, ni exclusiones, sin hambre, sin miseria, sin explotacin desmedida de la naturaleza, algo que mis lectores y yo no ignoramos y que si queremos lograrlas tendremos que seguir trabajando duro para tratar de ir, por sobre todas las cosas, acelerando los tiempos



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