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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-06-2011

Carta egipcia a la acampada de Sol

Ramn Moverak
Rebelin


No puedo evitar escribir, horas antes de partir nuevamente a El Cairo. El avin que me trajo aterriz en Madrid el 14-M. Durante casi dos semanas de permanencia en Madrid, he recorrido decenas de asambleas y mi vida entera se ha visto interrogada por los ms hondos misterios del tiempo. Como nieto de espaoles nada de que lo aqu sucede me es ajeno. Como activista de la Plaza Tahrir, estar en medio del movimiento 15 de mayo, en Sol, me hace comprender algo ms sobre los modos de comunicacin que los acontecimientos guardan, invisibles, entre s.

Temo ahora que se disuelva el efecto mgico que hasta aqu me acompaa y un sentimiento de angustia me pide que me quede en Madrid. Por eso he decidido hablar en el ltimo minuto, quizs como modo de torcer mi destino (el de irme). Hablo, escribo, para decir(me) -sobre todo- que partir no es abandonar . Que partir, sobre todo en este caso, es un modo de seguir el movimiento de la vida, que ahora me devuelve a Egipto. Pero con una palabra, un pensamiento y una piel nueva, que he aprendido y adquirido en este viaje. No vuelvo a casa igual de lo que era, Sol ha afectado mi manera de vivir y pensar Egipto.

Espero con todo mi corazn que la asamblea de Sol sepa resolver la misma angustia que me atrapa a m mismo frente a la partida. Las ltimas asambleas me hicieron reflexionar en este paralelo entre mi viaje y el viaje de Sol. Sol no est ante el desafo de dejar la plaza o de levantar la acampada, sino ante el desafo de fundar un movimiento nuevo. Sol es el nombre de nuestra metamorfosis y ahora toca llevar esa potencia de transformacin a cada barrio, universidad, centro de trabajo y a cada grupo familiar y de amigxs.

Ya lo hicimos una vez: entre la manifestacin del 15 y la acampada dimos un gran salto. Los primeros acampados cuentan que los comienzos en Sol fueron muy precarios y vacilantes. El xito no estaba asegurado, pero ellos confiaron y actuaron, sin tenerlas todas consigo. Nuestro punto de partida ahora tiene ahora ms fuerza. Maana o dentro de diez das, eso yo no lo s, pero pienso que nuestro reto es repetir aquel gesto y actualizar de nuevo el movimiento, refundarlo.

Agradezco a Plaza Tahrir lo mismo que al acampada de Sol: su potencia de transformacin, su poder de darnos la ocasin, la fuerza y la lucidez para empezar este movimiento. Y agradezco tambin a la angustia del momento por permitirnos pensar que el movimiento depende de nuestra capacidad de hacer algo con ese regalo. Evitar la trampa de la permanencia y la quietud, y asumir que el movimiento nos llevar siempre a otros lugares. Lo mejor que puede hacer Sol por el resto de acampadas es mostrar cmo la energa puede transformarse, extenderse y complejizarse sin extinguirse. Todos debemos partir, y llevar el cambio con nosotros. Sin miedo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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