Portada :: Mentiras y medios
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2011

Medios, todlogos, augures y profetas del 15-M

ngeles Diez
Rebelin


Los medios de comunicacin han tenido una relacin compleja pero no contradictoria con respecto al movimiento 15-M. En trminos generales la primera reaccin fue el silencio, casi el desdn: apenas tres medios se presentaron a la rueda de prensa que informaba sobre la movilizacin prevista el 15 de mayo. La masiva ocupacin del espacio pblico por parte de la poblacin y la difusin de las movilizaciones por los medios extranjeros arrastraron a los medios espaoles temerosos de perder credibilidad. Cuando la realidad no puede ser omitida mejor airearla para poder gestionarla. El tratamiento y la imagen construida ha sido, en inicio, amable: chicos jvenes ya se sabe que los jvenes tienen energa y siempre estn disconformes-, lemas genricos la audiencia sabe que vive en una democracia, imperfecta, claro, pero mejorable-, indignacin no es un movimiento autctono sino deudor del libro del francs Stphane Hessel, indignaos. Hay que conjurar el peligro desde el inicio.

A medida que pasan los das, una vez ganada la credibilidad del gran pblico (los medios son crebles cuando no ocultan la noticia), hay que canalizar, filtrar y orientar. En una democracia, si la gente puede decir lo que quiera tiene que decir lo correcto deca Bernays-.

El movimiento ha desarrollado una buena estrategia hacia los medios pues intuye que los medios nunca ayudarn a las revoluciones. Los medios no son parte del poder, son el poder corporeizado. Los sistemas polticos contemporneos no podran sostenerse sin los medios de comunicacin deca Lippman en 1927-. Por eso, no son los medios masivos quienes establecen la agenda del movimiento. Quin nos puede contar lo que ha pasado en la Asamblea? nos podis pasar los acuerdos? quin es el portavoz? Los periodistas se irritan. No hay portavoces del movimiento (s de algunas organizaciones cuyos miembros participan a ttulo individual). Cada cual es libre de contestar y hablar a los medios pero no hay un portavoz del movimiento, no hay comunicados de prensa, hay comunicaciones de la Comisin de Comunicacin y de los grupos de trabajo, las actas de las mltiples asambleas son pblicas y se cuelgan en Internet. Nadie simplifica los mensajes. Los periodistas son obligados a trabajar. Se insertan en las asambleas, toman notas, tratan de averiguar de qu se discute. Tratan de forzar a los participantes para que les suministren resoluciones, acuerdos, notas. Por primera vez los medios alternativos parte del movimiento-, juegan con ventaja.

La no violencia es tambin un arma contra la lgica de unos medios vidos de espectculos que colocan la cmara siempre detrs del polica.

El movimiento ha generado sus propios medios, Internet (Webs, blogs, foros, red social), una radio en el campamento, una Comisin de audiovisuales que recorre y graba Asambleas y entrevistas a los participantes (siempre preguntando si se quiere o no ser grabado). El movimiento se documenta y habla de s mismo, sin intermediacin. El movimiento lucha por la palabra en todos los frentes. La lucha por la democracia es tambin la lucha por la palabra.

El movimiento establece el campo de batalla y las reglas del juego. Por eso, los medios buscan fuera del movimiento la produccin de la noticia-mercanca. Se reclutan tertulianos, opinadores de profesin. Los todlogos (socilogos, intelectuales y polticos) adquieren un papel importante: se autonombran portavoces. Arrecian las entrevistas al mundo perifrico que coyunturalmente se pasea por el campamento y las asambleas: Puedes decirme si el movimiento influir en los resultados electorales? qu es lo que quiere el movimiento? tiene futuro? Los medios inundan de opiniones buscando la simplificacin adecuada que se adapte al formato estndar. En nuestras democracias la simplificacin meditica se confunde con la opinin pblica.

Los ataques mediticos se suceden en esta nueva fase: los comerciantes de la plaza estn en contra del movimiento habla un representante de los comerciantes-. La gente de la plaza se distribuye por todos los comercios de la plaza y alrededores, realiza una encuesta y un vdeo con entrevistas: los comerciantes en su mayora estn encantados con la ocupacin de la plaza, algunos aumentaron las ventas.

Las plazas espaolas han arrebatado a los medios el monopolio de la construccin de la opinin pblica. Esto es terrorismo. Los medios se sienten amenazados. El poder olfatea el peligro.

Ignorar-divulgar-simplificar-orientar, es la secuencia seguida por los medios de comunicacin espaoles.


El papel de los intelectuales y las organizaciones de izquierda

Empiezan a circular por Internet artculos, opiniones, suposiciones sobre el 15-M que provienen de algunas gentes de izquierda. Posiciones crticas sobre el movimiento que se vuelcan en los medios alternativos. De estos intelectuales son pocos los que han participado activamente en las asambleas, pocos los que se han implicado en aportar sus conocimientos y experiencia organizativa al movimiento, menos an los que se han situado en plano de igualdad con las poblacin para construir con todos y entre todos un proyecto de pas distinto. Pero hablan, opinan y auguran malos presagios. Tambin se les nota irritados con el movimiento: no se posiciona como ellos creen que debe hacerlo. Los intelectuales comenzamos explicando la realidad y acabamos diciendo a la realidad cmo debe comportarse. Ya no sabemos pensar sin modelos, perdemos la capacidad de asombro y con ella la posibilidad de comprender el movimiento.

Tambin las organizaciones de izquierda ven con recelo un movimiento difcilmente instrumentalizable. Algunos militantes, profesionales o no de la izquierda espaola, habran querido liderar el movimiento. Sus luchas, en ocasiones insertas en la estructura poltica-institucional, no han conseguido durante estos aos implicar a la poblacin, ni obtener de ella los suficientes apoyos como para desde el cuerpo poltico institucional, cambiar las cosas. El intrusismo en un contexto de debilidad- no ha resultado una buena estrategia. Si la gente no vota a opciones de izquierda que defienden las mismas posiciones que los movilizados en la plaza, piensan que el movimiento se equivoca, o adoptan una posicin paternal: esta movilizacin ser incapaz de construir alternativas y defenderlas.

La democracia nos aterroriza. Tambin la poltica ms all de lo institucional. A unos y a otros por diferentes motivos.

A los poderes constituidos porque en un proceso democrtico se corre el riesgo de deslegitimar a las lites que nos gobiernan, porque lo que est en cuestin es la obediencia a la norma, el consentimiento. La base de legitimidad de los gobiernos contemporneos (representativos) es el consentimiento. Consentimos que gobiernen en nuestro nombre y mientras funciona el consentimiento el sistema no corre riesgo. Consentir es obedecer.

Muchos organizaciones de izquierda tambin temen a la democracia. Son, somos frgiles. Abrir un proceso de dilogo sin armadura nos da vrtigo. Tenemos miedo de perder nuestros referentes (la teora marxista, las consignas que nos protegen, la afinidad con nuestros pares, la organizacin que nos ampara). Nadie est dispuesto a lo que considera una prdida de tiempo: hablar y escuchar al otro. Predicar, convencer, adoctrinar, es el abismo que separa a las organizaciones de izquierda espaolas de la gente comn. La pregunta no es si el 15-M es revolucionario o no. La pregunta es qu puedo hacer para que el 15-M sea revolucionario.

La izquierda espaola est desorganizada, fragmentada y atomizada. Es comprensible su incapacidad para conducir las precarias y espontneas rebeliones por cauces productivos. Parte de esta izquierda no comprende que en el contexto espaol, en la debacle de su sistema poltico y econmico, el movimiento 15-M, al poner el freno de mano como dijo W. Benjamin-, puede ser revolucionario.

Ha sido una prctica habitual de nuestras izquierdas, supongo que tambin en las de otros pases, el intento de instrumentalizacin de las movilizaciones. El ejemplo de las movilizaciones contra la incorporacin a la OTAN es paradigmtico, de ellas nacin IU. Desde entonces inclusin ha sido sinnimo de deglucin.

Deca T. Eagleton que el Augur es aqul que busca predecir el futuro para controlarlo. Habitualmente, dice, este papel lo juegan los economistas o los ejecutivos. Muchas veces, sin darnos cuenta, jugamos desde la izquierda ese mismo papel. Sin embargo -continua Eagleton-, el inters del profeta por predecir qu suceder se basa en advertirnos de que, a menos que cambiemos de camino, no tendremos futuro. La preocupacin del profeta es denunciar la injusticia del presente, no soar con una perfeccin futura; pero como no se puede identificar la injusticia sin recurrir a una nocin de justicia, alguna forma de futuro ya est implcita en esta denuncia.

El movimiento todava despierta simpata, por eso los medios y los augures trabajan para revertirla y adecuarla. Nuestro papel como ciudadanos comprometidos pasa por incorporarnos a la denuncia de la injusticia, no por augurar el futuro incierto de un movimiento que emerge.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter