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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2011

Pakistn: silencian a los que buscan la verdad

Karamatullah K Ghori
Asia Times Online,

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Dnde se fija el lmite entre el derecho de un periodista dedicado a cerner la verdad de la ficcin e informar y la sed de sangre de un asesino por silenciarlo?

El secuestro y asesinato del jefe del bur Pakistn de Asia Times Online, Syed Saleem Shahzad, slo das despus de haber sacado a la luz un posible vnculo entre al-Qaida y militares paquistanes [1] en el macabro pero ensangrentado drama de la base Mehran de aviacin naval de Karachi, invadida el 22 de mayo por un puado de terroristas, plantea esa obvia pregunta.

Yo haba escrito un artculo para Asia Times Online, radicada en Hong Kong, sobre ese incidente y me haban informado que el artculo aparecera el jueves 26 de mayo. Pero mi opinin sobre el impudente acontecimiento no fue publicada porque ese mismo da Saleem present un copioso artculo en dos partes, sobre lo que haba ocurrido realmente y quin podra haber estado involucrado en esa obvia ruptura de la seguridad en una prestigiosa base naval en el corazn de la mayor ciudad de Pakistn.

Me doli que mi artculo haya sido desestimado, pero apreci la obligacin del editor de hacerlo. Saleem era el hombre en el lugar de los hechos, mientras que yo era un observador distante a miles de kilmetros de distancia.

Pero cunto ansiara, ahora, que Asia Times Online no hubiera publicado la denuncia analtica sin ningn tipo de restricciones de Saleem de lo que es sin duda una historia de capa y espada de la que, todava, no sabemos todo.

Saleem, de 40 aos, desapareci en camino a una entrevista en la televisin en Islamabad el domingo por la noche. El martes, la polica dijo que haba encontrado su cuerpo en Mandi Bahauddin, a unos 150 kilmetros al sudeste de la capital. Haba seales de que haba sido torturado. Lo sobrevive su esposa, Anita, y dos hijos de 14 y 7 aos, y una hija de 12.

Los asesinos que lo silenciaron para siempre pueden no haber ledo lo que escribi. Pero una vez que un hombre deja su marca en su radar, se queda ah, en sus puntos de mira, hasta que lo liquidan. Saleem no es el primero, ni ser el ltimo periodista paquistan o extranjero cuya vida haya sido o sea extinguida por los mercaderes de la muerte que al parecer se desplazan por el pas y ejercen su oficio con virtual impunidad. Pakistn tuvo la mayor cantidad de muertes de periodistas en el mundo en 2010 44 y ni un solo asesino ha sido llevado ante la justicia.

Human Rights Watch cit a un interlocutor confiable quien dijo que Saleem haba sido secuestrado por el ISI. Este asesinato tiene los indicios de asesinatos anteriores perpetrados por agencias de inteligencia paquistanes, dijo un investigador de Human Rights Watch en el Sur de Asia, Ali Dayan Hasan. Pidi una investigacin y procedimientos judiciales transparentes.

A mediados de octubre, Saleem envi un correo electrnico al editor de Asia Times Online, Tony Allison, que contena parte de una conversacin suya con un funcionario del ISI. El oficial le dijo: Le quiero hacer un favor. Recientemente arrestamos a un terrorista y recuperamos muchos datos, diarios y otro material durante el interrogatorio. El terrorista llevaba una lista. Si encuentro su nombre en la lista, le aseguro que se lo har saber.

Saleem dijo a Allison que lo haba interpretado especficamente como una amenaza directa. Haba sido citado a la sede del ISI por la publicacin de un informe exclusivo de que Pakistn haba liberado al comandante supremo de los talibanes en Afganistn,

Mullah Abdul Ghani Baradar, para que pudiera jugar un papel esencial en conversaciones secretas con Washington a travs del ejrcito paquistan. (Pakistan frees Taliban commander, 16 de octubre de 2010.)

El ISI exigi que Saleem revelara sus fuentes, y que escribiera un desmentido. Saleem se neg, lo que caus el evidente desagrado de los funcionarios del ISI, que incluan al contraalmirante Adnan Nawaz y al comodoro Khalid Pervaiz, ambos de la armada.

En ese momento, Allison sugiri a Saleem que guardara un perfil bajo por cierto tiempo. Su respuesta fue abrupta y resuma al hombre: Si me retengo y no hago mi trabajo, igual podra hacer dedicarme a hacer t.

Saleem comenz su carrera de periodista como un pequeo reportero a principios de los aos noventa en la ciudad portuaria de Karachi en el sur de Pakistn, cubriendo el trabajo municipal. Comenz a escribir para Asia Times Online hace diez aos y mediante su tenacidad y su ardiente deseo de llegar a la verdad, que se convirtieron en smbolo de su carrera, lleg a ser internacionalmente conocido como destacado experto en al-Qaida y la militancia. Su libro Inside Al-Qaeda and the Taliban. Beyond Bin Laden and 9/11 fue publicado por Pluto Press la semana pasada.

La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, coment sobre el asesinato de Saleem: EE.UU. condena enrgicamente el secuestro y el asesinato del periodista Syed Saleem Shahzad. Su trabajo informando sobre temas de terrorismo e inteligencia en Pakistn sac a la luz los problemas que el extremismo plantea para la estabilidad de Pakistn. El presidente paquistan Asif Ali Zardari expres su afliccin y orden una investigacin inmediata.

El viaje de Saleem lo llev a los pramos que cubren la frontera entre Afganistn y Pakistn, la regin montaosa que alberga a combatientes de todos los tipos. En noviembre de 2006 fue cautivo de los talibanes en Afganistn durante seis das, pero dentro de das volvi a trabajar, transpirando literalmente, como dijo en broma, subiendo y bajando por los valles en Waziristn del Norte y del Sur. (Vea A 'guest' of the Taliban Asia Times Online, 20 de noviembre de 2006.)

Entrevist a algunos de los dirigentes combatientes ms notorios, incluidos Sirajuddin Haqqani, importante protagonista en la insurgencia talibn en Afganistn, e Ilyas Kashmiri, combatiente paquistan quien dirige la Brigada 313, el brazo operativo de al-Qaida. (Vea

Entrevista con jefe de guerrilla de al-Qaida, Rebelin, 16 de octubre de 2009.)

Asesinar a sangre fra a un hombre de letras como Saleem equivale a una declaracin de guerra abierta contra los principios fundamentales del Islam y un desafo a las enseanzas de su Mensajero, el Profeta Muhammad, quien confiri los mayores honores a un buscador de la verdad al aludir a que la tinta de un letrado es ms sagrada que la sangre del mrtir".

El problema central en el contexto de Pakistn es la incapacidad del Estado en su conjunto lo que incluye a su elite gobernante, la dirigencia militar y la sociedad civil en general de afrontar el desafo de los fundamentalistas y sus compaeros del alma, los terroristas.

Con la excepcin de un pequeo segmento de la intelectualidad que deplora la corrupcin de los fundamentos de Pakistn, apenas hay alguna reaccin evidente contra el dao corrosivo que los fundamentalistas estn haciendo a su orden social. El silencio del clero contra la desfiguracin del Islam es simplemente ensordecedor. Las pocas voces que se han pronunciado contra los terroristas han sido brutalmente silenciadas.

La elite gobernante se ha convertido en casi irrelevante ante la angustiosa necesidad del pas de una dirigencia sabia e ilustrada para detener el inexorable deslizamiento hacia la anarqua. Su nica preocupacin es permanecer en el poder por cualquier medio, incluso si subcontratan a Pakistn a los planes de EE.UU.

La dirigencia militar, por su parte, no ha logrado controlar la propagacin del enconado cncer del fundamentalismo y del radicalismo en sus filas un legado condenatorio de los 11 aos en el poder del general Zia ul-Haq, y luego el rgimen del general Pervez Musharraf hasta agosto de 2008. La ltima contribucin de Saleem a Asia Times Online enfoc intencionalmente ese agujero negro de Pakistn.

Y lo pag con su vida.

Los mandamases militares de Pakistn se mantienen perdidamente enzarzados en su obsesin con la igualdad con India en el equipamiento militar y por lo tanto tienen que congraciarse con EE.UU. para mantener bien abastecido su arsenal. Su reciente decisin de alistarse con la demanda de Washington de accin militar en Waziristn del Norte un punto central en la visita de Clinton a Islamabad el 27 de mayo evidencia que los planes de EE.UU. en la regin reinan en Islamabad. Una guerra relmpago en Waziristn del Norte llevar, inevitablemente, a una reaccin terrorista ms virulenta en el resto del pas y a ms derramamiento de sangre inocente como la de Saleem.

Nota

[1] Al-Qaida haba advertido de ataque en Pakistn

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Karamatullah K Ghori es ex embajador de Pakistn. Para contactos escriba a: [email protected]

(Copyright 2011 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.)

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/South_Asia/MF02Df08.html



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