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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-06-2011

Divorcio y poder en Guatemala

Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada


Son muchas las maneras de hacer viable la continuidad poltica de una familia en el poder. Perpetuar el apellido es cuestin de establecer lazos por medio de redes de intereses, lazos de parentesco y mucho, mucho dinero. En el mundo actual es fcil toparnos con apellidos recurrentes en la arena poltica. Da igual que sea Espaa, Francia, Italia, Blgica o Dinamarca; tampoco Amrica Latina es la excepcin. Vivir del apellido puede reportar grandes beneficios. Es un atajo para llegar a los cargos pblicos. Concejales, alcaldes, diputados o senadores son puestos apetecibles donde la saga puede conservar la estirpe. De esta forma se va construyendo un conglomerado que culmina en la emergencia de un verdadero patriciado poltico, donde todos pillan tajada. Y si la familia cae en desgracia, el apellido se rescata va prstamos bancarios. Una vez reintegrado al tablero de juego, los banqueros se frotan las manos y cobran intereses en regalas, exenciones de impuestos, vista gorda en fraudes financieros y apoyo en caso de quiebra. Esta manera de actuar hace posible que tambin emerja un patronato econmico, integrado por el gran capital especulativo, donde tambin los apellidos tienen su peso. De esta manera, el patriciado poltico y patronato econmico forman una dupla perfecta en tiempos de crisis. No hay escrpulos, imponindose la ley de la selva como principio de actuacin.

Para el patriciado poltico mantenerse en el poder resulta fcil, sobre todo si se puede recurrir a la familia extensa. Una de las frmulas ms conocidas en caso de dificultad consiste en solicitar la presencia de viudas cuyos maridos fueron prohombres de la patria. Con ese paraguas y sin necesidad de grandes esfuerzos y con el apellido por delante es posible garantizar el xito electoral cuando no se tiene recambio. Los ejemplos son varios. En Argentina, Maria Estela de Pern; en Nicaragua, Violeta de Chamorro; en Panam, Mireya Moscoso de Arias. En otros casos, hijas, hijos, primos, nietos y sobrinos alcanzan cargos pblicos. Son diputados, senadores, concejales, gobernadores o alcaldes. Sin obviar la opcin de ser nombrados en cargos de confianza, como ministros, subsecretarios, directores generales, etctera. En Uruguay, sin ir ms lejos, del seno de la familia Batlle han salido presidentes, senadores, diputados, etctera. En Chile la derecha pinochetista exhibe a la senadora Evelyn Matthei, hija del general golpista Fernando Matthei, como una gran poltica, ministra de Trabajo de Sebastin Piera; pero tambin en la socialdemocracia nos tropezamos con Ricardo Lagos Weber, hijo del ex presidente del mismo nombre. Suma y sigue. En Per la obscenidad viene de la mano de la hija de Alberto Fujimori. En Italia, de la nieta de Mussolini, Alessandra, quien no reniega del fascismo, al contrario lo enarbola. Tampoco Espaa se queda atrs. El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardn y el ex presidente Aznar, del Partido Popular, provienen de familias cuya incursin en la poltica data de los aos del franquismo. Inclusive, las redes familiares acaban permeando todo el espectro poltico. Gallardn es primo segundo de la actual ministra de Relaciones Exteriores, Trinidad Jimnez, del PSOE. No quisiera abrumar con datos, pero le sugiero un ejercicio prctico, ponga usted el apellido en funcin del pas que desee.

Esta oligarquizacin del poder poltico es una muestra evidente del quebranto democrtico. Ahora bien, en beneficio de no centrar todas las crticas en el patriciado poltico, podemos extrapolar lo dicho a todas las esferas de la vida social. Vea usted los encabezados del cine y el teatro; en sus carteleras comprobar que los apellidos ilustres se reproducen, aunque no tengan las mismas habilidades que sus progenitores. Tambin en el mundo acadmico; catedrtico, hijo de catedrtico, abuelo de catedrtico. Sin duda los habr por conocimientos, pero la mayora lo son por llevar el apellido. No hago alusin a las casas reales, borbones o habsburgos, donde el acceso al poder se considera parte del poder divido y propio de tener sangre azul.

Pero hoy las cosas siguen un camino ms perverso y abyecto. Guatemala abre una puerta dentro de la lgica del mantenimiento del patriciado poltico en el poder. Ms all de mritos personales, cuestin de la cual me permito dudar, la derecha guatemalteca, ante un impasse de liderazgo, decide rizar el rizo. Inmersos en un fraude de ley quieren aprovechar el tirn de lvaro Colom y presentar a su mujer Sandra Torres de Colom. Lamentablemente una ley de rango constitucional impide que se presenten a la primera magistratura familiares de primer grado. Sin embargo, la derecha ha encontrado la frmula de sortear la ley. Se trata de anular el matrimonio y solicitar el divorcio; con ello y sin lazos familiares, el obstculo ya no existe. Los caminos de la poltica son inescrutables: quienes se juraron amor eterno bajo el ritual catlico practicante, rompen su palabra en pro de intereses ms terrenales y menos etreos. La coalicin Unidad Nacional de la Esperanza y Gran Alianza Nacional se frota las manos una vez superado el escollo. Gracias a la celeridad de los tribunales guatemaltecos, ya tienen nueva candidata a la presidencia. Los jueces no han tardado mucho en concedrselos. Ahora, Sandra Torres de Colom es una mujer libre, ha repudiado a su marido y puede emprender una carrera poltica en solitario; seguramente lvaro, comprensivo y sumiso llora en silencio el abandono de su amada. No es nada personal, slo negocios, le dijo Sandra cuando cerraba la puerta de su hogar conyugal por ltima vez. Al menos puede consolarse sabiendo que no le fue infiel con otro hombre machismo obliga: simplemente prefiere acostarse con el poder. Da qu pensar?

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/06/02/opinion/023a2pol



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