Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-06-2011

Un razonamiento de locos

Serge Halimi
Le Monde diplomatique

Traducido para Rebelin por Caty R.


Cualquiera que maldiga los privilegios de la oligarqua, la creciente venalidad de las clases dirigentes, los regalos a los bancos, el libre comercio, la reduccin de los salarios con el pretexto de la competencia internacional, se ve tachado de populista (1). Y hace, se aade, el juego a la extrema derecha. Tambin cuando la justicia neoyorkina se niega a conceder un trato de favor al director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), acusado de violacin en un hotel de lujo de Manhattan, un comentarista en sintona con la casta dirigente francesa, poltica y meditica, se ofende por la violencia de una justicia igualitaria Y aade casi mecnicamente: Lo nico cierto es que los sentimientos contra la lite alimentados por este escndalo van a acrecentar las posibilidades del Frente Nacional de Marine Le Pen en las prximas elecciones (2).

Proteger a las lites y sus polticas frente a una multitud de mendigos enfurecidos se convierte as en una forma de higiene democrtica El miedo al islamismo en Tnez favoreci el rgimen depredador de Zine El-Abidine Ben Al; el del marxismo las victorias de Silvio Berlusconi en Italia. La misma mecnica mental podra permitir que en nombre del miedo (legtimo) al Frente Nacional se santificase ipso facto a todos los polticos que se oponen a l para evitar un nuevo 21 de abril. El pueblo se resiste frente a un juego poltico cerrado? Se le contesta que los que protestan son fascistas ignorantes.

Dejar que se instale ese tipo de camisa de fuerza intelectual constituira una locura. Como la extrema derecha ha comprobado que su vieja ideologa thatcheriana, su odio a los funcionarios y su poujadismo fiscal han sido descalificados por el aumento de las desigualdades sociales y por la degradacin de los servicios pblicos, ahora ya no duda en recuperar los asuntos asociados histricamente a la izquierda. Hace 25 aos Jean-Marie Le Pen celebraba el rgimen de Vichy, a los generales traidores de la Argelia francesa y se abra paso a codazos para que le fotografiaran al lado de Ronald Reagan. Pero su hija no duda en citar al general De Gaulle, evocar la Resistencia y proponer que se vuelvan a nacionalizar la energa y las telecomunicaciones (3). El caldo de cultivo xenfobo no ha cambiado, pero esos sentimientos ya estn suficientemente instalados en la sociedad y legitimados por el poder para que ahora lo esencial del trabajo de propaganda de la extrema derecha est en otros sitios.

La responsabilidad de esta captacin de herencia no slo incumbe a la izquierda institucional, aburguesada y comprada por la globalizacin neoliberal. La debilidad estratgica de la izquierda de la izquierda, su incapacidad para unir a los grupos que la forman, tambin desempea un papel en este engranaje.

Luchar contra la extrema derecha no es ciertamente ponerse en contra de los temas progresistas que ha usurpado (y pervertido), sino ofrecer una salida poltica a una poblacin legtimamente exasperada. Al alejarse de los dos principales partidos espaoles, no es lo que reclaman los manifestantes de la Puerta del Sol?

----------------

(1) Lase Le populisme, voil lennemi ! , Le Monde diplomatique, mayo de 1996.

(2) Dominique Mosi, The Strauss-Kahn earthquake , International Herald Tribune, Neuilly-sur-Seine, 18 de mayo de 2011.

(3) Lase La dfense des services publics, nouveau cheval de bataille du parti lepniste, Le Monde, 21 de mayo de 2011-

Fuente: http://www.monde-diplomatique.fr/2011/06/HALIMI/20653

 




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter